NovelToon NovelToon
Muerte Al Primer Amor

Muerte Al Primer Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Traiciones y engaños
Popularitas:10.5k
Nilai: 5
nombre de autor: AMZ

No murió por falta de latidos, sino por ausencia de valentía para sostenerlos.
El primer amor...el primer amor de Arya Rosenfeld fue eso, un amor cobarde.
Entonces porque ese amor cobarde luego de arruinar un vínculo que para Arya era tan importante como su vida misma, se atrevía a decirle que todo lo había hecho por ella.
August von Hohenberg, el primer amor de Arya Rosenfeld, no solo era cobarde. Era egoísta, mentiroso y completamente despreciable. Por eso Arya solo podía desear la "muerte al primer amor", no a la persona, sino a sus sentimientos.
Acompaña a Arya a recorrer un sinuoso camino, ¿logrará imponerse ante las adversidades? ¿logrará matar a ese primer amor? ¿logrará volver a confiar, volver a amar?

NovelToon tiene autorización de AMZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

El viaje fue largo, pero familiar. El tren que tomaba por segunda vez seguía siendo tan sorprendente, y los paisajes tan entretenidos, hasta que en la estación se separó de Ferdinand y tomo su propio carruaje.

Cuando finalmente el carruaje giró en el último recodo y la finca Rosenfeld apareció ante sus ojos, algo en su pecho se aflojó.

La casa seguía igual.

Modesta, pero firme. Sus paredes claras reflejaban la luz de la tarde, y el techo oscuro conservaba esa apariencia acogedora que ninguna construcción de la academia había logrado imitar.

Antes de que el carruaje se detuviera por completo, la puerta principal se abrió.

—¡Arya!

Marianne fue la primera en salir.

Su cabello oscuro estaba recogido con sencillez, pero su sonrisa era tan amplia que borraba cualquier rastro de cansancio. Bajó los escalones con rapidez, levantando apenas el borde de su vestido.

Detrás de ella aparecieron Mathias y Frank.

Frank, el mayor de sus hermanos varones, mantenía su postura tranquila, aunque sus ojos brillaban con alivio. Mathias, incapaz de contenerse, corrió los últimos metros.

—¡Volviste!

Arya apenas tuvo tiempo de bajar antes de que él la abrazara con fuerza.

—Mathias… —murmuró, sorprendida, aunque sus brazos se cerraron alrededor de él en respuesta.

Frank se acercó después, apoyando una mano sobre su cabeza con afecto contenido.

—Has crecido.

—Solo han sido meses.

—Suficientes.

Marianne finalmente llegó hasta ella y la envolvió en un abrazo más suave.

—Te extrañamos.

Arya cerró los ojos un instante.

—Yo también.

Cuando se separaron, vio a sus padres de pie en la entrada.

Omar Rosenfeld mantenía su porte recto, sus manos firmemente apoyadas en su bastón de trabajo, aunque su expresión era más cálida de lo habitual.

Grace de Rosenfeld descendió los escalones con pasos tranquilos.

No dijo nada de inmediato.

Solo tomó el rostro de Arya entre sus manos.

La observó con detenimiento.

Como si confirmara que estaba realmente allí.

—Has vuelto sana —dijo finalmente, con suavidad.

Arya asintió.

—Sí, madre.

Grace sonrió alegremente como solía hacerlo.

—Estoy orgullosa de ti.

Esas palabras, simples, fueron suficientes para que algo en el pecho de Arya se apretara.

No respondió.

No podía.

Porque si lo hacía, su voz temblaría.

Los días en la finca transcurrieron con una calma que parecía ajena al tiempo.

El sonido de las herramientas en los campos. El aroma del pan recién horneado. Las conversaciones tranquilas durante la cena.

Todo seguía exactamente igual.

Y, sin embargo, Arya no era la misma.

Ayudaba cuando era necesario. Leía en las tardes. Acompañaba a su madre en tareas pequeñas. Escuchaba a Mathias hablar sin descanso. Observaba a Frank trabajar junto a su padre.

Y veía a Marianne.

Siempre ocupada.

Siempre sonriendo.

Los preparativos de la boda estaban casi completos.

Las telas habían llegado. Los arreglos estaban decididos. Las visitas de vecinos eran cada vez más frecuentes.

Todo avanzaba.

Todo parecía correcto.

Y aun así…

Había momentos, pequeños y silenciosos, en los que Arya se encontraba mirando el horizonte sin razón aparente.

Momentos en los que el sonido del viento no era suficiente.

Momentos en los que pensaba en la academia.

En la biblioteca.

En el balcón olvidado.

En unos ojos verdes que la observaban con una atención que nunca había conocido antes.

Se sorprendía a sí misma.

—Qué tontería… —murmuraba en voz baja avergonzada.

Sacudía la cabeza y volvía a sus libros.

Pero el pensamiento regresaba.

Una tarde, encontró la puerta de la habitación de Marianne entreabierta.

Se detuvo sin hacer ruido.

Desde el umbral, la observó.

Marianne estaba de pie frente al espejo, usando su vestido de novia.

Era sencillo y elegante.

El tejido claro caía con suavidad, ajustándose a su figura sin exceso.

Grace estaba detrás de ella, ajustando con cuidado un pequeño pliegue en la cintura.

—Quédate quieta —murmuró su madre.

Marianne soltó una pequeña risa.

—Lo estoy.

—No lo suficiente.

Arya permaneció en silencio, observando.

Había algo extraño en esa escena.

Algo hermoso.

Algo… inquietante.

Después de unos minutos, Grace se apartó.

—Está casi listo.

Apoyó una mano sobre el hombro de Marianne con afecto antes de salir de la habitación.

El silencio quedó suspendido.

Arya dudó un instante antes de entrar.

Sus pasos fueron suaves.

Marianne la vio en el espejo.

—¿Qué opinas?

Arya no respondió de inmediato.

Se acercó un poco más.

—¿Estás realmente bien con todo esto?

Marianne parpadeó, confundida.

—No sé de qué hablas.

Pero Arya sabía que sí lo sabía.

—Casarte.

La palabra quedó suspendida entre ellas.

Marianne se giró lentamente.

Su expresión era tranquila.

Demasiado tranquila.

—John es un hombre amable —dijo—. Estaremos bien.

Arya no se sintió convencida.

— ¿Por qué es amable?

Arya frunció el seño.

— Esto no tiene que ser una escapatoria.

Marianne frunció apenas el ceño.

—Arya…

—Si no quieres casarte, no lo hagas.

Las palabras salieron más rápido de lo que había planeado.

—Me graduaré. Conseguiré un trabajo. Estudiaré. Cuando me convierta en médico, te mantendré. No tienes que—

Marianne la detuvo, apoyando una mano sobre su brazo.

—No digas eso.

Su voz era suave.

Pero firme.

—Realmente me agrada John.

Hizo una pequeña pausa.

—Estaremos bien.

Arya sostuvo su mirada.

—Pero no lo amas.

El silencio que siguió fue distinto a cualquier otro.

Marianne no respondió de inmediato.

Porque no podía mentir.

Finalmente, bajó la mirada un instante antes de volver a alzarla.

—Es cierto que no amo a John.

Las palabras fueron simples y directas.

Sin dramatismo.

—Y tampoco creo que él me ame.

Aria sintió que su pecho se tensaba.

—Sin embargo —continuó Marianne—, nos elegimos.

Su voz no tembló.

—Elegimos construir nuestro futuro juntos. Confiamos el uno en el otro.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

No era una sonrisa romántica.

Era una sonrisa serena.

—Y eso es suficiente para mí.

Arya no dijo nada.

—No todo en la vida se trata de amor —añadió Marianne—. Porque si no hay confianza… el amor no sirve de nada.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Arya bajó la mirada.

No sabía por qué esas palabras la afectaban tanto.

Apretó ligeramente los dedos.

Confianza.

Amor.

No sabía cuál era más peligroso.

Los días continuaron avanzando con la serenidad propia de los lugares que no cambian.

El sol salía temprano sobre los campos de la finca Rosenfeld, tiñendo de dorado las extensiones de trigo que se mecían con el viento. Las mañanas comenzaban con el sonido de los pasos de su padre en el exterior, el murmullo de su madre en la cocina, y las voces de sus hermanos que se mezclaban con la rutina cotidiana.

Arya volvió a encontrar su lugar entre ellos con facilidad.

Pero también con una leve sensación de desajuste.

Como si una parte de ella aún permaneciera en otro sitio.

Como si, en cualquier momento, fuera a escuchar el eco distante de una campana anunciando el inicio de clases.

O una voz tranquila llamándola por su nombre.

Sacudía esos pensamientos cada vez que aparecían.

Tenía cosas más importantes en qué concentrarse.

La boda de Marianne estaba cerca.

Unos días antes de la ceremonia, Grace decidió que era momento de ir al pueblo.

—Necesitas algo apropiado para la boda —dijo con firmeza aquella mañana—. No puedes presentarte con uno de tus vestidos de diario.

Arya no discutió.

El trayecto hacia la zona comercial fue corto. El pueblo, aunque pequeño, estaba lleno de vida. Los comerciantes exhibían sus productos en el exterior de las tiendas, las telas colgaban en los escaparates, y el aroma a pan recién horneado flotaba en el aire.

Entraron en una tienda de ropa donde Grace examinó cada prenda con ojo crítico.

—Este color te favorece —dijo, sosteniendo una tela en tono azul profundo.

Arya observó el tejido era elegante, pero sencillo.

—Está bien.

Mientras la modista tomaba medidas, Grace habló de detalles de la boda, de invitados, de preparativos de último momento. Arya escuchaba, respondiendo cuando era necesario.

Pero la visita no terminaba allí.

Después de salir de la tienda, Grace giró en dirección a otra calle.

Una calle que Arya conocía bien.

Sintió una pequeña anticipación en el pecho.

La casa de su tío estaba al final de la cuadra.

Más grande que la suya. Más refinada. Las ventanas altas y la puerta de madera oscura reflejaban el estatus que la familia había adquirido con el paso de los años.

Grace llamó, no tuvieron que esperar mucho.

La puerta se abrió, y una figura familiar apareció.

—¡Arya!

Ferdinand no ocultó su sorpresa ni su alegría.

Bajó los escalones rápidamente.

—Sabía que vendrías al pueblo, pero no pensé que sería hoy.

Arya sonrió.

—Ni yo.

Él la abrazó con esa familiaridad despreocupada que siempre había tenido con ella.

—Has crecido.

—Tú también —respondió Arya, observándolo con atención—. Aunque sigues hablando demasiado.

—Eso es una virtud.

Una voz más grave intervino desde el interior.

—¿Vas a dejarlas en la puerta todo el día?

Nicolás von Einsenwald apareció, su expresión cálida suavizando sus rasgos firmes.

—Arya.

Ella inclinó la cabeza con respeto, pero él la atrajo hacia un abrazo breve y sincero.

—Es bueno tenerte de vuelta.

Andrea von Einsenwald apareció poco después, elegante como siempre.

—Mira cuánto has crecido —dijo con una sonrisa suave.

Christopher también estaba allí, saludándola con su habitual serenidad.

Y entonces—

—¡Arya!

Giselle prácticamente corrió hacia ella.

Arya apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que su prima la abrazara con fuerza.

—Te extrañé muchísimo.

Arya rió suavemente, devolviendo el abrazo.

—Yo también, Giselle.

Cuando se separaron, la observó mejor.

Había crecido.

Sus facciones eran más definidas, su mirada más segura.

—Escuché que entrarás a la academia.

Giselle asintió con entusiasmo inmediato.

—¡Sí! Este año.

Sus ojos brillaban.

—Cuando ustedes regresen para su segundo año, yo estaré empezando el primero. Podremos vernos todos los días.

Arya sintió una alegría genuina al oírlo.

—Eso será agradable.

—Ferdinand dice que la academia es difícil, pero también dice que tú eres la mejor estudiante.

Arya lanzó una mirada a su primo.

—Ferdinand exagera.

—No exagero —respondió él—. Solo digo la verdad.

Giselle sonrió, claramente orgullosa.

Pasaron el resto de la tarde conversando. Compartiendo historias. Riéndose de recuerdos antiguos.

En ese lugar, Arya no era una estudiante destacada.

No era alguien que debía probar su valor.

Era simplemente Arya.

Y eso se sentía… bien.

El día de la boda llegó con un cielo despejado.

El aire estaba impregnado de una calma solemne.

No hubo grandes lujos no hubo ostentación innecesaria.

La ceremonia se realizó en el exterior, bajo un arco sencillo adornado con flores blancas y verdes.

Los invitados eran pocos, familia, vecinos cercanos, personas que realmente importaban.

Arya observaba desde su lugar, vestida con el traje que había elegido junto a su madre.

Sus manos descansaban juntas sobre su regazo.

Su mirada fija en Marianne.

Su hermana se veía hermosa. John estaba frente a ella, su postura recta. Su mirada honesta.

No había pasión evidente entre ellos. Pero sí respeto, sí confianza.

Arya recordó las palabras de Marianne.

"Nos elegimos."

La ceremonia fue breve.

Cuando intercambiaron votos, no hubo dramatismo exagerado, solo promesas simples, reales.

Cuando finalmente se declararon esposo y esposa, los aplausos fueron cálidos.

Durante la pequeña celebración que siguió, Arya observó a su hermana conversar con su nuevo esposo.

Marianne sonreía. No como alguien que huía.

Sino como alguien que avanzaba.

Arya sintió una mezcla extraña de emociones.

Orgullo, melancolía, esperanza.

Se preguntó, sin querer hacerlo, qué tipo de futuro le aguardaba a ella.

Qué decisiones tomaría.

Qué promesas haría.

Y, sin saber por qué, recordó unos ojos verdes.

Y una voz que había esperado verla recuperarse.

Desvió la mirada hacia el horizonte.

El sol comenzaba a descender lentamente.

Las sombras se alargaban sobre el campo.

El tiempo seguía avanzando.

Imparable.

Y pronto…

Regresaría a la academia.

1
Laura Aguado
😭😭
Liliana Filipuzzi
siiiiiii aguanto mucho ese muchacho 🤭
kadi
que lindo Edward! me encanta que Aria le haya dado una oportunidad 🥰
missobsidiana
Este si es tu verdadero amor Arya
Mitsuki G
Si suena muy sospechoso que esos guardias se pongan a la retaguardia con Arya cuando fueron ellos no lo encontraron y solo aparecieron cuando Edward junto con los suyos los liberaron así que puede ser que esos lo vendieron y ahora buscan a quien culparlo de su muerte o evitar que hable de ellos solo espero que el príncipe recuerde quien fue y los heche y reciba ayuda de Arya como Edward y que los apoye en esa relación que es muy tierno este Edward como está con su sonrisa por ese beso que se dieron qué lindo espero que luchen por su amor y que logren acabar con esa guerra así poder regresar dónde Arya defienda sus sentimientos por Edward sin caer en ese desgraciado que algo debe estar haciendo que me preguntó que será?
Elizabeth Yepez
bueno estos chicos están enamorados, que bello ojalá nadie ni nada los separe, siempre me gustó esta pareja
Limaesfra🍾🥂🌟
Hermosa historia...Exitos🌟
Limaesfra🍾🥂🌟
una historia estupenda vamos x mas capitulos ansiosa esperando💪💪💘😍😍
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣Victoe es ún pilluelo💪
Imacairy Lopez
Que bellas son tus novelas, eres una excelente escritora, Esta historia me tiene fascinada👏🏻👏🏻❤️❤️
Valquiria
amoo jajajs me super enganche en la historia 🤭
Elizabeth Yepez
eso que va a contar Annie, quisiera saber que es sera que ella anda con Agust o sera Gisselle es todo un misterio
Elizabeth Yepez
autora me dejas en ascuas necesito mas capitulos,me gusta que Edward se confesara con Arya el si la merece
Alexandra Ortiz Posada
Tan lindo Eduard ❤️
missobsidiana
ahhh al Edward se lo dijo
Laura Aguado
Annie no m gusta nada🤬
Mitsuki G
Será que está Annie lo que quiere decirle es que está Gisselle empezó una relación con August dónde según ella para cuidarselo o según su forma de el para algo y Annie quiere contárselo en persona pero me da gusto que con esa confesión Arya vio que ese amor ya no está tan fuerte si no dejo ver eso que no tomo en cuenta por ese primer amor pero ya veremos lo que si me intriga es ver de regreso a Edward ayudándola a ese prejuiciosos guardia que en vez de dejar que salven la vida del príncipe anda quitando el tiempo para curarlo
Liliana Filipuzzi
no vale la pena, si el no se la jugó....xq querés jugarla vos Giselle? busca tu destino muchacha no el de otroa
Liliana Filipuzzi
j🤣🤣🤣🤣🤣🤣
missobsidiana
Edward porque tiene que ser tan misterioso con todo 😭 eso me desespera, tal vez si simplemente es más sincero y directo se acerque más rápido a Arya
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play