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Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Reencarnando En Un Omegaverse Para Salvar A Mi Hijo, El Protagonista

Status: En proceso
Genre:ABO / CEO / Omegaverse
Popularitas:9.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Inés Nsé

Harold era un médico incapaz de concebir, tras su muerte descubre que ahora es Sayon, el esposo Omega de Lebrón Kambell que ha permanecido encerrado en una jaula de oro alejado de la civilización por ese Alfa, Lebrón.
Con la misión que le pidió el verdadero Sayon de recuperar y proteger a su hijo de cinco años, Dion, que es el verdadero protagonista de la novela, Sayon tendrá que idear un plan para escapar de su prisión de oro y salvar al hijo que Lebrón le arrebató al nacer ya que era el hijo de Sayon con otro hombre, otro Alfa al que Lebrón odiaba profundamente.
Y así Sayon inicia su escape de un Alfa dominante que no quiere soltarlo.
Y así inicia la historia de estos tres, un Alfa que se aferra a buenas y malas a un Omega, un Omega reencarnado que no quiere ser encerrado y un niño Omega que solo quiere a sus padres.

NovelToon tiene autorización de Inés Nsé para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 11

El hombre que tenía delante se había cortado el cabello, dejando su rostro completamente al descubierto. Sus mejillas, antes hundidas, ahora tenían algo más de vida, sus labios conservaban un poco de color y aquellos ojos ámbar brillaban con una intensidad que Lebrón no había visto en años. Incluso su piel parecía más saludable.

Por un instante, aquel hombre se parecía demasiado al Sayon que recordaba de hacía cinco años.

El mismo que había conocido antes de que todo cambiara.

Nadie dijo nada.

La sala quedó completamente en silencio.

Sayon y Lebrón mantuvieron la mirada durante varios segundos, ninguno de los dos dispuestos a apartarla primero.

Finalmente, Sayon respiró hondo y caminó hacia la mesa.

Laila lo siguió con pasos pequeños, completamente tensa.

Sayon llegó hasta la silla más cercana a Lebrón y se sentó tranquilamente.

Y no fue hasta entonces que Lebrón reaccionó.

—¿Qué haces aquí? —preguntó con voz fría.

La pregunta hizo que la pobre Laila bajara inmediatamente la mirada.

—Creía que sabías mantenerlo a raya —añadió Lebrón, dirigiéndose a ella.

—Y-yo... lo siento —balbuceó Laila.

—No le grites, Lebrón.

La voz de Sayon consiguió que el Alfa se quedara quieto.

—Ella me pidió que regresara, pero yo no le hice caso.

Caleb se acomodó los lentes y decidió mantenerse completamente al margen. Su deber era permanecer fuera de cualquier asunto relacionado con Sayon hasta que su jefe dijera lo contrario.

Lebrón volvió a mirar a Sayon.

—Si te pidió que regresaras, entonces ¿por qué estás aquí?.

Mientras hablaba, dejó escapar lentamente una pequeña cantidad de feromonas.

Sayon reconoció aquel aroma inmediatamente.

Era diferente, más intenso, pero era el mismo aroma que había percibido en aquel chal que Laila le había dado y que lo ayudaba a dormir.

Sus ojos se dirigieron hacia Lebrón casi sin que pudiera evitarlo.

Por un instante, su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Quería acercarse.

Quería que aquel aroma lo envolviera.

Quería sentirlo cerca.

La idea apareció en su cabeza con tanta naturalidad que se quedó desconcertado.

¿Qué demonios me pasa?.

Sacudió ligeramente la cabeza y apartó aquella idea.

—Ella me dijo que estabas cenando aquí solo y quise acompañarte —respondí, intentando mantener la calma—. Si somos esposos, no veo cuál es el problema de cenar juntos.

Mis mejillas comenzaron a calentarse.

No entendía qué estaba ocurriendo. Aquel aroma parecía afectar directamente a mi cuerpo y, cuanto más intentaba ignorarlo, más difícil se volvía.

Sin darme cuenta, empecé a liberar mis propias feromonas.

Un exquisito aroma a lavanda se extendió por la habitación, pero únicamente Lebrón pudo percibirlo, debido a la marca que llevaba en mi cuello.

El efecto sobre él fue inmediato.

Sus ojos se endurecieron.

Caleb, por otro lado, comenzó a toser.

Él era un Alfa puro y estaba inhalando las feromonas de otro Alfa, además de uno dominante. Para él, aquel aroma no tenía nada de agradable; era agresivo, casi venenoso, y su cuerpo reaccionaba instintivamente ante aquella presencia.

Por suerte, tosió.

De no haberlo hecho, Lebrón probablemente habría tardado mucho más en darse cuenta de lo que estaba sucediendo.

—Además, no quería cenar solo en esa fría habitación —continué, cada vez más acalorado.

Mi cabeza comenzaba a sentirse extraña y pensé que quizás era una secuela de mi antigua adicción.

No tenía ni idea de lo equivocado que estaba.

Lebrón dejó de liberar feromonas.

Casi de inmediato, Sayon y Caleb pudieron respirar con mayor facilidad.

Quizás lo había hecho por Sayon.

Quizás por Caleb.

O quizás simplemente porque no quería que aquella situación continuara.

—Haz lo que quieras —dijo finalmente el Alfa con evidente desgana.

Mi frente estaba cubierta de sudor y me sentía cada vez más cansado, como si mis fuerzas hubieran desaparecido de repente.

Me acomodé en la silla y Laila, como si pudiera leer mis pensamientos, se apresuró a ofrecerme un vaso de agua.

Lo acepté inmediatamente.

—Gracias.

Ella sacó un pañuelo y comenzó a limpiar cuidadosamente el sudor de mi frente.

—Mandaré traer su comida —dijo después, dirigiéndose hacia la cocina.

Miré la mesa.

Solo había un plato con suficiente comida para una persona.

Era el de Lebrón.

No había nada más.

Observé a Laila hasta que desapareció por el pasillo y después volví la mirada hacia el Alfa que tenía delante.

Lebrón me estaba observando.

No de una manera normal.

Su mirada era intensa, penetrante, casi como la de un cazador que acababa de descubrir que su presa había decidido acercarse voluntariamente.

Tragué saliva.

Ese hombre realmente daba miedo.

Al poco rato apareció una mujer de unos treinta y pocos años y, detrás de ella, Laila, que tenía una expresión extrañamente seria.

—Disculpe la intromisión, señor Kambell —dijo la mujer inclinándose ligeramente—. La señorita Laila dice que usted permitió traerle la comida aquí a... a su esposo.

La mujer mantenía la cabeza agachada en una especie de reverencia y, cuando finalmente levantó un poco la mirada, sus ojos se encontraron con los míos.

Parpadeó.

No me reconoció al instante.

Solo me había visto un par de veces y, en aquel entonces, Sayon estaba más muerto que vivo, tanto física como mentalmente.

Pero aquellos ojos dorados eran inconfundibles.

Aquella piel blanquecina también.

Y aquel cabello oscuro, ahora corto y brillante, terminaba de confirmar su identidad.

La mujer se quedó sorprendida.

—Buenas noches —la saludé con una sonrisa—. ¿Podría traer mi comida? Muero de hambre.

La mujer miró inmediatamente a Lebrón.

El Alfa hizo un pequeño gesto desinteresado con la mano, dando permiso.

—Sí, señor.

La mujer se retiró rápidamente y Laila salió detrás de ella.

Unos minutos después regresaron.

Esta vez, junto a Laila venía otra chica y un hombre empujando un carrito lleno de comida.

Los tres se colocaron junto a mí y comenzaron a servir.

Había tantos platos que mis ojos prácticamente brillaron.

Laila seleccionó algunos y los dos sirvientes los colocaron cuidadosamente sobre la mesa. Al terminar, hicieron una pequeña reverencia y se marcharon en silencio, aunque antes de salir pude notar algunas miradas curiosas y esquivas dirigidas hacia mí.

Todos vestían uniformes especiales, excepto Laila.

Supuse que eran los trabajadores de la casa.

Cuando finalmente se fueron, miré a mi alrededor.

—¿Cuánta gente hay aquí?.

La pregunta iba dirigida a Lebrón, pero él continuaba revisando documentos junto a Caleb mientras cenaba.

Me dedicó una mirada inexpresiva y volvió a concentrarse en sus papeles.

Fruncí el ceño.

Qué hombre tan poco hablador.

Laila comenzó a servirme la comida y, cuando levantó un tenedor hacia mi boca, la miré con cansancio.

—Señor Sayon, diga «ahhhh».

—Laila, ya hablamos bastante de esto. Puedo comer con mis propias manos.

Le arrebaté el tenedor y, al hacerlo, noté cómo tanto Lebrón como Caleb se tensaban.

Los miré confundido.

Oh.

Cierto.

Laila me había explicado que el Sayon original había intentado quitarse la vida en diferentes ocasiones y que utilizaba cualquier cosa que estuviera a su alcance para hacerlo.

Cristales.

Cuerdas.

Utensilios.

Cualquier cosa.

Por eso Lebrón había retirado de mi habitación hasta el objeto más insignificante que pudiera representar un peligro y había contratado a Laila para cuidarme las veinticuatro horas del día.

Bañarme.

Vestirme.

Darme de comer.

Asegurarse de que durmiera.

Todo había sido responsabilidad de aquella pobre chica durante años.

1
julietha galiano
ahora no se cuál es peor si Lyn o tú
acá me tiene padeciendo por más capitulos, no hay derecho
Luna cristal Rodriguez
me dejas en la mejor parte 😭😭😭😭
kohaku viento
espero todo salga bien y pueda encontrar pronto a su hijo como ya sabe en qué lugar está supongo que tendrá que ubicar el lugar e ir aya y en cuanto al alfa no se. espero que cambie. en cuanto al padre biológico de Dios tampoco estoy totalmente feliz con el ya que de alguna forma se aprovecho de su amigo cuando esté estaba borracho y más vulnerable
kohaku viento
casi me da. algo. en esta situación menos mal logro salir ahora a correrrrrrr
kohaku viento
aaaa que suspenso. el escape empezó que emisión
kohaku viento
ojalá todo resulte bien
kohaku viento
ay dios en qué lío se metió
kohaku viento
creo que te dió una segunda oportunidad para conseguir lo que más deseas
kohaku viento
eso no creo que sea malo desear ser feliz y tener una familia que amar no creo que sean celos malos que tenga hacia su amiga
kohaku viento
Ya era lectura de apoyo no sé pero Ami me salieron hasta lágrimas 😭😭 en esa última parte
kohaku viento
definitivamente eso fue sorpresa quedé plop
kohaku viento
no que va esa historia es para puro llorar que demonios estaba haciendo esa mujer leyendo algo así
kohaku viento
creo que se le olvidó esa parte 🤭🤭🤭
kohaku viento
esto ya se ve mal en el lío que dejaron al pobre ojalá pueda resolver este embrollo
kohaku viento
que pena pero creo que ahora se le hará realidad su sueño
LecturasDeNoche
No, por favor, vengo de dejar una historia a medias porque los protas eran absurdamente tóxicos, no me digan que esto será igual porque abandono este barco 😑.
patata_02
jajajajajajaj esta mujer casa vez me cae mejor
LecturasDeNoche
Eso es un poco triste, sinceramente...
patata_02
señor, usted es un amor de persona se merece todo lo mejor del mundo 💕
LecturasDeNoche
Eso no me lo ví venir
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