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“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:779
Nilai: 5
nombre de autor: Cube Things

Hola, soy CubeThings.

Me gusta escribir historias que se sienten… más que solo leerse. Historias que mezclan fantasía, romance y emoción, donde los personajes no son perfectos, pero sí intensos.

Amo los mundos tipo anime: yokais, magia, destinos entrelazados… y amores que no se construyen de un día para otro.

Mis historias suelen ser slow burn, con tensión, misterio y personajes que se marcan entre sí de formas que no siempre entienden.

Si te gustan las historias que te hacen sentir, que te envuelven poco a poco… entonces estás en el lugar correcto.

NovelToon tiene autorización de Cube Things para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un día bonito… y una mirada fría

El bullicio del mercado los envolvió por completo.

Colores.

Voces.

Aromas.

Todo se movía a su alrededor, pero Hikari apenas lo notaba.

Porque su atención estaba en otra parte.

En la mano de Tomoe.

Que seguía sujetando la suya.

No con fuerza.

No de forma invasiva.

Pero tampoco casual.

—No te pierdas —murmuró él con una ligera sonrisa—. Este lugar es más grande de lo que parece.

Hikari bajó la mirada apenas.

—No me iba a perder…

—¿Segura?

Tomoe la miró de reojo, divertido.

—Te detuviste cinco veces en menos de un minuto.

Hikari soltó una pequeña risa.

—Es que todo es nuevo…

—Y eso te delata —respondió él con suavidad—. Aquí… lo diferente siempre llama la atención.

Hikari alzó la mirada.

—¿Eso es malo?

Tomoe no respondió de inmediato.

Solo caminó un poco más con ella, guiándola entre la multitud con facilidad.

—Depende de quién esté mirando.

La respuesta fue tranquila.

Pero tenía peso.

Se detuvieron frente a un pequeño puesto.

Dulces.

Pero no como los humanos.

Algunos flotaban ligeramente sobre las bandejas.

Otros cambiaban de color.

Y uno… parecía respirar.

Hikari se inclinó un poco.

—¿Eso es seguro?

Tomoe rió bajo.

—Más que algunos huéspedes del ryokan.

Tomó uno de los dulces y lo acercó a ella.

—Prueba.

Hikari dudó.

—¿Y si me pasa algo raro?

—Entonces será una experiencia interesante.

Ella lo miró.

—Eso no ayuda.

Tomoe ladeó la cabeza.

—Confía en mí.

Silencio.

Hikari tomó el dulce.

Pequeño.

Ligero.

Y lo probó.

Sus ojos se abrieron.

—…¡está buenísimo!

Tomoe sonrió.

Satisfecho.

—Lo sabía.

Pagó sin decir cuánto.

Como si el dinero no fuera problema.

Siguieron caminando.

Más adentro.

Más lejos del centro.

El ruido comenzó a bajar poco a poco.

Los puestos se volvieron menos llamativos.

Más… selectivos.

—Esta parte no es para cualquiera —dijo Tomoe sin soltar su mano—. Aquí vienen los que saben lo que buscan.

Hikari miró alrededor.

—¿Y nosotros qué estamos buscando?

Tomoe la miró.

Directamente.

—Eso depende de ti.

El viento movió ligeramente su cabello.

El ambiente se volvió más tranquilo.

Más íntimo.

Se detuvieron frente a un pequeño estanque.

El agua era cristalina.

Pero reflejaba… algo distinto al cielo.

Algo más profundo.

Más oscuro.

Más hermoso.

Hikari se inclinó ligeramente.

—Es precioso…

—No mires demasiado —dijo Tomoe suavemente.

Hikari lo miró.

—¿Por qué?

—Podrías ver cosas que no quieres entender aún.

Su tono no era alarmante.

Era… honesto.

Hikari se quedó en silencio.

Pero no se apartó del todo.

Tomoe soltó su mano.

Y ese pequeño gesto…

se sintió más de lo que debería.

—Ven.

Se sentó en el borde del estanque.

—Descansa un poco.

Hikari dudó un segundo.

Pero lo siguió.

Se sentó a su lado.

Lo suficientemente cerca para sentir su presencia.

Pero sin tocarlo.

El silencio entre ellos no era incómodo.

Era… suave.

—¿Te gusta este mundo?

preguntó Tomoe.

Hikari miró el agua.

Pensó un segundo.

—Es extraño… —admitió—. Pero también es… bonito.

Una pequeña pausa.

—Aunque no lo entienda del todo.

Tomoe la observó.

—No necesitas entenderlo todo.

Su voz fue más baja.

—Solo decidir si quieres quedarte.

Hikari levantó la mirada.

—¿Quedarme…?

Tomoe sonrió apenas.

—Este lugar no es para visitantes.

Sus ojos se suavizaron.

—Es para los que… pertenecen.

El silencio cayó.

Más profundo.

Hikari sintió algo en el pecho.

—Yo no sé si pertenezco aquí…

murmuró.

Tomoe se inclinó apenas hacia ella.

No demasiado.

Pero lo suficiente.

—Eso no lo decides tú sola.

Su voz fue baja.

Cercana.

Hikari lo miró.

Y por un segundo—

todo volvió a detenerse.

No como con Kuro.

Esto era distinto.

Más suave.

Más envolvente.

Más peligroso.

El aire se volvió más denso.

El mundo alrededor desapareció.

Y entonces—

Tomoe levantó una mano.

Deslizó un mechón de cabello de Hikari detrás de su oreja.

Lento.

Natural.

Pero intencional.

—Te ves mejor así…

murmuró.

Hikari dejó de respirar un segundo.

Porque ese gesto…

no fue casual.

Y lo sabía.

Y aun así—

no se apartó.

Error.

Porque Tomoe lo notó.

Y su sonrisa…

cambió.

A algo más.

Algo que no estaba mostrando del todo.

—Vamos —dijo finalmente, separándose con la misma naturalidad con la que se había acercado—. Aún no te he enseñado lo mejor.

Y se levantó.

Como si nada hubiera pasado.

Hikari se quedó un segundo más.

Sentada.

Con el corazón latiendo distinto.

Porque ahora lo entendía.

Este mundo…

no solo era peligroso por lo que no conocía.

Sino por lo que empezaba a sentir.

El día había terminado.

Y Hikari lo llevaba escrito en el rostro.

No era solo una sonrisa…

era algo más suave. Más ligero. Más vivo.

Caminó de regreso al ryokan con esa sensación aún latiendo dentro de ella, como si el mundo yokai no se hubiera quedado afuera, sino que la hubiera seguido hasta la puerta.

Tomoe.

Su voz.

Su forma de hablar.

La manera en que todo a su lado se sentía… fácil.

—…

Hikari apretó ligeramente los labios, intentando contener esa pequeña sonrisa que no quería desaparecer.

Empujó la puerta corrediza.

Y entró.

El ambiente dentro era el mismo de siempre.

Madera. Silencio. Rutina.

Pero ella… no.

—Vaya, vaya…

La voz de Rita llegó de inmediato.

Hikari levantó la mirada.

Rita estaba ahí, recargada como siempre, observándola con una media sonrisa que ya decía demasiado.

—Mira quién disfrutó su día libre.

Hikari parpadeó.

—¿Qué…?

Rita caminó hacia ella sin prisa y, sin más, le aventó algo.

—Ten.

Hikari lo atrapó por reflejo.

—¿…?

Bajó la mirada.

—¿Una hamburguesa…?

—Japonesa —corrigió Rita—. No la arruines.

Hikari no pudo evitar reír un poco.

—Gracias…

—Ahora —Rita se cruzó de brazos, inclinándose ligeramente hacia ella— cuéntamelo todo.

Hikari se quedó quieta un segundo.

—¿Qué cosa?

Rita entrecerró los ojos.

—No te hagas.

Una pausa.

—Saliste con Tomoe.

El nombre cayó directo.

Hikari sintió un pequeño salto en el pecho.

—…nos encontramos afuera —respondió, intentando sonar casual.

—Ajá.

Rita no le creyó ni un poco.

—¿Y?

Hikari dudó.

Un segundo.

Dos.

Pero entonces…

—Fue… bonito.

Las palabras salieron más suaves de lo que esperaba.

Rita alzó una ceja.

—¿Bonito?

Hikari asintió, mirando un momento la hamburguesa en sus manos.

—Caminamos… me enseñó lugares… comimos…

Una pequeña sonrisa volvió a aparecer.

—Fue… fácil estar con él.

Rita la observó en silencio.

Y luego resopló.

—Claro que lo fue.

Hikari levantó la mirada.

—¿Eh?

Rita giró un poco, como si pensara cómo decirlo.

—Tomoe es así.

Se encogió de hombros.

—Encantador cuando quiere.

Hikari frunció ligeramente el ceño.

—¿Cuando quiere…?

Rita la miró de reojo.

—No te confíes.

Silencio.

—Ese tipo… nunca hace nada sin una razón.

Las palabras quedaron flotando.

Hikari bajó la mirada.

No quería creerlo.

No después de cómo se había sentido ese día.

—…no parecía falso —murmuró.

Rita no respondió de inmediato.

Solo la observó.

—Eso es lo peligroso.

El silencio se instaló entre ellas.

Hikari le dio una pequeña mordida a la hamburguesa, más por inercia que por hambre.

Pero su mente…

ya no estaba completamente en ese momento.

Porque algo dentro de ella se movía.

Una duda.

Pequeña.

Pero insistente.

—Aun así —añadió Rita finalmente, más relajada— si la pasaste bien… supongo que eso es lo importante.

Hikari levantó la mirada.

Y sonrió un poco.

—Sí…

Pero en ese mismo instante—

El ambiente cambió.

Fue sutil.

Casi imperceptible.

Pero suficiente.

Rita lo sintió primero.

Sus orejas se movieron apenas.

Hikari no entendió de inmediato.

Hasta que—

Unos pasos.

Firmes.

Lentos.

Desde el pasillo.

Hikari levantó la mirada hacia la entrada.

Y entonces—

Lo vio.

Kuro.

De pie en la puerta.

Su presencia llenó el espacio sin esfuerzo.

Oscura.

Silenciosa.

Imponente.

Sus ojos violetas recorrieron la habitación.

Se detuvieron en Rita.

Luego…

en Hikari.

Y algo en el pecho de Hikari—

se tensó.

Porque no era la misma mirada de antes.

Era más fría.

Más contenida.

Pero debajo de eso…

había algo más.

Algo que no supo nombrar.

Rita suspiró apenas.

—Genial…

murmuró.

Kuro dio un paso dentro.

—Mañana habrá más trabajo.

Su voz fue seca.

Directa.

Pero no se fue.

Sus ojos seguían ahí.

Sobre Hikari.

Como si…

estuviera evaluando algo.

Como si…

no le hubiera gustado lo que encontró.

Hikari apretó ligeramente la hamburguesa entre sus manos.

Sin saber por qué.

Y por primera vez desde que regresó—

esa sensación cálida del día…

se quebró un poco.

Solo un poco.

Pero lo suficiente.

1
Edith 💋💕
carai este capítulo fue un poco intenso 🫣🫣🫣
Edith 💋💕
que estraño jaja las palabras se puede transformar en otra cosa /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Edith 💋💕
sigue subiendo esta muy bueno ☺️☺️
Cube Things: Gracias por el apoyo claro que seguiré subiendo un saludo
total 1 replies
Edith 💋💕
a las bestias 😱😱😱😱😱
Edith 💋💕
me sorprendió y me lo imagine es 🫣🫣🤩🤩Wouuu
Edith 💋💕
Wou lo sentí real me gusto el capitulo ☺️
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