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Renacida Como La Capitana Rival

Renacida Como La Capitana Rival

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Venganza / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Tras ser traicionada por su mejor amiga y su entrenador, la prodigiosa animadora Emma es asesinada. Al renacer dos años antes, se une al equipo rival para reconstruirlo y reunir pruebas con las que desenmascarar a quienes la destruyeron.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: La noche antes

El silencio envolvía la casa cuando terminé de empacar. El uniforme azul y blanco de Riverside estaba doblado con cuidado sobre la cama, junto con los pompones que habíamos hecho a mano, desgastados pero brillantes bajo la luz de la lámpara. Mañana sería la competición estatal, el evento que en mi vida anterior marcó el final de mi historia. Esta vez, era el comienzo de la verdad. Pero mientras miraba por la ventana la oscuridad de la noche, no sentía la euforia que esperaba. Sentía un peso en el pecho, una premonición fría que no lograba sacudirme.

Me senté al borde de la cama y tomé la carpeta con las pruebas finales. Ya no eran solo papeles. Eran la suma de meses de riesgo, de miedos, de confianza rota y reconstruida. Mañana, después de nuestra actuación, se las entregaríamos al comité oficial. Y entonces, todo se decidiría.

El celular vibró sobre la mesa. Un mensaje de número desconocido: «No vengas mañana. Si subes a ese escenario, no bajarás igual. Te lo advierto por última vez, Emma. Aléjate.» Lo leí tres veces, sin temblar. No era la primera amenaza, ni sería la última. Pero esta era diferente. No venía con odio. Venía con tristeza. Como si quien lo escribía no quisiera hacerlo, pero no tuviera opción. Sabía quién era. Lila.

Respondí sin dudar: «Sé que estás ahí, Lila. Sé que no quieres hacerlo. Deja que todo termine. Antes de que sea demasiado tarde para las dos.»

Pasaron minutos interminables. La pantalla se quedó oscura. Casi creí que no respondería, hasta que apareció un nuevo mensaje, corto y definitivo: «Ya es demasiado tarde. Para nosotras.»

Guardé el celular y salí de la casa. Necesitaba caminar, despejar la mente, respirar el aire de la noche antes de que todo cambiara para siempre. Sin darme cuenta, mis pasos me llevaron hasta el parque donde solíamos entrenar juntas, Lila y yo, hace años, cuando todo era risas y sueños sin sombras. Y allí, sentada en el mismo banco de madera donde nos sentábamos a descansar, estaba ella.

Llevaba el uniforme de Westford, pero no lo llevaba con orgullo. Estaba encogida, abrazándose a sí misma, mirando hacia la nada. Al oír mis pasos, levantó la vista, pero no se levantó.

—Sabía que vendrías —dijo, con voz cansada, sin fuerza—. Siempre vienes cuando todo se rompe. Como si pudieras arreglarlo con solo estar ahí.

Me senté a su lado, dejando un espacio entre nosotras. El aire estaba quieto, sin viento, como si el mundo contuviera el aliento.

—No vine a arreglar nada, Lila —le dije suavemente—. Vine a entender. ¿Por qué lo hiciste? Podríamos haber sido todo lo que soñamos. ¿Por qué elegiste esto?

Ella miró al cielo, donde las estrellas apenas brillaban entre las nubes grises.

—Porque aprendí algo que tú nunca entendiste, Emma —respondió, con amargura—. Tú creías que el talento y la bondad bastaban para ganar. Yo aprendí que el mundo no se lo da a los mejores. Se lo queda quien está dispuesto a hacer lo que sea necesario para tomarlo. Mi padre me lo enseñó desde pequeña. Me dijo que si no dominaba, sería dominada. Que si no eliminaba a la competencia, me eliminarían a mí. Y tú… tú eras la competencia más grande que tenía. No podía competir contigo siendo buena. Solo podía ganarte siendo peor.

—No tenías que destruirme para brillar —dije, con dolor en la voz—. Podíamos brillar juntas.

—No funciona así —negó con la cabeza—. Solo hay un centro de atención. Solo hay una capitana. Y yo quería ser yo. No tu sombra. Nunca tu sombra.

Se giró hacia mí, y vi lágrimas en sus ojos, brillando en la penumbra.

—¿Sabes qué es lo peor? En la otra vida… cuando te empujé… no quería matarte. Solo quería detenerte. Quería que te callaras, que dejaras de cuestionarnos, que todo volviera a ser como antes. Pero caíste mal. Y cuando te vi ahí, inmóvil, supe que había perdido todo. Gané el trofeo, sí. Pero perdí la única persona que alguna vez me quiso de verdad. Y cuando desperté aquí, dos años antes… pensé que era una segunda oportunidad. Para arreglarlo. Para ser mejor. Pero mi padre… él ya empezó todo. Y me di cuenta de que no podía cambiar nada. Porque yo también quería ganar. Más de lo que te quería a ti.

Su honestidad me dolió más que cualquier insulto. Era la verdad desnuda, fea y real. No era solo maldad. Era miedo, ambición, confusión. Una niña que fue enseñada a destruir en lugar de construir.

—Todavía puedes elegir otra cosa, Lila —le dije, extendiendo la mano hacia ella, aunque no la toqué—. Mañana. Dile la verdad. A tu padre, al comité, a todos. No tienes que seguir sus pasos. Puedes ser tú. Sin tener que destruir a nadie para conseguirlo.

Me miró, y por un instante creí que lo haría. Que tomaría mi mano, que todo cambiaría. Pero entonces, su expresión se endureció, se cerró, y la Lila que conocí desapareció otra vez.

—No puedo —susurró—. Si me rindo, él pierde todo. Y no puedo hacerlo. No puedo destruirlo. Es mi padre.

—Entonces me obligas a hacerlo yo —dije, con voz temblorosa pero firme—. No quiero que sea así, Lila. Pero no voy a dejar que sigas haciendo daño. Mañana, voy a presentar las pruebas. Voy a decir la verdad. Y no voy a detenerme.

—Lo sé —se levantó, sacudiéndose el uniforme—. Y por eso te advierto: no lo hagas. Él no va a dejar que eso pase. No te subas a ese escenario, Emma. Porque si lo haces… no respondo por lo que pase.

Se dio la vuelta y se marchó, caminando hacia la oscuridad, sin mirar atrás. Me quedé sola en el banco, con el corazón roto, sabiendo que acababa de perder a la última parte de la amiga que alguna vez quise. No era una rival solo por poder. Era una prisionera de su propia vida. Y mañana, tendría que enfrentarla como enemiga, aunque mi corazón todavía la quisiera como hermana.

Regresé a casa, me lavé la cara, y miré mi reflejo en el espejo. Los ojos verdes que antes veía ingenuos ahora miraban con determinación. No iba a luchar con odio. Iba a luchar con la verdad. Y por más que doliera, no iba a rendirme. No por mí. No por el equipo. Sino por la chica que caía por las escaleras en otro tiempo, y por la chica que caminaba hacia la oscuridad ahora.

Mañana sería el día más difícil de mi vida. Pero también el más importante. Porque al final de todo, no solo se trataba de ganar una competencia. Se trataba de decidir qué clase de persona iba a ser. Y yo ya lo había decidido.

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Patty Molina
sin jóvenes,no entiendo por qué los papás no aparecen ellos deberían apoyarlos o los profesores, solos no pueden
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: los papás la apoyan, más no intervienen, porque la que busca justicia y venganza es la protagonista
total 1 replies
Eliana Angulo
te felicito 👏🏽👏🏽
Eliana Angulo
muy interesante, te felicito 👏
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