NovelToon NovelToon
Me Enamoré del Hermano Equivocado

Me Enamoré del Hermano Equivocado

Status: Terminada
Genre:Romance / Pérdida de memoria / Amor platónico / Completas
Popularitas:10.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Valentina despierta sin recuerdos después de una caída. Lo único que tiene para entender su pasado es un diario lleno de pistas sobre el hombre que la cuidó desde niña.
Todos creen que ese hombre es Nico Montero, el chico que creció a su lado y que durante años pareció destinado a quedarse con ella. Pero Nico ya está cansado de cuidarla. Ahora ama a otra mujer y decide dejar a Valentina en manos de su hermano mayor, Sebastián.
Sebastián es serio, frío y demasiado protector. Valentina empieza a creer que las páginas de su diario hablan de él… y sin darse cuenta, se enamora del hombre equivocado.
O quizá del único correcto.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19

La tarjeta negra

Valentina despertó con la cara metida en la almohada.

Recordaba todo.

La cena. El vino. El mirador. Sus manos en la cara de Sebastián. Su propia frase, dicha con una seguridad que ahora le daba ganas de esconderse debajo de la cama:

"Borracha y sincera."

Se tapó con la sábana.

Cinco minutos.

Después se levantó.

No iba a fingir que no recordaba.

En la cocina, Sebastián estaba preparando café. Esta vez no llevaba traje; era temprano y la camisa estaba doblada en los antebrazos.

Valentina entró.

—Recuerdo todo lo de anoche.

Sebastián dejó la cuchara junto a la taza.

—Buenos días.

—No me arrepiento.

Él la miró.

Valentina no bajó la vista.

—Aunque no debí beber tanto.

—Eso sí.

—Pero lo demás no.

Sebastián tardó dos segundos en responder.

—Bien.

Una sola palabra.

Valentina se quedó quieta.

—¿Bien?

—Bien.

No dijo "no debió pasar". No dijo "tenías vino". No dijo "estabas confundida".

Valentina se sentó antes de que las rodillas le hicieran una traición.

Después del desayuno, Sebastián dejó una tarjeta negra junto a su plato.

—Tu regalo por las materias.

Valentina la tomó con dos dedos.

—Esto parece una tarjeta de adulto peligroso.

—Es una tarjeta adicional.

—¿Con cuánto límite?

—No tiene límite útil para ti.

—Eso no es una respuesta normal.

—La clave es tu cumpleaños.

Valentina dejó la tarjeta sobre la mesa.

—No puedo aceptar esto.

Sebastián ya estaba tomando las llaves del auto.

—Ya la aceptaste.

—La toqué.

—Cuenta.

Salió antes de que ella pudiera devolvérsela.

Lucía llegó una hora después y encontró a Valentina mirando la tarjeta como si fuera a morderla.

—¿Eso es lo que creo?

—Una irresponsabilidad financiera.

—Es amor en plástico negro.

—No digas eso.

—Vamos de compras.

—Iba a comprar libros.

—Claro. Libros. Y algo que no puedas leer en público.

Valentina entendió tarde.

—No.

—Sí.

Dulce Secreto estaba en una calle comercial con escaparates discretos y luces cálidas. Valentina entró mirando al piso. Lucía entró como si fuera dueña del local.

—Necesitamos algo que diga "aprobé cinco materias y ahora soy peligrosa".

—Lucía.

La vendedora sonrió.

Valentina terminó en un probador con tres conjuntos que no sabía cómo sostener. Eligió el menos escandaloso de los tres.

Era rojo.

Eso decía mucho de los otros dos.

—Me voy a morir —susurró.

Lucía, desde afuera, respondió:

—Pero con buen gusto.

Compraron también cuadernos, marcadores y un estuche nuevo para lápices. Valentina insistió en entrar a una tienda de cuero al final de la calle.

—Quiero regalarle algo a Sebastián.

—Ya le vas a dar un infarto con lo rojo.

—Algo normal.

Eligió un estuche para cigarros de cuero oscuro. No le gustaba que fumara, pero sabía que todavía lo hacía cuando estaba solo.

Pidió grabar una frase:

"Menos humo, más besos."

La empleada leyó la frase y sonrió.

Valentina se puso roja.

—Es una broma.

Lucía le dio una palmada en el hombro.

—Una broma con esperanza.

Esa noche, Valentina dejó el estuche sobre el escritorio de Sebastián.

Él lo encontró al volver.

Leyó la frase.

Abrió el estuche, lo cerró y se lo guardó en el bolsillo interior del saco.

No fumó esa noche.

Al día siguiente, Daniel lo vio sacar el estuche durante una reunión, leer la frase grabada y volver a guardarlo sin encender nada.

Daniel miró su café.

—¿Todo bien, señor?

—Sigue con el informe.

En La Hacienda, Valentina vaciaba las bolsas sobre la cama para esconder el conjunto rojo al fondo del armario.

No alcanzó.

Nana Carmen entró con ropa limpia justo cuando la prenda cayó al piso.

Las dos miraron el encaje rojo.

Nana Carmen lo recogió, lo dobló sin comentar y lo dejó dentro de la bolsa.

—Voy a preparar té.

Salió.

Valentina se quedó inmóvil tres segundos.

Luego enterró la cara en la almohada y gritó.

El grito quedó ahogado en la tela, pero no sirvió para quitarle la vergüenza. Valentina sacó la cabeza solo cuando oyó a Nana Carmen reírse en el pasillo, una risa discreta y absolutamente traidora.

—No es gracioso —murmuró.

Sí era un poco gracioso.

Guardó el conjunto rojo al fondo del cajón y puso encima tres camisetas, dos bufandas y un cuaderno, como si estuviera escondiendo pruebas de un crimen. Después tomó el estuche de cuero vacío que le habían entregado en otra bolsa y revisó la frase grabada una vez más.

"Menos humo, más besos."

Pensó en la noche anterior, en Sebastián deteniéndose aunque ella lo provocara, en su "mañana" dicho desde la puerta. La vergüenza cambió de temperatura. Ya no era solo pena; era expectativa.

Al anochecer, cuando Sebastián volvió, Valentina estaba en la sala con un libro al revés.

Él lo notó.

—Lees con un método raro.

—Estoy innovando.

Sebastián sonrió y dejó una botella de agua con limón frente a ella.

—Para la estudiante que sobrevivió cinco materias y dos copas.

Valentina aceptó la botella, pero no la abrió.

—Sobreviví también a tu autocontrol.

Sebastián se quedó quieto.

Nana Carmen, desde la cocina, golpeó una olla como si acabara de recordar algo urgente.

Valentina se puso roja, pero no retiró la frase.

—Ayer dijiste mañana —añadió.

—Y hoy es mañana.

—Exacto.

Sebastián se acercó hasta quedar frente al sofá.

—También dije que podías reclamar.

—Estoy reclamando.

Él le quitó con suavidad el libro al revés y lo dejó sobre la mesa.

—Primero bebe agua.

Valentina abrió la botella sin apartar los ojos de él.

—Eso sonó a negociación.

—Lo es.

—Acepto. Pero solo porque tengo sed.

Bebió tres tragos bajo su mirada. Sebastián esperó hasta que ella bajó la botella.

—¿Mejor?

—Hidratada y lista para reclamar.

Él se inclinó, le acomodó un mechón detrás de la oreja y no la besó todavía.

—Entonces reclama bien.

Valentina sintió que se le iba el valor por los pies.

—Necesito practicar.

—Tienes toda mi atención.

Esa frase le hizo más efecto que el vino de la noche anterior.

1
Glen
Parecía bueno pero a mitad ya te parece q no va a ningún lugar y después con un final raro, no me gusto
Glen
Ocosadora la niña, con razón nico huyó 😂😂😂😂😂😂
Glen
Ocosadora la niña, con razón nico huyó 😂😂😂😂😂😂
Marisa Rodriguez de Cuello
es muy densa la trama y simple. también se pueden leer repeticiones del relato que confunden la lectura
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play