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LA REINA DEL ASFALTO

LA REINA DEL ASFALTO

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / CEO / El Ascenso de la Reina / Romance / Completas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Cuando era pequeña, soñaba celebrando llena de emoción, con una alegría que no sé cómo explicar; solo recuerdo que mi pecho se llenaba de una sensación abrumadora al levantar en mis manos una gran copa.
Sin embargo, jamás imaginé que, para plasmar esa fantasía, tendría que sacar una fuerza que ni siquiera sabía que tenía: una especie de coraje como el de una leona que protege a su familia con uñas y dientes, o la fortaleza de una madre en pleno alumbramiento.
Pero, en fin, esta es mi historia, que espero les sirva de inspiración para perseguir de manera incansable todos sus sueños, aunque el mundo se oponga y diga que no puedes lograrlo.

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

ISMARA

Partí el pastel rápidamente y repartí las rebanadas entre todos los presentes, quienes degustaban entre bromas recordando cumpleaños anteriores. Yo, por mi parte, apenas si probé un bocado; lo único que deseaba era salir rápido de allí con mis tíos. No entendía por qué la sola idea de revelarle mis verdaderos anhelos al abuelo se me hacía tan difícil de confesar.

Al terminar, subí a la habitación a recoger el celular, el cual tenía varios mensajes de Ethan que, para ser honesta, ni me tomé el tiempo de leer. Agarré mi bolso con la billetera —que ya portaba con orgullo mi cédula y la licencia de conducir— y bajé corriendo a la sala. Al verme llegar, Polo me aventó las llaves de su Mustang.

—Hoy te toca conducir a ti, sobrina...

No pude evitar que se dibujara una enorme sonrisa en mi cara, como una niña con su juguete nuevo. No obstante, de mi cabeza no salía la imagen del abuelo: se veía profundamente molesto, pero su reacción terminó siendo la peor de todas: el absoluto silencio. ¿Por qué no simplemente explotó como un juego pirotécnico del cuatro de julio? Hubiera preferido que me gritara, que me encarara o que soltara un bufido de rabia; ese mutismo suyo me asfixiaba.

Pero, como fuera, no dejaría que arruinara mi cumpleaños. Ya estaba bastante triste por Michael, así que hoy, de una forma u otra, celebraría mis dieciocho años con mis tíos, quienes siempre han conocido mis mayores sueños... Aunque antes, más les valía explicarme por qué habían abierto la boca para contarle al abuelo Ismael.

Optamos por ir en un solo vehículo. El trayecto hacia el spa no iba a ser un paseo tranquilo sin que antes me aclararan en qué estaban pensando cuando se lo dijeron sin mi consentimiento. En cuanto cruzamos las rejas de la mansión, tuve que dejar salir lo que traía atorado en la garganta, observando por el retrovisor a Polo y Rolo en el asiento trasero, mientras Agus iba a mi lado como copiloto.

—Tíos, ¿se puede saber desde cuándo se les soltó la lengua para contarle todo al abuelo?

—¡¿Qué?! —exclamaron sorprendidos por mis palabras, ya que nunca les había hablado en ese tono.

—¡Sí! ¿Acaso no lo vieron con sus propios ojos? Él, aunque no lo diga a voces, está furioso conmigo... ¿Qué fue lo que le dijeron? ¿Cómo se les ocurrió decírselo?

—¿Y tú, culicagada, hasta cuándo pensabas mentirle? —respondió Agus, moviendo la cabeza con obstinación—. ¿Acaso vas a desperdiciar el gran talento que tienes solo por miedo a abrir la boca? ¡Ni siquiera tu padre, que fue el campeón mundial más joven con solo veintiún años, tenía tu talento a su edad!

—¡Demonios, Isa! Esa destreza que tú tienes es innata y excepcional —soltó Polo sin pelos en la lengua.

—¡Yo pensaba decirle pronto! Pero todo se complicó con lo de Michael...

—¡Complicar ni qué complicar! Ismara, llevas años sin tomar al toro por los cuernos —bufó molesto Rolo—. ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Qué te deje de hablar? ¡Ya lo está haciendo! ¿Que esté molesto? ¡Ya lo está! ¿Entonces a qué le temes?

—Pero... ¿qué puedo hacer? —pregunté, sintiendo todo el peso del volante entre mis manos.

—Decirle lo que sientes cada vez que hundes el pie en el acelerador. Eso mismo que muchas veces nos explicaste a nosotros llena de emoción, pequeña: esa sensación de hacerte una sola con el motor... Dile la verdad con la misma sinceridad que los caracteriza a los dos —suspiró Rolo conmovido, mirando a través del cristal.

—No puedes permitir que el miedo te gane con ese viejo cascarrabias. Le guste o no, va a tener que aceptar que ya eres grande, Ismara Isabella Bodra —acotó Agus, sujetando mi hombro con firmeza.

Seguí conduciendo en silencio. Sabía que ellos tenían razón, pero no tenía idea de cómo decírselo sin herirlo; estaba segura de que su dolor provenía de la muerte de mi padre en aquel terrible accidente del que él todavía se sentía culpable.

Al llegar al spa nos recibió una chica de piernas largas con una enorme sonrisa pintada en los labios, quien abrazó con confianza a mis tíos.

—Sean bienvenidos... Tú debes ser la sobrina de estos bribones. ¡Qué gusto conocerte al fin! Yo soy Catalina.

—Mucho gusto, Ismara —dije, estrechando su mano.

—Hola, muchachos, ¡tiempo sin verlos! Ya me tenían olvidada...

—Tú, Cata, cada día estás más hermosa —dijo Rolo.

—Gracias, aunque tú no cambias, viejo zorro...

—No, ¿para qué voy a cambiar? —rio él.

—¿Cómo has estado, Catalina? —preguntó el tío Polo, besando su mejilla respetuosamente.

—Bien. Pasen, por favor, les espera una tarde de relajación y moda...

Nos guio por un pasillo perfumado con esencias de eucalipto y sándalo. Mientras se adelantaban un poco bromeando con ella, me quedé un paso atrás observándolos. Era tan extraño verlos así de relajados con una mujer que no fuese Nana Vicky, especialmente cuando hace un momento hablábamos de enfrentar el miedo a decir la verdad.

Las horas pasaron volando entre manicuras, pedicuras, mascarillas, masajes relajantes y las risas estruendosas de quienes, aunque no comparten una sola gota de mi sangre, se convirtieron en mi familia del alma. Al finalizar la sesión, inició la asesoría de moda al mejor estilo de la película Mujer Bonita en el centro comercial más elegante de la ciudad, propiedad de la familia Berluchi. Desde maquillaje de acuerdo a mi edad hasta los colores que mejor iban con mi tono de piel, rutinas de skincare y las combinaciones ideales para mi tipo de cuerpo. Terminé mareada entre tantas bolsas y consejos de estilo, pero con una seguridad que no sentía al despertar ayer. Todo transcurrió entre sonrisas dulces y mis primeras copas de champán.

Luego de pagar los múltiples paquetes que mis tíos financiaron con orgullo, Rolo sacó un sobre de su saco y me lo entregó en las manos.

—¿Y esto, tío? —pregunté mirando el sobre con curiosidad.

—¡Es la última sorpresa de parte de nosotros tres para ti!

—Pero si ya me dieron mucho, no era necesario nada más...

—Claro que sí, pequeña, y esto te va a encantar —recalcó Polo, asintiendo con la cabeza.

—Pero tiraron la casa por la ventana por mí, no debieron molestarse...

Los tres se acercaron para abrazarme.

—Mira, sobrina, tú eres quien nos llena de orgullo y a la única persona a quien vemos como familia. ¡¿Cómo esperas que no gastemos en ti?!

—Pero...

—¡Pero nada, cariño! ¡Solo ve a disfrutar de tu juventud! —dijo Agus, depositando cada uno un beso en mi cabeza antes de dar media vuelta—. Por cierto, no te preocupes por las copas; contratamos un servicio de chofer para que te lleve sana y salva a casa más tarde, así que no tienes que salir de esta zona por ahora. ¡Disfruta de tu noche!

Me pareció curioso su comentario, pues aún no había abierto el documento y ellos ya se habían ido con todos los paquetes. Sin embargo, muy cerca de donde se despidieron se encontraba una de las discotecas más reconocidas de la ciudad por sus shows de danza moderna, la cual contaba con un protocolo VIP muy exclusivo. Le resté importancia por un segundo para finalmente abrir el pliego de papel satinado.

Me senté en un sillón del salón VIP del centro comercial y me quedé anonadada con lo que veían mis ojos. Ellos de verdad me conocían mejor que nadie: no recordaba hace cuánto les había contado sobre unos gemelos bailarines que eran increíbles y a quienes yo seguía en redes sociales porque sus coreografías eran de otro planeta. ¿Cómo lo habían conseguido? Eran un par de entradas exclusivas en la zona VIP del Club Dance Full Party para presenciar su show esa misma noche.

Sentada allí sola, con la emoción a flor de piel y el sobre satinado entre las manos, noté a una chica muy bien vestida, solo un par de años mayor que yo —quizás de la misma edad que mi Ratón—, que intentaba contener las lágrimas. Se le notaba llena de rabia mientras jugaba compulsivamente con el anillo de su dedo. Sin pensarlo mucho —supongo que impulsada por las copitas de celebración de mi "nueva yo"—, me acerque a ella.

—Hola, ¿estás bien?

Ella levantó el rostro con sorpresa.

—Perdón por entrometerme, soy Ismara. Hoy es mi cumpleaños y mis tíos me dieron dos entradas para ver a los gemelos...

Frunció el ceño en silencio, un poco confundida.

—Disculpa por ser inoportuna —añadí rápidamente, sintiendo cómo el calor me subía a las mejillas—. Nunca había bebido en mi vida y hoy por mis dieciocho años me dieron un par de copas, así que creo que de ahí saqué el valor para incomodarte. Ya me voy... ¡Lo siento mucho! —concluí completamente avergonzada.

Ella me miró con amabilidad y, de la nada, se presentó con una leve sonrisa:

—Me llamo Xiomara, mucho gusto. Y no eres inoportuna...

—Gracias...

—Así que hoy es tu cumpleaños...

—Sí.

—Bueno, ya que me invitaste y pareces una chica muy agradable, será un placer acompañarte.

—¡Gracias de nuevo! —respondí, sonriendo con alivio.

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Olga Silva
muy bella felicidades autora 👏
DAKI: Muchas gracias
total 1 replies
Tere Jimenez
gracias empieza muy interesante
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