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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El hombre que no quería perder otra vez

Los días siguientes fueron extraños para Valeria.

Después de tantos años, había vuelto a hablar con Mateo con una sinceridad que nunca imaginó tener.

Habían decidido comenzar desde cero.

Sin promesas.

Sin mentiras.

Sin intentar recuperar de golpe todo lo que habían perdido.

Pero comenzar desde cero no significaba olvidar el pasado.

Y ambos lo sabían.

Valeria intentaba concentrarse en Samuel, en su trabajo y en la nueva vida que estaba construyendo.

Sin embargo, cada vez que veía a Mateo en la escuela, algo dentro de ella cambiaba.

No era la misma sensación de cuando eran adolescentes.

Ahora había demasiadas cosas de por medio.

Había hijos.

Había recuerdos.

Había una esposa.

Y había una historia que había terminado de una manera que ninguno de los dos había elegido.

Una tarde, mientras Valeria esperaba a Samuel afuera de la escuela, Mateo se acercó.

—Hola.

—Hola.

—¿Cómo estás?

—Bien.

—¿Y tú?

—Mejor.

Valeria sonrió.

—¿Mejor?

—Sí. Después de hablar contigo siento que algunas cosas tienen sentido.

—A mí me pasa lo mismo.

Mateo miró hacia la entrada.

—¿Samuel todavía está con Nicolás?

—Sí.

—Nuestros hijos realmente se hicieron inseparables.

—Parece que sí.

Mateo sonrió.

—Tal vez ellos consiguieron hacer lo que nosotros no pudimos.

Valeria bajó la mirada.

—No digas eso.

—¿Por qué?

—Porque me haces pensar demasiado.

Mateo soltó una pequeña risa.

—Está bien.

Durante unos segundos permanecieron en silencio.

—¿Puedo hacerte una pregunta? —dijo él.

—Sí.

—¿Eres feliz aquí?

Valeria pensó antes de responder.

—Estoy intentando serlo.

—¿Y volver al pueblo fue una buena decisión?

—Todavía no lo sé.

—¿Te arrepientes?

Ella lo miró.

—No.

Mateo sonrió.

—Me alegra.

***

Aquella misma noche, Mateo recibió una llamada de su padre.

—Necesito verte.

Mateo sabía que aquella conversación no sería sencilla.

—¿Sobre qué?

—Sobre tu familia.

—Ya sé de qué quieres hablar.

—Entonces ven.

Mateo llegó a casa de sus padres una hora después.

Su padre estaba sentado en el mismo sillón de siempre.

—Siéntate.

Mateo permaneció de pie.

—Prefiero quedarme así.

Su padre suspiró.

—Sé que estás hablando nuevamente con Valeria.

—Sí.

—No estoy de acuerdo.

—Ya no tienes que estar de acuerdo.

El hombre levantó la mirada.

—Soy tu padre.

—Y yo soy un adulto.

—Tengo derecho a decirte lo que pienso.

—Puedes decirlo.

—Esa mujer regresó a tu vida en un momento de vulnerabilidad.

Mateo frunció el ceño.

—No hables de ella así.

—Solo digo la verdad.

—No sabes nada de ella.

—Sé lo suficiente.

Mateo negó con la cabeza.

—No. Lo que sabes es lo que decidiste creer hace muchos años.

Su padre se levantó.

—Lo hice para protegerte.

—No.

—Sí.

—Me quitaste la oportunidad de decidir.

El hombre guardó silencio.

—Y ahora no voy a permitir que vuelvas a decidir por mí.

Su padre lo miró con enojo.

—¿Vas a destruir tu matrimonio por ella?

Mateo no respondió.

—Tienes hijos —continuó su padre—. ¿Has pensado en ellos?

—Todos los días.

—Entonces aléjate de Valeria.

Mateo apretó la mandíbula.

—No puedo hacer eso.

—¿Por qué?

—Porque esta vez quiero decidir yo.

Su padre dio un paso hacia él.

—Te vas a arrepentir.

Mateo respondió con calma:

—Ya me arrepentí durante veinte años de haber permitido que otros decidieran por mí.

Y salió de la casa.

***

Mientras tanto, Valeria recibió una visita inesperada.

Era Elena.

Valeria abrió la puerta y se sorprendió al verla.

—Hola.

—Hola.

—¿Quieres pasar?

Elena dudó.

—Sí.

Entraron.

Samuel estaba en su habitación haciendo tareas.

—¿Quieres tomar algo?

—No, gracias.

Elena se sentó.

Valeria hizo lo mismo.

—¿Estás bien?

—No mucho.

Valeria bajó la mirada.

—Lo siento.

—No quiero que te disculpes.

—Pero...

—Necesito hablar contigo.

Valeria asintió.

—Te escucho.

Elena respiró profundamente.

—He estado pensando mucho.

—Yo también.

—Sé que tú y Mateo se amaron.

Valeria no respondió.

—Y sé que lo que ocurrió entre ustedes no fue culpa de ninguno.

—Elena...

—Déjame terminar.

Valeria guardó silencio.

—No te odio.

Valeria levantó la mirada.

—¿No?

—No.

—Entonces ¿por qué estás aquí?

Elena tomó aire.

—Porque necesito saber qué quieres.

Valeria se quedó pensativa.

—No quiero quitarte nada.

—Eso ya me lo dijiste.

—Y es verdad.

—Pero tú lo quieres.

Valeria bajó la mirada.

—Sí.

La sinceridad de aquella respuesta dolió.

Elena cerró los ojos.

—¿Desde cuándo?

—Desde que lo vi nuevamente.

—¿Sabías que él todavía te amaba?

—No.

—¿Y ahora?

—Ahora sí.

Elena se quedó en silencio.

—Yo también lo amo —dijo finalmente.

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—Lo sé.

—Entonces estamos en una situación terrible.

Valeria negó lentamente.

—No quiero que esto sea una competencia.

—Yo tampoco.

—Mateo tendrá que decidir qué quiere.

Elena la miró.

—¿Y si te elige?

Valeria tardó en responder.

—No lo sé.

—¿No sabes?

—Porque no quiero ser la mujer que destruye una familia.

Elena bajó la mirada.

—Y yo no quiero ser la mujer que obliga a alguien a quedarse cuando su corazón está en otro lugar.

Las dos permanecieron en silencio.

Por primera vez, comprendieron que ninguna era la enemiga de la otra.

Las dos estaban atrapadas en una historia que había comenzado mucho antes de que Elena conociera a Mateo.

***

Cuando Elena se marchó, Valeria se quedó mirando la puerta.

Samuel salió de su habitación.

—¿Quién era?

—Una amiga.

—¿La esposa de Mateo?

Valeria sonrió débilmente.

—Sí.

Samuel se sentó junto a ella.

—¿Está triste?

—Un poco.

—¿Por ti?

Valeria respiró profundamente.

—Por muchas cosas.

Samuel la abrazó.

—Mamá, yo quiero que seas feliz.

Valeria cerró los ojos.

—Gracias.

—Pero también quiero que Nicolás sea feliz.

Ella lo miró.

—Y lo será.

—Entonces no se peleen.

Valeria sonrió.

—Intentaremos no hacerlo.

***

Esa noche, Mateo habló con Elena.

—¿Fuiste a ver a Valeria?

Elena asintió.

—Sí.

Mateo se puso nervioso.

—¿Por qué?

—Necesitaba hablar con ella.

—¿Y qué pasó?

—Descubrí algo.

—¿Qué?

Elena lo miró directamente.

—Ella no quiere destruir nuestra familia.

Mateo guardó silencio.

—Dice que tú tienes que decidir.

—Es verdad.

—Entonces ahora te toca a ti.

Mateo sintió un peso en el pecho.

—Elena...

—No quiero una respuesta esta noche.

—¿Qué quieres?

—Quiero que seas sincero contigo mismo.

Mateo bajó la mirada.

—Lo intentaré.

Elena se acercó.

—No quiero que te quedes conmigo por culpa.

Mateo levantó los ojos.

—Nunca ha sido por culpa.

—Entonces descúbrelo.

Ella se marchó hacia la habitación.

Mateo permaneció solo.

Por primera vez entendió que ya no podía vivir dividido entre lo que había construido y lo que había perdido.

Tenía que decidir.

***

Al día siguiente, Mateo llegó temprano a la escuela.

Valeria estaba allí.

—Hola.

—Hola.

—¿Podemos hablar?

—Sí.

Caminaron hasta el patio.

—Hablé con Elena.

Valeria bajó la mirada.

—¿Está bien?

—No mucho.

—Lo siento.

Mateo la observó.

—Quiero que sepas algo.

—¿Qué?

—No quiero tomar una decisión impulsiva.

—Me parece bien.

—Tengo que pensar en mis hijos.

—Claro.

—Y también tengo que pensar en mí.

Valeria asintió.

—Eso también es importante.

—No quiero perderte otra vez.

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—Mateo...

—Pero tampoco quiero lastimar a Elena.

—Entonces debes hacer lo que consideres correcto.

—¿Y si lo correcto significa alejarme de ti?

Valeria sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas.

—Entonces lo aceptaré.

Mateo la miró.

—¿De verdad?

—Sí.

—Aunque todavía me quieras.

Valeria respiró profundamente.

—Aunque todavía te quiera.

Mateo bajó la mirada.

Aquella respuesta confirmó algo que ya sabía.

Valeria no estaba intentando quedarse con él.

No estaba obligándolo a elegirla.

Y precisamente por eso, Mateo comenzó a quererla todavía más.

***

Mientras tanto, el padre de Mateo no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados.

Había tomado una decisión.

Si Mateo no quería alejarse de Valeria por voluntad propia, tendría que encontrar otra manera.

Esa misma tarde llamó a alguien.

—Necesito que averigües algo por mí.

—¿Qué cosa?

—Todo sobre Valeria.

—¿Por qué?

—Quiero saber qué ha estado haciendo todos estos años.

—¿Y qué buscas exactamente?

El padre de Mateo respondió:

—Algo que pueda hacer que mi hijo entienda que ella no es la mujer que cree.

La llamada terminó.

Y sin que Mateo ni Valeria lo supieran, alguien comenzaba a investigar la vida de ella.

Pero aquella búsqueda terminaría descubriendo algo que nadie esperaba.

Un secreto relacionado con Daniel.

Un secreto que Valeria nunca había contado.

Y cuando Mateo lo descubriera, tendría que decidir si creer en la mujer que había amado durante toda su vida o en las pruebas que su propio padre estaba dispuesto a presentarle.

La historia apenas comenzaba a complicarse.

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Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
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