NovelToon NovelToon
La bendición que me arrebataron

La bendición que me arrebataron

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:138.9k
Nilai: 5
nombre de autor: blcak areng

Durante diez años, Adela lo dio todo por su matrimonio. Estudió medicina de madrugada, recortó cada gasto, aguantó los desprecios de su suegra… convencida de que el amor y la bendición de la familia bastarían para protegerla.

Hasta la noche en que descubre que su esposo ha partido en dos la manutención del hogar para dárselo a otra mujer: una "viuda frágil" y embarazada a la que todos compadecen. Cuando exige lo que es suyo, la llaman egoísta. Cuando pide respeto, le echan en cara el hijo que no ha podido darle. La bendición que un día la sostuvo acaba de serle arrebatada… para entregársela al vientre de otra.

Pero se equivocaron con ella. Porque a la mujer que creyeron demasiado fuerte para necesitar cariño le queda algo que nadie puede quitarle: su talento, su bisturí y una determinación de acero.

Adela no va a llorar en un rincón. Va a firmar los papeles, terminar su carrera y convertirse en una de las mejores médicas del país. Y mientras ella asciende, el destino cobra, uno a uno, a todos los que la humillaron. Un cirujano brillante y frío como el hielo la observa desde las sombras, dispuesto a descubrir qué se esconde detrás de esa calma quirúrgica.

NovelToon tiene autorización de blcak areng para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La bendición que me arrebataron

La luz del sol de la mañana que entraba por la rendija de las cortinas del comedor solía anunciar el inicio de la calidez en esa casa. El olor a pan tostado, el aroma intenso del café y la charla ligera sobre los planes de cada uno siempre habían sido el preludio de un día agradable para Adela. Pero esa mañana todo aquello parecía la decoración falsa de un escenario.

Adela estaba sentada en su silla con la espalda recta, pero la mirada perdida en el plato que tenía delante. Sobre él solo había una rebanada de pan integral sin mermelada que ni siquiera había tocado. Enfrente, Renato ocupaba su lugar con la camisa de la oficina ya impecable, aunque el rostro se le veía sombrío. De vez en cuando le lanzaba a Adela una mirada afilada, como si retuviera una ristra de frases que ya tenía en la punta de la lengua.

Rosa llegó con una tetera de agua caliente y miró con inquietud a sus dos patrones, enfrascados en un mutuo mutismo. El ambiente en el comedor era tan denso que parecía que acabaran de succionar todo el oxígeno de la sala.

—El té está servido, señor… niña —murmuró Rosa antes de volver a toda prisa a la cocina.

Renato bebió un sorbo con brusquedad y dejó la taza sobre la mesa de cristal con un tintineo estridente.

—Anoche mi madre me volvió a llamar después de que le colgaras, Adela —soltó él, abriendo la conversación. Su tono era gélido, cargado de un sarcasmo que no se molestaba en disimular.

Adela no se inmutó. Seguía mirando su pan.

—Mi madre dice que te quejaste por el dinero. ¿Que incluso discutiste con ella sobre lo que debo hacer con mi propio dinero? —continuó Renato, y la voz le subió un tono—. No me lo esperaba de ti, Adela. Diez años de matrimonio, y resulta que detrás de tu dulzura escondes un carácter de lo más calculador. Hasta fuiste capaz de hacer que mis propios padres se sintieran culpables por una simple cuestión de cifras.

Adela por fin alzó la vista. Sus ojos, rojos e hinchados, se clavaron en el hombre que un día le juró protegerla.

—¿Calculadora? ¿Te das cuenta de a quién estás defendiendo? Soy tu esposa. No soy una extraña que te pide limosna. Reclamo lo que ya habíamos acordado.

Renato soltó una risa desafinada, una risa que la rebajaba.

—¿Acordado? Ese acuerdo se hizo en condiciones normales. Ahora Melisa está embarazada y necesita ayuda. Sabes que no tiene a nadie, ¿verdad? En cambio tú tienes una carrera en marcha, tienes ahorros, lo tienes todo. ¿Por qué te has vuelto tan tacaña?

—¡No soy tacaña, Renato! ¡Solo quiero que se me valore como tu esposa! Le diste ese dinero a otra mujer sin siquiera consultarme. ¡Me recortaste el dinero de mis estudios!

—¿Estudios? ¡Siempre con lo mismo! —Renato dio un golpe en la mesa que hizo saltar la cuchara junto al plato de Adela—. Esa ambición tuya de ser médica te cegó el corazón. Estás tan obsesionada con perseguir un título que olvidaste cómo ser una persona con empatía. Con razón mi madre dice que eres egoísta. Tenía razón. Quizá, porque estás demasiado concentrada en ti misma, Dios no te ha confiado hasta ahora un hijo en el vientre.

»Quizá no mereces ser madre, si tienes el corazón tan duro incluso con el hijo de Melisa.

Fue como un golpe seco en el pecho.

El mundo de Adela se derrumbó en ese instante. Aquella frase era el ataque más bajo que Renato le había lanzado en diez años. Él sabía cuánto lloraba ella cada vez que le venía la regla, sabía que en secreto tomaba vitaminas y acudía sola al ginecólogo entre sus agotadoras jornadas de prácticas. Y ahora su esposo usaba su punto más frágil para defender a otra mujer.

El dolor fue tan intenso que Adela ni siquiera pudo seguir llorando. Sintió que algo se moría dentro de su pecho. La llama de su amor, que tanto esfuerzo le había costado mantener, se apagó de golpe, sofocada por el desprecio de su propio esposo.

Adela se levantó despacio. La silla chirrió sobre el suelo de mármol. No respondió a los gritos de Renato. Ya no quería discutir. Para ella, lo que él acababa de decir era el punto final de todo intento de negociación.

—¿Adónde crees que vas? ¡No he terminado de hablar! —bramó Renato.

Adela siguió en silencio. Subió a la planta alta, entró en el cuarto y tomó su maletín de trabajo. No cargó con muchas cosas: solo su instrumental médico, los libros de referencia que necesitaba y algunos documentos importantes que eran suyos. Se miró un momento en el espejo y vio el rostro de una mujer deshecha, pero con un destello de determinación que empezaba a encenderse en los ojos.

Bajó de nuevo. Renato seguía de pie en el comedor, con la respiración agitada, y se sobresaltó al verla ya lista con su ropa de trabajo y el maletín al hombro.

—Adela, ¡ni se te ocurra irte mientras te hablo! ¡Tenemos que resolver esto!

Adela cruzó el comedor sin volverse ni una sola vez. No pronunció una palabra, ni siquiera para despedirse. Sus pasos sonaban firmes rumbo a la puerta principal.

—¡Adela! ¿Me estás oyendo? —gritó Renato desde dentro.

Un portazo.

El golpe seco de la puerta principal al cerrarse fue toda la respuesta de Adela. Subió a su auto, encendió el motor y salió disparada por el portón de la casa que durante tanto tiempo había considerado su paraíso. En el espejo retrovisor alcanzó a ver a Renato salir a la terraza con el rostro encendido de furia, pero a Adela ya no le importaba.

Durante todo el trayecto al hospital, Adela solo miró al frente. Su mente ya no estaba en Renato, ni en Melisa, ni en su mezquina suegra. Pensaba en el examen de cirugía que debía afrontar la semana siguiente. Pensaba en los pacientes que la esperaban.

Comprendió que lo único que jamás la traicionaría eran su saber y su propia capacidad. Si la bendición de las personas le había sido arrebatada, entonces buscaría la bendición de su propio esfuerzo. A partir de ese segundo, Adela dejaba de ser la esposa que mendigaba atención. Era una futura médica que iba a tomar las riendas de su propia vida, aunque tuviera que empezar caminando en silencio en medio de la tormenta más solitaria.

1
Margarita Manrique
me encanta la novela está súper buena. Gracias ☺️🫶
Corina Galantti
cuánto decoro! muy linda novela sin secuestros o cosas violentas, me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
Edith Zenteno
que onda en un par de días se gasto 5 millones de dólares??? que estupidez
Edith Zenteno
que fome que no digan las edades la única edad que se sabe es la de Adela 32 pero ya debe bordear 33 Cecilia es mayor puede tener 35 y si Fabian le lleva 7 años debe tener 42 no don ningunos jovencitos
Edith Zenteno
porque los 2 dijo Adela? si Arturo a ella no la conocía ho si?
Edith Zenteno
que estúpida Tania como dice el dicho" por la boca muere el pez"
coromoto araujo
de verdad muy buena trama la protagonista es una mujer que su sabe que hacer muy centrada 👍👍👍👍👍
coromoto araujo
de verdad muy buena trama la protagonista es una mujer que su sabe que hacer muy centrada 👍👍👍👍👍
Edith Zenteno
no quedo claro estuvo preso y lo soltaron se habló de ex convicto??
Edith Zenteno
que fome ni un besito ?? y Aldo y Cecilia no están casados ? si Adela tiene 32 ho 33 los mayores tienen más edad ?
Edith Zenteno
esta fome y me aburro no me gustó que descubrieran qué Renato había robado porque todo lo demás si lo hizo pero el robo? y el viejo quedo solo se fueron al chancho, ella ya tenía 32 años el Dr. no se sabe y ella lo único es seguir y seguir estudiando es decir esta historia 0 amor ? fome fome 🤔
Edith Zenteno
buuuu ladrón eso si que no
Edith Zenteno
mw estoy aburriendo muy repetida los logros de Adela y la opulencia y Renato muriendo de hambre junto a sus padres
Edith Zenteno
me gustaría que Adela se acordara y con infinita caridad les pagará las deudas y le ayudará a conseguir un trabajo digno y al suegro tb
Edith Zenteno
bueno y el departamento que Melissa pagaba o rentaba??
Edith Meraz
El Doctor está como buitre esperando la presa🤣🤣🤣🤣🤣🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Edith Meraz
Esa Adelante es una GRAN POTRA🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Edith Zenteno
ummmm para mi que el estéril es el tal Renato por eso la familia lo siguió en todo con Melissa porque deben saber eso
Edith Zenteno
bueno Renato y Melissa que se vayan a vivir al depto . que mantenía ella
Edith Zenteno
BRAVOOOOO POR ADELA Y ADRIAN
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play