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Señor Valdés, quiero el divorcio

Señor Valdés, quiero el divorcio

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Juego de roles / Triángulo amoroso / Amante arrepentido
Popularitas:106.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Alma Varela

El día de su cumpleaños, Elena Robles recibe decenas de felicitaciones. Ninguna viene de su esposo.
Mientras ella espera un abrazo, sus mellizos preparan un regalo para Marina, la media hermana de Elena. Adrián Valdés también tiene claras sus prioridades: Marina siempre va primero.
Después de años intentando ganarse un lugar en su propia familia, Elena deja su anillo junto a los papeles del divorcio y se marcha. Esta vez, no busca que él la siga. Quiere recuperar su vida.
Vuelve a la empresa tecnológica que ayudó a fundar y retoma la carrera que dejó por su matrimonio. Quienes la subestimaban solo conocían a una esposa callada. Están a punto de descubrir de lo que es capaz.
Adrián está acostumbrado a que Elena siempre lo espere.
¿Qué hará cuando ella deje de hacerlo?

NovelToon tiene autorización de Alma Varela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20. No te muevas

El teléfono de Adrián sonó sobre la mesa.

Elena acababa de levantar la vista.

En la pantalla leyó una palabra.

«Amor».

Había pensado que ya no iba a afectarle. Pero llevaba demasiados años queriéndolo para que todo desapareciera en unas semanas.

Apartó los ojos.

Adrián vio su expresión y contestó de todos modos.

—¿Qué pasa?

Su voz había cambiado otra vez.

Lucía también lo notó.

—Papá, ¿es Marina?

—Sí.

La niña estuvo a punto de pedirle el teléfono.

Recordó que Elena estaba sentada frente a ellos y se quedó callada. Mateo dejó de hablar también.

Lucía frunció el ceño. Todo sería más fácil si mamá se llevara bien con Marina.

Adrián escuchó durante unos segundos. Su expresión se volvió preocupada.

Se levantó antes de terminar el desayuno.

Salió con prisa.

Lucía lo siguió con la mirada. Mateo miró el plato que su padre había dejado a medias.

Ninguno se atrevió a preguntar delante de Elena.

La niña dejó el tenedor.

—Ya terminé. Vamos, mamá.

Había comido muy poco.

Elena entendió por qué quería irse: en cuanto salieran, podría escribir a Marina para preguntar qué ocurría.

—Lleven algo para comer en el auto.

—No tengo hambre —dijo Lucía.

Mateo negó con la cabeza.

Elena no insistió.

***

En cuanto se sentaron atrás, Lucía abrió el chat de Marina.

Elena los vio por el espejo.

No hizo preguntas.

Llegó una respuesta: Marina estaba resfriada y tenía fiebre, pero decía que no era grave.

Su voz sonaba ronca en el mensaje de audio.

Lucía se preocupó todavía más.

«Vamos a verte cuando salgamos de la escuela».

Después miró a su madre.

Había pensado en pedirle que esa noche cenaran juntos. Quería volver a comer lo que ella preparaba.

Todavía no lo había dicho.

Eso le ahorraba tener que cancelar.

Mateo leyó la respuesta de Marina y se quedó pendiente del teléfono.

Cuando llegaron a la escuela, los niños abrazaron a Elena.

—Nos vemos, mamá —dijo Lucía.

—Adiós —respondió ella.

Entraron sin notar lo breve que había sido su despedida.

***

Poco después de llegar a la oficina, Elena supo que la reunión de las diez se había aplazado.

Adrián tenía un asunto urgente.

Ella sabía cuál.

Había ido a cuidar a Marina.

Elena siguió trabajando.

Cerca de las dos, Javier avisó que la reunión sería a las tres. También le pidió que preparara un café para Adrián.

Cuando él entró a la sala, Elena dejó de escribir por un segundo.

Había cambiado de ropa.

No llevaba la camisa de esa mañana.

Elena pensó en las horas que había pasado en casa de Marina. No sabía qué había ocurrido allí. Tal vez solo la había acompañado mientras descansaba.

Aun así, no pudo evitar imaginarlo cuidándola, pendiente de que se sintiera mejor.

Se dio cuenta de que lo estaba mirando.

Adrián le devolvió una mirada fría. Parecía interpretar aquella atención como una de las insistencias de siempre.

Elena cerró la mano bajo la mesa.

Después volvió a sus notas.

***

Al terminar la reunión, Javier fue a su escritorio.

—La entrega está casi completa. No hace falta que regreses mañana.

Elena asintió.

—Está bien.

Iba a proponerlo ella misma cuando terminara lo último. Que Javier se lo dijera le ahorraba la conversación.

Él la miró, sorprendido.

—Tú...

Elena le ofreció la mano.

—Gracias por el apoyo durante estos años.

Javier se la estrechó.

—Con gusto.

Elena recogió sus cosas.

Dejó el escritorio listo para Natalia y se marchó.

Javier siguió mirando hacia la salida.

Sergio le tocó el hombro.

—¿Qué haces?

—Elena ya se fue.

—¿En serio?

También él se sorprendió. Después sonrió con ironía.

—Que se vaya hoy no significa que no regrese. Espera. Seguro encuentra la manera de que la señora Carmen la traiga de vuelta.

Javier no respondió.

Había visto cómo Elena entregaba cada tarea y cómo se despedía.

Le parecía que hablaba en serio.

***

Elena volvió a su departamento.

Durante los dos días siguientes, ninguno de los niños la llamó. Supuso que estaban pendientes de Marina.

La segunda noche, Valeria se enfermó.

Elena cerró el libro en cuanto supo que tenía fiebre. Tomó las llaves y salió.

Llevaba todo el día lloviendo. A esas horas la lluvia seguía golpeando los cristales.

Valeria vivía en una zona antigua de la ciudad. Había pocos autos y casi nadie caminaba por la calle.

Elena se detuvo en una farmacia cercana a su edificio para comprar lo que necesitaba.

Al volver al auto, cerró el paraguas y se sentó.

La puerta del copiloto se abrió.

Un hombre entró.

Elena se volvió y se encontró con el cañón de una pistola.

—No te muevas.

El hombre vestía de negro. Una mascarilla y la gorra, muy baja sobre la frente, le ocultaban el rostro.

Solo podía verle los ojos.

Elena levantó un poco las manos.

Él le quitó el bolso y el celular.

—No voy a hacerte daño. Llévame adonde te diga y después puedes irte.

Elena miró hacia afuera.

La calle estaba vacía. La farmacia quedaba demasiado lejos.

—Arranca —ordenó él.

Entonces notó el olor a sangre.

Venía de su acompañante.

Elena encendió el motor.

—¿Adónde?

—Al embarcadero de Las Garzas. Sigue derecho. Te voy indicando.

El embarcadero estaba en la zona de canales del sur de la ciudad.

—Conozco el camino.

Salió de la calle y empezó a conducir.

El hombre guardó silencio.

La pistola seguía apuntándole.

***

Durante cerca de media hora, Elena condujo sin equivocarse.

No hizo movimientos bruscos ni dejó que el auto se desviara. Respondía cuando él hablaba y volvía a concentrarse en el camino.

El hombre la observó.

Al principio solo había visto a una conductora a la que podía obligar a llevarlo. Ahora se fijaba en la calma con la que miraba los cruces y tomaba cada giro.

Elena no reparó en su atención.

El olor a sangre se había vuelto más intenso.

—Detente junto al árbol —dijo él al llegar.

Elena estacionó.

Cuando abrió la puerta para bajar, el hombre dejó el bolso y el celular. No apartó la pistola.

Elena recuperó sus cosas y buscó dentro.

—Tengo algo para las heridas.

El hombre se detuvo un instante.

No aceptó.

Bajó del auto y desapareció entre la oscuridad y la lluvia.

Elena no insistió.

Dio la vuelta y se alejó.

***

Minutos después, el hombre subió a la embarcación que lo esperaba.

Se quitó la gorra y la mascarilla.

Su teléfono sonó mientras alguien se acercaba para atenderle la herida.

—Sebastián, ¿estás bien? —preguntó Ricardo en cuanto contestó—. Los que mandé no te encontraron. ¿Dónde estás?

—Hubo un imprevisto. Ya llegué al embarcadero.

—Menos mal. ¿Qué pasó? Me tenías preocupado.

Hablaron unos minutos más.

Después de colgar, Sebastián miró hacia el árbol donde había quedado el auto.

Recordó a la mujer al volante y la calma con la que había hablado.

***

Ella llegó al departamento de Valeria media hora después.

La ayudó a acomodarse y le llevó lo que había comprado. Valeria comió un poco de sopa y, cuando empezó a sentirse mejor, frunció el ceño.

—¿Ese olor es sangre? Elena, ¿te lastimaste?

—No.

El hombre había manchado el bolso y el celular al quitárselos.

Elena los había limpiado antes de subir.

Por lo visto, no lo suficiente.

1
Rose Mary ⚘️
siento que no avanza 😭😭😭😭😭😭
Yani
Hoy no actualiza??😭😭
Cliente anónimo
eso fue todo ? o no ha terminado la historia ?
LoveLove_MR
A este punto, la que cae mal es Elena. Siendo honestos, Adrián nunca dijo que la quería o la ilusionó, ella mantenía falsas esperanzas sola, él se hizo cargo de los bebés (porque seguramente la embarazó estando ambos ebrios. Lo tipico en este tipo de historias), no la a insultado, ni nada. simplemente no la ama, ella lo sabe, todo el mundo lo sabe y ya. Marina llegó a "quitarle el marido" (que de todas formas siempre demostró no quererla) pero. ella tampoco va por ahí insultandola o haciendose la de "Elena me trató mal 😭", simplemente la ignora.

La que cae mal es Elena por arrastrarse tanto y dejarse pisotear. A los únicos que les pone un alto son a sus hijos. 2 niños chiquitos 🤦
noris partidas: Elena le dejo los documentos del divorcio, no es culpa de ella que él. no los vio. aunque parece que quedó a su familia ir que no los viera aquí hay se formó una matriz donde Elena es la mala y Marina la Santa. donde se ha tenido que Marina es la Super héroe, y el padre se ellas que a la vez creo que no es el padre de Elena no la quiere. y los estupidos de estos hombre amigos de Adrián parecen mujeres con chismes y con mala actitud hacia Elena . tienen. un vocepto5 fundado o mal fundado ha Ia ella. en el caso que Elena fue la que le metió por los ojos a Adrián, no se justifica sus actitudes. más bien la autora debe darle rápido a los capítulos donde Elena queda divorciada del edtipido de Adrián.. me gusta el papel de Gabriel, la quiere y busca que ella se sienta bien y la protege. para mí tiene un 20 . Adrián . Marina, sus amigos y el papá de Elena y su esposa, y la suegra a los leones 😀😀😀
total 1 replies
Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima 👏
zulay rincon: Autora querida, ¡¡¡100 capítulos!!! 😩😂 Mujer, ¿pero cuándo vamos a ver a esta protagonista sacar las garras? ¡DESTÁPELA YA, POR FAVOR! 🤣 Seguimos esperando que descubran quién es realmente, que el marido se trague sus desprecios y que la amante se lleve su buena sorpresa. ¡Ella es socia, empresaria, dueña de todo y todavía la tienen escondida como si no fuera nadie! 😭😂

Las lectoras necesitamos emociones, revelaciones y que empiece a brillar de una vez. ¡No nos haga llegar al capítulo 200 esperando lo mismo! 🤭❤️ ¡Póngase pilas, autora, que queremos ver a esa mujer en su trono! 👑🔥
total 1 replies
Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima
Yani
☺️
Yani
Más capítulos
Maria Riquelme
Que después del divorcio, venda las propiedades que él imbecil le está dando, si quiere renuncie a las acciones o las venda
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
Maria Riquelme
SEBASTIAN está cambiando un poquito en el modo de tratar a ELENA, parece que se está dando cuenta de que no es como lo que hablan de ella
Maria Riquelme
🤣😂🤣😂🤣😂 JAJAJAJAJAJA como les quedó el ojo los imbeciles abandonaron una fiesta por estar cerca de ADRIAN y el está allá 🤭🤭🤭🤭🤣😂🤣😂
Rosario. Simoes Veloso
mas capitulos ests muy intrresante
Alejandra Charry
dejen de estar alargando las novelas se vuelve aburrido
Maria Riquelme
Pero si ella ya lo pidió otra cosa es que el bastardo infeliz ese no lo vió
Maria Riquelme
Los mocosos esos solo la llaman cuando necesitan algo o no está esa zorra ni el padre , porque después se olvidan de ella, ELENA, ya basta ni tu ex, ni tus hijos te merecen, déjalos de una vez por todas
Maria Cantillo
bueno así sigue el Diego odiando a Elena sin saber quien es🤣🤣🤣🤣
Gise Gava
me gusta su trama pero no me queda muy claro sus sentimientos de adrian
Maria Riquelme
El sobre con los papeles para que ADRIAN firmara el divorcio se quedó en Madrid, él lo tomo pero no lo abrió y además el ama de llaves lo metió en un cajón y el no lo supo y al otro día se fueron a México
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