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LA ESPOSA QUE PERDI

LA ESPOSA QUE PERDI

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / CEO
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dani Achu

La lluvia caía suavemente sobre los ventanales de la mansión Torres.
Liliana Pérez estaba sentada en la sala principal, con las manos entrelazadas sobre su regazo. La luz tenue de la lámpara iluminaba su rostro tranquilo, aunque por dentro su corazón latía con fuerza.
Habían pasado cinco años desde que se convirtió en Liliana Torre..

NovelToon tiene autorización de Dani Achu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Frio y calculador...

Cuando Liliana Pérez cerró la puerta de la mansión Torres aquella noche, sintió que algo dentro de ella finalmente se liberaba. No era solo el fin de un matrimonio vacío; era el final de cinco años de humillaciones silenciosas, de días en los que su voz no importaba, de noches en las que su cuerpo y su corazón eran ignorados por un hombre que jamás la había amado.

La lluvia golpeaba el pavimento mientras caminaba hacia el auto que su amiga Sofía Rivas había dejado estacionado frente a la entrada. Cada gota parecía lavar los recuerdos de aquellos años de soledad disfrazada de matrimonio. No miró atrás. No quería ver a Miguel. No quería enfrentarse a la mirada de Victoria Torres, cuya desaprobación silenciosa la había seguido desde que cruzó el umbral de la mansión.

En su apartamento pequeño, pero acogedor, Liliana empezó a reconstruir su vida. Al principio, fue doloroso. Los recuerdos de Miguel, aunque cada vez más borrosos, eran punzantes. Se despertaba algunas noches imaginando que él estaba en la habitación junto a ella, como lo había estado durante cinco años… aunque en realidad él nunca había estado. La sensación de vacío era tan real que a veces le costaba respirar.

Pero con el tiempo, Liliana aprendió a reconstruirse. Empezó a trabajar, a conocer personas que la valoraban y la respetaban. Compró un estudio de diseño y comenzó a ganarse la vida de manera independiente. Cada logro, por pequeño que fuera, la hacía sentir más fuerte y más libre.

Y luego apareció Dominic Torres.

Liliana lo había conocido años antes, cuando todavía estaba casada con Miguel. Dominic nunca le había agradado; su presencia la intimidaba y al mismo tiempo la irritaba. Él era arrogante, frío, calculador. Sus comentarios siempre parecían cuchillos disfrazados de palabras, y Liliana nunca supo cómo ganarse su respeto. De hecho, Dominic disfrutaba recordarle, a veces de forma sutil y otras veces directamente, que ella no tenía cabida en la familia Torres más allá de su matrimonio con Miguel.

Dos años después de su partida, Liliana no esperaba volver a encontrarse con Dominic. La última vez que lo había visto, él estaba en una de sus habituales reuniones de negocios familiares, mirándola con esa mezcla de desprecio y curiosidad que nunca entendió del todo. Y sin embargo, el destino, siempre cruel y exacto, tenía otros planes.

El encuentro ocurrió en un restaurante elegante del centro, donde Liliana había acudido a una cena de negocios. Ella estaba revisando unos documentos cuando sintió una presencia detrás de ella. La voz, firme y clara, la hizo levantar la mirada automáticamente.

—Liliana.

Era él. Dominic Torres. Más alto, más imponente que antes. Su mirada azul la atravesaba como un cuchillo, y por un segundo, Liliana sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No era miedo; era la mezcla de todo lo que él representaba: poder, control… y un recuerdo constante de los años que había perdido.

—Dominic —dijo ella, con voz firme pero tranquila—. No esperaba verte aquí.

—Y yo no esperaba verte a ti así —replicó él, tomando asiento frente a ella sin esperar invitación. Sus movimientos eran precisos, calculados. Cada gesto demostraba que él estaba acostumbrado a tener el control de cualquier situación.

Liliana notó la tensión en sus hombros, el leve fruncir de ceño que no podía ocultar, y por un momento pensó en retirarse. Pero algo dentro de ella le decía que debía quedarse. Este encuentro no era casual; el universo parecía tener un propósito en ello.

—Dos años —dijo Dominic, después de un largo silencio—. Dos años desde que desapareciste.

Liliana asintió. Su mirada se volvió un poco más fría, más dura.

—Y en esos dos años aprendí a vivir sin esperar nada de nadie —dijo, con una sinceridad que casi le dolió decir en voz alta—. Aprendí a valerme por mí misma, Dominic. Y créeme, no fue fácil.

Él la estudió, como siempre lo había hecho. Pero esta vez, había algo diferente en ella. No era la joven que conoció hace años. Había fuerza en su porte, determinación en sus ojos, y una seguridad que lo desconcertaba. Dominic nunca había visto a Liliana así. Y por primera vez, sintió algo que no esperaba: respeto.

—Supongo que sobreviviste —dijo finalmente, con un dejo de humor seco que apenas disimulaba su sorpresa.

Liliana soltó una risa breve, sin alegría.

—Más que sobrevivir. Aprendí a vivir —corrigió ella, y por un instante, sus ojos se suavizaron, recordándole a Dominic la dulzura que siempre había existido en ella, aunque él nunca la hubiera valorado.

El silencio volvió a caer entre los dos. Dominic estaba inquieto; no le agradaba admitirlo, pero algo en Liliana lo perturbaba. No era solo que hubiera cambiado físicamente. Era que su aura, su energía, su capacidad de mantenerse firme frente a él… lo hacía sentir vulnerable de una manera que nunca había experimentado.

—¿Y Miguel? —preguntó finalmente, con la voz más baja de lo habitual.

Liliana levantó una ceja, sin sorpresa.

—No me interesa —respondió con firmeza. —Eso quedó atrás hace mucho tiempo.

Dominic la miró fijamente, evaluando cada palabra. Sabía que ella decía la verdad. Cada gesto, cada tono de voz, cada mirada… lo confirmaba. Ella ya no era la mujer sumisa que había conocido. Era alguien completamente diferente.

El encuentro continuó con tensión, cada palabra cuidadosamente medida, cada movimiento cargado de significado. Dominic se dio cuenta de que, aunque nunca le había agradado Liliana, ahora existía un respeto y una conexión inesperada. Por primera vez, él sentía que debía acercarse a ella con cuidado, que no podía subestimarla como lo había hecho antes.

Liliana, por su parte, se dio cuenta de que Dominic era diferente a Miguel. Su hermano había sido indiferente, frío y cruel en silencio; Dominic, aunque duro y exigente, también ofrecía algo que Miguel nunca había dado: la posibilidad de ser vista, de ser valorada, de tener voz y decisión.

Fue en ese momento, frente a frente, que ambos entendieron algo fundamental: la vida los había colocado en caminos cruzados, y ahora, el desafío no era solo sobrevivir en la familia Torres… sino sobrevivir a sus propios sentimientos contradictorios.

Cuando la cena terminó, Dominic la acompañó hasta su auto. Ninguno de los dos habló demasiado. Cada silencio estaba cargado de tensión y significados ocultos. Antes de despedirse, Dominic dijo algo que hizo que el corazón de Liliana latiera más rápido:

—Nos veremos de nuevo. Y esta vez… nada será igual.

Liliana asintió, consciente de que tenía razón. Dos años de distancia habían cambiado muchas cosas, pero no habían borrado la intensidad de su historia con los Torres. Y aunque Dominic seguía sin agradarle, había algo en él que ahora debía enfrentar: el respeto y la inevitable cercanía que el destino les imponía.

Mientras conducía hacia su apartamento, Liliana recordó los cinco años con Miguel, cada momento de vacío, cada gesto ignorado, cada silencio que había llenado su corazón de dolor. Y, por primera vez en mucho tiempo, no sintió miedo. Solo determinación.

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Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Andrea Medina
no la comprendo aun, no hay móvil para escena, solo dos egos de hermanos raritos y una mujer que claramente tiene problemas de estima o le gusta mucho el dinero 😂😂🤭
Anonymous
Muy emocionante
Norma Alicia Gimenez
ya termino? como sigue
Lupita Alvarado: no se vale que nos dejen así sin final
total 1 replies
Gina Elizabeth Mori Rengifo
es emocionante
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