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No Renací... Desperté.

No Renací... Desperté.

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Juego de roles
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Me habría encantado renacer, como les ocurre a las protagonistas de esas novelas románticas que tanto me gusta leer. Despertar años atrás, evitar mis errores y no entregar mi corazón al hombre que terminaría destruyéndolo.

Pero la vida real no concede segundas oportunidades de esa forma.

Yo tuve que abrir los ojos por mí misma, enfrentar la verdad y comprender que marcharme no era perder... era salvarme.

Lucan Rivas creyó que sin él no era nadie, se equivocó. Porque no necesité volver al pasado para cambiar mi destino; solo necesité el valor de dejar atrás a quien nunca supo valorarme. Y mientras él descubría todo lo que había perdido, yo aprendía que la mejor versión de mí jamás había dependido de un esposo, sino de la mujer que siempre fui.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17

La invitación llegó un jueves por la mañana, justo cuando estaba terminando de revisar unos documentos relacionados con la nueva asociación. Carmen apareció en mi despacho con un sobre negro entre las manos y, después de dejarlo cuidadosamente sobre mi escritorio, me dedicó una sonrisa que inmediatamente despertó mi curiosidad. Tomé el sobre y observé durante unos segundos el elegante logotipo grabado en la parte superior antes de levantar la mirada hacia ella.

—¿De parte de quién?

—Reyes Group —respondió con naturalidad.

Abrí la invitación y descubrí que se trataba de una recepción organizada para celebrar la nueva alianza entre varias empresas. Sería una de esas noches llenas de empresarios, inversionistas, directivos y personas que parecían haber nacido sabiendo exactamente qué tenedor utilizar en una cena formal. No era precisamente mi idea de diversión, pero tampoco podía negar que la ocasión era importante. Llevábamos meses trabajando en aquella asociación y, aunque no me entusiasmaba demasiado la idea de pasar una noche rodeada de personas hablando de negocios, quizá salir un poco de la rutina tampoco sería tan terrible.

—¿Vas a ir? —preguntó Carmen.

Levanté una ceja.

—No lo sé.

—Deberías.

—¿Por qué?

Carmen apoyó las manos sobre mi escritorio y me miró con una expresión que conocía demasiado bien.

—Porque llevas meses trabajando en esa asociación y, además, sería bueno que salieras un poco. Últimamente tu vida parece reducirse a la oficina y a la casa de tu padre.

Sonreí.

—¿Desde cuándo eres mi terapeuta?

—Desde que te divorciaste —respondió sin dudarlo.

Solté una pequeña carcajada y negué con la cabeza.

—Lo pensaré.

No tuve que pensarlo durante demasiado tiempo. Aquella misma tarde, mientras revisábamos unos asuntos relacionados con el proyecto, Eiden apareció en mi despacho. Llevaba varios documentos bajo el brazo y esa expresión tranquila que parecía no abandonar nunca su rostro. Se detuvo frente a mi escritorio y, después de dejar los papeles a un lado, me observó durante unos segundos antes de hablar.

—¿Recibiste la invitación?

Levanté la mirada.

—Sí.

—¿Vas a asistir?

Me encogí ligeramente de hombros.

—Todavía no estaba segura.

Eiden permaneció en silencio durante un instante antes de hacerme una pregunta que, por alguna razón, consiguió tomarme por sorpresa.

—¿Quieres ir?

Parpadeé.

—Supongo que sí.

—Entonces acompáñame.

Lo miré con cierta confusión.

—¿Acompañarte?

—Sí.

Lo dijo con tanta naturalidad que casi sonreí. No había duda ni presión en su voz. Era como si simplemente me hubiera preguntado si quería tomar un café después del trabajo.

—No tienes que hacerlo si no quieres —añadió—. Solo pensé que sería más agradable para ambos no llegar solos. Además, conocemos a la mayoría de las personas que estarán allí por el proyecto.

Tenía razón. No me imaginaba asistiendo con otra persona y, aunque me costara admitirlo, tampoco quería llegar sola. Después de todo lo que había ocurrido durante los últimos meses, una parte de mí todavía sentía cierta incomodidad al enfrentar situaciones sociales donde sabía que podía encontrarme con personas relacionadas con mi pasado. Quizá tener a Eiden a mi lado haría que aquella noche resultara un poco más sencilla.

—Está bien —respondí finalmente—. Acepto.

Una sonrisa apenas perceptible apareció en su rostro.

—Entonces pasaré por ti a las ocho.

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Cuando llegó la noche, permanecí varios minutos frente al espejo. Había elegido un vestido largo de color azul oscuro, sencillo, pero elegante, cuya tela caía suavemente sobre mi cuerpo y tenía pequeños detalles plateados que brillaban cada vez que me movía. Me acomodé el cabello detrás de los hombros y observé mi reflejo durante unos segundos. Era extraño verme así después de tanto tiempo. Durante los últimos meses había pasado demasiadas noches con ropa cómoda, el cabello recogido y el rostro cansado, intentando simplemente atravesar cada día sin pensar demasiado en el futuro. Pero aquella noche había algo diferente. Por primera vez en mucho tiempo no me estaba arreglando para que alguien me mirara. Lo hacía porque quería sentirme bonita. Porque quería salir. Porque quería recordar que todavía existía una mujer dentro de mí capaz de disfrutar una noche sin permitir que su pasado decidiera cómo debía sentirse.

Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron mis pensamientos.

—Naelia, Eiden llegó —anunció mi padre desde el otro lado.

—Ya voy.

Tomé mi bolso y bajé lentamente las escaleras. Cuando llegué a la entrada, encontré a papá conversando con Eiden. Ambos estaban de pie junto a la puerta y parecían estar hablando de algo relacionado con la empresa, pero en cuanto levantaron la mirada, la conversación se detuvo. Mi padre sonrió inmediatamente, mientras que Eiden permaneció completamente quieto durante unos segundos. Sus ojos recorrieron mi rostro, bajaron brevemente hacia el vestido y finalmente regresaron a los míos. No dijo nada al principio, como si hubiera olvidado por un instante lo que estaba a punto de decir.

—Buenas noches —saludé, sintiéndome un poco incómoda bajo su mirada.

Eiden parpadeó y recuperó aquella serenidad habitual.

—Buenas noches.

Su voz sonó ligeramente diferente, hizo una pequeña pausa antes de continuar.

—Te ves... muy hermosa.

Sentí cómo el calor subía lentamente hasta mis mejillas.

—Gracias.

Papá nos observó durante unos segundos con una sonrisa demasiado evidente para mi gusto.

—Bueno, si terminamos con los cumplidos, quizá puedan marcharse antes de que lleguen tarde.

Eiden soltó una pequeña risa.

—Tiene razón.

Después extendió el brazo hacia mí.

—¿Nos vamos?

Lo miré durante un instante antes de tomarlo.

—Vamos.

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La recepción estaba llena cuando llegamos. Las luces cálidas iluminaban el enorme salón, una música suave se extendía entre las conversaciones y varios arreglos florales decoraban las mesas ocupadas por representantes de algunas de las empresas más importantes de la ciudad. Apenas entramos, varias personas se acercaron a saludar a Eiden. Él respondió con la educación de siempre, estrechando manos, intercambiando algunas palabras y presentándome cuando correspondía.

—Ella es Naelia Sanz, mi socia en el proyecto.

—Un placer conocerla.

—Mucho gusto.

Sonreía, respondía preguntas y trataba de mantenerme relajada mientras las conversaciones empresariales continuaban a nuestro alrededor. Poco a poco comencé a sentirme más cómoda. Había olvidado lo extraño que era asistir a una recepción de ese tipo sin sentir que necesitaba demostrarle nada a nadie. Durante unos minutos incluso conseguí disfrutar de la música y de la conversación.

Hasta que levanté la mirada y lo vi.

Lucan.

Mi corazón pareció detenerse.

Estaba al otro lado del salón, rodeado de varias personas. Y junto a él estaba Alessa. Su mano descansaba sobre el brazo de mi exesposo con una familiaridad que no necesitaba ninguna explicación. No estaban haciendo nada especialmente íntimo. Ni siquiera parecían prestar atención a quienes los observaban. No necesitaban hacerlo. Solo verlos juntos fue suficiente para que toda la seguridad que había conseguido reunir durante aquellos dos meses desapareciera de golpe.

Los recuerdos regresaron sin pedir permiso. La mesa de nuestro aniversario. Las fotografías. Las noches en las que había esperado que él regresara. Su voz diciéndome que se había casado conmigo porque creyó que podría olvidarla. Todo aquello volvió a mi mente en cuestión de segundos y sentí que el pecho comenzaba a cerrarse.

Bajé la mirada.

—Naelia.

La voz de Eiden llegó desde mi lado.

Levanté lentamente los ojos y descubrí que me estaba observando. No preguntó qué había ocurrido. No necesitó hacerlo. Siguió mi mirada hasta encontrar a Lucan y, en cuanto comprendió quién era, su expresión cambió apenas un instante. No dijo nada. Simplemente se colocó un poco más cerca de mí, lo suficiente para hacerme sentir que no estaba sola, pero sin invadir mi espacio.

Entonces la música cambió.

Una melodía lenta comenzó a llenar el salón y algunos invitados empezaron a dirigirse hacia el centro para bailar con sus acompañantes. Eiden volvió la mirada hacia mí y extendió una mano.

—¿Bailamos?

Lo miré sorprendida.

—No creo que sea una buena idea.

—¿Por qué?

Desvié la mirada hacia el salón.

—Porque...

No conseguí terminar la frase. Eiden no retiró la mano. Permaneció allí, esperando sin presionarme.

—Naelia —dijo con suavidad—, si quieres irnos, nos vamos. Pero si quieres quedarte... entonces quédate.

Tragué saliva.

—No sé si puedo.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Para seguir adelante no tienes que olvidar lo que pasó.—Su voz apenas competía con la música.—Solo tienes que dejar de mirar hacia atrás cada vez que intentas dar un paso.

Sentí un nudo en la garganta.

—Es más fácil decirlo que hacerlo.

—Lo sé.

Su sonrisa se volvió un poco más cálida.

—Por eso no te estoy pidiendo que olvides tu pasado. Solo que, por una noche, observes tu presente.

Bajé la mirada hacia su mano y después volví a mirarlo. No sabía si estaba preparada. De hecho, estaba bastante segura de que no lo estaba. Pero quizá no necesitaba estarlo. Tal vez no tenía que decidir aquella noche si quería volver a enamorarme, ni pensar en qué podía suceder después, ni siquiera preguntarme qué significaba aquella cercanía que poco a poco había comenzado a crecer entre nosotros. Quizá solo necesitaba permitirme vivir un momento sin pensar en todo lo que había perdido.

Respiré profundamente y coloqué mi mano sobre la suya.

Eiden cerró los dedos alrededor de ella con suavidad.

—¿Así que sí?

Sonreí apenas.

—Solo una canción.

—Una canción.

Me llevó lentamente hasta el centro del salón y, cuando sus brazos me rodearon con cuidado, descubrí algo que no esperaba. Por primera vez desde que había visto a Lucan junto a Alessa, dejé de pensar en ellos. No pensé en mi matrimonio, ni en la traición, ni en los años que había perdido intentando mantener una relación que ya estaba rota mucho antes de que yo lo descubriera. Solo pensé en el presente. En la música que nos rodeaba. En la mano de Eiden sosteniendo la mía. En la tranquilidad que transmitía su presencia y en aquella extraña sensación de estar recuperando, poco a poco, una parte de mí misma que creía perdida.

Y mientras nos movíamos lentamente al ritmo de la música, comprendí que quizá seguir adelante no significaba despertar un día y descubrir que ya no dolía. Quizá significaba aprender a vivir sin permitir que el dolor decidiera cada uno de nuestros pasos.

Aquella noche, por primera vez desde que mi matrimonio terminó, no sentí que estaba huyendo de mi pasado.

Sentí que estaba comenzando a caminar hacia mi futuro.

Y, aunque todavía no estaba preparada para admitirlo, una parte de mí comenzaba a preguntarse si Eiden Reyes podía formar parte de él.

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Isidra Marta Sánchez Ortiz
Que cruel
Estrella Reyes Reyes
👏👏👏Gran capitulo,me facino la actitud de ella,firmesa,dignidad,orgullo,ellos tenian que sentir verguenza,y esa cucaracha,tan orgullosa y era la amante👏👏👏
Flickr Mary Soly
Más capítulos
Myriam Hernandez
Excelente
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Espero este sea nuestro próximo ser amado y protagonista, me está encantando para ella!! 😍
Flickr Mary Soly
👏Estoy esperando más cañ. Muy bonito esta para leer
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No te creo!! Si lo sintieras no la habrías lastimado 🤬
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayyy la amoooo!!! Así deberían ser muchas mujeres, salir con muchísima dignidad, si duele muchísimo, pero ante todo mucho amor propio y dignidad 👏🏻👏🏻👏🏻
Flickr Mary Soly
Más capítulos por que escriben bonito y luego no lo terminan
Crystal Suárez: Apenas empecé a publicarla ayer 😅 por eso solo tiene 8 capitulos, no te preocupes, la voy a terminar
total 1 replies
💖 la niña de tus ojos💖
bastante cruda pero por desgracia asi es la realidad cuando la costumbre se aloja en tu hogar todo cambia así que hay que sacarla a escobazos
😅😅😅😅😅
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