La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.
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Zoé tenía la sartén por el mango
Las llamas parecían no tener fin, los cinco personajes yacían inmóviles dentro del despacho, el humo había invadido por completo toda la casa. Los bomberos hacían hasta lo imposible por controlar el fuego.
Marco no puso soportar tanto dolor y se desmayó. Los paramédicos, que habían llegado después le dieron los primeros auxilios.
Marco despertó varios minutos más tarde. A su mente llegaron escenas de varios años de su vida pasada.
El día que conoció a Gisela, él ya andaba con Bertha, y aun así ella numca se lo reprochó. Ella sabía que Bertha estaba enferma, y quería que ella viviera feliz sus últimos días.
Marco siempre la había demostrado mucho amor, pero por no dejar a Bertha sola, fue alargando el momento de estar con ella.
Incluso se fue de vacaciones con ella. Gisela desapareció un tiempo de su vida, para volver tiempo después.
Y ahora, estaba a punto de perderla para siempre, y no solo a ella, también a sus hijos y su cuñada.
Poco a poco el fuego fue apagándose. Uno de los bomberos y los paramédicos entraron a la casa, pasando por las cenizas, aún calientes.
Llegaron al despacho, estaba cerrado por fuera con el seguro.
De seguro intentaron abrir, pero no pudieron, dijo un paramédico.
Cuando entraron al despacho, la escena que vieron era aterradora, cinco personas desmayadas de cualquier forma.
¿Están muertos?, dijo el bombero...
Los paramédicos los auscultaron uno a uno. Aún viven, pero tienen el pulso muy débil, tal vez no sobrevivan muchas horas.
De inmediato, trajeron las camillas, y uno a uno los fueron acomodando.
Hubo la necesidad de pedir más ambulancias.
Marco, al verlos salir, se acercó.
Gisela, mi amor, le dijo Marco con dulzura.
Los vamos a llevar a todos al hospital San Marcos, si quiere puede trasladarse hasta allá o viene con nosotros en la ambulancia. ¿Qué son de usted?
Mi esposa, mis hijos, mi cuñada y una trabajadora.
Al llegar al hospital, ya los estaban esperando, los pasaron a la sala de urgencias, ya les habían puesto oxígeno a todos.
Mientras que el restaurante quedó reducido a cenizas.
Los policías que investigaban llegaron a la conclusión de que el fuego había sido provocado, ya que encontraron residuos de gasolina en varias partes de la casa.
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Un año después...
Amor, ya está todo listo para la inauguración del nuevo restaurante.
Ya estamos listos.
Alex y Santos llegaron temprano, ataviados con un traje gris y camisa celeste a rayas.
Ellos vendieron el terreno de las dos casas, y se fueron a vivir a otro lugar no muy apartado.
Solo que esta vez, el restaurante sería también su hogar.
El lugar estaba abarrotado de gente, todos a la espera de que cortaran el listón de bienvenida.
Entonces, Gisela, apoyada de un bastón, y Marco, pasaron a cortar el listón.
Santos, Alex, Sara y Cristina caminaban atrás de ellos.
Marco tomó la palabra:
Quiero agradecer a mi esposa Gisela, por apoyarme en esta decisión de abrir otro restaurante, ya que el que teníamos anteriormente, quedó convertido en cenizas. Pero con el apoyo de mi esposa, como ya dije, y de mis hijos Alex y Santos, y nombro nomás a ellos porque son los que me ayudan en la cocina; hemos logrado abrir este nuevo local.
El nombre de este restaurante será, "los hijos de Marco y Gisela"...
Los comensales aplaudieron y poco a poco iban entrando.
Alex aún no había perdonado a Marco, pero al menos la convivencia era más o menos estable.
Afortunadamente, mi familia logró sobrevivir al incendio, fueron afectados levemente, pero siguen teniendo la misma actitud de servicio de un año atrás, siguió diciendo Marco. Pues bien, bienvenidos a este lugar a comer rico, tan rico como si estuvieran en su casa.
Marco tenía don de gente, el lugar estaba lleno en su primer día.
Fue un éxito rotundo.
La prensa, youtubers, y periodistas estaban presentes, cubriendo la nota del día.
Ese día, Zoé estaba atenta a las noticias en la tele. Fue así como se enteró de que Marco había empezado de nuevo.
"¡Maldición!, pero yo me encargo de que esto no funcione", dijo para sí.
Esa Zoé tenía mucho dinero, y compraba todo lo que le viniera en gana.
"Todo tiene un precio", se decía.
Fue a la estación de policía, ahí la conocían de sobra porque siempre andaba de resbalosa con todos. Además de que siempre les daba propinas exageradas.
¿Qué se te ofrece, Zoé?, ¿quieres un hombre?
No, lo que quiero es que le cierres el changarro a Marco.
¿Marco?, y eso, ¿por qué?
Porque no cumple con las reglas de seguridad ni de higiene, ¿se te hace poco?
Pero si él tiene todos los documentos en regla, dijo el oficial.
No importa, a ver qué inventas, pero le cierras el changarro y punto.
Un momento, a mí ninguna vieja me va a decir lo que temgo que hacer.
Recuerda que tengo pruebas de que eres muy corrupto. Así que harás lo que yo te digo.
Zoé salió de ahí contoneándose, sabía el efecto que causaba en los policías.
En cuanto salió...
Y ahora, ¿cómo le vas a hacer?, dijo el compañero.
Cómo le vamos a hacer, estás tan metido en esto como yo.
Tú eres el que anda en esas cosas, yo solo cumplo tus órdenes.
Sí, pero si yo caigo, caes tú también.
Ya veré la forma de zafarme de esto, yo no quiero ser tu cómplice ni de esa señora, está muy bonita, pero no deja de ser una zorra.
Sí, pero bien que te acuestas con ella, ¿no?
Y tú también, estamos a mano.
Tú y yo somos cómplices, quieras o no. Mañana mismo vamos a cerrar el changarro de Marco.
Andrés Romo se quedó callado, no le gustaba para nada el rumbo que estaban tomando las cosas. Todo por una mujer que deseaba poseer a un hombre que se negaba rotundamente, porque amaba a su esposa y no quería serle infiel.
Hasta ahora, Zoé tenía la sartén por el mango, pensaba obligar a Marco a tener sexo con ella a cambio de volver a abrir su restaurante. Y si no se daba, que se atuviera a las consecuencias.