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DONDE DUERMEN LOS LOBOS

DONDE DUERMEN LOS LOBOS

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Padre soltero / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Elías tiene 19 años. Pospone la universidad por la muerte de su hermana y se va a Moonvale a trabajar de bibliotecario de día y mesero de noche.

Una noche encuentra dos bebés abandonados en la biblioteca. Nadie los reclama. Si los deja, irán a un orfanato. Decide criarlos como suyos.

Lo que no sabe es que Lyra y Milo no son normales. Crecen muy rápido, aúllan a la luna y sus ojos brillan como lobos. Son hombres lobo, los últimos Alfa.

Ahora tiene que comprar una cabaña en el bosque, aprender a ser papá lobo, protegerlos de los cazadores del pueblo y no enamorarse del veterinario que le está ayudando a criarlos.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 - La feria

La feria de Moonvale se hace una vez al año, en noviembre, en la cancha detrás de El Ciervo.

Ponen puestos de comida, de ropa, de miel, de artesanía. Todo el pueblo va, aunque sea a mirar.

Marta me dijo:

—Tienes que ir con tus lobitos. Que te vean. Que vean que no te escondes.

Yo no quería ir. Tenía el cabello todavía a la altura de los hombros, parejo pero sin trenza porque no me alcanzaba para una gruesa. Me había dejado un mechón corto adelante que me tapaba un ojo.

—Me van a mirar el pelo —dije.

—Que te miren —dijo Marta—. Te queda bien corto también.

Lyra y Milo ya tenían orejas que se les notaban si se peinaban para atrás. Les puse gorros de lana que hizo Marta para taparlas un poco, pero Lyra se lo sacó al tiro.

—Mamá, no gorro —dijo—. Calor.

—Bueno —dije—. Sin gorro.

Salimos los tres caminando por el camino de tierra. Yo con camisa limpia que me prestó Silas, con pelo castaño suelto que me volaba, con Lyra de la mano y Milo con su pelota.

Silas nos esperaba en la entrada de la feria con Camila. Camila ya se iba a Coyhaique al día siguiente.

—Llegaron los lobitos —dijo Camila, y abrazó a Lyra.

La feria era ruido, olor a fritanga, música. Había un puesto de mote con huesillo y otro de pan amasado.

En la feria había tiro al blanco con peluches. Milo quiso uno y no atiné. Silas atinó y le ganó un lobo que Milo abrazó todo el día.

Había acordeón. Una señora bailaba sola con pañuelo. Lyra quiso bailar y bailó con ella, en cuatro patas y luego parada.

Nos paramos en un puesto de calcetines. La señora que vendía me miró el pelo corto.

—Tú eres Elías —dijo—. El de la biblioteca.

—Sí —dije.

—Mi nieta me dijo que le hiciste trenza —dijo—. ¿Me haces una a mí? Me duele el brazo para peinarme.

Me quedé helado. Nadie me había pedido una trenza antes sin burla.

—Sí —dije—. Si quiere.

Le hice una trenza simple, con mi pelo corto cayéndome en la cara. La señora se miró en un espejito.

—Qué linda —dijo—. Ahora parezco loba como tú.

Me reí.

Lyra miraba todo. Quería tocar todo. Milo olía todo como perro.

—Mamá, quiero mote —dijo Lyra.

—Papá compra mote —dije.

—Mamá compra mote bonito —repitió ella, con ternura, jalándome la manga.

Compré dos vasos de mote con huesillo. Se los tomó casi todo Lyra, con las manos sucias.

En el puesto de al lado vendían artesanía de madera. Don Héctor estaba vendiendo tallados de lobos que hizo él.

—Elías —dijo cuando me vio—. Vende conmigo tus calcetines de cuero. Trajiste.

—No traje —dije—. Me dio vergüenza.

—Trae mañana —dijo—. Se venden. Yo digo que los hace el papá de los lobitos con trenza.

—Ahora pelo corto —dije.

—Pelo corto también es trenza corta —dijo—. Igual sirve.

Seguimos caminando. Un grupo de niños nos siguió. No para burlarse, para mirar a Lyra y Milo.

—¿Son perros? —preguntó uno.

—No —dijo Lyra, seria—. Somos lobos. Él es nuestra mamá.

Me señaló con su vaso de mote.

—Mamá loba —dijo—. Mamá bonita con pelo corto ahora.

Los niños se rieron, pero no mal.

—Mamá loba —repitieron, y le pidieron a Lyra que aullara.

Lyra aulló bajito y todos aplaudieron.

—Mamá, aúlla tú —dijo Milo.

—Yo no aúllo —dije—. Yo hago trenzas.

—Mamá aúlla bonito —dijo Lyra, con esa ternura que me hacía hacer cualquier cosa.

Aullé. Bajito, mal, pero aullé. La gente se rió, pero aplaudió también.

Silas apareció detrás y dijo fuerte:

—Esa es mi familia. La mamá loba que hace trenzas y aúlla y que crió a dos lobitos que ahora toman mote como gente.

Me abrazó por detrás, con mi pelo corto entre medio.

Un hombre que antes se reía de mi moño en El Ciervo se acercó.

—Elías —dijo—. Perdona por lo del moño el año pasado. Mi hija tiene pelo largo y ahora entiendo.

—No pasa nada —dije.

—Te queda bien corto también —dijo—. Pareces papá joven.

—Gracias —dije.

Camila se despidió de nosotros esa tarde.

—Me voy —dijo—. Cuida a Silas y a tus lobitos. Y no te cortes más el pelo solo. Pide ayuda.

—Sí —dije—. Te prometo.

Se fue en su camioneta blanca. Silas se quedó con nosotros.

Cuando la feria se acabó, volvimos a la casa chica caminando con linterna. Lyra y Milo dormidos en brazos, con olor a mote y a fritanga.

—Mamá, feria linda —dijo Lyra dormida.

—Sí —le dije—. Feria linda.

Milo abrió un ojo y dijo:

—Mamá papá feria lindo.

—Sí —dije—. Mamá papá feria.

Llegamos a la casa. Los acosté con calcetines de cuero puestos.

Me miré en el espejo chico. Tenía el cabello castaño corto, desordenado por el viento, con un mechón que me tapaba un ojo. No tenía trenza hoy, pero tenía barro en la frente y mote en la camisa.

No me veía como niña. No me veía como mina. Me veía como papá de feria, con dos lobitos que me decían mamá bonita delante de todo el pueblo sin vergüenza.

Silas me esperaba en la puerta con pan que sobró de la feria.

—Te vieron todos —dijo—. Con pelo corto y con tus lobitos.

—Sí —dije—. Y nadie se rió de mi pelo.

—Nadie —dijo—. Porque ahora saben que eres mamá loba de feria. Y que si se ríen, me tienen a mí.

—Siempre me defiendes —dije.

—Siempre —dijo—. Con pelo largo, con pelo corto, con trenza, sin trenza. Con mote en la camisa también.

Me dio el pan. Entré a la casa chica, con patio cerrado, con cerco chueco, con dos lobitos que me decían mamá feria linda con una ternura enorme.

Por primera vez en Moonvale, sentí que no era Elías del moño de la biblioteca.

Era Elías de la feria, con pelo corto castaño y con familia que aúlla sin miedo.

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bruja de la imaginación 👿😇
🥰me gustó mucho está historia
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