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Marfil

Marfil

Status: En proceso
Genre:Romance / Capitán de Barco/Flota / Fantasía épica
Popularitas:27.1k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Décimo primer libro de la saga colores

El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.

¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.

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20. En la mansión del marqués

...ALBERT:...

Sebastian lucía como siempre, encantador y apropiado, el orgullo del apellido. No me molestaba en lo absoluto, él supo mantener el apellido a flote después de tanta tempestad. No eligió los vicios, sino la estabilidad.

No en vano le causaba molestias mi presencia, solía molestarlo a propósito, me gustaba verlo irritado.

Por lo menos aprobó mi visita.

Pasamos al salón, Mermit no dejaba de pegarse a mi brazo.

Cuando se trataba de convivir con personas desconocidas era poco confiada.

Me senté en un sillón espacioso para que ella pudiera acompañarme.

Emiliana fue a llamar a los niños, esa mujer seguía hermosa como siempre, muy joven y pintoresca, no tan atrayente como su hermana, pero si muy agradable a la vista.

Gingerline apareció muy alegre, con un vestido de color verde y el cabello recogido en la parte alta con horquillas adornadas en forma de flor.

Era la copia de su madre.

El pequeño Emiliano si era más parecido a Sebastian, tenía un traje de terciopelo café, con medias blancas y zapatillas.

Gingerline me abrazó.

— Hola, Albert — Dijo, muy encantadora — ¿Cómo estás?

— Vaya, Gingerline, creciste mucho desde la última vez que te ví ¿Cuántos años tienes? ¿Quince?

Obtuve un ceño fruncido de parte de Sebastian, quien estaba sentado frente a mí.

— No — Rió — Tengo diez.

— ¿Tan pronto? — Elevé mis cejas — Pero, si hace poco eras un bebé, estás creciendo muy rápido — Le regañé en broma — No te apresures.

— Cada día estoy más grande — Dijo, con orgullo — Casi como Chester.

— Dudo que puedas ganarle a ese gigante, pero si vas a ser una gran mujer — Bromeé y observé a Emiliano — Hola, Emiliano, tú si estabas colgado del pecho de tu madre cuando te observé por última vez.

— ¿Quién eres? — Preguntó un poco tímido.

— Soy el primo más querido de tu padre ¿Verdad Gingerline? — Le pregunté a ella.

— Sí, Emiliano, Albert es el primo más querido de mi papá.

Lancé una mirada de reojo a Sebastian, él se aclaró la garganta.

— Sí, él más querido — Dijo, siguiendo la corriente.

— Emiliano ¿Quieres ser tan grande como Chester o como tú padre?

Él se quedó pensativo.

— Como Chester.

Sebastian resopló.

— No lo hagas elegir, no es bueno las comparaciones — Gruñó con advertencia.

— Emiliano, tienes que elegir a padre, lo harás sentir mal — Dijo Gingerline.

— No, cariño, eso no me hace sentir mal — Sebastian sonrió.

— ¿Y quién es ella? — Preguntó Gingerline al ver a Mermit curioseando a mi lado.

— Es Mermit, tu prima.

— ¿Tengo otra prima? — La niña se sorprendió — Cada día hay más — Se acercó a Mermit — Hola, Mermit, soy Gingerline.

— Hola, Gingerla.

— No, es Gingerline — La niña rió — Gin- ger- li-ne

— Gingerline — Dijo Mermit y ella asintió con la cabeza — ¿Es tu novia? Albert.

Me tensé, Sebastian y Emiliana me observaron con curiosidad.

— Soy su tutor.

— ¿Ah? ¿Qué es tutor?

— Como un padre — Dijo Sebastian, eso sonaba peor.

— ¿Es tu hija? — La niña frunció el ceño — Pero, luce muy grande para serlo, no pudo haber crecido en tan poco tiempo y no se parece en nada a ti.

— No, no es mi hija — Dije y ella se calmó.

— Pero, padre dijo...

— Gingerline, ser tutor no necesariamente significa que debe ser su hija — Dijo Emiliana, muy paciente con la curiosidad de la niña — Tu tío Lean fue mi tutor por un tiempo, las señoritas necesitan alguien que las represente en caso de que no tengan padre.

— ¿Mermit no tiene padre? — Preguntó Emiliano.

— No, ella viene de otra parte, de hecho es una historia increíble — Dije y ambos niños se sorprendieron — La rescaté en uno de mis viajes como capitán de barco.

— ¿O sea qué es un princesa? — Gingerline se interesó más.

— Sí, ella es una princesa del hielo, viene de una tierra helada.

Observé a Mermit y ella parecía curiosa con los niños.

— ¡Quiero escuchar la historia completa! — Gingerline dió brincos emocionada.

— ¡Yo quiero ser capitán de barco! — Emiliano también dió saltos.

— La escucharán después — Dijo Sebastian y ambos protestaron — Albert vino de visita, supongo que quiere relajarse un poco de sus aventuras en el mar por un tiempo.

Maldito celoso.

— No, no me molesta en lo absoluto contarles...

El perrito salió de las cestas, los niños soltaron gritos de emoción al ver al cachorro, empezaron a tocarlo mientras no paraba de saltar.

El primo interesante quedó excluido por eso.

Mermit se levantó para ir por él.

La detuve, tomándola de la mano.

— Deja que jueguen.

— No, mío — Dijo y me tensé.

— Mermit — Advertí, tenía que enseñarle a no ser egoísta.

Se calmó un poco ante las miradas de Emiliana y Sebastian.

— Albert ¿Cómo se llama el perrito? — Gingerline lo cargó, mientras Emiliano le tocaba la cabeza.

— No lo sé, aún no tiene uno.

— Pensaré en uno — Dijo ella, sentándose sobre la alfombra para jugar.

Emiliano hizo lo mismo.

— Hay que buscar una pelota para ver si la persigue — Propuso el pequeño.

— ¿Es de Mermit? — Preguntó Gingerline.

— Sí, es de ella.

— Es lindo, Mermit, padre, quiero uno así — Dijo y Sebastian suspiró.

— Si quieres uno, debes ser responsable y cuidarlo.

— Lo seré, pídele uno al tío Dorian — Dijo ella, jugando.

— Conociendo como es, me hará hasta un contrato especificando como debe ser tratado el perro y los castigos si no se cumple — Bromeó Sebastian.

Mermit se levantó y se sentó en la alfombra, supervisando el juego.

Emiliano se levantó.

— ¡Emiliano! ¿A dónde vas? — Preguntó Emiliana.

— Voy por juguetes.

— Busca los que están en la biblioteca, no quiero que subas las escaleras corriendo.

El niño asintió y salió del salón con prisa.

Mermit parecía recelosa, pero dejó a Gingerline jugar con el perrito.

— Ordenaré a las sirvientas traer té y galletas — Dijo Emiliana, saliendo también.

— Es una excusa para echarle un ojo a Emiliano — Sebastian me evaluó.

— Está muy chico aún.

— No lo creí — Admitió — Cuando Chester llegó con esas noticias de que pediste al rey ser tutor de una nativa y que además le diste tu apellido...

— No suena a algo tipo Albert, lo sé — Dije, tomándolo con humor.

— No, es algo de mucha responsabilidad.

Ya sabía que lo diría.

Sebastian no tenía culpa de como me percibía, yo siempre le demostré ser un patético inútil. Venía a su mansión a pedirle dinero cuando se terminaba, mi padre me daba, pero en ocasiones se acababa su paciencia y empezaba a darme sermones, con justa razón, yo lo usaba para apuestas, también para mujerzuelas.

Molestaba a mi primo por otras cosas, le hice pasar un mal rato llevándole una carta de una vieja amada cuando él estaba recién casado, casi causé un conflicto y una ruptura.

Ni hablar de lo que le hice al conde Lean y lo imperdonable que fue abandonar a mi hermana en su peor momento.

— Eres un capitán de barco, hombre del rey, llevaste a cabo una ruta peligrosa — Dijo y salí de mis pensamientos — A un reino peligroso y volviste, eso es de admirar.

— ¿Masticaste alguna de tus plantas exóticas? — Pregunté sin creer y él se rió.

— Hablo en serio, no me hagas repetirlo porque no lo haré.

Jamás recibí un cumplido, excepto los de la falsa Alondra, pero eso solo lo hacía para que siguiera actuando como un maldito irresponsable.

— Gracias, supongo — Relajé mi postura.

— ¿Es una salvaje? — Susurró, observando a Mermit.

— Lo es.

— A primera vista no lo parece.

— Está mejorando, sabe algunas palabras — Dije, con orgullo.

— Nunca quisiste hijos y mírate.

— Mermit no es mi hija — Bramé, harto de esa comparación.

Con todo lo que estaba pasando entre nosotros era imposible que fuese como una hija, ella era una mujer y a mí me gustaba.

Sebastian se sintió curioso ante mi reacción explosiva.

— Por supuesto, es demasiado grande para serlo, pero le estás dando todo lo que un padre le da a sus hijos, comida, techo, vestimenta, educación.

Las sirvientas trajeron té y galletas.

Mermit se apresuró a tomarlas.

La detuve, negando antes que lo hiciera.

Las sirvientas repartieron el té.

Gingerline tomó a las dos tazas y le entregó una a Mermit.

Ella sopló juguetona.

Me hizo recordar la vez me dió a beber un té y quemó mi boca.

Le tendí un plato con galletas a las dos.

Volvieron a la alfombra, el perrito también quiso y Gingerline rió cuando le quitó una galleta de la mano.

— Le estoy dando eso porque nos salvó la vida en Polemia, es mi forma de pago — Dije, bebiendo el té.

— Es muy robusta, como Eleana.

Casi escupo el té.

— ¿Qué insinuas? Sebastian.

— Recuerdo tu fijación por ese tipo de mujeres — Dijo, elevando una ceja.

— ¿Qué tiene que ver?

Él me evaluó con insinuación.

Me costaba confesar lo que verdaderamente pasaba, sentía que iba a recibir otro sermón.

— Ya que no la consideras una hija...

— No hice esto con intenciones deshonestas — Dije, cortando la frase — Puede que te cueste creerlo teniendo en cuenta mi historial pasado, pero ya no soy ese Albert.

— Lo sé, lo has demostrado.

— Mermit es mi protegida.

— No tiene nada de malo que te guste — Dijo y me estremecí — Lo malo es lo que pensará el resto de la gente... Legalmente, eres su tutor, un representante y ella, en su circunstancias — No sabía cómo llamarle — No está en potestad de decidir, así que hasta que no pueda usar la palabra, no podrás dejar la tutoría, darle una dote y que pueda ser considerada una señorita en edad casadera que deberás pretender ante el resto...

— Teniendo en cuenta que fui desplazado de la sociedad, eso es imposible.

— No lo creo.

Emiliano volvió con un montón de juguetes, Mermit no pudo evitar la curiosidad de tocarlos y verlos.

El perrito empezó a jugar con la pelota.

Mermit también la aventaba de un lado a otro para verlo perseguir.

Ante el resto, Mermit tenía un comportamiento infantil y eso me hacía ver como un degenerado.

...****************...

Paseamos por el jardín.

El perrito corría por la hierba.

Las risas de los niños se escuchaban, Mermit también los perseguía, la trenza que le hizo Aliz ya estaba deshecha, tenía maleza pegada a la falda, también manchas de tierra.

— ¡Mermit es divertida, primo, quiero que nos visite más seguido! — Gritó Gingerline, acercándose a mí para volver a alejarse corriendo.

— A los niños les cayó bien — Dijo Emiliana, observando mientras nos deteníamos cerca del invernadero de cristal.

— Ningún adulto se ha puesto a jugar con ellos con tanta dedicación — Admitió Sebastian — Por supuesto que nosotros tratamos de entretenerlos, pero en ocasiones hay obligaciones.

— Mermit es muy dulce — Comentó Emiliana, sonriendo — No es nada como alegan las personas, ellos hablan de gente come carne humana, muy agresivos.

— El ambiente hostil de Polemia los hace actuar así, no hay muchas posibilidades de sobrevivir.

— Suena a todo un caos.

— Lo es — Dije, recordando las murallas.

Mermit se rió, tomando una oruga de un arbustos, los niños gritaron y salieron corriendo, con miedo cuando ella se los mostró.

No comprendió la reacción.

Eso me causó gracia.

El perrito olió la oruga y empezó a ladrar.

— Mermit podría juntarse con Darian y Elina, a ellos les encantan los insectos — Dijo Sebastian.

Mermit corrió hacia mí, jadeando y sudando cuando los niños la persiguieron en venganza para saltar encima.

Terminé en el suelo con los tres sobre mí.

— Basta, no estoy jugando — Dije, debajo de ellos.

Mermit se rió a carcajadas.

— Tonto.

— Mermit dijo tonto — Gingerline se rió.

— Suele hacerlo siempre.

Señaló el invernadero.

— Quiere entrar, padre — Dijo Gingerline — Enséñale mis plantas — Tiró de la manga de su padre.

— No es buena idea — Gruñí, sentándome, Mermit señaló la oruga en su mano y luego señaló mi pantalón, le tomé la mano antes de que la vieran.

¿Cómo podía comparar una pequeña oruga con mi miembro?

Sabía perfectamente que era más grande.

Ella frunció el ceño a la oruga y la dejó en la hierba.

— ¿Por qué no? — Preguntó Emiliano.

— Porque puede romper algunas macetas.

— Ella es grande, no lo hará — Dijo Gingerline, tomando la mano de su padre — Vamos, muéstranos la planta carnívora, ella le gustará.

— Está bien, vamos al invernadero.

Nos levantamos y marchamos.

Dentro del invernadero había unas mesas con plantas, algunas colgaban del techo.

Jamás quise entrar.

Mermit señaló un hongo largo y grande.

Señaló mi pantalón.

Ese sí era casi igual.

Soltó un grito cuando Sebastian mostró la planta con dientes.

Los niños se rieron.

1
victor hernandez
Sigue con el. Cuento de que cuando aprenda escondiendo tu miedo la vas a perder
Yise
Pero que maldito más baboso ufffff cerdo/Smug//Smug//Smug/hay no nooo perdón cerditos desgraciado. Ojla cuando salgas te arrolle una carreta y mueras 🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yise
Hay mi Diosssss ella no habla pero que si entiende omeeeee y muchoooo golozaaaaa según la veo seguiría portándose mal 🤭🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏
Yise
Aaaaaa chuchisssss yo quiero que me castiguen asiiiiii/Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat/q bárbaro bb🤭🤭🤭🤭
Daiana Ibarra
ay Albert no estés celoso a ella no le gusta el le gusta el sabor de las flores
Edith Villamizar
Albert se irá un tiempo y no me extrañaria que cuando regrese encuentre a Mermit con una pequeña o gran pancita 🤰 porque así bote a los renacuajos siempre hay alguno rezagado
Edith Villamizar
pobrecita Melvit no le cayó bien el tipejo, pero le gustaron las flores, es que ellas son inocentes
Edith Villamizar
llévatela, así la cuidaras
Edith Villamizar
buena idea, no la puedes dejar sola o acabarás en la ruina 🤭
Faveamny Calderon
se prendió este beta ahora sí se encendió el león celoso. 😏🧟🧠🧟🧠🧟🧠🧟
Ab
que hombre para ser más desesperante que no entiende que debe dejarla en paz
Marcela Lopez
esto está bueno
Kary Monte
maldito farrel🤬🤬🤬
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
Kary Monte
🥺 no te vayas
mermit va sentirse triste
Kary Monte
oh 😆😆 Albert que bien, sigue presentándola
Liliana Diaz
yo también e pensado lo mismo porque cada vez que ellos están junto ella aparece Serca
Anonymous
Alguien que le explique a Mermit que recibir regalos de un hombre significa que se acepta el ser pretendida por favor😂😂😂😂
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🥺Noo, las flores no tenían la culpa 😭
Alondra Gomez
para que vea que hay alguien más detrás de mermit y el le sigue pensando
Nella Reyes
la suegra belleza de capitana pirata 🥰
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