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El Rumbo De Las Estrellas

El Rumbo De Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Romance / Romance de oficina / Amor eterno
Popularitas:134
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Renovales

de una casualidad paso a una historia completa

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Renovales para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Unos días después, la familia visitó una comunidad masai que vivía cerca de la selva. El jefe de la comunidad, Mwangi, les dio la bienvenida con una ceremonia tradicional —los hombres bailaron y cantaron, y las mujeres les regalaron collares de cuentas.

—Ustedes son bienvenidos en nuestra tierra —dijo Mwangi. —Sabemos de su trabajo en América Latina, y estamos contentos de trabajar con ustedes para proteger la selva.

Luna llevaba a Sol en el porta-bebés, y una niña masai de diez años se acercó para mirarlo. Le dio a Sol una pulsera de cuentas rojas y azules.

—Para el pequeño guardián —dijo la niña, con una sonrisa.

Sol miró a la niña y sonrió. Todos se emocionaron —era un signo de que las culturas se estaban uniendo.

Mientras hablaban con Mwangi, se enteraron de que la deforestación era causada por gente que cortaba madera para vender y para hacer espacio para la ganadería.

—Tenemos un plan —dijo Martín. —Vamos a crear una reserva natural en la selva, y a ayudar a la comunidad a desarrollar actividades sostenibles —turismo responsable, cultivo de cosechas orgánicas y cría de ganado en zonas designadas.

—Nos gusta la idea —dijo Mwangi. —Pero necesitamos ayuda para aprender estas actividades.

—Nosotros te ayudaremos —dijo Mateo. —Y traeremos voluntarios de América Latina para enseñarles.

—Y yo escribiré sobre la comunidad y el plan para difundir el mensaje —dijo Luna.

Mwangi asintió. —Juntos, podemos proteger la selva y mejorar la vida de la comunidad.

Esa tarde, la familia ayudó a la comunidad a plantar árboles en una zona donde se había cortado mucha madera. Sol estaba en una cuna cerca, y todos trabajaron alrededor suyo. Luna tomó fotos de la actividad, y Mateo enseñó a la gente cómo plantar los árboles para que crecieran fuertes.

Por la noche, se sentaron alrededor de un fuego con la comunidad. Mwangi le contó a Sol cuentos sobre las estrellas africanas —cómo las usaban para encontrar el camino en la sabana.

—La estrella que los une es la misma que nos guía a nosotros —dijo Mwangi. —Todos estamos conectados por el cielo.

 

Los siguientes meses fueron intensos. La familia trabajó con la comunidad masai para desarrollar el turismo sostenible —construyeron cabañas ecológicas en la selva, y enseñaron a la gente cómo dar recorridos guiados por la zona, explicando sobre la naturaleza y la cultura masai.

Mateo continuó sus estudios sobre los animales —descubrió que la selva de Tanzania era el hábitat de una especie de mono en peligro de extinción, y empezó un proyecto para protegerlos.

Luna escribió artículos y un nuevo capítulo para su libro sobre la Red Estrella en África. La noticia se extendió, y turistas de todo el mundo empezaron a llegar a la reserva. Los ingresos se usaron para mejorar la vida de la comunidad —construyeron una escuela y un centro de salud.

Sol tenía seis meses y estaba empezando a decir palabras simples —"mamá", "papá" y "estrella" (que decía como "es-tre-ya"). Todos se alegraron mucho cuando lo escucharon.

—Él ya sabe el nombre de nuestra estrella —dijo Luna, con emoción.

Una tarde, mientras los turistas hacían un recorrido por la selva, vieron un grupo de monos que Mateo estaba protegiendo. Los turistas tomaron fotos y se maravillaron con la belleza de la naturaleza.

—Esto es lo que la Red Estrella representa —dijo Luna a los turistas. —Proteger la naturaleza y permitir que la gente la conozca sin dañarla.

Mientras hablaban, Sol se despertó y miró hacia el cielo. La estrella brillaba clara, aunque era de día. Todos sabían que estaba cuidándolos.

Un mes después, la reserva natural fue oficialmente inaugurada. La gente de la comunidad, los voluntarios y los turistas se reunieron para celebrar. Mwangi se subió a una plataforma y habló:

—Hoy celebramos la victoria de la naturaleza —dijo él. —Gracias a la familia Sosa y a la Red Estrella, la selva está protegida, y la vida de la comunidad ha mejorado. Esta es la fuerza de la unión, de las diferentes culturas que se unen por un propósito común.

La gente aplaudió con fuerza, y Martín le dio a Mwangi una placa con el logo de la Red Estrella.

 

Después de tres meses en Tanzania, la familia volvió a Paraguay. Sol tenía nueve meses y estaba empezando a caminar con ayuda. Doña Ana y Juan les esperaban en el aeropuerto con flores y regalos.

—Mi nieto ha crecido tanto! —dijo Doña Ana, abrazando a Sol.

—Y ya camina! —dijo Juan, sonriendo.

Mientras iban al apartamento, Sol miró hacia el cielo y vio la estrella. Levantó la mano y dijo:

—Estrella... mía.

Todos se quedaron mudos. Era su primera frase completa.

—Él dice que la estrella es suya —dijo Luna, con lágrimas de felicidad.

—Sí —dijo Mateo. —Y lo es. Es el guardián, y la estrella le pertenece.

Esa noche, organizaron una fiesta en el apartamento para celebrar el regreso y la primera frase de Sol. Los amigos y familiares vinieron, y todos cantaron y bailaron. Doña Ana le leyó a Sol los cuentos que había escrito, y Sol escuchó con atención, mirando hacia la ventana donde la estrella brillaba.

Mientras celebraban, Martín recibió una llamada de la organización internacional. Le dijeron que la Red Estrella había sido nominada a un premio internacional de protección ambiental —el Premio Mundial de la Naturaleza.

—¿De verdad? —preguntó Martín, con emoción.

—Sí —dijo la voz del teléfono. —Ustedes han hecho un trabajo increíble en América Latina y África, y lo merecen. La ceremonia será en Suiza en dos meses.

Martín miró a la familia. Todos tenían expresiones de sorpresa y alegría.

—Vamos a todos —dijo Camila. —Incluyendo a Sol.

 

Los siguientes meses fueron llenos de trabajo. La familia preparó la presentación para el premio —Mateo hizo un video sobre los proyectos de la Red Estrella, Luna escribió el discurso y Martín preparó las diapositivas.

Mientras tanto, Sol continuó creciendo —cumplió un año y dio su primer paso solo. Todos estaban ahí para verlo —estaba en el parque de Luque, donde Camila y Martín se habían casado. Sol caminó tres pasos hacia la estatua de un árbol, y luego se cayó suavemente. Mateo lo cogió y lo abrazó.

—¡Lo hizo! —gritó Mateo. —Sol dio su primer paso solo!

Luna se emocionó y lloró. —En el parque donde empezó todo —dijo ella. —Es perfecto.

Doña Ana le dio a Sol un regalo de cumpleaños —un pequeño árbol de plástico que se podía plantar en el jardín, con una etiqueta que decía: "El primer árbol del guardián".

Sol cogió el árbol y lo acercó a su pecho. Todos se rieron —ya sabía que los árboles eran importantes.

Una tarde, mientras preparaban la presentación para el premio, Sol caminó hasta la mesa donde estaban las diapositivas de la Red Estrella. Tomó una foto de la estrella y se la mostró a Luna.

—Estrella —dijo él, con una sonrisa.

Luna cogió a Sol y le dijo: —Sí, mi amor. Esa es nuestra estrella, y pronto iremos a Suiza para hablar de ella.

 

Dos meses después, la familia se dirigió a Suiza. El viaje fue largo, pero Sol estaba tranquilo, jugando con su árbol de cumpleaños. Cuando llegaron a Ginebra, donde se llevaba a cabo la ceremonia, fueron recibidos por el organizador del premio.

La ceremonia se llevó a cabo en un centro grande, con personas de todo el mundo —científicos, ambientalistas, políticos y empresarios. Sol llevaba un traje pequeño y elegante, y todos se encariñaron con él.

Cuando llegó el turno de la Red Estrella, Martín se subió al escenario con Camila, Luna y Mateo. Sol estaba en los brazos de Luna. Martín empezó la presentación, hablando de los proyectos en América Latina y África.

Mateo mostró el video, y Luna leyó el discurso:

—La Red Estrella empezó con un amor —dijo ella, mirando a Camila y Martín. —Un amor que se unió por una estrella, y que se convirtió en un propósito: proteger la naturaleza y unir a las culturas. Hoy, con nuestro hijo Sol, el nuevo guardián, queremos decir que el futuro de la Tierra está en las manos de las próximas generaciones. Y nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar la Tierra para ellos.

Cuando terminó el discurso, la audiencia aplaudió con fuerza. Sol miró a la audiencia y sonrió, y todos se rieron.

Luego, los jueces anunciaron los ganadores. La Red Estrella ganó el premio. Martín se subió a recogerlo, y dijo:

—Este premio no es solo para nosotros —dijo él. —Es para todas las comunidades, todos los voluntarios y todas las personas que trabajan para proteger la naturaleza. Y es para nuestro hijo Sol, y para todas las crianças del mundo —ellos son el futuro.

La audiencia aplaudió con más fuerza, y Sol levantó la mano y gritó: —Estrella!

Todos se emocionaron —era el mensaje perfecto.

 

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