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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El pasado de Daniel

Durante los días siguientes, Valeria intentó continuar con su vida como si nada hubiera ocurrido.

Llevaba a Samuel a la escuela, hacía sus tareas, atendía la casa y trataba de mantenerse ocupada.

Pero algo había cambiado.

Desde que Mateo había regresado a su vida, los recuerdos que durante años había guardado comenzaron a aparecer nuevamente.

Y ahora existía algo más.

El padre de Mateo estaba investigando su pasado.

Valeria no sabía nada de eso.

Ella solamente quería vivir tranquila.

Una tarde, después de recoger a Samuel de la escuela, decidió pasar por el cementerio.

Hacía varios meses que no visitaba la tumba de Daniel.

Samuel la acompañó.

Caminaron en silencio hasta llegar al lugar.

Valeria dejó unas flores.

—Hola, Daniel —susurró.

Samuel permaneció a su lado.

—¿Quieres que me aleje?

Valeria negó con la cabeza.

—No. Quédate conmigo.

Los dos permanecieron unos minutos frente a la tumba.

—Mamá —dijo Samuel—, ¿tú todavía lo extrañas?

Valeria respiró profundamente.

—Sí.

—¿Aunque haya muerto hace tiempo?

—Sí. Extrañar a alguien no desaparece de un día para otro.

Samuel miró la tumba.

—Entonces siempre lo vas a querer.

Valeria acarició su cabello.

—Fue tu padre. Siempre tendrá un lugar en mi corazón.

No añadió nada más.

Porque una persona podía haber sido importante y, aun así, haber dejado heridas.

Daniel había sido su esposo.

Habían compartido años.

Habían tenido a Samuel.

Pero su matrimonio también había tenido momentos difíciles.

Y Valeria nunca había contado toda la verdad.

***

Al salir del cementerio, recibió una llamada desconocida.

—¿Señora Valeria?

—Sí.

—Necesito hablar con usted.

—¿Quién es?

—Mi nombre es Ricardo.

Valeria frunció el ceño.

—¿Ricardo quién?

—Un conocido de Daniel.

El corazón de Valeria comenzó a latir más rápido.

—¿Qué quiere?

—Necesito entregarle algo.

—¿Qué cosa?

—Una caja que Daniel dejó antes de morir.

Valeria se quedó inmóvil.

—¿Una caja?

—Sí.

—¿Por qué nunca me la entregó?

—Porque me pidió que esperara.

—¿Esperara hasta cuándo?

—Hasta que usted regresara al pueblo.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Cómo sabía que iba a regresar?

Ricardo guardó silencio.

—Eso es precisamente lo que necesito explicarle.

***

Dos días después, Valeria se encontró con Ricardo.

Era un hombre de unos cincuenta años.

Llevaba una pequeña caja de madera.

—Esto es suyo.

Valeria la tomó.

—¿Qué hay dentro?

—No lo sé todo.

—¿Daniel te pidió que la guardaras?

—Sí.

—¿Cuándo?

—Unas semanas antes de morir.

Valeria sintió un peso en el pecho.

—¿Y qué te dijo?

Ricardo bajó la mirada.

—Me dijo que si algo le ocurría, no debía entregársela inmediatamente.

—¿Por qué?

—Porque temía que alguien intentara quitársela.

Valeria abrió lentamente la caja.

Dentro había documentos.

Fotografías.

Un teléfono antiguo.

Y un sobre.

En el sobre estaba escrito:

“Para Valeria. Cuando sea el momento.”

Ella sintió que le temblaban las manos.

—¿Sabes qué significa esto?

Ricardo negó.

—Solo sé que Daniel estaba preocupado.

—¿Por quién?

—No lo sé.

Valeria guardó todo rápidamente.

—Gracias.

Antes de marcharse, Ricardo dijo:

—Hay algo más.

Ella se detuvo.

—¿Qué?

—Daniel mencionó varias veces a un hombre.

Valeria se giró.

—¿A quién?

—No recuerdo el nombre completo.

—¿Algún apellido?

Ricardo pensó unos segundos.

—Creo que era el padre de alguien.

Valeria sintió que el corazón se le detenía.

—¿El padre de quién?

Ricardo la miró.

—De Mateo.

***

Aquella noche Valeria no pudo dormir.

Abrió nuevamente la caja.

Tomó el teléfono antiguo.

No sabía si todavía funcionaría.

Lo conectó al cargador.

Después de varios minutos, la pantalla encendió.

Había mensajes antiguos.

Fotografías.

Grabaciones.

Valeria comenzó a revisar.

La mayoría eran recuerdos de Daniel.

Hasta que encontró una conversación que le llamó la atención.

El nombre estaba guardado simplemente como “R”.

Valeria abrió el mensaje.

“Necesito que mantengas tu promesa.”

La respuesta de Daniel decía:

“Lo haré. Pero algún día Valeria tendrá que saberlo.”

El siguiente mensaje decía:

“Mientras ella no vuelva al pueblo, no habrá problema.”

Valeria dejó caer el teléfono sobre la cama.

¿Quién era R?

¿Y qué tenía que ver con su regreso?

Continuó revisando.

Encontró una fotografía.

Daniel aparecía junto a un hombre.

Valeria amplió la imagen.

Lo reconoció inmediatamente.

Era el padre de Mateo.

Sintió un escalofrío.

***

Mientras tanto, el padre de Mateo continuaba investigando a Valeria.

Su intención había sido encontrar algo que pudiera utilizar contra ella.

Pero la información que comenzó a recibir no era la que esperaba.

—Señor, encontramos algunos documentos.

—¿Qué dicen?

—Sobre Daniel.

—¿Y?

—Parece que antes de morir tenía una deuda importante.

El hombre frunció el ceño.

—¿Con quién?

—No lo sabemos todavía.

—Continúen investigando.

—Hay otra cosa.

—¿Qué?

—Su nombre aparece relacionado con una empresa que usted conoce.

El padre de Mateo se quedó inmóvil.

—¿Cuál?

El investigador le dijo el nombre.

El hombre palideció.

—Eso no puede ser.

—Los documentos parecen auténticos.

—Quiero copias.

—Se las enviaré.

Cuando terminó la llamada, el padre de Mateo se sentó lentamente.

Había algo en el pasado de Daniel que podía relacionarse directamente con él.

Algo que nunca había querido que saliera a la luz.

***

Al día siguiente, Mateo encontró a Valeria diferente.

—¿Qué pasó?

—Nada.

—No me mientas.

Valeria lo miró.

—Encontré algo relacionado con Daniel.

Mateo se preocupó.

—¿Qué cosa?

—Una caja que dejó antes de morir.

—¿Qué había dentro?

—Documentos.

—¿Y?

Valeria dudó.

—Una fotografía de tu padre.

Mateo quedó completamente serio.

—¿Mi padre?

—Sí.

—¿Estás segura?

Valeria sacó la fotografía.

Mateo la observó.

Su rostro cambió.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Daniel la tenía.

—¿Por qué?

—Eso quiero descubrir.

Mateo tomó la fotografía.

—Mi padre me dijo que nunca había conocido a Daniel.

Valeria lo miró.

—Entonces te mintió.

Mateo sintió que todo comenzaba a encajar.

—Tengo que hablar con él.

—Mateo, espera.

—No.

—No sabemos qué significa.

—Pero tenemos que descubrirlo.

Valeria tomó su brazo.

—Ten cuidado.

Mateo la miró.

—¿Por qué?

—Porque tu padre ya está investigando mi vida.

Mateo se quedó sorprendido.

—¿Cómo sabes?

—No lo sabía hasta ahora.

—¿Quién te lo dijo?

—Nadie. Lo descubrí.

Mateo permaneció en silencio.

—¿Por qué mi padre te está investigando?

Valeria negó.

—No lo sé.

***

Esa tarde, Mateo fue a enfrentarse a su padre.

—¿Conocías a Daniel?

Su padre no respondió.

—Te estoy preguntando si conocías a Daniel.

—¿Quién te dijo eso?

—Encontré una fotografía.

Su padre permaneció callado.

—¿Qué relación tenías con él?

—Ninguna.

—No me mientas.

—Mateo...

—¡Dime la verdad!

Su padre golpeó la mesa.

—¡No sabes lo que estás diciendo!

—Entonces explícame.

El hombre respiró profundamente.

—Daniel cometió un error.

—¿Qué error?

—Se involucró en algo que no debía.

—¿Qué significa eso?

—No puedo contártelo.

Mateo lo miró con incredulidad.

—Toda mi vida has decidido qué debía saber y qué no.

—Lo hice para protegerte.

—¡Siempre dices lo mismo!

Su padre bajó la mirada.

—Esta vez también.

Mateo se acercó.

—¿Qué tiene que ver Valeria?

El hombre no respondió.

Mateo comprendió que había tocado un punto importante.

—Tiene que ver con ella, ¿verdad?

Su padre permaneció en silencio.

—¿Qué le hicieron?

—Nada.

—¡Dime la verdad!

—No hicimos nada.

Mateo lo miró durante varios segundos.

—Entonces no tienes razón para esconderlo.

Su padre cerró los ojos.

—Hay cosas que es mejor que permanezcan enterradas.

Mateo salió de la casa.

Pero ya no pensaba detenerse.

***

Esa noche, Valeria revisó nuevamente el teléfono de Daniel.

Encontró un último archivo.

Era una grabación de voz.

Presionó reproducir.

La voz de Daniel llenó la habitación.

“Valeria, si estás escuchando esto, significa que ya no estoy contigo. Sé que quizá nunca entiendas algunas cosas que hice. Pero quiero que sepas algo: nunca quise hacerte daño.”

Valeria comenzó a llorar.

La grabación continuó.

“Hay una persona que sabe lo que ocurrió entre nosotros. Una persona que estuvo detrás de muchas cosas que pasaron en el pasado.”

Valeria contuvo la respiración.

La voz de Daniel pronunció un nombre.

Y Valeria quedó completamente paralizada.

Era el nombre del padre de Mateo.

La grabación terminó.

Valeria miró el teléfono.

Ahora sabía que su regreso al pueblo no había sido una simple coincidencia.

Alguien había esperado durante años para que ella regresara.

Y ese alguien conocía una verdad que podía cambiar para siempre la historia de Mateo y Valeria.

Pero lo más doloroso era que Daniel había sabido todo.

Y había decidido guardar silencio hasta después de su muerte.

Valeria cerró los ojos.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

No sabía que, al mismo tiempo, Mateo estaba recibiendo un mensaje anónimo.

Solo contenía una frase:

“Si quieres saber por qué tus padres separaron a Valeria de ti, busca en el viejo almacén.”

Mateo miró la pantalla.

No sabía quién había enviado aquel mensaje.

Pero estaba decidido a descubrir la verdad.

Aunque para hacerlo tuviera que enfrentarse nuevamente a su propia familia.

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Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
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