NovelToon NovelToon
Eres Mi Perdición, Tío De Mi Ex

Eres Mi Perdición, Tío De Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Helena Fiallet creía que lo peor que podía pasarle era descubrir la traición de Sebastián. Lo que no imaginaba era que, una noche, terminaría en los brazos de otro hombre.

Benjamin Scott quién parecía un error del que debía olvidarse… hasta que volvió a aparecer en su vida.

Y entonces Helena descubrió la verdad: Benjamin era el tío de Sebastián.

Lo que comenzó como una noche equivocada pronto se convirtió en una atracción imposible de ignorar. Porque cuanto más intenta alejarse de Benjamin, más descubre que aquello nunca fue un error.

Y ahora deberá decidir qué es más peligroso: enamorarse del hombre equivocado o descubrir que quizá siempre fue el correcto.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Amor

Helena despertó primero. La luz de la tarde ya se había vuelto más dorada y suave a través de las cortinas. Se incorporó despacio, todavía envuelta en el calor residual del cuerpo de Benjamin. Él dormía profundamente a su lado, un brazo extendido sobre la sábana donde ella había estado.

Se puso de pie en silencio y tomó la camisa blanca que él había dejado caer al suelo. Se la abotonó a medias. Le quedaba enorme: las mangas le cubrían casi por completo las manos y el ruedo le llegaba a mitad de los muslos. Buscó en su bolso el contrato que su padre le había encargado revisar y se acomodó en el sillón grande de la sala, con las piernas recogidas y el documento abierto sobre las rodillas.

Minutos después, Benjamin se despertó. No dijo nada al verla así, concentrada, con su camisa puesta. Solo se levantó, todavía sin camisa, recogió la tableta del escritorio improvisado y se sentó en el sofá frente a ella. Empezó a responder los correos que había ignorado durante todo el día. El silencio que se instaló entre los dos no era incómodo. Era tranquilo. Casi doméstico.

Hasta que sonó el timbre.

Benjamin se levantó, se puso una camiseta limpia que había dejado en una silla y fue a abrir. Volvió minutos después cargado con bolsas de papel. El olor a comida caliente llenó el apartamento de inmediato.

—Amor —dijo mientras dejaba todo sobre la mesa del comedor—. ¿Quieres comer?

Helena levantó la vista de golpe. La palabra se le quedó atrapada en los oídos. Amor. Nunca se la había dicho. Ni siquiera en los momentos más íntimos. Parpadeó, sorprendida, pero no comentó nada. Se acercó a la mesa y miró el contenido de las bolsas: ensalada de quinoa, salmón a la plancha, pan recién horneado, dos tipos de postre y bebidas frías.

—Se ve delicioso —admitió.

Se sentaron frente a frente. Comieron en un silencio cómodo, interrumpido solo por el roce ocasional de los cubiertos. Benjamin la observaba de reojo mientras ella comía con esa elegancia natural que tanto le gustaba.

—No había almorzado —comentó él al fin—. Tenía demasiado trabajo acumulado.

Helena miró el reloj del microondas.

—Son casi las seis. Eso no es almorzar, es cenar adelantado.

Él encogió un hombro, como si no le importara. Luego dejó el tenedor a un lado y la miró con seriedad.

—¿Por qué no haces las pasantías en mi empresa?

Helena se tensó apenas.

—¿Me lo ofreces solo porque tenemos sexo?

Benjamin negó con la cabeza de inmediato.

—No. Te lo ofrezco porque eres fantástica. ¿O ya se te olvidó lo que respondiste en el auditorio de Oxford? Llegaste tarde, me manchaste la camisa de café y aun así dejaste a medio mundo sin argumentos. Ese tipo de mente no se encuentra todos los días.

Helena sonrió, un poco avergonzada, y bajó la mirada a su plato.

—Aun así… creo que lo mejor es que no. Seguramente Sebastian estaría trabajando allí. Siempre lo presumía. Decía que en cuanto se graduara su tío le conseguiría un puesto.

Benjamin sintió que esa era exactamente la puerta que había estado esperando. Se inclinó un poco hacia adelante, la voz más baja, más cuidadosa.

—Si Sebastian te pidiera regresar… ¿lo harías?

Helena se quedó callada varios segundos. Removió la ensalada sin realmente comerla. Cuando habló, lo hizo despacio, eligiendo cada palabra.

—Es complicado. Él… me odia. O al menos eso demostró. Y aunque no fuera así, sería vivir en medio de mentiras. Demasiadas. De los dos lados. No sé si podría.

Benjamin no dijo nada. No mencionó la conversación de la noche anterior. No le contó que Sebastian ya estaba pensando en recuperarla, ni que había confesado años de infidelidades. Solo asintió una vez, guardando ese secreto como guardaba todos los demás, y cambió de tema con naturalidad.

Pero por dentro, una parte de él se quedó más tranquila. Y otra, más peligrosa, empezó a calcular hasta dónde estaría dispuesto a llegar para que esa respuesta de Helena nunca cambiara.

1
Kayra Villavicencio
Por cab*on calenturiento.
Kayra Villavicencio
Es un socio, ya me cae como patada en una tet*
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play