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Hielo Y Alquitrán

Hielo Y Alquitrán

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞Zen, el gélido estratega Grimhand, y Hendrik, el indomable lobo De Vries, desafiaron la biología y el poder corporativo. Tras huir, fundaron un imperio. Su amor prohibido, transformó la guerra en una dinastía inquebrantable.🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La máscara no se cayó

El rugido de las hélices del helicóptero ya no era un sonido lejano; era una vibración que hacía temblar los cristales de la suite. Joel estaba en la puerta, cronómetro en mano, con la cara más pálida de lo habitual.

—Diez minutos —sentenció el Beta—. Las cámaras externas ya los detectaron. Están aterrizando en el helipuerto norte.

Zen estaba de pie en medio de la habitación, con la cápsula de plata —el núcleo de "Aura"— brillando en su mano. Era pequeña, no más grande que una falange, pero contenía suficiente información para destruir dos imperios y construir uno nuevo. Hendrik lo miraba con una mezcla de ansiedad y determinación.

—No hay tiempo para delicadezas, Zen —dijo Hendrik, tomando un lubricante de la mesa de noche—. O lo haces tú, o lo hago yo.

Zen soltó una risa nerviosa, casi histérica.

—¿De verdad este es nuestro gran plan maestro? ¿El Príncipe de Hielo y el Lobo de los De Vries escondiendo el futuro del mercado tecnológico en... en mi trasero? Si mi padre supiera esto, se moriría de un infarto antes de desheredarme.

—Bueno —respondió Hendrik con una sonrisa torcida, tratando de aliviar la tensión—, siempre dijiste que querías que yo te llenara de cosas importantes. Esto es lo más valioso que tengo ahora mismo.

Zen le lanzó una mirada fulminante, pero se inclinó sobre el borde de la cama, sujetando las sábanas con fuerza.

—Cállate y hazlo rápido, Hendrik. Si me haces reír, voy a terminar escupiendo nuestra libertad antes de que mi padre cruce la puerta.

Hendrik se posicionó detrás de él. Sus manos, aunque grandes y bruscas, se movieron con una precisión sorprendente. El contraste del metal frío de la cápsula contra la piel caliente de Zen hizo que el rubio soltara un respingo.

—Está... frío —jadeó Zen, apretando los dientes.

—Aguanta, ya casi está —murmuró Hendrik, empujando con cuidado pero con firmeza—. Tienes que relajar los músculos, Zen. Si estás tan tenso como una cuerda de piano, el escáner térmico va a notar una anomalía en tu flujo sanguíneo. Piensa en... no sé, piensa en acciones de la bolsa bajando. Eso suele relajarte.

—Eres un idiota —susurró Zen, sintiendo cómo el dispositivo finalmente quedaba alojado en su interior. Era una sensación de presión extraña, invasiva y profundamente humillante, pero extrañamente segura—. Ya está. Lo tengo.

Se puso de pie con cuidado, ajustándose el pantalón con movimientos robóticos. Caminó un par de pasos, probando su equilibrio.

—Me siento como si caminara sobre cristales.

—Nadie lo notará —aseguró Hendrik, dándole un apretón rápido en el hombro—. Solo mantén esa cara de "odio al mundo" que tan bien se te da. Yo me encargaré de los gritos. A mi padre le gusta que yo sea el impulsivo.

—¡Tres minutos! —gritó Joel desde el pasillo.

Bajaron las escaleras justo cuando las pesadas puertas dobles de la entrada se abrían de par en par. El aire frío de la noche entró en la casa, seguido por una escolta de ocho guardias armados. En el centro, como dos sombras que devoraban la luz, estaban Arthur Grimhand y Viktor De Vries.

El silencio que cayó sobre la casa fue sepulcral. Ya no había risas, ni bromas. El aire se volvió rancio, cargado del aroma dominante y agresivo de dos Alfas que no venían a visitar, sino a conquistar.

—A la sala de juntas. Ahora —ordenó Arthur. No hubo saludos, ni contacto visual.

Se sentaron en la misma mesa de metal donde, días antes, Hendrik había tomado a Zen. Ahora, la mesa estaba llena de computadoras portátiles y escáneres forenses que los técnicos de sus padres estaban conectando a los servidores locales.

Arthur Grimhand se sentó frente a su hijo. Sus ojos grises eran como dos dagas que intentaban atravesar la frente de Zen.

—Se dice que "Aura" ha estado operando desde este perímetro —comenzó Arthur, su voz era un susurro letal—. Se dice que mi hijo, el que yo crié para ser mi sucesor, está intentando morderme la mano.

Zen mantuvo la espalda recta. Cada vez que respiraba, sentía la cápsula dentro de él, recordándole que era un traidor. Pero también le recordaba que era libre.

—Padre, ya te lo dije por video. Son rumores de competidores que quieren desestabilizar la fusión. No hay rastro de esa empresa aquí. Pueden revisar cada cable si quieren.

Viktor De Vries golpeó la mesa, haciendo que Hendrik saltara en su silla.

—¡No nos mientas! —rugió Viktor—. Mis analistas detectaron un flujo de datos encriptados que salía de esta casa hace cuarenta y ocho horas. ¡Joel! ¡Trae los registros de acceso físico!

Joel se acercó con una tableta, con el rostro de piedra.

—Aquí están, señor De Vries. Hubo una falla en el sistema de aire que afectó la red. Los registros muestran que los señores estuvieron bajo observación médica por una fiebre alta. No hubo actividad externa.

Arthur se inclinó hacia adelante, invadiendo el espacio personal de Zen. El aroma de su padre —un olor a tabaco viejo y poder rancio— era asfixiante.

—¿Fiebre, Zen? ¿O estabas demasiado ocupado borrando tus huellas?

—Si hubiera borrado algo, tus técnicos encontrarían los espacios vacíos en el disco duro, padre —respondió Zen, sosteniendo la mirada—. Revisa el sistema. No encontrarás nada más que informes de la fusión y planes de logística.

Pasó una hora. El tiempo parecía haberse detenido. El sudor empezaba a perlar la frente de Zen, no por el calor, sino por el esfuerzo físico de mantener el dispositivo en su lugar sin mostrar incomodidad. Cada vez que se movía un milímetro, sentía la presión del metal. Hendrik lo observaba de reojo, con los puños cerrados bajo la mesa, listo para saltar si alguno de los guardias intentaba un registro físico.

De repente, uno de los técnicos se levantó.

—Señor Grimhand... hemos terminado el escaneo profundo.

Arthur se puso de pie, con una lentitud agónica.

—¿Y bien?

—Los servidores están limpios. Hay rastros de un intento de hackeo externo que Joel neutralizó, pero no hay evidencia de que "Aura" haya operado desde aquí. Los datos encriptados que detectamos parecen haber sido una falsa alarma provocada por el firewall de seguridad.

Viktor De Vries soltó un gruñido de insatisfacción, pero Arthur guardó silencio. Caminó alrededor de la mesa, deteniéndose justo detrás de Zen. Puso sus manos pesadas sobre los hombros de su hijo.

—Tal vez me equivoqué contigo esta vez, Zen —susurró Arthur al oído de su hijo—. Tal vez realmente estás aprendiendo a ser leal. Pero recuerda... si alguna vez descubro que me ocultas algo, no habrá un lugar en este mundo donde puedas esconderte.

Arthur apretó los hombros de Zen con una fuerza que pretendía ser una advertencia final, y luego se retiró.

—Nos vamos. La reunión de mañana sigue en pie. Joel, mantén la vigilancia al máximo. No quiero más "fallas técnicas".

Cuando los helicópteros volvieron a elevarse y el silencio regresó a la casa, Zen se desplomó sobre la mesa, temblando violentamente. Hendrik corrió a su lado, levantándolo y abrazándolo con fuerza.

—Se han ido... Zen, se han ido —susurró Hendrik, besando su sien—. Lo lograste. La máscara no se cayó.

Zen se aferró a Hendrik, cerrando los ojos.

—Sácalo, Hendrik... por favor, saca esta maldita cosa de mí antes de que me vuelva loco.

Joel se quedó en la puerta, observándolos con una mezcla de alivio y respeto. Habían sobrevivido al interrogatorio de los monstruos. Pero ambos sabían que esto no era el final. Habían ganado una batalla, pero ahora tenían el arma definitiva dentro de la casa. Y la guerra por su libertad acababa de entrar en su fase más peligrosa.

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(@®|t0💖💖😁
jajajaja... no chingues mijo deja tu los cayos nuevos.... te lo vas a terminar arrancando con tanta jaladera..... 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
(@®|t0💖💖😁
Algo así me esperaba.... un grandioso enigma o un precioso Delta..... algo más allá del alfa dominante...🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗 ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAA...
!!!
(@®|t0💖💖😁
santas margaritas.... hasta a mí se me.bajo la presión .... casi me muero del susto junto con el Hendrick...... 😩😩😩😩😩
(@®|t0💖💖😁
"pequeña aberración" sigue cosita.... lucha por tu vida.... todos te queremos y esperamos desde el CAP 1.... y eso que no sabíamos que ibas a existir..... los viejos horrorosos que se mueran de un infarto del puritito coraje.... total ni falta que hacen.... 🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗
(@®|t0💖💖😁
soooooopas ya nos los preño .... hay caray como que se le cumple al Joel que le sampara tres chamacos de jalón.... 🤭🤭🤭🤭
(@®|t0💖💖😁
tsssssssss..... ya se nos muto el príncipe de hielo a omeguita después de tanta acción y nudito tras nudito,... 🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗
(@®|t0💖💖😁
cómo que habitaciones??? no que solo había una sola??? eso sí con una camota...🤔🤔🤔
Maru19 Sevilla
Muy entretenida la novela, emocionante y sensual. Gracias por publicarla
Skay P.: Gracias por leernos😘😘
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Maru19 Sevilla
Muy sensual historia 💖
Skay P.: Amo que te gustara😘
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Maru19 Sevilla
Muy 👏👏👏👏👏👏
Skay P.: ¡Grs!😘
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Maru19 Sevilla
Que bueno, que ardan los viejos 👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Muy bien , acaben con esos carcamanes🤣
Maru19 Sevilla
Pobre Hendrik
Skay P.: ¡Auch!😔👆
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Maru19 Sevilla
Es tremendo Kassar🤭
Maru19 Sevilla
Ojalá que Kassar doblegue a los ancianos
Maru19 Sevilla
Sigo emocionada 👏👏👏
Maru19 Sevilla
Que emocionante 👏👏👏👏😱
Maru19 Sevilla
Quiero saber cómo será ese nuevo Alfa😊
Maru19 Sevilla
Maldito Arthur como me cae mal, ojalá le de un paro cardíaco de tanto coraje🤭
Maru19 Sevilla
Me encanta que públicas varios capitulos, está muy buena la novela 👏👏👏
Skay P.: ¡Gracias Chikis!😘
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