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La Rosa De Las Cenizas.

La Rosa De Las Cenizas.

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Romance paranormal / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Rosa es una joven humana que intenta reconstruir su vida en la moderna e imponente metrópolis de Silverwood tras la misteriosa muerte de su familia. Buscando un momento de escape, se entrega a una ardiente e intensa aventura de una noche con un desconocido de magnetismo animal en el club más exclusivo de la ciudad. Lo que ella cree que fue un encuentro pasajero se convierte en una obsesión cuando despierta con una extraña quemadura en su clavícula en forma de rosa marchita.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

La sangre se le congeló a Rosa. Todo en la escena fue un golpe: el mar abajo, el viento que azotaba sin compasión, la distancia que los separaba como si el mundo supiera que iban a tomar una decisión que no podía ser vuelta atrás. Bram miró a Rosa con una expresión complicada: mezcolanza de deseo, rencor y ambición.

—Entonces —continuó Bram—. La negociación es simple. El Puño de Plata exige que los Vance capitulen su hegemonía en la costa. Y, como prueba de buena fe, la Rosa de las Cenizas debe ser entregada para ser... para ser resguardada, hasta que se acuerde una solución.

Ethan rió, un sonido cortante.

—¿Que entreguemos a Rosa? —dijo—. ¿Bajo qué moral retorcida pretenden tasar una vida humana?

Bram caminó hasta la línea que separaba la tierra del vacío. Observó el mar. Su voz, cuando habló, tenía el tono de quien ejecuta una sentencia.

—No te lo pido como favor, Ethan. Te lo pido como última oportunidad de salvar lo que queda de tu familia. Si te niegas, arruinaré tu legado, uno por uno. Tu torre, tus aliados, tus negocios. Y en tres días, empezaré con tus personas. Será un espectáculo lento.

La amenaza colgó en el aire como un cuchillo. Ethan apretó los puños hasta que los nudillos se blanquearon.

—Jamás —dijo con voz afilada—. No por mi familia. No por mi imperio. No por mí. No entregaré a nadie.

Bram lo miró con desprecio y, por primera vez, hubo un destello de conocimiento verdadero en su rostro.

—Entonces no te dejaré elegir —dijo—. Solo queda una opción.

Ethan ya estaba en movimiento cuando Bram sacó su arma con la rapidez de quien domina el acto desde antiguo. Los segundos se devoraron la distancia con un ruido sordo y metálico. Rosa, al ver el gesto, sintió algo en su interior que se tensó, una cuerda que se jalaba hasta producir un aullido. No supo de dónde salió, pero un rugido recorrió su pecho y se transformó en una fuerza que salió de su boca como una orden.

—¡No! —gritó, con toda la potencia que sus pulmones le permitieron—. ¡No tocarás a los míos!

Bram sonrió, como quien disfruta de una pieza clave en una partida en la que las piezas todavía no se mueven como corresponde.

—¿Los tuyos? —murmuró—. No son tuyos. Son míos ahora.

Entonces, el silencio fue roto por el sonido de botas y la aparición de sombras. Del otro lado del acantilado, la cola de hombres armados del Puño de Plata apareció como tinta que se desplaza en agua. La tensión escaló hasta que la roca pareció vibrar.

Ethan se interpuso entre Bram y Rosa. Sus ojos brillaban y en ellos había una decisión absoluta. Rosa, con la marca latiendo, sintió su poder listo para estallar y a la vez controlado, porque no quería ser solo arma.

—Si matas a alguien de la manada —advirtió Ethan—, te aseguro que no habrá retorno.

Bram rió con desdén.

—No pretendo matarlos a todos —dijo—. Solo a los suficientes para que entiendas la pérdida. Empiezo por tu legado: tomaré tu Torre, hundiré tu negocio y mostraré a la costa que los Vance son carnaza.

Un viento que olía a mar y pólvora se coló entre ellos. La amenaza de Bram no era dogma; era un plan que tenía nombre y método. Ethan contuvo un impulso de lanzarse a la pelea, pero algo en la mirada de Rosa lo detuvo. Ella se adelantó con la tranquilidad de quien, por primera vez, dejó actuar a algo más que su temor.

—No te lo permitiré —dijo, y su voz fue un filo que partió el aire—. No me entrego. No soy una moneda de cambio.

Bram la miró con un brillo de triunfo.

—Entonces dame una razón para no matarte ahora mismo.

La respuesta vino de una boca que no esperaba su propia firmeza. Ethan la tomó de la mano y se estremeció por la fuerza que sentía; la flor en la clavícula de Rosa brillaba con intensidad y proyectaba un halo que nadie pudo negar. Frente al precipicio, bajo el viento, las piezas políticas cuentan como se mueven los hombres. Bram no era tonto, pero había subestimado la profundidad del vínculo.

—Si matas a Rosa —dijo Ethan con una voz que no era solo suya—, no solo me enfrentarás a mí. Te enfrentarás a la manada entera. Y a aquellos que nos observan. Pagas con la paz que tan desesperadamente buscas.

Bram elevó las cejas, como si considerase la proposición.

—¿Y si no acepto? —preguntó—. ¿Qué hará el gran Alpha?

Ethan se mantuvo firme.

—Lucharé. Te derrotaré. Te perseguiré hasta donde te escondas.

Bram sonrió con un dejo de melancolía y algo parecido a ternura amarga.

—Entonces te guste o no, Ethan Vance, estás en deuda de vida. Y las deudas se pagan.

La brisa que se coló sobre el acantilado trajo olor a sal y a hierro. Rosa sintió la presión del momento como una onda que la comprimía. No era solo una cuestión de vida y muerte; era una pieza clave de la historia que podría terminar con un sacrificio impuesto. El miedo le inventó mil escenarios; la rabia le creó armas. Pero lo que surgió del centro de su pecho fue una certeza: no permitiría que nadie le arrancara su libertad, ni a ella ni a los suyos.

—¿Qué quieres? —preguntó Rosa con una calma que despedazaba—. Dime lo que quieres aparte de mi entrega.

Bram la miró con una intensidad cruel.

—Quiero que te entregues voluntariamente —contestó—. Que te presentes ante mis aliados como nuestra prisionera y que aceptes ser custodiada. Como prueba de buena voluntad, permitiré que tu Alpha conserve cierto control... por ahora.

La oferta era un lazo con mordaza. Rosa lo leyó como lo que era: una humillación envuelta en diplomacia.

—Nunca —dijo con una voz helada—. Jamás me rendiré a un ultimátum así.

Bram se encendió con un odio antiguo.

—Entonces lo tomaremos por la fuerza —dijo—. Y te lo juro: tu Alpha verá caer su obra.

Ethan avanzó, con la furia ya lista como arma. Pero Bram, astuto, no tenía intención de luchar en una refriega. No quería sangre inútil. Lo que quería era quebrar, y la amenaza era una forma de romper la resistencia de un hombre que dependía del orden y del respeto.

—Ethan —murmuró Bram con una sonrisa gélida—. Si quieres salvar tu legado, no tendrás opción. Y empezaré con lo que más amas.

Frente al filo del acantilado, con el mar batir abajo y las nubes prontas a devorar el sol, la tensión alcanzó su punto máximo. Ethan tragó saliva; Rosa sintió su mano temblar sobre la suya. Los hombres del Puño de Plata avancaron un paso, como si la promesa de caos fuera tangible.

—No me importa lo que destruyas —musitó Ethan con una voz que había dejado de vibrar en desafío y había pasado a la súplica—. No matarás a los míos. No caeré en tus juegos.

Bram sonrió y habló con claridad letal:

—Entonces prepárate para perderlo todo.

La paz que había descendido tras la sanación de la luna pareció diluirse como humo en la brisa. No hubo más palabras conciliatorias; había una elección que los obligaba a cada uno a exponer su peor posibilidad. Ethan estaban listo a luchar, Bram preparado a destruir, y Rosa, en medio, comprendió que el futuro que le ofrecían no tenía magnanimidad.

En medio de aquel vacío, Bram dio un paso adelante y descendió de la roca con una cadencia calculada. Sus hombres se abrieron como pétalos de sombra. Ethan se lanzó, pero Bram lo esperaba; con un gesto, hizo que su grupo rodeara la manada. El plan no era matar, al menos no de inmediato; era subyugar, humillar y hacer pagar el precio del desafío.

La escena se transformó en un teatro de tensión: órdenes murmuradas, cuchillas que brillaron y garras escondidas que acechaban. Ethan fue retenido por varios hombres de Bram, su camisa desgarrada por la fuerza del agarre. Jareth y otros betas intentaron pelear, pero fueron acorralados por el exceso numérico. La lucha fue breve, pero suficiente: Bram tenía el cálculo correcto.

—Rendíos —dijo Bram con voz que cortaba el viento—. O veréis lo que realmente significa perderlo todo.

Y allí, con la costa como testigo, con el borde del abismo a sus espaldas, con la amenaza que se abría como una boca hambrienta, el Beta traidor que había guiado el ataque los acorraló junto al acantilado, amenazando con destruir el legado de los Vance si Rosa no se entregaba de inmediato.

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...Holiii......

...Aquí os dejo los capítulos de los días que no pude actualizar debido al internet y el capítulo de hoy. 🌸...

1
Alma Morales
Que se supono que realmente es ella??? para el y su manada😱
Alma Morales
Todo esta muy confuso
Yondri Hernandez
eh leído muchas novelas de lobos pero me llama mucho la atención que en esta la protagonista no sabe nada de nada hasta que escucho la palabra alfa
Alma Morales
Guardiana o carcelero 🤬🤬🤬
Alma Morales
Que capitulo tan fuerte ,por lo que entendí en ella reencarno algo que el estaba buscando ,aunque todavia bo sabemos si el es el bueno o el malo???
Alma Morales
Ese Alfa es muy arrogante y no le da tregua a Rosa
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Rosa no pudo escapar
Alma Morales
Un Alfa la marcó, será su destinada 😱😱😱😱
Alma Morales
Que le traerá el destino después
Alma Morales
horaleeeeee que encuentro tan intenso 😱😱😱😱
Alma Morales
Intrigante comienzo 😱😱😱😱
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