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Los Gemelos de Mi Ex

Los Gemelos de Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Hijo/a genio / La mimada del jefe / Amante arrepentido
Popularitas:114k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Ximena firmó el divorcio sin decirle a Gael que estaba embarazada.

Se fue de Ciudad de México, cambió de vida y crió sola a sus gemelos.

Cuatro años después, vuelve. Gael la reconoce de inmediato, pero lo que no espera es ver a dos niños con sus mismos ojos.

Ahora él quiere recuperar a la mujer que dejó ir.

Y también la verdad que ella le ocultó.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

Capítulo 12

La noche siguiente, Ximena bajó a la sala después de dormir a los niños.

Rodrigo y Don Ernesto estaban sentados frente a la televisión, pero ninguno veía las noticias.

La prueba de ADN debía llegar esa noche.

—¿Ya se durmieron? —preguntó Rodrigo.

—Sí. Estaban rendidos. Ni terminé el cuento.

Don Ernesto se acomodó los lentes.

—Ximena, quizá ya llegó el resultado.

—¿Para qué verlo?

Lo dijo, pero sacó el celular. Abrió el correo y deslizó la pantalla.

El resultado estaba ahí.

Informe: varios marcadores genéticos no cumplen patrón hereditario. No existe vínculo biológico.

Ximena se quedó helada.

No podía ser.

En toda su vida, solo había estado con Gael.

Rodrigo le quitó el celular con cuidado. Leyó y también se quedó mudo. Don Ernesto tomó el teléfono después.

—¿Cómo es posible?

Ximena respiró despacio. Luego sonrió apenas.

—Es una buena noticia. Alguien nos ayudó.

Si el reporte decía que no había parentesco, los Alcázar no podían pelear custodia.

—¿Entonces sí son de Gael? —preguntó Rodrigo, antes de pensar.

Don Ernesto le dio un manazo en la nuca.

—¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Tu hermana es de andar inventando padres?

—No quise decir eso. Perdón, Xime. Estoy saturado.

—No pasa nada.

Rodrigo cambió de tema.

—Los niños entran al kínder el lunes, ¿no?

—Sí. Pasado mañana.

Don Ernesto bostezó y se fue a dormir.

Ximena sacó una botella de vino y dos copas. Rodrigo la abrió.

—¿Cómo vas en Grupo Salcedo? —preguntó ella.

—Cada día peor. Si alguien quiere esa empresa, se la regalo con moño.

—Menos mal que yo ya no pertenezco a esa casa.

Rodrigo bebió de golpe.

—¿En qué se convirtió papá?

—Dicen que cuando llega una madrastra, también aparece otro padre.

Rodrigo soltó una risa sin gracia.

—¿Has vuelto a la casa?

—No.

—Entonces escucha. Mariela me parece rara. Si tienes a alguien dentro, que la vigile.

—¿Rara cómo?

—Cuando la vi en el centro comercial le dije que el bebé que trae parecía de dudosa procedencia. Se puso demasiado nerviosa.

Rodrigo dejó la copa.

—Después de tantos años, ¿justo ahora se embaraza?

—Exacto.

Ximena sonrió.

—Hay que prepararle a papá una sorpresa. Por respeto filial.

Rodrigo entendió y sonrió también.

—Lo investigo.

Esa misma noche, en Lomas, los Alcázar recibieron el mismo resultado.

Elisa leyó el informe y perdió el color.

—No puede ser.

Fernando frunció el ceño.

—Esos niños son idénticos a Gael.

Gael dejó el celular sobre la mesa.

—Son mis hijos.

—¿Estás seguro de que la muestra no pasó por otras manos? —preguntó Elisa.

—La llevé yo. La entregué yo.

—Entonces...

—O compraron a alguien en el laboratorio, o tenemos un filtrado en casa.

Fernando apretó la mandíbula.

—Habla con Ximena. Hagan otra prueba.

—Lo intentaré.

Gael sabía que Ximena se aferraría a ese resultado. No quería volver a tener nada que ver con los Alcázar.

Pero alguien había metido mano.

Y él iba a descubrir quién.

A la mañana siguiente, Ximena acababa de bañarse después de correr cuando sonó el celular.

Gael.

—Buenos días, señor Alcázar.

—Buenos días, Ximena. ¿Te interrumpo?

—No. Ya estaba despierta. ¿Qué pasa?

Salió al balcón y miró a los jardineros cortar flores abajo.

Gael suspiró.

—El resultado fue manipulado.

—Yo no le veo problema.

—Ximena.

—Tú elegiste el laboratorio. Tú llevaste las muestras. Ahora que no te gustó el resultado, dices que alguien lo alteró.

—Lo voy a investigar. Pero necesito que hagamos otra prueba.

—No.

—Por favor.

—No. Ya te dije que los niños no tienen nada que ver contigo.

Del otro lado hubo silencio.

—¿Algo más? —preguntó ella.

—No cuelgues.

Ximena esperó.

—Sé que no vas a aceptar otra prueba. No puedo obligarte. Pero... me gustan Santi y Sofi. ¿Puedo ir a verlos de vez en cuando?

Ximena cerró los ojos.

Nunca había oído a Gael pedir algo así.

—Está bien.

Colgó y se quedó mirando el cielo limpio.

Gael antes decía que no quería hijos.

Ahora pedía permiso para verlos.

Antes de bajar a desayunar, Renata la llamó.

—Xime, terminé el reality. Llego hoy al mediodía.

—Voy por ti al aeropuerto.

—No. Mi hermano va por mí. ¿Tienes libre en la noche? Vente a cenar con los niños a mi casa.

—Claro.

A las cuatro, Ximena manejó a la casa Valle.

Renata bajó corriendo a recibir a los niños.

—¡Mis ahijados!

—¡Madrina!

Los abrazó, los besó y entró con ellos.

Hernán tomó los regalos de Ximena.

—Yo los llevo.

La señora Valle miró a su hijo caminar junto a Ximena y se iluminó.

Hacían una pareja preciosa.

Luego miró a Santi y Sofi y dudó.

Ser padrastro no era sencillo.

Ximena saludó a los padres de Renata y presentó a los niños.

—Él es el abuelo Valle y ella la abuela Valle.

—Buenas tardes —dijeron los dos.

La señora Valle les acarició la cabeza.

—Qué educados.

Preguntó cuántos años tenían. Tres y medio.

La cuenta no era difícil.

Probablemente eran hijos de Gael.

Hernán notó que los niños no estaban del todo cómodos y los llevó al jardín.

En la sala, el señor Valle preguntó por Don Ernesto. Ximena respondió que se recuperaba bien y que ella se quedaría en México para ayudarlo.

—Eres una muchacha responsable —dijo la señora Valle, mirando luego a Renata—. No como mi hija, que se empeñó en actuar en vez de aprender la empresa.

—Mamá, yo quebraría la compañía en dos semanas.

—Y aun así será tuya y de tu hermano.

—No la regañes —intervino el señor Valle—. Si hasta descargas sus series y las ves repetidas.

La señora Valle le pellizcó el brazo.

—¿Quieres dormir en el sillón?

Ximena sonrió.

Esa calidez le dolía un poco.

Desde que su madre murió, la casa Salcedo dejó de sentirse como casa.

Esa noche volvió temprano. Al día siguiente sería el primer día de kínder de Santi y Sofi, y también su primer día formal al frente de Del Río Joyas.

1
Mildred Maiz
perdón pero ya da fastidio siempre lo mismo con jimena y galletas no se cuantos capitulos cambia es el dia no la historia
Tere Jimenez
muy interesante gracias por compartir ojalá y nos regales el final
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Andrea Pupo
porque no le dice que le llevo el anillo de casada que supuestamente el se olvidó
Andrea Pupo
esa cosa de no querer parecer me da bronca
Andrea Pupo
ok no es por defenderlo pero tampoco sabía cómo iba a preguntar todo muy raro
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
y siguen con comentarios
Gladis Erazo
Gracias pero no volveré a leer sus novelas xq no dejan q uno termine de leer y x ultimo uno hace el comentario
Gladis Erazo
no me gusta q cada rato interrum
Gladis Erazo
me parecio hermosa la historia
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Gladis Erazo
si van a abrirlos siguientes caputulos
Gladis Erazo
q sigaaaaa
Gladis Erazo
quiero el final de la historia... Gracias
Gladis Erazo
x favor q continue la historia
Gladis Erazo
con interrupciones no vuelvo a leer mas
Gladis Erazo
no mas, dejeb leer en paz por favor
Gladis Erazo
muy buena por favor no vuelvan a interrumpir
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