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Imperio De Mentiras.

Imperio De Mentiras.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Atracción entre enemigos
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

El imperio más codiciado de Italia que no le pertenece a nadie… excepto a él.

Ella heredó algo que no le pertenecía y él está dispuesto a quitárselo.

Entre pasiones calculadas y verdades que amenazan con destruirlos a ambos, la pregunta no es quién ganará… sino quién caerá primero en su propia trampa.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Dentro del habitáculo helado del *Galván-V12*, el silencio que siguió al rugido del motor se volvió denso, casi sofocante. Las palabras no dichas flotaban entre los dos con el peso de una amenaza latente.

Fabiola se quitó el casco con parsimonia, dejando que su cabello se derramara sobre los hombros. Miró a Alejandro de lado, estudiando la rigidez de sus facciones y la pulcritud con la que sostenía su mentira sobre la desaparición de Dominic. Sabía exactamente quién era él en las sombras, pero en este juego de máscaras, el arte consistía en hacerle creer que aún tenía el control.

—Estaba pensando... y después de todo, no somos tan enemigos como parece —dijo Fabiola de pronto, mirándolo con una sonrisa cínica que no llegaba a sus ojos—. Al final querías reclamar algo y no lo has hecho.

Alejandro entornó los ojos oscuros. Una sonrisa lenta y misteriosa se dibujó en sus labios, pero no respondió. Prefirió guardarse las palabras, dejando que la tensión entre ambos creciera en el espacio reducido del vehículo.

—Te invito a cenar —dijo ella de la nada, con una naturalidad pasmosa.

Alejandro arqueó una ceja, genuinamente asombrado por el giro inesperado de la heredera. Apoyó un brazo con elegancia sobre el respaldo del asiento de ella, acortando la distancia física hasta que el calor de sus cuerpos volvió a chocar.

—¿Pretendes envenenarme? —provocó él, con un tono bajo, denso, disfrutando del peligro implícito.

Fabiola no retrocedió. Al contrario, se inclinó ligeramente hacia él, acercando su rostro a solo un par de centímetros del de Alejandro. Podía sentir la calidez de su respiración y el aura de peligro que lo envolvía como *Don* de la mafia.

—Eso sería muy simple, señor Santamaría —murmuró ella con voz de terciopelo y veneno—. ¿Aceptas o no mi invitación?

Alejandro la miró a los ojos, fascinado por la audacia de la mujer que tenía en frente. La tentación fue más fuerte que su cálculo estratégico; se inclinó hacia adelante, recortando la última milésima de distancia para besarla en los labios.

Pero en el último fracción de segundo, Fabiola se alejó con un movimiento ágil y una sonrisa de pura burla dibujada en el rostro.

—Resérvate para esta noche, Alejandro —dijo ella, abriendo la puerta del prototipo y bajando al asfalto mojado con la elegancia de una reina—. Paso por ti a las ocho. Y asegúrate de traer tu mejor apetito.

A las ocho en punto de la noche, una llovizna fina bañaba el centro histórico de Turín. Las luces doradas de la *Piazza Castello* se reflejaban en el adoquín mojado cuando el deportivo negro de Fabiola se detuvo con elegancia frente a la entrada del hotel boutique donde se hospedaba Alejandro.

Alejandro bajó las escaleras del vestíbulo luciendo un traje a medida de color marengo, sin corbata, y un abrigo oscuro sobre los hombros. Al ver el auto, abrió la puerta del copiloto y se deslizó al interior con la soltura de quien se mueve en su propio terreno.

—Puntualidad suiza, Fabiola —comentó Alejandro, mientras el auto se incorporaba al tráfico de la ciudad—. Un rasgo raro en alguien que afirma ser tan impulsiva en la pista.

—La puntualidad no es impulso, Santamaría, es control —respondió ella, mirando al frente mientras manejaba con soltura—. Y a mí me gusta controlar cada segundo de mi tiempo.

El trayecto fue breve. Fabiola los llevó a un restaurante privado reservado exclusivamente para la alta élite turinesa, ubicado en las bodegas subterráneas de un antiguo palazzo del siglo XVIII. Arcos de ladrillo visto, iluminación tenue y un ambiente impregnado de olor a vino de reserva y madera roble creaban un escenario íntimo, casi claustrofóbico.

El maître los guio a una mesa al fondo del salón, resguardada en una hornacina de piedra que garantizaba privacidad absoluta.

—El chef preparó el menú de degustación especial para la señorita Galván —anunció el camarero antes de servir dos copas de *Barolo* de cosecha exclusiva.

Alejandro tomó la copa por el tallo, observando el líquido oscuro tras la luz de la vela que presidía la mesa.

—Aún no me has dicho qué estamos celebrando —dijo él, fijando su mirada en los ojos de Fabiola—. A menos que esta cena sea la antesala de alguna estocada corporativa antes de Ginebra.

Fabiola dio un sorbo a su vino, saboreándolo antes de dejar la copa sobre el mantel blanco.

—Celebro que las piezas por fin están encajando, Alejandro —respondió ella con una serenidad calculada—. Durante semanas trataste de acorralarme con auditorías, embargos y amenazas veladas sobre el pasado de mi padre. Pero hoy me di cuenta de algo.

—¿Ah, sí? ¿De qué? —preguntó Alejandro, reclinándose en su silla con una curiosidad genuina.

—De que estás tan atrapado en este juego como yo —dijo Fabiola, inclinándose hacia adelante, apoyando los codos en la mesa—. Querías destruir a los Galván por un orgullo familiar viejo, pero te diste cuenta de que para destruir esta empresa, tendrías que destruirte a ti mismo en el proceso.

Alejandro sonrió de lado. La astucia de Fabiola era deslumbrante. Ella creía estar analizando la mente de un empresario implacable, sin saber —o eso pensaba él— que detrás de su fachada se escondía el *Don* que controlaba las sombras de la ciudad.

—A veces, para reconstruir un imperio hay que quemar los cimientos, Fabiola —murmuró Alejandro, bajando la voz—. La pregunta es si estás dispuesta a gobernar sobre las cenizas si la verdad sale a la luz.

—Yo no gobierno sobre cenizas, Alejandro. Yo me quedo con todo —sentenció ella con una sonrisa helada.

En ese instante, el teléfono de Alejandro vibró de forma imperceptible sobre la mesa. Un parpadeo de luz encriptada indicaba un mensaje de Koala desde los muelles. Alejandro miró la pantalla de reojo por un milisegundo: *“Zona limpia. Sin rastros de Dominic. Todo en orden, Don Alejandro.”*

Alejandro guardó el teléfono sin cambiar la expresión de su rostro. Alzó su copa hacia Fabiola.

—Por los imperios que se construyen sobre mentiras —brindó él con ironía.

Fabiola chocó su copa contra la de él, haciendo sonar el cristal en medio del silencio del restaurante.

—Y por los que caen por un solo error —añadió ella, mirándolo a los ojos con la satisfacción secreta de saber que el hombre que tenía enfrente creía tener el control total, cuando en realidad, ella ya conocía su monstruo interior.

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Isis Vargas Pinzon
Mientras actualizas me iré a leer otra de tus novelas, chica, pero por favor, no tardes mucho, ésta historia está buenísima 👏👏👏 felicidades por tu excelente redacción y gran talento para escribir, eres de las pocas escritoras que he leído sin faltas de ortografía 👏👏👏👏👏 mis respetos chica.!!!
Isis Vargas Pinzon
Alejandro y Stefano parecen gemelos y Elena es preciosa, mucho más que Fabiola que es la protagonista de ésta historia 😳😳😳
Isis Vargas Pinzon
Mmmm... me imaginé más hermosa y sensual a Fabiola, y a Alejandro más atractivo y de belleza italiana como el actor de 365 días que está woow, súper sexy.!!!
Dalia Hache: Jajajajajaja si, es que fue más o menos acorde a como serian 🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
Inténtalo cabron de mier...a ver quién sale perdiendo 🤣😂 y Elena ya se dió cuenta de lo bajo que a caído al haber estado con los dos hermanos, la tonta, es una mujer sin pizca de dignidad ni amor propio.
Isis Vargas Pinzon
Ándele cabrones jajajaja jajajaja jajajaja
Isis Vargas Pinzon
Por fin se está poniendo emocionante la historia, nunca debe faltar una Elena en la vida de los protagonistas 😂🤣👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Qué tal.??? Ella no se deja y siempre quiere tener el control 😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
¡¡¡ Woow.!!! ¡¡¡ Qué chingoneria de mujer 😳 y Alejandro fascinado... que comience la seducción.!!! ❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Quiero fotos de Fabiola y Alejandro por favor Escritora, estoy muy emocionada y sumamente intrigada con lo que pasará con éstos dos, tan fuertes en su personalidad pero a la vez no dejan de ser humanos... muy interesante la trama 👏👏👏👏👏
Dalia Hache: Voy a poner fotos de los personajes, gracias por la sugerencia 🥰🥰
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Jessie Zurita
que falta de respeto terminar una novela así que pasa después ??
Dalia Hache: La novela no se ha terminado 🤔🙄🤣🤣🤣
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