Al despertar descubre que está casado con otro, con el cual no se lleva muy bien y ahora resulta que es un omega... Joy tendrá que ser valiente y superar los obstáculos.
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Duraznos y gardenias
-Sé lo que planea hacer con Joy, y le advierto que si le pone un dedo encima la mandaré directamente al infierno.- El alfa estaba furioso aunque sonaba calmado.
-Me está amenazando señor Zarek, eso no está bien visto.- Lo mujer sostenía una taza de café.
-Sí, es una amenaza, más le vale alejarse de mi omega, cualquier venganza puede descartarla.- Suelta el humo del cigarro, le daba un poco más de misterio.
-¿Venganza? No sé de qué habla señor Zarek.-
-Sé perfectamente sobre la madre de Joy, que obviamente no es usted. Deje fuera a mi esposo de su tonto jueguito.-
Emma estaba impactada, no podía creer que este tipo lo haya descubierto, ella trabajó muy duro para encubrirlo todo.
Cuando por fin quedó sola en su oficina lanzó todo lo podía, ardía de furia. Alguien debía pagar por lo sucedido.
Damon fue en busca de eso, la exposición culminaría en cualquier momento.
Al llegar a la mansión, Damon acompaña a su esposo hasta la habitación, lo deja solo para que tome un baño mientras él se dirige a la suya.
-¿Debería invitarlo a dormir conmigo?- Joy deslizaba una esponja sobre su delicada piel.
-No, aun es muy pronto. Además, siento como si estuviera robando el esposo de alguien más.
Estoy consciente de que entre ellos nunca pasó nada, pero igual me es incómodo. Solo esperaré un poco más, a ver como van las cosas.-
-Este alfa es precioso, atento y jamás me sentí tan atraído por alguien, ¿Será por sus feromonas?. Despierta deseos en mí que jamás imaginé tener.
Joy estaba sentado secando su cabello, el alfa golpea la puerta y entra.
-Yo lo secaré por ti.- Acaricia los cabellos del omega.
-¿Sí sabes como hacerlo? No quieto perder un ojo.- Esa sonrisa enamoraba al alfa.
-Confía, hasta el momento conservo mis ojos.- Comienza su trabajo con el secador de cabellos.
-Ya qué, por cierto quiero hablar de algo contigo.- El semblante del omega cambió tanto que el alfa se asustó, en un segundo comenzó a hacer memoria para saber en qué pudo molestar a su precioso esposo.
-Quiero tener sexo contigo.- Lo soltó sin más, el hombre casi muere ahogado con su propia saliva. Jamás imaginó que escucharía eso de su amado omega.
-Pero no es el momento, no estoy preparado, dame tiempo. Quiero hacer las cosas bien.- Se rascaba la frente.
-Estoy muy feliz que tomes esa decisión. Yo te esperaré el tiempo necesario, no te presiones.- Le dio un beso en la frente.
-No me presiono, solamente te hago saber mi deseo y al parecer te gusta la idea. Jamás tuve ese tipo de contacto con nadie así que primero quiero mentalizarme.- Se dirige a la cama, ya estaba muerto de cansancio.
-Lo que quieras mi omega. Duérmete, ya es tarde.- Le dio otro beso en la mejilla.
-No te vayas, acuéstate aquí. Hoy dormiremos juntos si no te molesta.-
El alfa realmente estaba muy feliz, avanzó tanto con su omega que no lo creía. Si esto era un sueño, él no quería despertar jamás.
Al día siguiente, el omega despierta sobre el pecho de su esposo.
-Vaya... La mejor almohada de toda mi vida- Fregaba su rostro en esos pectorales bien marcados.
-Gracias, es solo para ti.- Acariciaba los cabellos de su amado.
-Que recompensa... Creo que hice algo muy bueno en mi vida pasada.- Acariciaba el abdomen del alfa.
El alfa ya sentía incomodidad en su entrepierna, Joy lo volvía loco con solo respirar junto a él.
-Detente, o no respondo. Te deseo tanto que voy a explotar.- Lo tomó del rostro y comenzó un beso salvaje.
Corrientes de electricidad recorría el cuerpo de ambos, y sus preciosas feromonas comenzaban a mezclarse.
Bastaron unos minutos de besos para que tuvieran la respiración entre cortada.
-Detente, tenemos trabajo por hacer.- Le decía Joy tratando de quitarse el alfa de encima.
-Sí, mejor salgo de aquí antes de que pierda el control y no te deje caminar por días.- El alfa se levantó lentamente de la cama con una erección enorme. A Joy casi le cae la mandíbula al ver terrible monstruosidad.
-Creo que necesitaré más tiempo, esa cosa tiene vida propia. No me siento capaz de lidiar con eso.- Ya pensaba en como huir si su esposo quería metérselo ahora mismo. El alfa solo rió, su esposo era muy divertido a veces.
-No te preocupes mi omega, esto te hará ver las estrellas, te volverás adicto y jamás querrás soltarlo.- La cara de Joy palidece, definitivamente tenía ganas de huir.
-Sal de aquí por favor y llévate ese monstruo contigo.- Le arroja una almohada.
-Me voy a bajar la calentura con una ducha helada gracias a ti. Nos vemos en el desayuno omega.-
-Alfa tonto...- Joy se levantó de la cama con una gran sonrisa.
En el desayuno le comunica a su esposo que no lo espere para cenar, tenía una cena con uno de los artistas de la galería.
-De acuerdo, te estaré esperando, pero antes...- Extiende una pequeña cajita.
-¡Es muy bonito! Me ayudas por favor.- El alfa de pie coloca el pequeño collar alrededor del delicado cuello y besa la nunca de Joy.
-Espero que jamás te lo quites, se te ve hermoso.- Besa la mano del omega.
-Creo que no me lo quitaré nunca, me gusta mucho. Gracias.- El alfa sonríe complacido. Siempre sabrá dónde está su omega.
-Mmmm ¿Qué flor es?.- El omega acaricia el pequeño dije.
-Gardenia, es a lo hueles hace un tiempo... Duraznos y gardenias. Me fascina tu aroma.-
Joy sintió arder sus mejillas, y el sutil aroma se intensificó.
-Cielos... ¿Quieres que me enamore o algo así?.- El alfa asintió y Joy juró ver orejas y cola de perro en su esposo.
Al llegar a la galería, casi todo ya estaba en orden, Khaty hacía un buen trabajo.
-Buenos días, hoy la cena invito yo.- Dijo Joy a sus colegas.
Todos aplaudían emocionados
-Excelente, cena con el nuevo director.- Dijo alguien.
-Es cierto, felicidades señor Smith por su nuevo puesto.- Se acercaba Kathy para estrecharle mano.
-No tenía idea, hablaré con los superiores.- Joy se rascaba la frente, esa noticia lo puso algo nervioso pero también muy feliz. Jamás imaginó que en poco tiempo podía lograr eso.
-Por cierto, hoy no podré acompañarlos, tengo cena de negocios con el señor Kurt.-
-Lo entiendo señor director.- Todos volvieron a sus labores.
tengo que correr por salvar mi floresita dise el joy jajaja