Liana casada hace trece años descubre que su marido le mintio siempre, al descubrir que tenia un asistente idéntico a él en el aspecto, pero mas joven, que le hacia ocupar su lugar en la cama junto a ella para irse con su amante. La verdad salio a la luz cuando ella fue a su oficina a llevarle el maletin que se olvido en la casa. Ahora se encuentra en el dilema si sigue en ese juego que creo su esposo o pedir el divorcio donde no recibirá nada por no tener pruebas de su amorio, por lo que acude a su hermana quien le da un consejo que decide seguir al pie de la letra, hacer como si no supiera, juntar las pruebas necesarias y hacerle pagar por su engaño. Pero en el proceso no contaba con que al conocer cada vez mas al suplente de su marido terminaría enredada con él.
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24- Dile que lo quieres
#LIANA
Por toda la conmoción que sucedio la noche anterior, donde Francisco se agarro a piñas con Paolo, mi hermano Carlos, no pudo decirme lo que fue a hablar conmigo, por lo que temprano vine a su despacho a verlo.
Carlos es un hombre serio y calculador, lo veo como se sienta en su despacho, con una expresión grave en su rostro. No puedo negar que cuando lo veo asi me pone mas ansiosa de lo normal.
Nerviosa estrujo mis manos y no puedo evitar preguntar.
- Carlos, ¿qué pasa? Me pediste que viniera a hablar contigo.
Él suspira y me mira serio, no es la misma actitud amorosa que tiene en casa conmigo, como su hermana menor.
-Liana, he recibido noticias preocupantes. Francisco ha presentado una contrademanda.
Al oirlo mi corazón late acelerado.
¿Qué queria decir?
¿A qué se refiere?
Me senti sorprendida.
- ¿Qué? ¿Por qué?
Indague dubitativa.
Carlos extrae unos documentos de su cajon y me los pasa.
-Dice que Paolo Pinos, su asistente, fue el que firmó todo a su nombre. Que Paolo abuso de la confianza que le dio y aprovecho a firmar en nombre de Francisco todo para hacerse un fondo de retiro.
Francisco inculpaba a Paolo de sus fechorias, eso me asombra o a la vez no, si fue capaz de armar tan semejante engaño.
- ¡Eso es imposible! Paolo no haría algo así.
Lo defendi.
Carlos me mirá fijamente.
-Francisco afirma que Paolo actuaba como su doble, mientras él estaba con su amante, Silvia.
Era un cínico Francisco, me daba pánico de lo que era capaz de hacer, para no asumir su culpa.
-Dios mío... Paolo...
Carlos se inclino hacia adelante y me observa fijamente.
-Liana, ¿hay algo que quieras decirme?
Me pregunto, como si adivinara que oculto algo. Su mirada me intimida por lo que la evito y miro al piso.
- No... no sé de qué hablas.
Carlos se incorpora y se aproxima escrutandome
- Liana, eres mi hermana. Puedo ver que algo te preocupa. ¿Estás... involucrada con Paolo?
"No imaginas cuanto"
Mi corazón late acelerado, sentir su proximidad me acorrala, me siento descubierta, no quería decir nada, pero no tengo alternativa.
"temo que encierren a Paolo"
Me abrazo el vientre instintivamente, como protegiendo aquello que no estoy segura si tenerlo o no.
Senti mis mejillas arder.
-No... no es eso... es solo que... estoy preocupada por él. Si Francisco dice la verdad, Paolo podría ir a la cárcel. Tartamudeo nerviosa.
Carlos, frunciendo el ceño
- Liana, Paolo podría estar en serio peligro. Y tú... (se detiene, estudiándo mis gestos) ¿estás segura de que no hay nada más?
Desvio la mirada, con la voz apenas audible.
-Yo... Estoy embarazada.
-Es eso... Te preocupa que lo encierren... Temes enfrentar sola tu estado.
Expresa pensativo.
Asiento, con lágrimas en los ojos.
- Sí... y no sé qué hacer, Carlos. Me enamoré de él, pero es todo tan complicado...
Eso que tanto temia decir, lo exprese, por mas que quiera negarlo, no puedo mentir a mi corazón.
Su expresión se suaviza.
- Liana, te apoyaré en lo que decidas. Pero debemos ser cuidadosos. La situación es delicada.
-Tengo miedo, Carlos. No quiero que Paolo sufra por algo que no hizo. Sabemos que Francisco fue el que lo contrato y le pagaba por ello. Paolo no tuvo otra opción, necesitaba el dinero para pagar el tratamiento de su madre enferma. Le digo desesperada.
-No te preocupes, hermana. Haremos todo lo posible para proteger a Paolo y a ti. Ahora, debemos pensar en cómo enfrentar esta situación. Me dice determinado.
-Me siento acorralada, no puedo más, esto me tiene mal. Expreso sentandome sin energia.
Carlos regreso a su lugar, resoplo y tiro un papel en su cesto de basura como si fuera un aro de baloncesto.
-Se sincera con Paolo, habla con él, dile de tus sentimientos, es la unica manera de poder sobrellevar todo esto, sola te matara...
-Tu consejo es...
-Dile a Paolo que lo quieres...
#PAOLO
Habia escuchado que Carlos estaba encerrado en su despacho con su hermana Liana, saber que ella vino a la empresa me acelero el corazón.
¿Será que ella se ocupara de la parte contable?
Ese puesto aun estaba vacante y Carlos se ocupaba, pero se lo pesado que debe resultarle hacer múltiples tareas.
Por lo que me predispongo a llevar unos documentos para ver a Liana.
Abri la puerta del despacho de Carlos, con una carpeta en la mano. Al entrar, me detuve en seco al escuchar la voz de Carlos, que parecía estar en medio de una conversación intensa con Liana.
"...entonces, Liana, ¿por qué no le confiesas a Paolo lo que sientes por él?" Dijo Carlos, con una voz suave pero llena de intención.
Me quede paralizado, sin saber si debía interrumpir o no. Pero mi curiosidad se apoderó de mi, y me quede allí, escuchando.
Liana se rió nerviosamente.
"¿Qué estás diciendo, Carlos? Paolo es una gran persona, amable, como un amigo nada más."
Se ve que Liana no quería dejar en evidencia ante su hermano lo que compartíamos, lo que hicimos la noche anterior.
Carlos se inclinó hacia adelante, su mirada intensa.
"Liana, te conozco. Sé que hay algo más. Y creo que Paolo siente lo mismo por ti. ¿Por qué no le das una oportunidad?"
Carlos es inteligente y no se le puede engañar, se dio cuenta que quiero a Liana sin que se lo diga.
Senti un escalofrío recorrer mi espalda.
¿Liana sentía algo por mi? No podía creerlo.
Siempre había pensado que ella tal vez... tal vez ella solo me aceptaba porque le recordaba a Francisco, su exmarido. Aunque no podia negar que tenia esperanza de que me quiera a mi como Paolo, por lo que me esforzaba en ser mejor que su exmarido.
"Carlos, no sé..." dijo Liana, su voz temblando.
"Vamos, Liana", insistió Carlos. "No te arrepientas de no haberlo intentado. Paolo es un hombre increíble. Merece saber lo que sientes por él."
Me senti emocionado y aliviado al mismo tiempo. ¿Era posible que Liana sintiera lo mismo por mi? Me quede allí, congelado, esperando a ver qué pasaba a continuación.
Pero justo en ese momento, Liana se levantó y se dio cuenta de que estaba allí, escuchando todo. Nuestros ojos se encontraron, y supe que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre.
-Paolo...
Susurro Liana en un suspiro al verme ahi.
-Traje estos documentos que solicito. Anuncie enseñando la carpeta.
-Déjalo aqui. Me dijo Carlos.
Deje la carpeta sobre el escritorio.
Liana me tomo la mano.
-Te lo saco un momento. Le dijo a Carlos y me llevo arrastrando afuera.
-Carlos... Lo qué escuchaste...
-¿Qué?...
-¿No escuchaste nada?...
-¿Sobre qué?... ¿A caso te ocuparas de la Contaduría?
Indague fingiendo ignorancia.
Liana al ver que pasaban los empleados suspiro nerviosa.
-Vamonos de aqui para hablar. Me dijo señalando el ascensor.
La segui emocionado, pero fingi que no sabia nada.
Llegamos a un restaurante, nos sentamos en una mesa acogedora del restaurante, rodeados del suave murmullo de las conversaciones y el aroma a comida italiana.
Sabia que decidio hablar sobre nuestra relación, sobre el futuro y sobre todo lo que habíamos vivido juntos. La conocia lo suficiente, como para saber que pensaba.
La luz cálida de las velas iluminaba nuestros rostros, creando un ambiente íntimo y propicio para la conversación.
Liana, sonriendo, una vez, que el mozo dejo el cafe que pedimos, suspiro para iniciar.
-Paolo, quiero que seamos honestos el uno con el otro. Quiero saber qué piensas sobre nuestro futuro juntos.
Suspiro tomando su mano.
- Liana, yo también quiero eso. Creo que hemos pasado por mucho juntos y estoy listo para seguir adelante. Te amo.
Liana, sonriendo.
- Yo también te amo. Quiero... Que lo nuestro funcione... A pesar de las complicaciones...
-Entiendo por lo que estas pasando... Y no me espanta eso...
-Hay otra cosa que debo decirte...
-¿Qué cosa?...
-Francisco presento una contrademanda...
-¿Una contrademanda?...
-Si... En ella te culpa de haber abusado de su confianza y que te creaste un fondo de retiro...
Me dijo mostrandome el documento.
Lo tome a leerlo.
"Nada de lo que ahi decia era cierto"
De repente, la puerta del restaurante se abrió con un golpe seco, interrumpiendo la conversación. Francisco, con el rostro desencajado, se acercó a nuestra mesa con pasos rápidos y decididos.
Apunto con su dedo a mi dirección
-¡Tú! ¡Eres un destructor de familias!
Me culpo.
Nos miramos con Liana sorprendidos, sin entender qué estaba sucediendo. La gente en el restaurante comenzó a voltear a mirar, atraída por la escena.
Liana, levantándose.
- ¿Francisco? ¿Qué estás haciendo?
Francisco, con lágrimas en los ojos, aun señalando hacia mi persona sigue gritando.
-¡Tú destruiste mi familia! ¡Mi esposa me dejó por ti! ¡Me quitaste a mis hijos!
Me sorprendia la escena que armaba, a él jamás le importo su familia, la odiaba, por lo que me contrato como su doble para que lo reemplace en la casa, haciendome pasar por él, para poder estar con su amante Silvia y no se divorciaba de Liana, para no perder la posición economica y el estatus que tenia.
Me puse de pie, intentando mantener la calma. Con voz firme, pero se notaba la tensión en mi cuerpo, le dije.
-Francisco, no es el momento ni el lugar para hablar de esto.
Francisco, gritando.
- ¡No hay mejor momento que ahora! ¡Tú has estado escondiéndote detrás de tus palabras, pero yo te conozco! ¡Eres un mentiroso!
Francisco me acusaba de mentiroso, no entendia la razón de que tenga esta actitud. Pero de algo estaba seguro, Francisco nunca actuaba sin pensarlo bien antes, era un hombre calculador, que actuaba para su beneficio.
Liana se puso entre nosotros, intentando calmar la situación. Su voz era suave, pero decidida.
- Francisco, por favor, vete. No queremos problemas. Le dijo Liana, con voz suave.
Francisco, con un gesto de desprecio.
- ¡Ustedes dos se merecen el uno al otro! ¡Son una pareja que miente y engaña!
Con un último gesto de rabia, Francisco se dio vuelta y se fue, dejandonos en un silencio incómodo. La gente en el restaurante comenzó a murmurar, y el ambiente se volvió tenso.
Liana, suspirando.
-Bueno, eso fue inesperado.
Tomando su mano.
-Lo siento, Liana. No quería que sufrieras esto en tu estado.
Liana, sonriendo débilmente.
-No es tu culpa, Paolo. Pero ¿qué fue todo esto? ¿Qué crees que trame?
Mirándola a los ojos.
-No hay nada, Liana. Te juro que no hay nada. Mi pasado es mi pasado. Lo que importa es lo que tenemos ahora.
Liana, asintiendo.
- Lo sé. Lo sé... Pero a lo que me refiero es que si sabes que trama Francisco... Creo que hay algo mas y estamos pasando por alto.
Al oir lo que me dijo Liana y lo que hablaban en las otras mesas entendi todo.
-Quiere ponernos a la opinión pública en nuestra contra. Le señale para que escuche lo que hablaban en las otras mesas.
-Es un maldito desgraciado... Como siempre quiere aparentar ser la victima... Y lo dejamos que nos meta en su juego... Me da ganas de golpearlo.
-No dejes que te afecte... Ya lo conoces... Salgamos de aqui. Le dije.
Liana asintio apenada, las personas nos miraban juzgandonos, Francisco con esa escena quedaba como el pobre marido traicionado, y sabia que eso a Liana le afectaba mucho.
La tome de la mano transmitiendole confianza.
-Estamos juntos en esto... Sabemos lo que es en verdad Francisco... No dejes que te afecte su comportamiento.
-Deseo quedarme en casa y jamas salir. Me responde Liana con la voz quebrada.
-Antes estaba en desacuerdo que vivas en el campo, en casa de tus padres, al no querer tenerte lejos a ti y a los chicos... Pero dada las circunstancias, creo que seria lo mejor...
-Eres muy dulce... Puedes visitarnos siempre...
-Lo se... Es que no podria hacerte todo lo que quiero con tus padres ahi...
-Podemos ir a pasear... Hay muchos lugares... Y en tu auto... O a orillas de la laguna...
Sonrei, Liana no me rechazaba y queria conmigo.
-Tienes razón... Lo tendre en cuenta.
Le dije abrazandola y ella sonrio aliviada.
Lo que da más tristeza es lo que están sufriendo sus hijos por culpa del desnaturalizado de su padre porque lo han visto dos veces con Silvia besandose en público rompiendo la promesa que les hizo que decepción 😞😞😞 para ellos tener un papa así.
Liana no quiere estar con Francisco pero con Paolo da rienda suelta hacer delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤🤤
Ya ni tus propios hijos te quieren no te soportan por traidor.
Haste cargo de la empresa y mándalo a volar cuando ya estés segura de que has recuperado todo el dinero.
Ahora Paolo tendrá la obligación de hacer lo que diga Liana y no Francisco.