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EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

EL REY ALFA QUIERE SALVAR A SU OMEGA

Status: En proceso
Genre:ABO / Hombre lobo / Reencarnación
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

El reino de los hombres bestia prospera bajo el mando del rey alfa Samuel Costa… o al menos así lo cree el mundo.
Porque detrás de la reina falsa que ocupa el trono, Samuel oculta un secreto mortal: su verdadero cónyuge es un omega humano, Camilo, cuya mera existencia está prohibida por la ley.
Cuando la verdad sale a la luz, la traición cae como un golpe implacable. Uno a uno, sus aliados son asesinados. Samuel y Camilo mueren juntos sin haber podido aceptarse como los destinados que siempre fueron… hasta que el destino les concede un milagro.
Samuel renace en el instante en que su tragedia comenzó. Ahora, con la memoria intacta y el corazón ardiendo de arrepentimiento, hará lo que no hizo antes: proteger a su omega, desafiar al consejo real y reescribir el futuro, aunque para ello deba destruir enemigos ocultos y el propio sistema que lo traicionó.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DESTINADOS

Las horas se volvieron interminables.

Atrapado entre la razón y el instinto, Samuel luchaba contra su propio cuerpo. El recuerdo del primer encuentro verdadero con Camilo regresaba una y otra vez a su mente.

La primera vez que lo tomó…

No había sido por consentimiento pleno.

Habían sido el celo y el rut empujándolos al límite.

Y ese recuerdo lo atormentaba más que cualquier dolor físico.

Mientras Samuel combatía su rut con toda la fuerza de su voluntad, fuera de las habitaciones, la tensión también crecía.

Brisa, Klaus y Andrés discutían en voz baja, conscientes de que cualquier palabra mal dicha podía provocar un conflicto entre reinos.

—¿Estás completamente segura, Brisa? —preguntó Andrés con el ceño fruncido—. No quiero que mi hijo ni el tuyo se sientan obligados a un matrimonio sin amor solo porque el destino así lo dicta.

Brisa sostuvo su mirada con firmeza.

—Lo estoy. Hay luna llena azul esta noche. Según los diarios de mi madre, una pareja sería unida frente a la flor Dilia en una noche como esta. No es una coincidencia.

Klaus suspiró profundamente.

—Raúl me informó lo que Samuel alcanzó a decir antes de perder el control —intervino—. Él pidió discreción… y protección para Camilo.

—Amigo mío —dijo Klaus mirando a Andrés—, jamás permitiríamos que se dañara a un miembro de tu familia. Pongo mi reino en juego si es necesario.

—No digas eso —respondió Andrés con preocupación—. Solo… solo me preocupa mi hijo. Tendré que hablar con Luis.

—Será lo mejor —asintió Brisa—. Por ahora, mantendremos esto en secreto. Diremos que los muchachos están recorriendo la ciudad.

No mencionar lo ocurrido era la única forma de evitar rumores… y una posible guerra.

---

Los días siguientes fueron una tortura silenciosa.

Samuel y Camilo estaban separados únicamente por una pared. Las habitaciones eran contiguas, lo suficientemente cerca como para sentir la presencia del otro… y lo suficientemente lejos como para no poder tocarse.

Más de una vez, la bestia interior de Samuel rugió, exigiendo romper el balcón y cruzar hasta el omega.

Pero el alfa resistió.

No permitiría que el instinto lastimara a Camilo.

No otra vez.

Cuando finalmente el celo del omega y el rut del alfa cedieron, el castillo volvió lentamente a la normalidad. Se dio la orden de limpiar ambas habitaciones.

Para Camilo, aquello fue una vergüenza absoluta.

Su lado omega había tomado la ropa de Samuel, la había impregnado con su aroma y, peor aún, había hecho un nido con todo lo que oliera a él.

Observó con el rostro encendido cómo las sirvientas retiraban las prendas para lavarlas.

Aun así, no sintió dolor.

Solo una timidez intensa… y una extraña calma.

Samuel, en cambio, había dejado un verdadero campo de batalla.

Las paredes estaban arañadas.

Las almohadas, destruidas.

La cama, rota.

Uno que otro mueble, hecho pedazos.

Había luchado como nunca.

---

Al salir finalmente a respirar aire fresco, ambos llegaron sin saberlo al mismo lugar.

Los jardines de la flor Dilia.

El sitio donde todo había comenzado.

Sus miradas se encontraron.

Camilo se sonrojó de inmediato, recordando cada palabra, cada súplica, cada beso que había dado en su estado vulnerable.

Samuel apartó la vista por un segundo, avergonzado por los estragos causados por su lado alfa.

—Hola… —dijo Samuel con voz suave—. ¿Cómo amaneciste? ¿Te… te sientes bien?

—Hola… sí, estoy bien. ¿Y tú, alfa? —preguntó Camilo sin pensarlo… y bajó la cabeza, avergonzado.

Samuel levantó su rostro con dos dedos, obligándolo a mirarlo.

—No mires abajo, omega —dijo con una sonrisa leve—. Yo también estoy bien. ¿Qué te parece si vamos a comer algo?

—Me parece bien, alfa —respondió Camilo, casi en un susurro.

Caminaron juntos, con las manos entrelazadas, tímidos por el contacto… pero sin querer soltarse.

En el centro del jardín, una mesa había sido preparada con cuidado. Brisa observaba la escena con una sonrisa serena.

—Veo que se llevan bien —comentó—. ¿Qué opinan Andrés y Luis?

—Supongo que al final no será decisión nuestra si deciden intentar una alianza —respondió Andrés con una sonrisa cansada.

—Estoy segura de que Samuel aceptará —dijo Brisa.

Las risas llamaron su atención.

Samuel había intentado entregar una flor a Camilo, pero terminó tropezando y cayendo frente a él. Camilo no pudo contener la risa.

—¿Eso fue parte del plan? —preguntó divertido Camilo.

—Espera… creo que tienes algo en la cara —dijo Samuel fingiendo concentración.

—Por favor, que no sea un gusano —pidió Camilo cerrando los ojos—. Quítalo.

—No te muevas —susurró Samuel.

Y sin pensarlo más, le dio un pequeño beso.

Ambos padres lo vieron.

—Parece que ninguno se negará —dijo Brisa, sorprendida.

—Conozco a mi hijo —respondió Luis—. Cuando algo le gusta, sus ojos brillan. Y ahora… no hay duda.

Luis había llegado una noche atrás y estaba realmente preocupado por su hijo más joven.

Pero no todos compartían la alegría.

Félix y Alexandra observaban desde lejos.

—¡Maldición! —gritó Félix, golpeando un tronco—. Otra vez… siempre me lo quita todo.

El heredero.

La atención.

Ahora… La oportunidad de no solo gobernar un solo reino.

---

De vuelta en los jardines, el desayuno transcurrió con calma.

—Parece que Félix llegará tarde —comentó Klaus—. Comamos.

—Samuel, Camilo —preguntó Andrés—, ¿cómo se sienten?

—Bien —respondieron ambos al mismo tiempo, mirándose con timidez.

Luis tomó aire.

—Camilo… tu padre y yo volveremos mañana a Londres. ¿Tienes algo en contra?

Camilo iba a responder, pero sintió la mano de Samuel tomar la suya.

—Papá… si soy honesto… no quiero irme.

—¿Por qué? —preguntó Luis con suavidad.

—Porque… en Londres nunca había tenido mi celo. Y aquí… me gusta.

Luis suspiró.

—Lo sé, hijo. Pero debes saber que quizá no tengan herederos. Siempre soñaste con una familia grande.

—No me importaría no tener hijos de su vientre —intervino Samuel—. Existen muchas opciones hoy en día.

Luis los miró fijamente.

—El pueblo exigirá un heredero de sangre. ¿Están dispuestos a enfrentar eso?

—Sí —respondieron al unísono.

Luis asintió lentamente.

—Bien. Samuel, desde hoy pongo en tus manos la vida de nuestro tesoro familiar. Si algo le ocurre… o si llegas a lastimarlo… no contendré mi fuerza al castigarte.

Samuel entendió el mensaje.

No era una amenaza.

Era una advertencia… y una promesa.

Destinados o no, tendría que luchar por ese amor que apenas comenzaba a florecer en el corazón del omega.

Y esta vez… no permitiría que nadie se los arrebatara.

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Dayavi
Me gusta tu trabajo sigue así te deseo muchos éxitos 😘🥰🥰🥰
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🫶🫶♥️♥️♥️
Afrodita Hada♥️
😭😭😭
Afrodita Hada♥️
😭😭😭😭
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