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Tenias Que Ser Tú...

Tenias Que Ser Tú...

Status: En proceso
Genre:Amor a primera vista / Romance entre patrón y sirvienta / Padre soltero / Madre por contrato / Hijo/a genio / La Vida Después del Adiós
Popularitas:119.7k
Nilai: 4.5
nombre de autor: Katerine Pulgarín Taborda

-Esto no puede continuar así María Camila, eres la mayor, no puede ser que esta sea la quinta niñera que renuncia en menos de un año-
-No queremos una extraña en casa papá, yo puedo cuidar a mis hermanos-
-Eso no está en discusión, sabes que tengo que trabajar, habla con tus hermanos de inmediato-
-Desde que se murió mamá has cambiado mucho, sabes te necesitamos en casa, mamá ya no esta y nos duele comprende esto no te duele solo a ti-
-María Camila no te vayas así, hija, escúchame-

Laura no entiendo porque tenias dejarnos solos justo en el momento en que mas te necesitamos.

NovelToon tiene autorización de Katerine Pulgarín Taborda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: el primer encuentro

Luciana…

El día de la entrevista llegó antes de lo que esperaba.

Tenía que presentarme en una empresa muy importante; según me habían dicho, el dueño estaba buscando una niñera para sus hijos.

Intenté vestirme lo más presentable posible, aunque mi ropa no era de la mejor calidad. Hacía mucho que no compraba nada para mí.

Taliana insistió en acompañarme. Dijo que esto no debía hacerlo sola, y se lo agradecí con el alma. Estaba tan nerviosa que las manos me temblaban. Sentía que era mi última oportunidad.

Viajamos en autobús, pero la parada quedaba lejos del edificio, así que tuvimos que caminar más de diez minutos bajo el sol. Los pies me dolían y los tacones prestados de mi amiga no ayudaban.

Finalmente me los quité y seguí descalza hasta el parqueadero de aquel inmenso lugar.

Apenas llegamos, me senté un momento para recuperar el aire… y fue un error.

De pronto, un auto negro y lujoso se acercó a toda velocidad. Intenté levantarme, pero mis pies no respondieron y caí al suelo.

El coche frenó de golpe.

—¡No entiendo qué hacen estas mujeres aquí! ¿No ven que casi causan un accidente? —gritó un hombre bajando del auto. Era alto, elegante… y con una mirada tan intensa que me dejó sin aliento.

—Lo siento, señor. Mis pies no respondieron y me caí —dije, incorporándome con dificultad.

—Pon más cuidado la próxima vez. Me estás haciendo perder el tiempo en algo insignificante… y no creo que tengas cómo pagarlo —respondió con frialdad, abriendo la puerta de su auto.

—¿¡Insignificante!? ¡Mi amiga no es insignificante! —intervino Taliana, furiosa—. ¡Usted es un hombre grosero y arrogante!

—No se preocupe —le dije rápidamente, tomando a mi amiga del brazo—. No le falté al respeto. Ya nos vamos.

Nos alejamos mientras él entraba al edificio. Mi corazón latía con fuerza. Qué hombre tan soberbio… y tan guapo, pensé, intentando convencerme de lo contrario.

—Deberíamos regresar a casa —le dije a Taliana, desanimada.

—Ni lo sueñes, Luci. Esta es tu oportunidad. No te rindas ahora —respondió, animándome.

—Eso sí —agregó suspirando—, qué lástima que ese hombre tan hermoso sea tan gruñón.

—No creo que sea tan guapo —dije fingiendo indiferencia, aunque por dentro pensaba: es guapísimo.

Respiré profundo. —Vamos, salgamos de esto de una vez por todas.

La oficina estaba repleta de mujeres elegantes, vestidas con ropa de diseñador. Yo solo miraba mis zapatos desgastados y supe que, probablemente, no encajaba allí.

Una secretaria muy amable recibió nuestras hojas de vida y explicó que su jefe las revisaría antes de decidir a quién entrevistaría. Media hora… media hora eterna.

Como Taliana no pudo entrar, me esperaba afuera, sin forma de avisarle nada. Decidí caminar un poco por el lugar para distraerme.

El edificio era impresionante: amplios ventanales, pisos brillantes y un aroma suave a jazmín. Pero lo que realmente llamó mi atención fue una pequeña niña, sentada sola en una oficina, coloreando un libro.

Me acerqué despacio.

—Hola, pequeña, ¿qué haces aquí solita? —pregunté con ternura.

La niña levantó la mirada, pero no dijo nada. Tenía el cabello rubio, rizado, los ojos azules más hermosos que había visto… y una tristeza profunda en ellos.

—¿Estás sola, mi amor? ¿Quieres que te lleve con tu mamá? —insistí suavemente.

Ella volvió a mirarme y bajó la cabeza sin decir palabra.

Me senté a su lado.

—Estás coloreando muy bonito. Esas mariposas parecen volar de verdad —le dije sonriendo—. Me llamo Luciana, pero puedes decirme Luci. ¿Quieres que seamos amigas?

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Me prestó uno de sus colores y seguimos pintando juntas.

—¿Cómo te llamas? —pregunté curiosa.

Ella no respondió. Solo me miró, pensativa.

—¿No quieres hablar? Está bien… pero soy muy buena con las adivinanzas. ¿Jugamos? —propuse.

La niña asintió emocionada.

Señaló la bombilla del techo.

—¿Te llamas… lámpara? —pregunté, y ella negó con la cabeza riendo bajito.

Luego señaló el cielo por la ventana, haciendo un círculo con sus manitos, como si imitara algo brillante.

—¿Estrella? —No.

—¿Luna? —Tampoco.

—¿Cielo? ¿Nube? —Ella se llevó la mano a la frente, fingiendo desesperación.

Entonces lo entendí.

—¡Ya sé! ¡Te llamas Sol! —exclamé emocionada.

La niña asintió con una sonrisa luminosa, y sin pensarlo la abracé. Ella me rodeó el cuello con sus bracitos y por primera vez vi alegría en sus ojos.

—Sol… qué nombre tan hermoso —le dije mientras ambas reíamos.

En ese momento, una voz firme interrumpió la escena.

—Sol, hija… me tenías preocupado. ¿Por qué saliste del despacho así?

Levanté la mirada. Era él.

El hombre del auto.

—¿Tú? —preguntó, mirándome con sorpresa y cierta desconfianza—. ¿Qué haces aquí?

—Yo… solo estaba… —balbuceé nerviosa.

—Disculpe, señor —intervino la secretaria con una sonrisa—. Ella es una de las candidatas al puesto de niñera. Y, al parecer, ya conoció a la pequeña Sol.

Él la miró unos segundos… luego bajó la mirada hacia su hija, que aún me abrazaba con fuerza.

Una media sonrisa se dibujó en su rostro.

—Precisamente —dijo en voz baja—, tenías que ser tú.

Muchas gracias por esperar cada actualización... prometo actualizar en mis ratos libres.

Creen que Luciana Logrará conseguir este trabajo que tanto necesita.

Estaré actualizando lo más pronto posible, estoy atenta a sus comentarios.

1
Anonymous Carmen diaz
Muy interesante tu historia ojalá pronto continúes
Anonymous Carmen diaz
Que mal Lucrecia ningún crimen es Perfecto descubrieron lo que hiciste con Laura y Erick en su locura la amaba por eso y más odia a Emiliano ahora tu morirás por ello
Anonymous Carmen diaz
Descarado es tu familia pero tu corazón negro puede dañar a todos
Anonymous Carmen diaz
Que bien no por querer recuperar a Erick permitan destruya a Emiliano y sus hijos y esa loca de Lucrecia deben actuar ya o será tarde y podrían arrepentirse de nuevo tu Emilio actúa
Anonymous Carmen diaz
Cuidado Erick tu padre ya sabe que fuiste tu quien ayudo a Lucrecia a secuestrar a tu hermano por lo cual te recibieron pero están esperando te delates y actuar
Anonymous Carmen diaz
Emiliano tus amores llegaron dales atención son tu mundo
Gladis Ulloa Rodríguez
Me gusto mucho pero no me gusta que no terminen para que suben si no tienen terminada la historia es una falta de respeto para las personas que leemos sus novelas
Anonymous Carmen diaz
Erick lo bueno que ya saben que eres tu quien ayudo a Lucrecia que bueno que eso no lo sabes caerás con ella por dañar a tu propia familia
Anonymous Carmen diaz
Será Erick quien te acabe o destruya Lucrecia o ambos terminarán uno contra el otro
Anonymous Carmen diaz
Erick regresaste a dañar todo es tanto el odio tus sobrinos hijos Laura no merecen los separes ni de su abuelo o de su padre
Anonymous Carmen diaz
Hay erick esa astucia ese odio debiste volverlo en amor para tu familia si tu padre no vio eso en ti pudiste demostrar y ser el vicepresidente pego tu odio ambición y ese mal amor por tu cuñada te volvió rencoroso y con odio por tu familia e incluso al dañarlos dañarles a los hijos de Laura no que la amabas
Anonymous Carmen diaz
La mujer que te ayudo a reconstruir a tu familia después de la muerte de tu esposa Laura y no como esa bruja de Lucrecia prima de Laura que por ambición destruyó a tu familia
Anonymous Carmen diaz
Quien es ese hombre porque ayuda a Lucrecia Esteban solo fue un vínculo
Anonymous Carmen diaz
Debieron ser un poquito más astutos y esperar para que recordara todo y siguiera fingiendo o Lucrecia puede hacer algo que dañe a todos
Anonymous Carmen diaz
Elena cuidado no sabes si hay cámaras o micrófonos ahí
Anonymous Carmen diaz
Muy bien Elena y don Emilio ya sabe que le da Lucrecia ahora deben buscar como lograr que esa mujer le de otros en su lugar para que lo suden a recordar
Anonymous Carmen diaz
Bravo Elena despierta como nunca haz tomado una pastilla se la das a don Emilio para que sepan de que es
Anonymous Carmen diaz
Si sigue así Emiliano observando poco a poco irán llegando recuerdo desconfía de Lucrecia pero no se lo des a entender
Anonymous Carmen diaz
Emiliano empiezas a recordar
Anonymous Carmen diaz
Elena no te haz percatado de nada en la casa tu te quedaste en ella cámaras empleados no leales a ustedes medicamentos que toma Emiliano reaccionen vean
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