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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 3

Mi voz resonó entre los árboles luminosos del bosque.

El aire volvió a quedar en silencio.

Solo se escuchaba mi respiración agitada, el murmullo del río cercano… y el suave brillo de las motas de luz flotando en la oscuridad.

Mi vista empezó a nublarse por las fuertes contracciones. Todo a mi alrededor comenzó a volverse borroso; las luces azuladas del bosque se mezclaban como manchas frente a mis ojos.

Cuando estuve a punto de caer completamente al suelo…

Sentí unos brazos firmes sosteniéndome.

Alguien me había levantado.

No presté atención al rostro del hombre. El dolor ocupaba todo mi mundo. Cada contracción parecía partir mi cuerpo en dos.

Era una madre primeriza… y no tenía la menor idea de cómo atravesar aquello.

Mi conciencia comenzó a desvanecerse ligeramente. No perdí el conocimiento por completo, pero mi mente flotaba entre la lucidez y la oscuridad.

Aun así, podía escuchar.

Primero percibí algunos murmullos a mi alrededor, voces bajas que no lograba entender.

Luego escuché claramente la voz profunda de aquel hombre, firme y autoritaria, dirigiéndose a alguien más.

—Ayúdala. Está en trabajo de parto.

El hombre me sostuvo con firmeza mientras caminaba. Todo a mi alrededor se sentía distante, como si estuviera envuelta en una neblina espesa de dolor.

Cuando habló por última vez, me recostó con cuidado.

Sentí la suavidad de las sábanas bajo mi cuerpo.

Era una cama… increíblemente lujosa.

Incluso en mi estado podía notar la calidad de las telas, suaves como la seda, y el ligero aroma a hierbas espirituales que impregnaba la habitación.

La mujer que estaba cerca dudó por un instante.

—Pero… esa cama es de…

No terminó la frase.

El hombre no respondió.

Y al segundo siguiente, la mujer dejó de vacilar y corrió hacia mí para ayudarme.

—Respira… respira profundo —dijo mientras acomodaba algunas mantas y levantaba ligeramente mis piernas—. Ya casi…

Yo apreté los dientes con todas mis fuerzas, tratando de contener los gritos de dolor que amenazaban con salir de mi garganta.

Pero las contracciones seguían llegando, una tras otra, cada vez más fuertes.

La mujer me ayudó durante todo el proceso, guiándome con paciencia mientras las contracciones iban y venían como olas interminables.

El dolor parecía no tener fin… hasta que finalmente todo culminó.

De pronto, el silencio fue roto por dos pequeños llantos agudos.

La mujer levantó la mirada con una sonrisa de alivio.

—Felicidades —dijo con suavidad—. Son unos hermosos cachorros… uno macho y una hembra.

Aún me mantenía despierta, aunque mi cuerpo estaba completamente agotado.

Con voz débil murmuré:

—Quiero… verlos…

La mujer asintió y se acercó con cuidado.

Cuando los puso frente a mí, mi corazón se estremeció.

Un amor maternal profundo creció dentro de mí, más fuerte de lo que jamás había imaginado.

Los dos pequeños cachorros lobo recién nacidos se veían diminutos y frágiles… tan adorables que casi parecía irreal.

La hembra tenía un pelaje platinado suave, casi plateado, y sus pequeños ojos aún permanecían cerrados mientras emitía débiles sonidos.

Y el macho…

Cuando lo vi, sentí una punzada en el corazón.

Su apariencia era idéntica a la de su padre.

El pequeño tenía un pelaje castaño con tonos platinados, una mezcla que me resultaba demasiado familiar. Era como ver una versión diminuta de Rowan… solo que infinitamente más pequeña y vulnerable.

Eran tan parecidos… y a la vez tan distintos.

Por un momento mi pecho se llenó de emociones difíciles de describir.

Pero aun así…

Aunque se pareciera a ese marido mío…

Yo definitivamente iba a querer a mis hijos por igual.

Mis párpados comenzaron a pesar.

El cansancio, el dolor y todo lo que había ocurrido finalmente me alcanzaron.

Lo último que vi antes de perder el conocimiento fueron mis dos pequeños cachorros, acurrucados uno junto al otro.

Y entonces…

Me desmayé.

.

.

.

Cuando desperté, lo primero que vi fue a mis hijos en la cama junto a mí.

Los dos pequeños cachorros yacían acurrucados uno contra el otro, tan diminutos que apenas llenaban el hueco de unos brazos. Sus cuerpecitos aún eran frágiles, suaves como el algodón recién caído, y respiraban con la delicadeza propia de los recién nacidos. Sus ojitos permanecían cerrados, todavía ajenos al mundo que los rodeaba, mientras de vez en cuando sus pequeñas patitas se movían con torpeza e inocencia.

A pesar de su tamaño tan pequeño, alguien les había confeccionado diminutas vestimentas élficas, como si fueran pequeños príncipes de algún reino antiguo.

El cachorro mayor macho, de pelaje castaño con suaves manchas platinadas, llevaba una pequeña capa verde esmeralda bordada con finos hilos dorados que formaban patrones de hojas y enredaderas, como si la propia naturaleza hubiera tejido aquella prenda.

El segundo cachorro hembra, de pelaje blanco platinado como la nieve, vestía una capa plateada con tonos azul claro, bordada con delicados detalles que recordaban a la escarcha y a las estrellas.

Ambos parecían demasiado pequeños para cargar siquiera con aquellas prendas, pero las telas ligeras descansaban sobre ellos suavemente, como un susurro de seda.

Allí estaban.

Mis dos pequeñas vidas recién llegadas al mundo.

Frágiles.

Inocentes.

Y aun así vestidos como los herederos de una antigua estirpe mágica.

Cuando vi su vestimenta, me sorprendí.

No entendía por qué estaban vestidos de esa manera.

Justo en ese momento, la puerta de la habitación se abrió, y la mujer que me había asistido en el parto entró nuevamente.

La partera.

Pero la mujer no venía sola.

Detrás de ella entraron dos doncellas elfas, jóvenes y vestidas con elegantes túnicas de tonos claros.

La partera habló con tranquilidad:

—Estas doncellas la ayudarán a prepararse.

Quise hacerle muchas preguntas. Demasiadas.

¿Dónde estaba?

¿Quién era ese hombre que me había traído aquí?

¿Y por qué mis hijos estaban vestidos como pequeños herederos de algún reino antiguo?

Pero antes de que pudiera abrir la boca, la mujer ya se estaba marchando.

Antes de cruzar la puerta, me dirigió una última mirada.

Una mirada extraña… como si me conociera.

Luego desapareció por el pasillo.

Las dos doncellas no perdieron tiempo.

Se pusieron manos a la obra de inmediato.

Con movimientos rápidos pero cuidadosos, comenzaron a arreglar mi cabello, acomodar las telas y limpiar cualquier rastro del parto reciente. Todo lo hacían con una precisión que dejaba claro que estaban acostumbradas a atender a personas de alto rango.

Momentos después me condujeron frente a un gran espejo.

Cuando levanté la vista… casi no me reconocí.

El vestido que llevaba puesto...

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Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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