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GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Amor a primera vista / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Sofía Miller, la brillante directora creativa de Big Eye Creative, y Sebastián Lombardi, el reservado CEO que lucha por salvar la empresa de su padre, se ven obligados a trabajar juntos. En el proceso, la tensión laboral se transforma en un amor apasionado. Sin embargo, la misma noche en que él le propone matrimonio, un rival provoca un trágico accidente de coche.Al despertar, Sofía recibe un doble impacto: Sebastián está en coma y ella espera un hijo suyo. Un año después, el CEO abre los ojos, pero una amnesia severa ha borrado su último año de recuerdos. Sebastián no reconoce a Sofía y cae en las redes de Daphne, su calculadora exprometida que vuelve para quedarse con su fortuna.Protegida en secreto por el abuelo de su bebé, Sofía regresa a la oficina y a la clínica para dar una batalla silenciosa. ¿Podrá el recuerdo de su amor y el latido de su hija Lucía romper el hielo de su memoria, o se perderá para siempre? Una historia de traición, intriga y reconquista.

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CAPITULO 20. JAQUE MATE A LA VIEJA ESCUELA.

A las tres y cincuenta y cinco de la tarde, el ascensor privado de la corporación Inter Tech nos dejó en el último piso. El edificio era un coloso de cristal y acero que intimidaba a cualquiera, pero Sebastián caminaba a mi lado con una soltura y una elegancia que hacían parecer que el lugar nos pertenecía. Llevaba un traje oscuro impecable y me sostenía firmemente de la mano, transmitiéndome una corriente de calor y seguridad que disipaba cualquier rastro de nerviosismo.

La secretaria de mi padre nos anunció de inmediato. Al cruzar las gigantescas puertas dobles de caoba de la oficina presidencial, visualicé a mi padre sentado detrás de su imponente escritorio de mármol. Tenía las fotografías del viñedo desparramadas frente a él y una expresión tan rígida que parecía tallada en piedra. A su lado, para mi sorpresa, se encontraba Alex Romanov, mi supuesto prometido, vistiendo una camisa de seda abierta y luciendo su habitual sonrisa de suficiencia y arrogancia. Alan Vance realmente había movido los hilos para armar un tribunal completo.

—Llegan puntuales —pronunció mi padre con esa voz helada que solía hacerme temblar en la adolescencia—. Siéntense. Supongo que tienen una excelente explicación para esta burla a los acuerdos de nuestra familia.

—No nos sentaremos, señor Miller, gracias —respondió Sebastián con una amabilidad jovial, manteniéndose firme de pie a mi lado y sin soltar mi mano—. Y no hay nada que explicar. Las fotografías que tiene ahí solo muestran a dos personas adultas, libres y honestas, compartiendo un fin de semana. No veo el delito ni la burla por ninguna parte.

Alex soltó una carcajada burlona desde su asiento, cruzándose de piernas.

—Por favor, Lombardi, no seas ridículo —intervino Alex con desprecio—. Sofía es una Miller y su destino es fusionar sus acciones con las mías. Un simple director de una agencita de publicidad de nivel medio no tiene nada que hacer en las ligas mayores. Nicolás, te dije que debías cortar esto de raíz. Haz una llamada y quiebra su pequeña empresa hoy mismo.

Mi padre tomó el teléfono de su escritorio, clavando su mirada severa en Sebastián.

—Tiene tres minutos para convencerme de no aplastar tu agencia comercial, muchacho —sentenció mi progenitor con frialdad—. No voy a permitir que el apellido Miller se arrastre por los suelos en la prensa de chismes por culpa de un romance de oficina.

Fue en ese preciso instante cuando la sonrisa de Sebastián se ensanchó, mostrando esa confianza absoluta que volvía locos a nuestros enemigos. Se metió una mano en el bolsillo del pantalón y miró a mi padre con total tranquilidad.

—Me temo que llegó tarde para hacer esa llamada, señor Miller —declaró Sebastián con soltura—. Verá, como publicista, sé perfectamente que la mejor manera de apagar un rumor malintencionado no es ocultarlo, sino adueñarse de la narrativa. Hace exactamente dos horas, Big Eye Creative lanzó un comunicado de prensa oficial anunciando nuestra relación sentimental de forma formal y elegante, vinculándolo al arrollador éxito de la campaña que Sofía diseñó para Sailing Dreams.

Mi padre frunció el ceño, deteniendo la mano sobre el teléfono. Sebastián sacó su tableta y la deslizó sobre el mármol del escritorio, mostrando los principales portales de noticias financieras del país.

—Si revisa los indicadores económicos en tiempo real, observará algo muy interesante —continuó Sebastián, guiñándole un ojo de forma sutil a mi padre—. La prensa no lo tomó como un escándalo vergonzoso. Al contrario, los analistas están alabando que la mente creativa de la campaña más exitosa del año esté unida al CEO de la agencia. Y como el mercado sabe que Sofía es una Miller, las acciones de su propia empresa, Inter Tech, acaban de subir un cuatro por ciento en la bolsa de valores en la última hora. El público adora las historias de éxito y amor real. Si usted intenta destruir mi agencia ahora o presiona a Sofía de forma pública, el mercado lo leerá como un ataque caprichoso de la vieja escuela, y sus acciones caerán en picada.

Alex se puso de pie de golpe, borrando su sonrisa de suficiencia y mirando la tableta con incredulidad. Mi padre se quedó estático, leyendo los reportes financieros que demostraban que, en lugar de un daño a su reputación, la jugada de Sebastián le estaba haciendo ganar millones de dólares en la bolsa. El gran tiburón tecnológico se había quedado completamente sin dientes ante el ingenio publicitario de mi novio.

—Eres un maldito insolente... —masculló Alex, con el rostro rojo de la rabia—. Nicolás, no vas a dejar que este tipo te manipule con unos gráficos de la bolsa. ¡Tenemos un pacto matrimonial firmado!

Me solté de la mano de Sebastián y di un paso al frente, mirando a Alex y a mi padre con una firmeza que nunca antes había tenido en esa oficina.

—El pacto matrimonial lo firmaron ustedes dos en un papel, pero mi vida me pertenece a mí —sentencié con una voz clara y decidida—. Me fui de esta casa a los dieciocho años para ganarme mi propio sustento y estudiar lo que amaba. He demostrado que soy capaz de brillar por mi propio talento, no por el dinero de un apellido. No pienso casarme con un hombre que no respeto y al que no amo. Mi presente y mi futuro están al lado de Sebastián, y no hay millones en el mundo que vayan a cambiar eso.

Mi padre guardó un silencio sepulcral durante unos largos segundos, alternando la mirada entre los reportes de la tableta, la furia impotente de Alex y la determinación absoluta en mis ojos. El viejo Miller era un hombre estricto, sí, pero también era un hombre de negocios pragmático que sabía reconocer cuando lo habían superado en el tablero de ajedrez. Soltó un largo suspiro, dejó caer el teléfono sobre su base y se reclinó en su sillón de piel.

—El comunicado de prensa está impecablemente redactado, Lombardi —admitió mi padre con una voz que, por primera vez, destiló un rastro sutil de respeto—. Has sabido usar las finanzas a tu favor. Alex, creo que es mejor que regreses a tu despacho. Este asunto familiar está cerrado.

—¡¿Qué?! ¡Nicolás, no puedes hacerme esto! —rugió Alex, completamente humillado.

—Dije que te retires, Alex —sentenció mi padre con autoridad implacable.

Alex Romanov tomó su chaqueta con rabia, nos dedicó una mirada cargada de odio puro y salió azotando las puertas dobles de la oficina.

Mi padre se levantó, caminó hacia el ventanal y nos dio la espalda, recuperando su postura distante.

—Pueden retirarse. Sofía, has demostrado tener más carácter del que pensaba. Lombardi... cuida bien de mi hija y de ese cuatro por ciento en las acciones. No toleraré errores.

—No los habrá, señor Miller. Que tenga un buen día —concluyó Sebastián con una sonrisa jovial.

Salimos de la corporación tomados de la mano, y en cuanto las puertas de cristal del vestíbulo principal se abrieron hacia la calle, Sebastián me tomó de la cintura, me levantó en el aire dando una pequeña vuelta y me plantó un beso apasionado, lleno de adrenalina y una felicidad absoluta. Habíamos vencido el juicio familiar, desarmado la trampa de Alan y validado nuestro amor ante el mundo entero con una elegancia espectacular. El primer gran bloque de nuestra batalla estaba ganado, y juntos estábamos listos para enfrentar cualquier reto con una sonrisa en el rostro y el paraíso en nuestras manos.

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