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Luz De Luna Y Sombras Del Abismo.

Luz De Luna Y Sombras Del Abismo.

Status: Terminada
Genre:Aventura / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la luna es testigo de secretos oscuros y los demonios acechan en las sombras, un amor prohibido desafiará el destino.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Se preparan para la batalla final.

Emara no estaba muerta, pero tampoco estaba viva en el sentido que ella conocía. Se encontraba en el "Entre-Mundos", un espacio donde el tiempo fluye como agua estancada y las estrellas son solo ecos de pensamientos lejanos. A su lado, la forma física de Kellan se materializó, pero él también era diferente. Sus alas estaban rotas y sus ojos reflejaban el cansancio de mil batallas libradas en el Abismo.

—Viniste —dijo Kellan, su voz vibrando en el pecho de Emara—. Te dije que no debías hacerlo. El precio es demasiado alto.

—No había otra opción, Kellan —respondió ella, acercándose y tocando su rostro. El contacto no fue frío; fue como tocar un recuerdo cálido en una noche de invierno—. Si no venía, Boris habría completado el sacrificio. Eloria habría caído.

—Eloria sigue en peligro —advirtió él, señalando hacia el horizonte infinito del Vacío.

Allí, una masa de oscuridad absoluta, más grande que cualquier montaña, se movía hacia ellos. Era el Rey de las Sombras en su forma verdadera, despojado de disfraces. Ya no buscaba sirvientes; buscaba consumir la esencia de la Vidente y del Príncipe Traidor para regenerarse.

—Esta es nuestra última oportunidad —dijo Kellan—. Mi madre ha enviado un mensaje a través del nexo. Los clanes en Eloria están intentando estabilizar el ancla desde el Altar. Si logramos retenerlo aquí el tiempo suficiente, podrán sellar el Abismo desde fuera.

—Pero si lo sellan con nosotros aquí... —Emara dejó la frase en el aire.

—Nos quedaremos aquí. Para siempre —terminó Kellan—. Seremos los carceleros del dios de las sombras. Un destino irónico para una loba y un demonio, ¿no crees?

Emara sonrió débilmente.

—Al menos estaremos juntos.

Mientras tanto, en Eloria, la situación era desesperada. Tibor Alarcón, herido y al borde de la muerte, se había arrastrado hasta el Altar de los Eones. Arilsa estaba allí, sus manos brillando con una energía que consumía su propia fuerza vital.

—¡Necesito más poder! —gritaba Arilsa a los líderes de los clanes—. ¡Bartolomé! ¡Erika! ¡Si no me ayudáis a sostener el ancla, la onda expansiva del Vacío destruirá toda la provincia!

Los líderes se miraron entre sí. El odio de décadas no desaparece en unos minutos, pero la visión de la destrucción total es un gran motivador. Bartolomé Alcalá fue el primero en acercarse. Puso sus manos gigantescas sobre la piedra del altar.

—Por mis hijos —gruñó.

Erika Amador se unió a él, seguida por los jefes de los otros clanes. Formaron un círculo de poder, uniendo sus esencias por primera vez en la historia de Eloria. No era una unión de amor, sino de pura necesidad de supervivencia.

Tibor miró hacia el cielo, donde una espiral de luz violeta y plata marcaba el lugar donde su hija estaba luchando.

—Arturo, toma mi mando —susurró Tibor al anciano—. Ya no soy digno. Mi último acto será dar todo lo que me queda para que ella pueda volver... aunque sea solo su recuerdo.

Un sacrificio inesperado cambia el rumbo.

En el Entre-Mundos, la batalla había comenzado. Emara y Kellan eran dos motas de luz luchando contra un océano de oscuridad. Emara usaba su poder para crear escudos de luz lunar, mientras Kellan lanzaba ráfagas de fuego del vacío que lograban ralentizar al Rey de las Sombras.

Pero la entidad era demasiado poderosa. Cada vez que Emara golpeaba, el Rey absorbía parte de su energía, haciéndose más fuerte.

—No es suficiente —gritó Kellan, siendo lanzado hacia atrás por un tentáculo de sombra—. ¡Emara, está buscando el Corazón de Eloria dentro de ti!

En ese momento crítico, una voz resonó en el Vacío. No era una voz física, sino una frecuencia de arrepentimiento.

—¡Llévame a mí, monstruo! —era la voz de Tibor Alarcón.

A través del portal que Arilsa mantenía abierto, la esencia de Tibor comenzó a filtrarse. El viejo jefe no estaba enviando solo energía; estaba enviando su vida misma, sus recuerdos, su orgullo y su dolor. Usando una técnica prohibida que Arilsa le había susurrado, Tibor estaba convirtiendo su cuerpo en una "bomba de alma".

—¡Padre, no! —gritó Emara, viendo cómo la silueta espiritual de su padre se materializaba en el Vacío.

—Es el único pacto que me queda por cumplir, hija —dijo la imagen de Tibor, joven de nuevo por un instante, recordándola como cuando era una niña—. Sergio me mostró el camino. La redención no se pide, se gana.

Tibor se lanzó directamente hacia el centro del Rey de las Sombras. El Rey, cegado por la codicia de devorar un alma de líder tan cargada de culpa y poder, lo atrapó. Pero el alma de Tibor estaba "envenenada" con la luz que Emara había dejado en su corazón durante su perdón.

La explosión fue silenciosa pero absoluta. Una onda de choque de color blanco puro desgarró la forma del Rey de las Sombras, fragmentándola en miles de pedazos. La entidad gritó con un sonido que rasgó el tejido del Vacío.

—¡Ahora, Emara! —gritó la voz de Arilsa desde Eloria—. ¡Sella el portal desde tu lado!

Emara vio la oportunidad. Pero el portal era pequeño y se cerraba rápido. Si ella y Kellan intentaban cruzar, el Rey de las Sombras podría seguirlos en sus fragmentos.

—Kellan, ve tú —dijo Emara, empujándolo hacia la abertura.

—¿Qué? ¡No! —Kellan la agarró del brazo—. ¡O nos vamos los dos o nos quedamos los dos!

—Tú eres el equilibrio del Abismo —dijo ella, con lágrimas en los ojos—. Si tú te quedas aquí, el Abismo nunca tendrá un líder justo. Ve y ayuda a tu madre a reconstruir tu mundo. Yo... yo tengo que quedarme para asegurar que los fragmentos del Rey nunca vuelvan a unirse.

—¡Emara, por favor! —Kellan luchaba contra la succión del portal que Arilsa estaba cerrando desesperadamente.

—Te amo, Kellan. En este mundo y en el que venga —Emara usó toda su fuerza para proyectar un golpe de luz que lanzó a Kellan directamente a través del portal.

Lo último que vio Kellan antes de que el portal se cerrara fue a Emara, sola en la inmensidad del Vacío, rodeada por los restos brillantes del Rey de las Sombras, convirtiéndose ella misma en una estrella que iluminaría la oscuridad por toda la eternidad.

El portal se cerró con un chasquido metálico. En el Altar de los Eones, los líderes de los clanes cayeron al suelo, exhaustos. Tibor Alarcón yacía muerto en el centro del círculo, con una sonrisa de paz en su rostro. Arilsa lloraba en silencio, abrazando a su hijo que acababa de aparecer, vivo, pero con el alma destrozada.

Eloria estaba a salvo. La sombra del pasado había sido derrotada, pero el precio había sido el corazón mismo de la aldea.

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