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Derritiendo El Ducado

Derritiendo El Ducado

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Mundo de fantasía / Época / Completas
Popularitas:113.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

El Ducado de Valerius es conocido como la tierra del invierno eterno, y su gobernante, el gran Duque Cédric, como un hombre despiadado que combate a los monstruos de las fronteras con magia de hielo. Tras la muerte de su esposa, el ducado se volvió aún más frío, y su pequeño hijo, Theo, crece imitando la severidad de su padre, privado de toda infancia.
Por un antiguo pacto de sangre y gratitud, el Conde Kalen ofrece la mano de su amada hija, Alissa, una joven tímida pero rebosante de alegría y una sutil bendición de luz. Cédric acepta: él necesita una madre perfecta para su heredero, y ella desea proteger a su padre.
Alissa llega a un palacio gris decidida a cumplir una misión: devolverle la sonrisa al pequeño Theo y demostrarle que la calidez puede derretir incluso el hielo más grueso.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 10: Agendas de piedra y estrategias en la penumbra

Tras el incidente en el patio de armas, Alissa decidió que no podía quedarse de brazos cruzados observando la rutina diaria de Theo desde la distancia. A la mañana siguiente, se instaló silenciosamente en una de las esquinas de la biblioteca principal, donde el tutor del Ducado —un hombre mayor de rostro severo y anteojos gruesos— impartía las lecciones del niño.

A medida que pasaban las horas, la indignación de Alissa iba en aumento. El programa de estudios para un pequeño de apenas seis años era una auténtica locura. Theo pasaba sin descanso de la intrincada geografía de las fronteras a la historia de las dinastías imperiales más antiguas, memorizando tratados de comercio y tácticas de defensa como si fuera un general veterano. Revisando los pergaminos de la agenda del niño, Alissa descubrió una realidad desgarradora: Theo no tenía un solo hueco libre en todo el día. No había un horario establecido para jugar, no tenía tiempo para desayunar con calma —tomaba un té amargo a toda prisa mientras repasaba vocabulario— y sus tardes estaban completamente absorbidas por la teoría de la magia. Se pasaba la vida entera estudiando, comportándose como un muñeco de cuerda programado para complacer las expectativas de la corona, privándolo por completo de la niñez que ella tanto atesoraba.

Alissa no pudo soportarlo más. Esa misma tarde, entró al despacho de Cédric sin anunciarse, con la agenda de Theo en la mano y una determinación inquebrantable en el rostro.

—Esto tiene que cambiar ahora mismo, Cédric —dijo firmemente, dejando el pergamino sobre su escritorio—. He estado en las clases de Theo y lo que están haciendo con él es una crueldad. Es un niño, no un soldado de terracota. No tiene tiempo para respirar, ni para desayunar tranquilo, mucho menos para jugar.

Cédric levantó la vista, sorprendido por el ímpetu de su esposa.

—Alissa, un heredero de Valerius debe estar tres pasos adelante que el resto de la nobleza...

—No me importa el resto de la nobleza —lo interrumpió ella, plantándose firme frente a él—. Si continúa así, su mente se va a quebrar antes de que cumpla los diez años. He reestructurado su horario. A partir de mañana, Theo tendrá la mañana libre para desayunar conmigo, correr por el jardín y ser un niño. Estudiará por la tarde, y solo las materias esenciales para su edad. Necesita espacio para descubrir el mundo, no solo para memorizarlo.

El duque observó el pergamino modificado por la caligrafía suave de Alissa. Iba a replicar, a hablar de la tradición y la seguridad, pero recordó la risa genuina de su hijo el día anterior en la nieve. Exhaló un suspiro largo, asintiendo levemente con la cabeza en señal de rendición.

—Está bien, Alissa. Probaremos tu horario —cedió en voz baja.

Sin embargo, la tregua familiar duró poco. Apenas un par de horas después, las pesadas puertas del palacio se abrieron para recibir a un mensajero real con el uniforme dorado de la capital. Traía consigo una carta sellada con cera roja y el escudo del príncipe heredero.

Alissa rompió el sello y leyó el contenido en voz alta. El príncipe Christopher la invitaba oficialmente a su primer té de beneficencia en la capital imperial, un evento donde se reunirían todas las damas de la alta sociedad y la realeza. Era su presentación oficial ante la corte como la nueva Duquesa de Valerius.

Al escuchar la noticia, el rostro de Cédric se ensombreció por completo y una profunda preocupación se instaló en sus ojos azules.

—No deberías ir —sentenció el duque de inmediato, levantándose de su silla y caminando con pesadez por el despacho—. La corte imperial no es como el sur, Alissa. Es un nido de víboras sedientas de sangre. Esas mujeres llevan meses planeando cómo destruirte solo por haber tomado el título de duquesa. Buscarán cualquier debilidad, cualquier error en tu etiqueta para humillarte públicamente y debilitar la posición de nuestra familia.

—Tengo que ir, Cédric —respondió Alissa, manteniendo la calma aunque sentía un leve cosquilleo de nervios en el estómago—. Soy tu esposa. Si me escondo en el norte, les daré la razón. Pensarán que el Ducado de Valerius tiene miedo.

Cédric la miró, impactado una vez más por la valentía que se ocultaba detrás de la timidez de la joven. Al ver que no lograría convencerla de quedarse, el duque tomó una decisión ejecutiva.

—Si vas a ir a ese campo de batalla, no irás desprotegida —declaró con firmeza—. Asignaré a Sir Galahad, mi mejor caballero personal y el guerrero más leal del ducado, para que viaje contigo y no se separe de tu lado ni un solo segundo. Pero la fuerza bruta no bastará en los salones de té. Necesitas armas políticas.

Esa misma noche, veinticuatro horas antes del viaje, Cédric citó a Alissa en su despacho privado. La estancia estaba en penumbra, iluminada únicamente por el parpadeo de los candelabros y el fuego de la chimenea. Sobre la gran mesa de madera, el duque había desplegado decenas de documentos con los árboles genealógicos, alianzas y secretos de las familias más influyentes de la capital.

Pasaron las horas y la noche avanzó en un susurro constante de estrategias y secretos. Cédric se sentó justo al lado de Alissa, tan cerca que sus hombros se rozaban de vez en cuando. Con su voz profunda y pausada, el duque comenzó a enseñarle las debilidades de cada noble que intentaría atacarla.

—La Marquesa de la Casa del Oeste aparenta mucha devoción al Templo, pero desvía fondos para el contrabando en los puertos; si menciona la moral, recuérdale sutilmente el comercio marítimo —le explicaba Cédric, señalando un pergamino—. Y la Duquesa viuda de la capital intentará atacarte con tu origen sureño; hazle saber que estás al tanto de las deudas que su hijo menor tiene con el banco del Templo. No muestres miedo, Alissa. Ataca con elegancia.

Alissa escuchaba con atención, tomando notas con una pluma de ganso. En varios momentos, al inclinarse ambos sobre el mismo mapa, sus rostros quedaban a escasos centímetros de distancia. Alissa levantaba la mirada y se topaba de frente con los intensos ojos azules de Cédric, que la observaban con una fijeza que nada tenía que ver con la política.

La cercanía en la penumbra del despacho comenzó a generar una tensión romántica abrumadora, espesa y cargada de una electricidad silenciosa. En una de esas pausas, cuando los dedos de Cédric rozaron la mano de Alissa al pasarle un documento, ambos se congelaron. El duque no retiró la mano; al contrario, sus ojos descendieron por un segundo hacia los labios de ella antes de volver a clavar su mirada en los ojos dorados de su esposa.

Alissa sintió que el aire le faltaba en los pulmones y un tierno rubor encendió sus mejillas, pero no apartó la vista. Intercambiaron una mirada cómplice, un entendimiento silencioso de que el contrato matrimonial se había transformado en algo real, una sociedad de fuego y hielo donde la protección mutua ya era un sentimiento profundo.

—Gracias, Cédric —susurró Alissa, con la voz un poco temblorosa por la cercanía—. No dejaré que nadie pisotee el nombre de nuestra familia.

Cédric la observó un instante más, su pulgar acariciando inconscientemente el dorso de la mano de ella antes de soltarla con renuencia.

—Sé que no lo harás, Alissa —respondió él, con una suavidad inédita—. Mañana la capital conocerá la fuerza de la primavera.

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Guadalupe Flores
Lo que no entiendo es que si tan grande es el poder de Alissa y cura hasta sin querer a las personas. Como no pudo curar a su papá
Guadalupe Flores
Siiii a como es el príncipe su historia va ser divertidisima 👏👏👏 ya la espero con ansias
Guadalupe Flores
Me sorprendió con tu petición hasta ahorita esta preciosa la novela y me encanta como a hido conquistando el corazón del niño. No se porque no les gustó a los que te insultaron con esa palabra. No te fijes porque tu novela esta muy bonita y muy bien narrada
Guadalupe Flores
👏👏👏👏👏👏👏 Lo que dije al Duque lo enseñaron así x eso quiere hacer al niño a su imagen y semejanza. Pero ya aprenderas Duque a romper las cadenas
Guadalupe Flores
Hay que tierno me encantó que quisiera bailar con Alissa. No me espere se hincara creí que lo hiba a subir a una silla para que estuviera a la par. 🥰
Ludwig
muy linda la historia gracias autora por excelentes historias
Guadalupe Flores
Pobre cito. Me dio ternura y tristeza un niño así. Compare esa infancia a la de cualquiera de nosotros. Se perdió de todo. Y si el Duque es así eso demuestra que paso la misma infancia triste y solitaria. Hay que romper esas cadenas. Pero ya👏
Josseline Palma
❤️🌺
yudith del carmen betancourrt abanes
me encantó en verdad me gustó esta historia muy buena muy interesante y vamos a empezar a leer entonces El Principito muchas gracias por estar lista que escribiste esta historia muy bonita como te digo sigue adelante sigue escribiendo todo el mundo no nació para hacer historia eso es un don que tiene pocas personas disfrútalo y te deseo la mejor felicidad del mundo amigas
yudith del carmen betancourrt abanes
me encanta la historia muy buena no me quejo por ninguna parte me encanta ese príncipe amigo de los amigos siempre pendiente de ello me gustaría una historia con ese príncipe gracias escritora te felicito de corazón sigue escribiendo y no le pare la críticas las críticas te refuerzan te suben el ánimo para seguir escribiendo porque nadie escribe todo el mundo no nació para ser historia amiga sigue adelante🥰
Ruby Galvez
me encantó tú historia 😍
Ruby Galvez
así que tenga se perras, haya va la Duquesa
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente capitulo
María Morales
Que pena que me dan si no les gusta la novela no la sigan leyendo no ofenda es una hermosa novela y no hagas caso a la gente bruta que no sabe leer
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente comiendo con el mini duque
Roxana C Añez
En verdad amó leer tus novelas, no defraudan, excelentes personajes, buena trama... muchas gracias 🫂
Gloria Grijalba
muy hermosa
Silvia Filipe
Me encanto tu novela espero la historia del principe sea tan linda como esta y encuentre una chica lo ame por su bondad no por su titulo autora espero sea asi tan linda como esta felicitaciones
oriannys rodriguez
bueno bueno que tenemos aquí querido duque /CoolGuy/
Silvia Filipe
esta muy linda tu novela sigue adelante no hagas caso a los que no entienden nada
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