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LA VIUDA MONTENEGRO "Un Amor Mortal"

LA VIUDA MONTENEGRO "Un Amor Mortal"

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Mujer poderosa / Amor prohibido / Completas
Popularitas:155k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Sabina Montenegro, una joven viuda que guarda muchos secretos y todos hablan mal a sus espaldas. Ernesto Montenegro, el sobrino de su difunto esposo llega, a diferencia de los otros, no viene a quitarle la herencia, viene por la verdad y se topa con secretos muy duros sobre Sabina y no puede evitar que algo más florezca entre ellos.

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Capítulo 19 El desayuno estratégico

En la cocina, doña Alicia sirvió el café y las empanadas. El aroma a masa frita y canela llenó el ambiente.

Martina se sentó frente a don Eusebio, con los brazos cruzados sobre la mesa y la mirada seria.

—Don Eusebio —comenzó—, no lo hice venir para tomar café nada más. Necesito su ayuda.

—Para lo que sea, doña Martina. Usted sabe que soy su servidor.

—Mi sobrina tiene un problema. Un problema gordo, de esos que solo alguien como usted puede resolver.

Don Eusebio miró hacia la puerta de la cocina, donde Sabina y Ernesto habían aparecido, aunque se mantenían a prudente distancia.

Reconoció a la joven viuda por los retratos que Martina le había mostrado.

—Usted es Sabina Montenegro —dijo, levantándose con cortesía—. He oído hablar de usted. Su difunto esposo, don Felipe, era un hombre muy respetado en los círculos de la capital.

—Gracias, don Eusebio —respondió Sabina, con una inclinación de cabeza—. Mi tía me ha hablado mucho de usted. Dice que es un hombre de palabra.

—Ojalá merezca esa opinión. Ahora, dígame, ¿cuál es el problema?

Martina no perdió tiempo.

—Mi hermana Dominga, que en paz no descanse porque en vida tampoco lo hizo, tuvo varios hijos. Los varones, que son unos inútiles, ya firmaron un desistimiento de las tierras de su padre, Anselmo Roca. Le vendieron sus derechos a mi otra sobrina, Mercedes, a cambio de dinero. Mercedes ahora quiere las tierras, pero la ley dice que solo un hijo varón puede heredarlas. Como ya no hay varones que no hayan renunciado, ella pretende usar a Abel, el hermano pequeño de Sabina, para reclamarlas. Quiere llevarse al niño, hacerlo pasar por heredero y quedarse con todo.

Don Eusebio escuchó con atención. Sus ojos de juez se afilaron.

—¿Y cuál es la posición de ustedes? —preguntó, mirando a Sabina.

Sabina dio un paso al frente.

—Abel es mi hermano. Mi padre lo reconoció antes de morir. Las tierras son suyas por derecho, pero él es un niño. Yo soy su tutora. Mientras él sea menor de edad, nadie puede reclamar nada sin pasar por mí.

—¿Tiene documentos? ¿Testamentos? ¿Partidas de nacimiento?

—Todo —respondió Sabina con firmeza—. Mi padre firmó un acta de reconocimiento antes de fallecer. Está registrada en el juzgado del pueblo.

—¿Y su hermana Mercedes lo sabe?

—Lo sabe. Por eso quiere llevarse al niño. Si logra que un juez le otorgue la custodia, ella controlará las tierras.

Don Eusebio asintió lentamente. Abrió su maletín y sacó una libreta de notas y un lápiz.

—Voy a necesitar ver todos esos documentos. Nombres, fechas, registros. Si todo está en orden, podemos presentar una solicitud de tutela permanente ante el tribunal. Con eso, su hermana no podrá tocar al niño ni un pelo.

—¿Y si ella presenta una demanda? —preguntó Ernesto, que hasta ahora había permanecido en silencio.

Don Eusebio lo miró con curiosidad. Reconoció el apellido Montenegro.

—Usted es el sobrino de don Felipe, ¿verdad? El que ha venido a reclamar la herencia.

—Eso creía —respondió Ernesto, con una sonrisa enigmática—. Ahora ya no estoy tan seguro.

El magistrado no indagó más. Volvió a Martina.

—Doña Martina, yo me encargo de esto. Pero necesito tiempo. Y necesito que nadie se entere de lo que estamos haciendo. Si su sobrina Mercedes descubre que tenemos un abogado, contratará uno mejor. Y en la capital, los mejores abogados son caros.

—Por eso la llamé a usted —dijo Martina, con una sonrisa pícara—. Porque usted es el mejor. Y además, guapo.

Don Eusebio se sonrojó hasta las orejas. Sabina ocultó una sonrisa.

—Tía, no lo avergüences.

—¿Avergonzarlo? Si este hombre se sonroja con cualquier cumplido. Ya debería estar acostumbrado a que le digan lo guapo que es.

—Doña Martina —murmuró el magistrado—, por favor…

Ella se rió, una risa franca y sonora que llenó la cocina. Y por un momento, el ambiente se aligeró.

Los problemas seguían ahí, acechando, pero al menos esa mañana, Sabina se sintió un poco menos sola.

*_*

Después del desayuno, don Eusebio pidió ver los documentos.

Sabina lo llevó a la biblioteca y abrió la caja fuerte empotrada en la pared, detrás del retrato de Felipe.

Allí guardaba todo: el acta de nacimiento de Abel, el reconocimiento de paternidad firmado por Anselmo Roca, los papeles de la herencia de los Montenegro, las escrituras de la finca.

Don Eusebio revisó cada hoja con lupa, comparando firmas, fechando documentos. Al cabo de una hora, cerró su maletín con satisfacción.

—Todo está en orden —dijo—. Su padre reconoció a Abel como hijo legítimo. Eso significa que el niño es el heredero varón de las tierras de los Roca. Su hermana Mercedes no puede hacer nada sin impugnar ese documento.

—¿Y puede impugnarlo?

—Podría intentarlo. Pero para eso tendría que demostrar que su padre no estaba en sus cabales cuando lo firmó, o que hubo coacción. ¿Hubo coacción, señora Sabina?

Sabina lo miró a los ojos. Había coacción, sí. Pero no del tipo que él imaginaba. Anselmo Roca había firmado ese documento mientras yacía en el hospital, con el cuerpo destrozado por las infecciones y la mirada perdida en el techo.

Sabina se lo llevó junto con una pluma y le dijo: "Firma esto o te arranco los dedos uno por uno".

Pero eso era un secreto que jamás contaría.

—No hubo coacción —mintió—. Mi padre firmó porque quería reconocer a su hijo.

Don Eusebio asintió, confiado.

—Entonces no hay problema. Con su permiso, me llevaré copias de estos documentos a la capital. Presentaré la solicitud de tutela permanente la semana que viene. Mientras tanto, no deje que su hermana se acerque al niño.

—No lo haré.

—Si vuelve, llámeme. Yo mismo vengo con un par de alguaciles y la saco de aquí a patadas si es necesario.

Martina, que había estado escuchando desde la puerta, entró y le puso una mano en el hombro al magistrado.

—Eusebio —dijo, usando su nombre de pila por primera vez en mucho tiempo—. No sé cómo agradecerle.

Él la miró con los ojos brillantes.

—Solo déjeme seguir viéndola. Con eso me doy por pagado.

Martina bajó la mirada, y por primera vez, Sabina vio algo en el rostro de su tía que nunca había visto: timidez.

Tal vez, pensó Sabina, no soy la única que guarda secretos en esta familia.

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Laura Ojeda
hay que final... llore de nuevo... se murio de viejito vivieron felices ... hermos historia gracias adri
kadi
excelente historia autora felicidades
kadi
que hermosa historia, tan real como la vida misma, con un inicio bastante triste y perturbador pero tan cierto en esas épocas, excelente final me encantó de principio a fin!!👏👏
Vanessa Fernandez Ocando
felicidades muy buena me encanto
Milcaris
Te toco meter la lengua, el orgullo, coraje, altanería y más dónde no te da el sol 🤣🤣
Milcaris
Esa es mi chica 💪🏻💪🏻💪🏻
mere sanchez
gracias hermosa historia, aunque me hubiera gustado que Ernesto no hubiera muerto y disfrutara de sus nietos, pero fue otra de tus novelas maravillosas, felicitaciones 👏👏
Milcaris
Se quedó corta con las palabras y fue educada. Tenía que sacarla por los pelos.
Milcaris
Que lindo como Abel ya le dice mamá con más libertad 💞🥰
Laura Ojeda
por favor ya dejenla en paz..
Laura Ojeda
hayyy me saieron lagrimitas... al fin abel tiene a mama y papa 🥰
Yaz
se me salieron las lágrimas, Ernesto fue un hombre de verdad 👍
Milcaris
Don Pedro se sabe que no es fácil pero vea como La Señora a cambiado tanto
Yaz
Abel todo un ejemplo 👍👍
Laura Ojeda
sabina... genia no te dejes por esa suegra fasidiosa.... gracias adri 🥰🥰
Yaz
🔥🔥🔥💥💥👍👍
Marisel Rio
💞💞💞💞💞No hay palabras para describir está novela es hermosa de principio a fin
Está llena de amor y superación
Super recomendable 💞💞💞💞
Marisel Rio
💕💕💕💕Gracias por estos capítulos tan lindos y atrapante 💕💕💕
Yaz
👍👍👍un poco de justicia
Paola Ferradás
Muy bien, esos malditos nunca la cuidaron
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