Morí atragantándome con unos tacos al pastor mientras leía una novela de reencarnación.
Renací como la villana.
Y ahora… voy a conquistar a mi prometido, a mi papucho villano.
—ACTUALIZACIÓN DIARIA—
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 20
Me acerqué a él otra vez.
Lentamente.
Sin pensar demasiado.
El agua se movió a nuestro alrededor cuando nuestros cuerpos desnudos volvieron a encontrarse dentro de la bañera.
Esta vez…
no me rechazó.
Su mano llegó a mi cintura.
Firme.
Segura.
Como si ya no dudara.
Mi respiración se volvió irregular.
Mi mano subió por su pecho… hasta su cabello.
Lo sujeté suavemente.
Y entonces—
nos besamos.
Un beso completamente distinto.
Más profundo.
Más intenso.
Más… consciente.
Como si ambos supiéramos que no debíamos hacerlo.
Y aun así…
lo hacíamos.
El vapor envolvía todo.
El calor.
El silencio.
Solo el sonido del agua moviéndose entre nosotros.
Mi otra mano bajo por sus abdominales… hasta su hongo bien erguido.
lento.
Sintiendo cada parte.
Cada reacción.
Él se tensó apenas.
Un sonido bajo escapó de su garganta.
Eso me hizo querer continuar.
Ese sonido que soltó me excitó aún más.
Seguí besándolo.
Como si no quisiera perder ese momento.
Como si fuera a desaparecer.
Intenté subir mi mano hacia su rostro.
Hacia la máscara.
Quería verlo sin ella.
Pero él reaccionó de inmediato.
Sujetó mi muñeca.
Firme.
Deteniéndome.
Nos separamos apenas.
Lo suficiente.
Su respiración era pesada.
La mía… peor.
Y entonces—
su mirada descendió.
Lentamente.
Recorriendo mi cuello.
Mi clavícula.
Mi piel.
Las marcas.
Silencio.
Un cambio.
Sutil.
Pero claro.
Y eso…
dolió.
Me aparté.
Mi pecho se apretó.
—Yo… —mi voz salió más baja de lo que esperaba— …estas marcas…
No supe cómo explicarlo.
Ni siquiera a mí misma.
—Me iré de inmediato… —murmuré, evitando mirarlo—. Solo… solo espero que me permitas seguir bañándome aquí…
Ridículo.
Completamente ridículo.
Pero no podía pensar mejor.
Me di la vuelta rápidamente.
Y me levanté.
Buscando mi toalla.
Necesitando escapar de ese momento.
De esa sensación.
De esa vergüenza.
De esa idea lastimosa de que—
le había desagradado.
Pero entonces hablo—
Sus palabras…
no solo me alcanzaron.
Me atravesaron.
—No siento asco.
¿Realmente no le daré asco?—Pense.
Pero entonces—
—Simplemente… no me gustas.
Sentí cómo algo en mi pecho se apretaba.
Como una pequeña grieta.
Fuerte.
Doloroso.
Pues venía de mi personaje favorito.
Mi villano.
—No eres mi tipo.
Frío.
Directo.
Sin titubear.
Sin suavizarlo.
Sin mirarme siquiera.
Eso fue lo peor.
No su tono.
No sus palabras.
Sino la forma en que lo dijo.
Como si fuera obvio.
Como si no hubiera nada que pensar.
Nada que dudar.
Nada que sentir.
—…
—…ah.
Mi garganta se sintió seca.
Mi primera reacción no fue llorar.
Ni gritar.
Ni enojarme.
Fue quedarme… quieta.
Procesando.
¿No le gusto?
¿En serio?
Supongo que su tipo es la protagonista...
Ella es más sexi...
más sensual.
En cambio yo...
Que hace apenas unos minutos—
Cerré los ojos un segundo.
—Claro… —murmuré bajito, más para mí que para él.
Sentí el impulso de cubrirme más.
De esconderme.
De desaparecer.
Que me tragara la tierra.
Ridículo.
Completamente ridículo.
Pero ahí estaba.
Esa sensación.
Incómoda.
Pequeña.
Pero real.
Y él…
ni siquiera intentó suavizarlo.
Se levantó.
Como si nada.
Como si yo no importara.
Como si ese momento no hubiera pasado.
Salió de la tina con calma.
Tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Tomó la bata.
Se la puso.
Sin prisa.
Sin mirarme.
—No importa —dijo—. Puedes usar el baño...
cuando quieras.
¿No importa?
Mi ceja tembló apenas.
—Termina lo que veniste a hacer.
Frío.
Educado.
Distante.
Como si yo fuera una extraña.
Como si no hubiera estado hace segundos entre sus brazos.
Eso…
me dolió mucho más.
—…gracias —murmuré, aunque ni yo sabía por qué.
Silencio.
Pesado.
Incómodo.
Y entonces—
lo vi.
Otra vez.
Sus orejas.
Rojas.
Muy rojas.
Parpadeé sorprendida.
¿…eh?
Fruncí ligeramente el ceño.
Mi mirada se afiló.
Él seguía serio.
Demasiado serio.
Pero ahora que prestaba atención…
su mandíbula estaba tensa.
Su respiración… no tan perfecta.
Y evitaba mirarme.
…espera.
Mi mente empezó a unir piezas.
Rápido.
Demasiado rápido.
No le gusto…
No eres mi tipo…
No importa…
Puedes usar el baño…
No me mira…
Orejas rojas…
Silencio.
Y entonces—
click.
Mis ojos se abrieron apenas.
—…
¿en serio no le gusto?
Una sonrisa comenzó a formarse.
Pequeña.
Lenta.
Peligrosa.
—…no me gustas… —repetí en voz baja.
Mirándolo.
Analizándolo.
Desarmándolo.
—…no eres mi tipo…
Mis labios se curvaron más.
—…no importa…
Lo miré de arriba abajo.
Y entonces—
lo entendí completamente.
Mis manos se llevaron a mi boca.
—…
—…
¡ES UN TSUNDERE!
Grité en mi mente como loca y casi casi me pongo a bailar un perreo ahí mismo.
Era una emoción completamente distinta que me atravesó.
Fuerte.
Repentina.
Brillante.
Emocionante.
—…QUE LINDOOOO —susurré, con los ojos brillando.
Él se quedó quieto.
Un segundo.
Solo uno.
Pero suficiente.
—No digas tonterías —respondió seco.
Pero su voz…
tenía una ligera tensión.
¡Recórcholis! ¡¿lo dije o lo pensé?!
Y lo volví a decir inconscientemente.
—¡LO ERES! —susurré emocionada— ¡LO ERES TOTALMENTE!
—No.
—¡Sí!
—No.
—¡Sí!
—No.
—¡SÍ!
Silencio.
Giró el rostro.
Más.
Evitándome completamente.
—Termina tu baño —dijo, más cortante—.
Pero su paso al salir—
fue más rápido.
Casi brusco.
Casi—
¿nervioso?
Se tropezó antes de salir totalmente, pero actuó normal.
Solté una pequeña risa.
Él se puso rojo como un tomate.
La puerta se cerró.
Y me dejó sola.
El silencio regresó.
El vapor.
El agua.
Pero yo…
ya no era la misma.
Apoyé la barbilla en el borde de la tina.
Pensativa.
Pero con una sonrisa creciendo poco a poco.
—…no le gusto… —murmuré.
Hice una pausa.
—…no soy su tipo…
Otra pausa.
Mi sonrisa se volvió más grande.
Más traviesa.
Más peligrosa.
—…jejejeje.
Mis dedos jugaron con el agua.
Lentamente.
—Eso no fue rechazo…
Mis ojos brillaron.
—Eso fue negación.
Me hundí un poco más en el agua.
Disfrutando el momento.
La revelación.
—Mi villano… —susurré— …eres mejor de lo que pensaba.
Una pequeña risa escapó de mis labios.
—Y eso…
me toque el rostro con emoción.
—me encanta.
Mis ojos se entrecerraron ligeramente.
—Ahora sí…
Silencio.
El vapor envolvía todo.
El agua se movía suavemente a mi alrededor.
Pero dentro de mí…
algo ya había cambiado.
—…esto se volvió un juego.
Incliné la cabeza apenas, dejando que una sonrisa lenta, felina, se dibujara en mis labios.
Una muy consciente.
Una muy peligrosa.
—Y yo…
Mis dedos trazaron círculos distraídos sobre el agua.
—no pierdo.
Una pequeña risa escapó de mí.
Suave.
Divertida.
Segura.
—Porque esta gatita…
Hice una pausa, saboreando la idea.
Mis ojos brillaron con picardía.
—definitivamente va a comerse al ratón.
Cerré los ojos un instante.
Imaginándolo.
Su seriedad.
Su frialdad.
Sus negaciones.
Sus orejas rojas.
Sonreí más.
—Corre todo lo que quieras… —susurré, con cariño—.
Abrí los ojos lentamente.
—Eso solo lo hace más divertido.
El agua volvió a quedarse en calma.
Pero yo ya no.
Y él…
ni siquiera sabía en qué se había metido.
y el general está lindo y la busca hayyyy 😭