Ya llegue con una nueva historia, bueno lean la y comenten
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19
Capítulo 19
La boda de los dos imperios
El amanecer llegó acompañado por el sonido de miles de campanas.
Después de semanas de conspiraciones, asesinatos y traiciones...
Por fin había llegado el día.
La boda entre la princesa Selene y el príncipe demonio Astaroth.
Las calles de la capital estaban repletas de ciudadanos de ambos imperios.
Humanos y demonios caminaban juntos por primera vez sin desconfianza.
Las banderas doradas del Imperio Solar ondeaban junto a las negras y carmesí del Imperio Demoníaco.
Era un día que pasaría a la historia.
En los aposentos de la princesa...
Varias doncellas terminaban de colocar el velo sobre el cabello de Selene.
Vestía un elegante vestido blanco con delicados bordados dorados que representaban el sol y pequeñas rosas negras, símbolo del imperio de su futuro esposo.
Frente al espejo respiró profundamente.
No estaba nerviosa por la ceremonia.
Estaba nerviosa por Astaroth.
Cedric entró sin hacer ruido.
La observó unos segundos y sonrió con orgullo.
—Mamá estaría llorando si pudiera verte.
Los ojos de Selene se humedecieron.
Cedric se acercó y tomó sus manos.
—Siempre creí que nadie sería digno de ti.
Ella sonrió.
—¿Y ahora?
—Ahora creo que encontraste al único hombre capaz de hacerte sonreír sin dejar de hacerte enojar.
Selene soltó una pequeña risa.
—Eso jamás cambiará.
Cedric besó su frente.
—Y espero que nunca cambie.
Mientras tanto...
En el ala demoníaca del palacio...
Astaroth luchaba contra algo mucho más peligroso que un ejército.
Su padre intentaba acomodarle el cuello de la chaqueta ceremonial.
—¡Quédate quieto!
—¡Me estoy quedando quieto!
—¡Llevas moviéndote diez minutos!
Los generales intentaban contener la risa.
Astaroth suspiró.
—Prefiero enfrentarme a cien asesinos.
El emperador demonio negó con la cabeza.
—Hoy dejas de ser solo mi hijo.
Hoy formarás tu propia familia.
Aquellas palabras hicieron que Astaroth, por primera vez en todo el día, dejara de bromear.
Sonrió con sinceridad.
—Gracias... padre.
La ceremonia comenzó al mediodía.
Miles de personas llenaban los jardines imperiales.
Los nobles ocupaban los primeros lugares.
Lilith observaba desde una de las filas, con una sonrisa tranquila.
Ya no había rastro de los celos.
Solo deseaba que ambos fueran felices.
Cuando las puertas se abrieron...
Todos quedaron en silencio.
Selene apareció del brazo de su padre.
Parecía una reina.
Astaroth dejó de respirar por un instante.
—Vaya...
Murmuró para sí mismo.
—Definitivamente no merezco tanta belleza.
Cedric, que estaba a su lado, sonrió.
—No, no la mereces.
Astaroth lo miró indignado.
—¿De qué lado estás?
—Del de mi hermana.
—Traidor.
Cedric soltó una carcajada.
Selene llegó hasta el altar.
Durante unos segundos...
Ninguno pudo apartar la mirada del otro.
El sacerdote imperial comenzó la ceremonia.
—Hoy no solo unimos a dos personas...
Hoy unimos dos pueblos que durante siglos aprendieron a odiarse.
Que este matrimonio recuerde a las futuras generaciones que la paz siempre será más fuerte que la guerra.
Después de las bendiciones tradicionales, llegó el momento de los votos.
Astaroth fue el primero en hablar.
Tomó las manos de Selene.
—Cuando te conocí pensé que eras la mujer más seria, orgullosa y desesperante del mundo.
Varias personas rieron.
Incluso Selene.
Él continuó.
—Y después descubrí que también eras la más valiente, la más leal y la única capaz de hacer que quisiera convertirme en un hombre mejor.
Te prometo que nunca dejaré que enfrentes sola aquello que te haga llorar.
Y que seguiré haciéndote reír... aunque después me golpees por ello.
Las lágrimas comenzaron a llenar los ojos de Selene.
Llegó su turno.
Respiró hondo.
—Cuando te conocí pensé que eras un demonio arrogante, inmaduro e imposible de soportar.
Las risas volvieron a escucharse.
Astaroth sonrió orgulloso.
—Y estaba convencida de que jamás podría enamorarme de alguien como tú.
Hizo una pausa.
—Qué equivocada estaba.
Astaroth sintió que el corazón se aceleraba.
—Me enseñaste que la fuerza también puede ser amable.
Que el humor puede esconder un corazón noble.
Y que el amor no siempre llega como lo imaginamos.
Prometo caminar a tu lado...
No porque nuestros imperios lo ordenen...
Sino porque mi corazón ya te eligió.
El silencio fue absoluto.
Muchos nobles no pudieron contener las lágrimas.
Cedric sonreía emocionado.
Hasta los emperadores tenían los ojos húmedos.
El sacerdote levantó las manos.
—Por el poder que me ha sido concedido...
Los declaro esposo y esposa.
Puede besar a su esposa.
Astaroth no esperó un segundo.
Se inclinó y besó a Selene con ternura.
El jardín estalló en aplausos.
Miles de pétalos blancos y negros comenzaron a caer desde el cielo.
La guerra había terminado.
La paz acababa de sellarse.
Pero, a cientos de kilómetros de allí, en un trono de hielo, un hombre de ojos plateados observaba el cielo a través de un enorme ventanal.
Un cuervo negro se posó sobre su brazo.
El emperador sonrió con frialdad.
—Así que el heredero demonio ya tiene una reina...
Perfecto.
Será mucho más divertido arrebatársela.
Y así, mientras dos imperios celebraban el inicio de una nueva era...
Una amenaza mucho más grande despertaba en el norte.
muchas gracias, bendiciones...