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TENIAS QUE SER TU

TENIAS QUE SER TU

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Reencuentro / Malentendidos
Popularitas:478
Nilai: 5
nombre de autor: Liz Del Angel

Greicy y Luis se odian desde el primer día. Ella es fuego, debate y no se deja. Él es calma fría, sarcasmo y siempre tiene la última palabra. En el salón son rivales. Fuera de él, son el chiste de sus amigos. Hasta que Luis, harto de discutir, la besa para callarla. Ese beso rompe todo. Desde entonces, descubre que es la única forma de desarmarla, y ella descubre que para desarmarlo tiene que ir más allá del beso. Pero una mentira de su ex los separa justo en graduación. Años después, ella sobrevive a una pandemia que le arrebata todo, él se vuelve cantante y le escribe su mayor éxito. Se reencuentran en Sinaloa, y Luis no está dispuesto a dejarla ir de nuevo.

NovelToon tiene autorización de Liz Del Angel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

primer debate

Pasó una semana y la guerra ya tenía reglas no escritas.

Regla 1: Si Robles pregunta, el otro responde lo contrario.

Regla 2: Nunca sentarse juntos. Fallaron en eso porque Mariana los obligaba.

Regla 3: No sonreír. Esa era la más difícil para Luis.

Ese martes el tema fue "¿Se puede ser amigo de tu ex?"

Luis dijo que sí, que madurar era entender que la gente cambia.

Greicy se rió. "Madurar no es volver a donde te hicieron daño, Salinas. Es entender que hay puertas que se cierran para siempre. Tu ex es ex por algo. Si vuelves, es por comodidad, no por amor."

"¿Y tú cuántos ex tienes para hablar con tanta seguridad, Reyes?"

"Los suficientes para no volver con ninguno."

Toda la clase los miraba como si fuera un partido de tenis.

Robles los interrumpió: "Me gusta. Tienen química. Mucha rabia, pero química."

"Asco", dijo Greicy.

"Estrés", dijo Luis al mismo tiempo.

Cuando salieron, Luis la alcanzó en el pasillo. No porque quisiera, sino porque ella había dejado su libreta.

"Reyes."

Ella se giró, ya a la defensiva. "¿Qué? ¿Vas a explicarme mi propia vida otra vez?"

Luis le extendió la libreta. Estaban muy cerca. Ella olía a café y perfume dulce. Él olía a guitarra de madera y jabón barato.

"Te faltó decir algo en clase", le dijo él en voz baja.

"¿Qué?"

"Que a veces uno dice que odia para no aceptar que le importa."

Greicy abrió la boca para contestar, pero no encontró palabras. Por primera vez, se quedó sin argumento. Y eso la hizo enojar más.

Le arrebató la libreta y se fue.

Luis se quedó ahí, tocándose la nuca, sonriendo solo. Le gustaba cuando se quedaba sin palabras.

Fue el jueves. Auditorio lleno. Concurso interno de debate. Final: Greicy y Luis contra la pareja de Derecho.

Iban ganando. Hasta que Luis se trabó. No por nervios. Porque Greicy, a su lado, no paraba de susurrarle correcciones. "Di esto. No, así no. Estás mal."

Robles les había dicho que parecían pareja de casados.

En medio de su argumento final, Greicy lo interrumpió por tercera vez para corregirlo frente a todos.

Luis la miró. Ella seguía hablando, segura, con esa pasión que lo volvía loco.

Y sin pensarlo, hizo lo único que se le ocurrió para callarla.

La tomó de la nuca, suave pero firme, y la besó.

No fue un beso tierno. Fue un beso de "cállate ya", de "me estás volviendo loco", de "deja de pelear por un segundo". Corto, intenso, en medio del escenario, frente a 60 alumnos.

El auditorio se quedó en silencio absoluto.

Greicy abrió los ojos como platos. Se separó un paso, respirando rápido, con los labios entreabiertos. Toda su piel se puso roja.

Robles carraspeó. "Bueno... técnica nueva de debate, pero efectiva. Punto para Salinas."

Luis no dijo nada. Estaba tan sorprendido como ella de lo que había hecho.

Cuando bajaron del escenario, Greicy lo empujó contra la pared del pasillo 3.

"¿Qué carajos te pasa?", le siseó, pero su voz temblaba. No era solo enojo.

"Me tenías harto. No te callabas", dijo él, pero su voz también temblaba.

"Pues hay formas, idiota."

"Esta funcionó."

Se quedaron mirando. Muy cerca otra vez. El corazón de Greicy iba a mil. El de Luis también. Y ambos entendieron en ese segundo que acababan de cruzar una línea de la que no había regreso.

Esa noche, Greicy no pudo dormir. Se tocó los labios tres veces. Y lo odió más por eso.

Luis, en su cuarto, escribió una canción en 20 minutos. No tenía título. Solo una frase que se repetía en el coro: "Tenías que ser tú".

 

1
Nancy🌊✈️
interesante
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