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El Socio De Mi Padre

El Socio De Mi Padre

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Traiciones y engaños / Mafia
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: stefy.R

Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.

Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.

secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.

NovelToon tiene autorización de stefy.R para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 21

ANTONIO KUHNE

—Tenemos la ubicación, jefe. Procedemos —repiten al mismo tiempo.

—Procedan —ordeno con frialdad absoluta.

A mi mujer la voy a recuperar, cueste lo que me cueste.

Salgo del auto; todos estamos en posición. Son las cuatro de la mañana y la oscuridad nos cubre como aliada.

La angustia corre por mis venas porque sé perfectamente de lo que es capaz el irlandés y cómo trata a sus presas. Lo he comprobado demasiadas veces.

Veo la señal para avanzar y no dudo ni un segundo. Me adentro en la casa con decisión letal.

Mis hombres eliminan silenciosamente a los guardaespaldas. Camino sigiloso, arma en mano, respiración controlada.

De pronto suenan las alarmas. Ya no hay sigilo.

Mato a todo el que se me atraviesa, rápido, limpio, sin remordimientos. Veo la espalda de una mujer y no dudo en sujetarla: la hermana de Aiden.

—¿Dónde está? —murmuro helado.

La tomo con violencia, le coloco la pistola en la sien y la obligo a guiarme hacia los calabozos de la casa. Tiembla. La aprieto más fuerte.

—Si me llevas a una trampa, eres mujer muerta —sentencio sin emoción.

Tiembla bajo mi agarre. No por casualidad, sino por miedo. Ellos podrán hacer atrocidades, pero yo las multiplico por tres. Si ella es la diosa de la tortura, yo soy el dios elevado al infinito. Lo saben. Por eso me temen.

La veo.

Moreteada, inconsciente, los labios resecos por falta de agua. Solo duró un día. Un maldito día y ya está destrozada.

—¿Le dieron algo? —pregunto, arrodillándola y estrellándola contra la pared. La lanzo con brutalidad.

—Solo… cocaína —susurra.

Esa sola palabra desata mi furia.

Sin pensarlo, le disparo cinco veces en la cabeza. Queda muerta al instante.

Esto es guerra.

Hoy maté a la segunda al mando de la mafia irlandesa. No hay vuelta atrás. No me arrepiento.

Mi mujer.

La cargo en mis brazos. Está inconsciente, golpeada, frágil. Me quema verla así. Siento que fallé.

—Pequeña… —logro decir, sintiendo un peso brutal sobre el pecho.

Llamo al mejor médico disponible. Dos horas después ya está instalada en el hospital. Estoy desesperado, pero mantengo el control. Ella estará bien. Mi mujer estará bien.

—Señor Antonio, puede pasar —dice una enfermera.

Entro sin vacilar.

—Señor Antonio, ella estará bien. No tiene más que moretones y deshidratación. El problema es que deberá guardar reposo absoluto y consumir lo que le recetemos —explica el doctor.

Asiento en silencio.

—Además, deberá tomar hierro y mantenerse en controles constantes por el bebé.

Mi mundo se detiene.

—Doctor… ¿a qué se refiere? —me acerco con el ceño endurecido.

—La señorita está embarazada de un mes y medio. La prueba de sangre dio positiva y ya realizamos una ecografía transvaginal. Es temprano, pero el embarazo está confirmado.

Siento que el suelo desaparece bajo mis pies.

Salgo del consultorio con la mente en blanco.

Me siento asfixiado. Mi hermano está en la sala de espera.

—Está embarazada —logro articular.

Él no conoce la profundidad de mi vínculo con ella.

—¿Es tu… hijo? —pregunta impactado.

Necesito pensar. Salgo del hospital sintiendo un peso aplastante.

No puede ser.

Maldición.

Sirvo un vaso de vodka en mi casa y saco un álbum viejo que llevaba años cerrado. Lo abro.

Fotos de mis padres, de mis hermanos, de mí siendo un bebé.

Una donde aparezco serio en mi cumpleaños. Otra en el de Lucas. Siempre con el mismo gesto frío.

Nostalgia.

Una sensación que llevaba años enterrada.

Cierro el álbum y regreso al hospital. Me informan que ya despertó y que probablemente le dijeron la noticia.

Los voy a proteger, cueste lo que cueste.

A mi bebé.

A mi mujer.

Entro a la habitación esta vez con mi hermano.

—Perdóname. No te cuidé bien —digo, y me sorprende mi propia duda.

—Tranquilo… no es tu culpa —susurra débil.

—Estoy embarazada… —dice, mirándome fijo.

Sostengo su mirada.

—No sé qué voy a decirle a mi familia. Mi padre no quiere verte ni en pintura. Mis hermanos… mis amigos… ¿qué van a pensar?

Endurezco el rostro.

—No importa lo que piense nadie, Emily. Eres mía. Y ese es mi hijo. Los voy a cuidar. Si tu familia no te quiere embarazada, yo sí. Si tengo que dar la vida por ustedes dos, lo haré —sentencio con autoridad.

Mi hijo.

Mi heredero.

—No sé por dónde empezar… estoy asustada —solloza.

—Tranquila. Todo se hará con calma —le ordeno suavemente.

—Él es mi hermano, Lukas —los presento.

Dejo que mi hermano me vea vulnerable, algo que jamás había ocurrido. Él guarda silencio, procesando todo. No es momento de explicaciones.

Ni siquiera yo entiendo cómo rompió la muralla de piedra que construí durante años.

Ahora no pienso en eso. Solo en que la cuiden como se debe. Refuerzo la seguridad. Mañana le darán el alta.

Emily le miente a su familia diciendo que se quedará unos días con Joseph, su mejor amigo. Cuando pronuncia esa palabra, amigo, algo oscuro se mueve en mi interior. No me gusta.

Al día siguiente…

La llevo a mi casa y la acuesto en la cama sin permitir que camine más de lo necesario. Bajo a la cocina.

Empiezo a preparar el desayuno. Mi hermano me observa como si no me reconociera.

—Todavía no proceso la noticia y ahora te veo cocinando. Creo que estaré dos meses en shock —dice incrédulo.

No respondo.

Termino de cocinar y le llevo la bandeja. Jugo de fresas. Mi hermano sale a comprar el chocolate en barra que le pedí.

Ella devora todo.

—Tengo hambre otra vez —dice.

Voy al baño a lavarme las manos. Cuando salgo, veo a mi hermano hablando con ella con naturalidad.

—Toma, chocolate rosado —le extiende la barra.

Ella lo toma emocionada.

—Está delicioso. Nunca lo había probado. Gracias, Lukas —sonríe.

Él se retira y quedamos solos.

—¿Te gustó el desayuno? —pregunto.

—Sí.

Me acerco.

—Tienes el privilegio de que cocine para ti. No lo hago nunca. Pero te voy a cuidar, cueste lo que cueste.

—Gracias… amor —dice sonrojada y deja un beso en mi mejilla.

Bajo a lavar lo que utilicé.

Siento el peso del futuro sobre mis hombros.

Ahora

Solo

Vendrán

Problemas

Sangre

Guerra

Muerte

Respiro hondo.

Soy Antonio Kuhne.

Y si el mundo arde, arderá bajo mis reglas.

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Dilia Contreras
Esta bien que no le guste socializar mucho pero es invitado a cenar, además donde se empieza a conocer a las personas con quién quiere hacer negocios, esto empezó con mucha mala educación, vamos a ver que le pasa a él mientras sigue esta historia.
Dilia Contreras
Hasta ahora todo ha sido tranquilo, veremos cuando conozca al nuevo socio del papá, por que no le cae al señor? seguiremos leyendo. gracias.
Mary Ney
Escritora mw emocionr pensé que era otro capítulo gracias por escribir
stefy: En la noche subiré más 🤭 esperalos!!!
total 1 replies
Mary Ney
Lo encontró con secretaria teniendo sexo desilusión para Emily ☺️
Camy Reed
😂
Camy Reed
Linda descripción ❣️
stefy: tranquila ya la estoy terminando solo que subo los capítulos poco a poco, confía en mí 🤭, saludos!!
total 3 replies
Camy Reed
jajajaj 😂
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