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Mi Jefe Alfa De Aquella Noche

Mi Jefe Alfa De Aquella Noche

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / CEO
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Dharma

El es abandonado por su alfa y encuentra refugio en otro

NovelToon tiene autorización de Dharma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

La tarde cayó lentamente sobre la ciudad, tiñendo el horizonte de tonos naranjas y morados. En la oficina de Caius, el silencio solo era roto por la respiración tranquila de ambos cuerpos entrelazados sobre el escritorio.

Evan seguía recostado sobre el pecho de Caius, sintiendo los latidos de su corazón, el calor de su piel. Sus dedos trazaban círculos distraídos sobre el torso del alfa, disfrutando de la intimidad del momento.

—Nunca imaginé que esto podría pasar —murmuró Evan en voz baja, casi para sí mismo.

—¿Qué cosa? —preguntó Caius, acariciando su cabello.

—Esto. Tú y yo. —Evan levantó la cabeza para mirarlo—. Después de todo lo que pasó con Darian, después de todo el caos... no esperaba terminar aquí.

Caius sostuvo su mirada con una expresión seria.

—Yo tampoco lo esperaba. Pero ahora que estoy aquí, no quiero estar en ningún otro lado.

Evan sintió que el corazón se le aceleraba de nuevo.

—Eres un romántico de cuidado —dijo con una sonrisa burlona.

—Solo contigo —respondió Caius con sinceridad.

Hubo un momento de silencio cómodo. Luego, Evan suspiró y se incorporó lentamente.

—Debería irme. Darian debe estar preocupado.

Caius asintió, aunque sus dedos se aferraron un momento más a la piel de Evan antes de soltarlo.

—¿Volverás mañana?

Evan se puso de pie y comenzó a recoger su ropa. Se detuvo un momento y lo miró con una sonrisa.

—Depende. ¿Me vas a recibir con el escritorio vacío?

Caius soltó una risa grave y se sentó, sin importarle estar desnudo.

—Puedo hacer que limpien todo. Y poner una alfombra si prefieres.

Evan rió y se puso la camisa.

—Eres un caso perdido.

—Pero tu caso perdido —respondió Caius, repitiendo las palabras que se habían dicho tantas veces en el día.

Evan terminó de vestirse y caminó hacia la puerta. Pero antes de salir, se detuvo.

—Caius...

—¿Sí?

—Gracias. Por entenderme. Por no presionarme.

Caius sonrió con ternura.

—Te esperaré todo el tiempo que necesites. Ya lo sabes.

Evan asintió y salió de la oficina con el corazón lleno.

---

En el departamento

Cuando Evan llegó, encontró a Darian en el sofá, con una manta sobre los hombros y una taza de té entre las manos. No había llorado más, pero sus ojos seguían cansados, apagados.

—Llegas tarde —dijo Darian, sin acritud.

Evan se sentó a su lado.

—Lo sé. Tuve que arreglar algunas cosas.

—¿Cosas? —Darian levantó una ceja—. ¿O personas?

Evan se sonrojó ligeramente.

—Las dos cosas.

Darian lo miró un momento y, por primera vez en días, una pequeña sonrisa se asomó a sus labios.

—Te ves feliz.

—¿Lo crees? —preguntó Evan.

—Sí. Y me alegra. —Darian apoyó la cabeza en el hombro de su amigo—. Al menos uno de nosotros tiene esperanza.

Evan lo abrazó con fuerza.

—Tú también la tienes, Darian. Solo que ahora no puedes verla. Pero está ahí.

Darian no respondió. Solo cerró los ojos y se dejó sostener.

---

Días después

Luca había respetado la orden de Caius. No había llamado, no había mensajeado, no había ido a buscar a Darian. Pero eso no significaba que no estuviera presente.

Cada mañana, desde las sombras, veía a Darian salir del departamento para ir a trabajar. Lo veía caminar con la cabeza gacha, con el paso lento. Lo veía sonreír a veces, aunque la sonrisa no llegaba a sus ojos.

Y cada noche, Luca se quedaba en su coche, estacionado frente al edificio, mirando la ventana iluminada del departamento. Sabía que no podía acercarse. Sabía que debía esperar.

Pero el amor no entiende de órdenes.

El amor solo espera.

Una noche

Darian estaba en su habitación, mirando el techo sin poder dormir. Había pasado una semana desde la discusión. Una semana de silencio. Una semana de vacío.

Sacó su teléfono y, sin pensarlo demasiado, abrió la conversación con Luca.

El último mensaje era de Luca:

«Te amo. Y te esperaré siempre.»

Darian sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. Sus dedos temblaron sobre el teclado.

Y escribió:

«¿Por qué?»

El mensaje se envió antes de que pudiera arrepentirse.

Segundos después, el teléfono vibró.

«Porque eres tú. Porque no hay nadie más. Porque eres mi conejito blanco.»

Darian soltó un sollozo ahogado y apretó el teléfono contra su pecho.

No respondió.

Pero Luca, desde su coche, vio la luz de la pantalla encenderse en la ventana de Darian.

Y supo que, aunque fuera un pequeño paso, había una oportunidad.

Una pequeña, frágil, pero real oportunidad.

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Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️👀👀👀👀👀👀
Guadalupe Vazquez Meza
🥰Eso es amor que vale oro
Guadalupe Vazquez Meza
🥰🥰🥰 Lindos
Guadalupe Vazquez Meza
🤣🤭☺️🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Guadalupe Vazquez Meza
Una de muchas lecturas demaciado interesantes🥰
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
me encanta Luca es un personaje muy interesante y lindo
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
Los mafioso si saben 🌝
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
🌝El Omega se lo comió
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
No puedo negarlo los personajes son tan guapos
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
¡Me encanto este capítulo! Y más me encanta ser primer comentario
꧁༒☬𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐫𝐚☬༒꧂
La trama de la novela me parece demasiado interesante, y me encanta como está iniciando todo 🫰adoro tu trabajo sigue así
Dharma: 🥰 Gracias me alegro que te guste
total 1 replies
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