Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
NovelToon tiene autorización de SilvinaTracy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
PLAN DE EXTORSIÓN
NARRADOR
Victoria volvió a su puesto con la camisa de su jefa. Olía a Christina, a su costoso perfume y se sentía ajena, una intrusa en aquella prenda que no podría pagar.
Christina contempló su imagen con la camisa blanca y suspiró agotada. Esperaba que ese día no empeorara aún más. Ella necesitaba ir a casa y relajarse. No podría hacer lo que le gustaba, no habría escapatoria de aquellas presiones cotidianas.
Christina amaba su cuerpo, su figura bien proporcionada, sus piernas firmes debido al ejercicio, su trasero perfecto. Por donde se miraba se veía perfecta. Los hombres volteaban a verla cuando ella pasaba. Se sentía sensual porque sabía que lo era, pero no sentía esa adrenalina que esperaba en la intimidad con su marido. Algo faltaba y no sabía lo que era.
Trevor podía ser guapo, apasionado, detallista y caballero. También tenía un cuerpo impresionante y fuerza suficiente para hacer lo que quisiera con ella. Lo que escondía debajo de su ropa íntima era aún más impresionante. Todo eso la llevaba a Christina a pensar, ¿Por qué no congeniaban a la perfección? ¿Qué necesitaba de él para encenderse por completo?
Ella había descubierto lo que su esposo disfrutaba. Sus actitudes en la intimidad se lo habían demostrado, pero ella no había estado dispuesta a aceptar nada de eso. Mucho menos si sentía que no también necesitaba recibir algo a cambio.
Christina había visitado distintos sitios en internet hasta que encontró uno donde todo ocurría desde la webcam. Hombres, mujeres y parejas se filmaban en distintos actos. Ver eso le había producido excitación y fascinación también. No lo entendía inicialmente, hasta que encontró una explicación. Ella era voyerista, una mujer que disfrutaba ver a otras personas en distintos actos.
Inicialmente contempló los videos en vivo, después pagó por mirar. Lo siguiente fue chatear con alguien que veía en video. Ese hombre usaba una máscara, todos en el sitio lo hacían. No había nombres, tampoco identidades allí. Solamente existían adultos explorando fantasías de forma online. El cuervo, ese hombre desconocido le hizo un pedido especial.
--Quiero que me enseñes lo que te provoca mirarme--
Fue un simple mensaje que le aceleró el corazón a Christina. Ella cubrió su rostro y se quitó la ropa frente a la cámara. Ese hombre fue más osado.
--Hazlo lento, sexy--
Ella se dejó llevar. Veía la reacción física en ese desconocido. Con pedidos simples, ella descubrió también cuánto le gustaba ser mirada así y observar lo que un hombre haría con la excitación que provocaba.
Poco a poco ella ingresó en ese mundo desconocido que le producía más placeres que estar con Trevor. Nadie lo sabía. De día era una respetada empresaria, pero de noche alguien que buscaba dar y recibir placer visual. No necesitaba dinero, necesitaba emoción.
Christina sabía que sus gustos íntimos podrían provocar un desastre de grandes proporciones si se descubrieran. Se convencía cada día de que siendo una desconocida en la web no le hacía daño a nadie. Era la verdad.
Jamás la empresaria supo que había cometido una imprudencia y que sus fantasías podrían tener un alto precio que debería pagar.
Nada ocurrió hasta un día sábado por la noche, donde la vida de las dos mujeres podría cambiar para siempre.
Victoria se sentía incapaz de dormir. Había tenido una pesadilla sobre su pasado, los labios de su ex prometido en los suyos, la urgencia por llegar más lejos, su propia incomodidad y la esperanza de que no lo hiciera... Aquello fue suficiente para quitarle el sueño. Navegó por internet buscando algo que la aburriera lo suficiente para volver a dormir. Fue entonces cuando una ventana emergente se abrió sin permiso.
Victoria miró a esa mujer que usaba la máscara del personaje de una película de terror que jamás la había asustado. Esa mujer se tocaba como ella misma jamás había hecho. Quiso cerrar el molesto anuncio de inmediato, pero cuando estaba a punto de hacer un click... vio algo familiar en ese cuerpo desnudo.
Su mirada siguió un lugar. Esa mujer debajo de su seno izquierdo tenía un tatuaje que ella había visto previamente. Podía jurar que se trataba de la misma persona.
Primero se sintió incómoda al descubrirlo. Después lo vio como una oportunidad. Era incorrecto de muchas formas lo que estaba pensando, pero también podría ser la única oportunidad que tuviera.
--Esto me ayudará. Nadie saldrá herido--
Se dijo en voz alta para tomar valor.
No podía ir a casa de Christina para decirle que la había visto en un sitio de internet. Ella podría dejarla sin su único sustento económico, su trabajo. En la empresa su labor podría hacerla cualquier persona, pero ella no encontraría trabajo fácilmente.
La idea de Victoria fue extorsionar de manera anónima a su jefa. Crearía un correo electrónico que no tuviese sus datos personales. Allí enviaría una serie de imágenes comprometedoras tomadas desde ese sitio web y esperaría una respuesta.
--Pediré dinero una vez. La suma exacta que necesito para mi novela. Ni más ni menos que eso. Para la señora Jonas no será una gran suma, por respirar gana más que eso. Jamás revelaría esto, pero ella no tiene manera de saberlo-- Se dio ánimos mientras creaba el nuevo correo
Había una nueva aplicación para enviar y recibir dinero. Allí no quedaría registros porque la identidad de quienes la usaban era anónima. Eso la ayudaría a mantener su anonimato para poder cometer el que sería el primer delito de su vida.
El día lunes, Victoria fue a trabajar. Había pensado muchas horas en que momento enviaría el correo amenazante. Durante el descanso para almorzar ella tomó valor, buscó el mail en borrador y presionó enviar. Lo único que debía hacer era esperar.
Al salir de la empresa revisó su teléfono. Sin notificaciones. Christina, probablemente no había visto su correo. Decidió ser paciente. Ella lo vería y por su imagen correcta, respondería. Accedería a su petición. Estaba segura.
Esa tarde, Victoria llegó a su apartamento con una nueva esperanza y tomó su manuscrito sabiendo que pronto sería publicado. Gracias al secreto sucio de su jefa, ella se había permitido soñar y esta vez no saldría herida como cuando lo había hecho en el pasado.
Nunca quiso complacer a su marido por estar con sus perversidades sexuales q muy bien pudo experimentar con su marido
el no es ni victoria
seguro es uno de tantos con los que te acostaste ya que se ayan enterado que eres una empresaria millonaria🤣🤣