Sofía siempre ha obedecido a sus padres por miedo a decepcionarlos. Su vida cambia cuando su padre y el mejor amigo de este,, deciden obligarlos a casarse para unir a sus familias y sus empresas.
Adrián, el heredero de una de las empresas más poderosas de Rusia, tampoco desea ese matrimonio. Obligados a compartir una vida que ninguno eligió, ambos descubrirán que el destino puede cambiarlo todo.
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capitulo 20
Sofía
Todo colapsó en cuestión de segundos.
las patrullas retumbaba en mis oídos mientras la policía tomaba el control de la empresa. En menos de una hora, mi rostro y mi nombre estaban encabezando los noticieros más importantes del país.
¿Que hiciste, padre?
La presión me asfixiaba. Sentía las miradas acusatorias de los empleados y los murmullos a mis espaldas. Cuando intenté cruzar el vestíbulo para escapar, una marea de periodistas se abalanzó sobre mí. Los destellos de las cámaras me cegaban, las grabadoras se estrellaban contra mi rostro y el acoso era sofocante:
—¡Señora Sofía! ¿Sabía usted de los negocios ilícitos de su padre?
—¿Es verdad que usted ayudó a encubrir el fraude? ¡Responda!
Con las manos temblando violentamente y la vista nublada por las lágrimas, subí a mi auto y llamé a Adrián. Una, dos, tres veces. Nada. Enloqueciendo por la desesperación, manejé a toda velocidad hacia la casa. En cuanto crucé la puerta, volví a marcar.
Esta vez, la llamada se conectó. Pero no fue su voz la que respondió.
—Hola, soy Céline —dijo una voz femenina, pausada y sugerente—. Él no puede atenderte ahora... estamos muy ocupados. Le digo que te llame luego.
Antes de que pudiera reaccionar, un jadeante gemido al otro lado de la línea cortó la comunicación.
El aire se me congeló en los pulmones. Se me cayó el teléfono de las manos. Al borde de un ataque de pánico, temblando de rabia y miedo, volví a tomar el celular y llamé a la única persona en la que aún podía confiar.
—Hermana... por favor... te necesito —supliqué con un hilo de voz, rompiendo en un llanto descontrolado—. Ven, no tengo a nadie más. Siento que me estoy volviendo loca.
—Tranquila, Sofía. Voy a tomar el primer vuelo ahora mismo —respondió ella, con una gravedad en la voz que solo aumentó mi angustia.
Apenas colgué, la puerta principal se abrió de golpe. Era Adrián. Entró agitado, con el ceño fruncido y buscando con la mirada hasta que me encontró en el sofá. Se acercó a mí rápidamente, tratando de sonar agitado por la situación.
—¡Sofía! ¿Estás bien? Vi las noticias de tu padre y fui corriendo a buscarte a la empresa, pero habían muchos periodistas —soltó las palabras de golpe, de forma atropellada—. Vine volando a la casa a ver si estabas aquí.
Lo miré fijamente, apartándome cuando intentó tocarme. La desconfianza me quemaba el pecho.
—Llamé a tu celular, Adrián. Y me contestó Céline —le dije con la voz cortada pero dura—. Y escuché gemidos. ¿Qué estabas haciendo con ella?
La cara de Adrián se tensó por un segundo antes de soltar una risa nerviosa y negar con la cabeza.
—Deje el celular en la oficina. Cuando vi la noticia salí de la empresa y se me olvidó. Que no engañe ya le dije que se fuera y no volviera.
La explicación salió demasiado fluida de su boca
—Mi hermana viene en camino —le solté, fijando mi mirada en la suya —. Y mañana voy a ir a la policía. Voy a entregar todo lo que necesiten. No voy a pagar por los negocios ilegales de mi padre.
Un destello oscuro cruzó por los ojos de Adrián antes de que obligara a su rostro a suavizarse.
—Harás lo que tengas que hacer... y yo estaré a tu lado —murmuró con una sonrisa helada.
Me tomó de las piernas y me cargó hasta la habitación sin darme espacio para protestar. Nos acostamos en la cama, en medio de un silencio denso. Acurrucada a su lado, con la mirada fija en la oscuridad del techo
—tienes hambre podemos pedir algo para comer.
Rompe Adrián el silencio después de treinta minutos. Me volteo para verlo a los ojos le doy un beso en los labios y le digo que si que tengo hambre. Como dejo su celular en la empresa tomo el mío y pido una pizza para que comamos
Sabes que te amo y que cuentas conmigo. No te voy a dejar..