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Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Status: En proceso
Genre:CEO / Posesivo / Mafia
Popularitas:12.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Tradición, armas y sangre: la mafia tiene reglas claras, y la primera es que ninguna mujer gobierna. Valeria Rossi vino a destruirlas todas. Acostumbrada a dominar el mundo empresarial, su vida da un vuelco cuando cae en las garras de Dante Volkov, un líder despiadado que no perdona ni comparte lo que es suyo. Entre noches de placer salvaje que le hacen olvidar a su novio y una posesión rabiosa que la quema por dentro, Valeria y Dante transformarán la atracción en una guerra de poder. Porque ella no se rinde ante nadie... y si Dante la quiere a su lado, tendrá que aprender a gobernar con una reina por delante.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2: El perfume de la culpa y el veneno familiar

El agua hirviendo cayendo sobre su espalda no lograba quitarle la sensación. Por más que Valeria se pasara la esponja por la piel hasta dejársela roja, la memoria muscular de su cuerpo era terco: recordaba cada agarre, la presión brutal de unos dedos marcándose en sus caderas y la forma en que esa boca desconocida la había devorado a oscuras en el reservado del club.

Apagó la ducha de golpe y apoyó las manos en el mármol del lavatorio. Miró su reflejo en el espejo empañado. Tenía treinta años, una carrera impecable, la dirección ejecutiva del Holding Rossi bajo el brazo y una vida supuestamente perfecta. Y, sin embargo, esa noche se había comportado como una completa desconocida para sí misma.

El teléfono sonó sobre la mesada, rompiendo el silencio del baño. La pantalla iluminó el nombre de su novio: Martín.

Valeria soltó un suspiro pesado antes de atender.

—¿Dónde te metiste ayer, Valeria? —la voz de Martín sonó al otro lado con ese tono cansino, casi burocrático, que a ella ya le venía desgastando la paciencia desde hacía meses—. Te estuve esperando para cenar. Quedamos en que ibas a pasar por el departamento después de la reunión con los auditores.

—Me quedé hasta tarde en la oficina, Martín. Ya te lo dije por mensaje —mintió sin que le temblara la voz, secándose el pelo con una toalla—. Salí agotada y me fui directo a casa.

—Bueno, pero me podrías haber avisado bien. Parece que siempre tenés una excusa cuando se trata de nosotros —reclamó él, suspirando—. En fin, acordate de que hoy es la comida en lo de tu viejo. Nos vemos allá a las dos.

—Llego a tiempo. Chau.

Cortó la llamada antes de que él pudiera empezar con otra catarata de reproches. Miró el anillo de compromiso sencillo que llevaba en la mano izquierda. Martín era un hombre tranquilo, predecible, un profesional de buena familia que su madre adoraba. Pero no había ni una pizca de fuego en él. La sola comparación mental con la fuerza bruta del hombre que la había acorralado contra la pared horas atrás le provocó un escalofrío de culpa... y de un placer oscuro que no quería admitir.

Se vistió con un traje sastre color marfil, de corte impecable, maquillaje sobrio y tacos aguja. Era la coraza que usaba para salir al mundo a comerse a los ejecutivos que pretendían pasarle por encima.

Al llegar a las oficinas centrales de Rossi Corp., el ambiente estaba tenso. Valeria caminó por el pasillo principal con paso firme, escuchando el murmullo de los empleados que se abrían paso a su lado. Se metió directamente en la sala de directorio, donde dos gerentes maduros discutían sobre la logística del puerto.

—Valeria, justo a tiempo —dijo uno de ellos, intentando poner cara de simpatía condescendiente—. Estábamos revisando la concesión del muelle cuatro. Creemos que sería mejor delegar la firma para la semana que viene, es un contrato demasiado pesado para que lo manejes sola con la auditoría encima.

Valeria dejó su maletín sobre la mesa con un golpe seco que resonó en todo el recinto.

—Escuchame una cosa, Gómez —dijo, mirándolo con unos ojos helados que hicieron que el tipo tragara saliva—. Ese muelle lo recuperé yo cuando ustedes dos estaban perdiendo millones en comisiones. El contrato se firma hoy a la tarde y lo firmo yo. Si no tenés la capacidad de seguirme el ritmo, entregás la renuncia antes de las seis. ¿Quedó claro?

Nadie abrió la boca. Valeria tomó las carpetas, revisó las cifras en dos minutos y salió de la sala dejando a los ejecutivos congelados en sus asientos. Era implacable porque no le quedaba otra opción. En un mundo de hombres que esperaban que diera un paso en falso, ella no regalaba un milímetro.

A las dos de la tarde, el sol quemaba sobre la terraza de la casona de los Rossi. La mesa familiar estaba servida con vajilla de plata y copas de cristal, pero el aire se podía cortar con un cuchillo.

Carlos Rossi, el patriarca, presidía la mesa con su habitual mirada seria pero afectuosa hacia su familia. A su derecha estaba su esposa, Elena, y frente a ellos, Gianna, la prima de Valeria, que lucía un vestido importado que claramente no se había pagado con su propio sueldo.

—Le estaba diciendo a tu padre, Valeria —comenzó Elena, sirviéndose una copa de vino— que es una injusticia que Gianna siga en un puesto secundario en la empresa. Ya tiene veinticinco años, terminó sus cursos de protocolo y necesita un cargo a su altura. La vicepresidencia operativa está vacía desde el mes pasado.

Valeria cortó el lomo de su plato sin perder la calma, aunque por dentro la sangre le empezaba a hervir.

—La vicepresidencia operativa requiere manejar presupuesto de puertos, negociaciones sindicales y balance de riesgo, mamá. Gianna no sabe distinguir un activo de un pasivo. No está capacitada.

—¡Ay, por favor! —chilló Gianna, dejando caer los cubiertos con dramatismo sobre el plato—. Siempre lo mismo con vos, Valeria. Sos una egoísta de mierda. Te creés la dueña de la empresa solo porque el tío te da todos los gustos. ¡A mí también me corresponde el mismo lugar! ¡Somos familia!

—Seremos familia, pero la empresa no es un club de caridad —respondió Valeria levantando la vista, con la voz cargada de un veneno tranquilo pero destructivo—. Si querés un cargo de tres ceros, ganátelo trabajando diez horas diarias como lo hice yo durante ocho años, no viniendo a llorarle a mi mamá en los almuerzos de los domingos.

—¡Elena, por favor, decile algo! —suplicó Gianna con voz quebrada, buscando el consuelo de su tía.

—Valeria, no seas tan dura con tu prima —intervino Elena de inmediato, acariciándole la mano a la sobrina—. Tu padre siempre dijo que para ustedes dos las cosas eran cincuenta y cincuenta. NoPodés ser tan soberbia.

—Dejen de decir boludeces, por favor —interrumpió una voz firme desde la entrada de la terraza.

Era Alexis, el primo de Gianna y hermano mayor de Valería. Se sirvió un vaso de agua con desinterés y se sentó al lado de Valeria, dándole un apretón de apoyo en el hombro.

—Alexis, no le faltes el respeto a tu madre y a tu hermana —advirtió Carlos Rossi desde la cabecera, intentando mantener la compostura.

—No les falto el respeto, papá, digo la verdad —contestó Alexis encogiéndose de hombros—. Gianna no sabe ni abrir un archivo de Excel y quiere manejar la logística del holding. Valeria se mata laburando de lunes a lunes mientras esta pendeja se la pasa de compras en Europa con la tarjeta de la empresa. Dejate de joder, Gianna, das vergüenza ajena.

—¡Sos un traidor! —le gritó la prima, levantándose de la mesa roja de la rabia—. ¡Sos mi primo, tendrías que defenderme a mí, no a esta infeliz!

—Te defiendo cuando tenés razón, no cuando sos una caprichosa de mierda —le retrucó Alexis sin inmutarse.

—¡Basta los dos! —ordenó Carlos, golpeando la mesa con la palma de la mano—. En esta casa no se grita. Valeria tiene razón en cuanto a los requerimientos técnicos de la empresa, pero Gianna va a entrar como asistente de dirección para aprender. Y se acabó la discusión.

Gianna cruzó los brazos, dedicándole a Valeria una mirada cargada de odio puro. Valeria ni se inmutó; estaba acostumbrada al veneno de su prima. Lo que le preocupaba era otra cosa.

Carlos se inclinó hacia su hija mientras el resto de la familia seguía en silencio tensos.

—Por cierto, Valeria... mañana tenemos una reunión crucial en la oficina. Se trata del inversor para la expansión del muelle privado.

—¿El grupo europeo? —preguntó ella, tomando un sorbo de agua.

—No. Cerraron la operación a través de un fondo local, pero el representante principal es un tipo de muchísimo peso. Dante Volkov.

Valeria frunció el ceño. El nombre le sonaba de las páginas de finanzas y los diarios de negocios internacionales. Un magnate del acero, la logística pesada y el transporte marítimo. Un hombre ridículamente rico, del que se decían mil chismes: que era despiadado, un animal para los negocios, de carácter intratable y con conexiones peligrosas que nadie se atrevía a investigar demasiado.

—Escuché de él —admitió Valeria—. Dicen que no negocia, que impone.

—Es un tipo duro, sí —asintió Carlos—. Pero tiene el capital que necesitamos para no quebrarnos con la nueva tasa portuaria. Mañana a las diez viene a la torre. Quiero que estés al frente de la mesa. Es el hombre más peligroso con el que nos hemos sentado a firmar un papel, Valeria. No te confíes.

—Tranquilo, papá —respondió ella con la mandíbula firme—. A mí no me asusta ningún empresario con humos de grandeza.

Lo que Valeria no sabía era que el nombre que figuraba en la portada de los diarios financieros no era más que una máscara elegante para ocultar al verdadero rey del mercado negro de armas. Y, mucho menos, que la voz implacable de Dante Volkov era la misma que, apenas unas horas antes, le había susurrado órdenes al oído en la penumbra de un reservado.

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Mine Romero
Excelente novela, muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Dulce maria Canelon
pobre Dante te compadezco cariño😘😘😘
Maria Mongelos
Par de idiotas, no saben con quien se mete
Isabel Fernández
Me gusta Dante 🤣🤣
Milagros Medina
Dios mío me tenéis sufriendo esa novedad buenísima más capítulo
Maria Mongelos
Gianni, ese hombre ya tiene dueña, él la eligió, llegaste tarde
Maria Mongelos
Está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕
Yura Ran
😁😁😁😁😁😁😁🤪🤪🤪 dale pues lo suyo
Milagros Medina
me encanta cada capítulo mas xfa
Milagros Medina
Buenos días más capítulo está buenísima la novela
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