Reencarné en un mundo omegaverse medieval… como un omega masculino.
Todo iba más o menos bien hasta que descubrí dos problemas: 1️⃣ El alfa más atractivo del reino puede escuchar mis pensamientos.
2️⃣ Yo pienso demasiadas tonterías, especialmente cuando está cerca.
Mientras intento fingir que nada pasa (leyendo libros con mucha concentración), él no solo escucha TODO… sino que además me molesta a propósito, con una sonrisa molesta, voz peligrosa y una paciencia sospechosa.
Entre reencarnación, nobles aterradores, padres alfa sobreprotectores, política, proyectos sociales y pensamientos que jamás debieron ser escuchados…
¿Cómo se supone que un omega sobreviva sin pensar cosas como:
“¿Por qué este alfa es tan sexy?”
💭
Comedia, romance, omegaverse y malentendidos garantizados.
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CAPÍTULO 3 Mi familia decidió que yo era un espectáculo
Elio Renard Valemont descubrió algo aterrador a los seis años y medio:
👉 Sus padres no veían ningún problema en absoluto.
👉 Al contrario. Estaban encantados.
—Nuestro hijo es excepcional —dijo el Duque Alaric Valemont durante el desayuno, con voz potente—. Excepcional.
Elio, con una tostada en la mano, se congeló.
💭 “Otra vez no.”
—Alaric —intervino Lysenne con tono suave—, intenta no decirlo tan fuerte.
—¿Por qué? —preguntó él, genuinamente confundido—. ¡Si es verdad!
—Porque estás gritándolo.
—¡EL REINO DEBE SABERLO!
Elio se deslizó lentamente bajo la mesa.
El problema comenzó cuando Alaric decidió hablar.
Con todo el mundo.
—Mi hijo menor —le dijo a un conde invitado— entiende historia política.
—¿El heredero? —preguntó el hombre.
—No, el omega.
Silencio incómodo.
—¿…el niño de seis años?
—Ese mismo —asintió Alaric, orgulloso—. ¿Elio? Ven un momento.
💭 “NO.”
Elio emergió lentamente.
—Diles lo que piensas del Tratado del Sur —pidió su padre con una sonrisa enorme.
—Padre… —susurró.
—Con confianza.
El conde se inclinó, curioso.
Elio respiró hondo.
—Creo que fue apresurado y económicamente inestable.
Silencio absoluto.
—…es adorable —dijo Lysenne, tomando té.
El conde no volvió a sonreír en toda la tarde.
Los profesores particulares empeoraron todo.
El tutor de historia llegó primero.
—Tiene razonamiento estratégico —dijo—. No memoriza: analiza.
—¡LO SABÍA! —exclamó Alaric—. ¿Ves, Lysenne?
—Lo veo —respondió ella, encantada.
El tutor de cálculo asintió.
—Resuelve problemas complejos… por intuición.
—Eso es talento —dijo Alaric—. Talento natural.
💭 “POR FAVOR DEJEN DE HABLAR.”
El tutor de etiqueta fue el único preocupado.
—Señor duque —dijo con cautela—. El joven Elio no actúa como un niño.
—Exacto —respondió Alaric—. Actúa mejor.
El tutor cerró su cuaderno en silencio.
Sus hermanos tampoco ayudaban.
Aurelian empezó a acompañarlo a todos lados, con expresión seria.
—Si eres brillante —dijo—, debo protegerte más.
—No necesito protección —murmuró Elio.
—Eso diría alguien que la necesita —respondió su hermano.
Mirelle, en cambio, decidió presumirlo.
—Mi hermano sabe cosas —le decía a otros niños—. Muchas cosas.
—¿Como qué? —preguntaban.
—Como cuándo van a fallar los impuestos.
Los niños se iban corriendo.
—Perfecto —murmuró Elio—. Popularidad arruinada.
Desesperado, Elio intentó una última estrategia: jugar.
Se sentó en el suelo con bloques de madera.
Los miró.
💭 “¿Cómo juegan los niños?”
Construyó una torre.
Luego otra.
Luego una estructura compleja con soporte interno.
—¿Qué es eso? —preguntó Mirelle.
—Una fortaleza defensiva con puntos ciegos corregidos.
Silencio.
—…yo iba a decir castillo —añadió rápido—. Normal. Infantil.
Mirelle lo observó con sospecha.
—Eso no fue infantil.
—Lo fue en espíritu.
—
El golpe final llegó durante una reunión familiar.
—Elio —dijo Alaric—. Explícale a tu tío por qué su plan comercial no funcionará.
—Padre —susurró Elio—. Por favor.
—Solo un resumen.
Elio miró a todos los adultos expectantes.
💭 “Esto ya es irreversible.”
—El invierno reducirá rutas comerciales —explicó—. Y no consideró el costo de transporte alternativo.
Silencio.
El tío carraspeó.
—…tiene razón.
Alaric sonrió como si hubiera ganado una guerra.
—¿VES?
Elio se tapó la cara.
Esa noche, Elio se encerró en su habitación.
💭 “Lo intenté.”
💭 “De verdad lo intenté.”
Pero ya era evidente.
La familia Valemont no iba a esconderlo.
Los profesores no iban a callarse.
Y la historia original…
👉 ya se había desviado por completo.
Elio suspiró, mirando el techo.
—Genial —murmuró—. Ahora soy el omega genio famoso.
No sabía que eso traería consecuencias.
Consecuencias con nombre propio.