soy Brenda Suárez 24 años y lo que más amo es es tiempo y bueno no a todos lo agrado ya que todo se me sale 🥰🥰🥰🥰
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capitulo 20
Brenda Suárez
Siento que alguien me está llamando. Poco a poco comienzo a abrir los ojos, lentamente, y cuando despierto por completo lo miro. Él me observa con una sonrisa y me dice:
—Buenos días, princesa. ¿Cómo amaneciste?
—Muy bien. Me gustaría quedarme aquí toda la vida contigo. He dormido tan cómodamente… y verte así me excita.
Él me mira con una sonrisa encantadora.
—¿Te gusta lo que ves?
Muy coqueta le respondo:
—Me encanta. Quisiera comerte ahora.
—Pues adelante —me dice—, soy todo tuyo.
Me levanto de la cama y no me doy cuenta de que he dormido desnuda hasta que él no hace más que observarme. Entonces dice:
—Me encanta la vista que tengo ahora. Eres una mujer encantadora.
Corro a buscar algo con qué cubrirme.
—¿Te da pena que te mire desnuda? ¿O te acomplejas de tu cuerpo?
—La verdad, nunca me he acomplejado de mi cuerpo —le respondo—. Desde niña mi madre me enseñó a amar a la mujer que soy y cada parte de mí. Me da vergüenza que tú me veas desnuda, pero no me avergüenzo de mi cuerpo.
Desde muy pequeña aprendí —y mi madre me lo enseñó— que no existe la perfección. Para mí, la perfección consiste en aceptar que no existe la perfección. Que una persona, por más bella que sea y aunque no le encuentres ningún defecto, alguno debe tener. Y es ahí cuando te das cuenta de que, para ser perfecto, hay que aceptar que eres imperfecto. Cuando reconoces que la perfección no existe… entonces eres perfecto.
—Creo que deberían existir más mujeres como tú —me dice—, así todas se sentirían plenas y no querrían cambiar nada de ellas. Quisiera que mi madre entendiera eso. ¿Sabes cuántas veces me aterra que le pase algo por estar tan encaprichada con las cirugías para ser perfecta? Ojalá pensara como tú.
—No puede pensar como yo —le respondo—, porque las personas no somos iguales. Imagínate que tú pensaras como yo o que todo el mundo lo hiciera… el mundo sería aburrido.
—Voy a hacerte el desayuno. Ya basta de tanto hablar y de buscarle lógica a la vida, porque no la vamos a encontrar.
Él sonríe, hace un gesto indicando que va a la ducha, y yo bajo a la cocina. Allí me encuentro con la señora Sofía, quien me sonríe y me dice:
—¿Cómo estás, niña? ¿Dormiste bien?
—Muy bien, muchas gracias por preguntar.
—¿Qué le gusta a Felipe? —le pregunto.
—Le encantan los huevos rancheros —me responde.
Me pongo a prepararlos mientras hablamos.
—¿Hace cuánto trabajas para esta familia? ¿Tienes hijos?
—Sí, tengo dos. Una pequeña y el mayor. Se llaman Natacha y Cristóbal. Soy madre soltera, pero a mi hijo mayor ya lo estudié y mi hija menor está en la universidad.
—¿Dónde vive tu hijo ahora?
—En Alemania.
—Qué bien… me agradas mucho.
Llevo el desayuno y lo coloco sobre la mesita de noche. Me asomo a su armario y lo veo allí, parado, sin camisa. Noto que está tomando una foto y me quedo mirándolo. En mi mente pienso: Este hombre me deja sin aliento. Quiero comérmelo. Me reprendo: Basta. ¿Acaso quieres no poder mover ni un dedo más tarde y que te duela hasta el alma?
—¿Qué haces ahí parada? —dice—. ¿Acaso quieres ayudarme a vestirme?
Y de pronto deja caer la toalla. Yo, como si nunca lo hubiera visto antes, me pongo roja como un tomate.
—¡Qué vergüenza! Vístete —le digo—. ¿No te da pena?
Intento salir, pero él me atrapa y comienza a besarme apasionadamente. Estoy rendida ante sus pies.
—Sé que te lastimé y no quiero hacerlo de nuevo —me dice—, pero te deseo tanto… Quiero volver a hacerte mía, porque eso eres. Eres mía.
Volvemos a hacer el amor, esta vez duele menos. Luego me dice:
—Me estoy volviendo adicto a ti.
No sé por qué me sigo avergonzando si ya me conoce. Cambio el tema.
—Aparte de estar aquí en tu casa, ¿qué vamos a hacer hoy?
—Esta tarde iremos a la playa. Tengo una casa allá. Te va a encantar.
Felipe Velázquez
Con esta mujer la paso increíblemente bien. No quiero que se aparte de mí. La verdad, tengo miedo de perderla. No quería hacerla mía hasta haber firmado el divorcio, pero mi deseo por ella fue más fuerte. Cuando me dijo quiero ser tuya en este lugar tan tuyo, olvidé todo y cedí, simplemente cedí, ante mi deseo y mi amor por ella.
Llamo a Franco y le cuento que estoy con Brenda, que me he enamorado de ella. Le digo que ya fue mía, sin entrar en detalles.
—¿La cuidaste? —me pregunta.
Entonces caigo en cuenta de que no lo hicimos.
—No… —le respondo.
—¿Cómo le haces eso? Tienes que cuidarla, no por ti, sino por ella. Tiene metas, sueños…
Cuando salga del baño le diré que se tome la pastilla del día después.
En ese momento recibo una llamada de mi madre: mi hermana tuvo un accidente de auto. Miro hacia el baño, Brenda sigue allí. Decido no preocuparla. Le digo a mi nana que le informe que tuve que irme por una urgencia.
En el camino todo se me hace eterno. Quiero llegar rápido. Le prometí a mi padre cuidar de ellas… y no lo hice. No dejo de pensar cómo estará mi hermana.
Cuando llego a casa de mi madre, ella no puede ni hablar del llanto.
—¿En qué hospital está? —le pregunto.
—No está en la ciudad… está en Francia.
—¿Por qué no lo sabía?
—Porque a ti ya no te importa tu familia, solo esa gorda —dice.
No voy a discutir. Llamo al piloto para que tenga el jet listo.
Voy camino a Francia, otra vez pagando los caprichos de mi hermana y la libertad excesiva que le da mi madre.
Llamo a mi mujer y le digo que mi hermana tuvo un accidente y que voy a Francia. Le pido perdón por dejarla sola.
Entonces recuerdo las palabras de Franco: No la cuidaste. Fui un irresponsable. Debí cuidarla. Yo soy el de la experiencia.
La llamo de nuevo.
—Mi cielo, soy yo otra vez. Necesito que te tomes la pastilla del día después.
—Claro —me responde—, ya lo había pensado.
—Cuando llegue a Francia te llamo, mi vida.
Ahora con el tema de Jinena, si tienen pruebas, ya que vieron en las cámaras del restaurante que fue ella quien la drogo, por que no la denuncian. Y que paso con el divorcio? No que en tres días ya iba a estar divorciado?
falta de signos de puntuación y mala redacción o traducción no se, hace que la trama se
pierda y
no sepa uno quien habla ni nada, hay muchas cosas de
redacción, gramática y ortografía para corregir. Hay que revisar antes de enviar los capítulos