Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧Abuelo୨୧
—Bien, señor Taehyun. Ya limpié todo —informó Younghoon con voz seria, de pie en medio de la sala impecable.
Taehyun observó a su alrededor.
No quedaba rastro del desorden de antes. Ni botellas. Ni olor a alcohol. Nada.
—Bien —respondió—. Ahora quiero que compres desinfectante, alcohol en gel, vaporizadores… ya sabes, todo lo relacionado con higiene. Cubrebocas. Sábanas nuevas.
Younghoon asentía mientras anotaba con rapidez.
—Ah, y verduras y frutas —añadió Taehyun, sin apartar la mirada del lugar.
Younghoon levantó la vista y sonrió con incredulidad.
—Wow… señor, está hecho todo un señor de casa.
Rió suavemente.
Taehyun no sonrió.
—No —corrigió—. Ya soy padre.
Miró de nuevo cada rincón, como si midiera los peligros invisibles.
—Y debo sacar de mi vida todo lo que pueda dañar a mis hijos.
Su voz no tembló.
Pero la decisión ya estaba tomada.
En ese momento, su teléfono vibró.
Lo tomó de inmediato.
—¿Hola? ¿Qué pasó, Ariana? —preguntó con preocupación—. ¿Noah está bien?
Hubo silencio.
Luego…
—¿Hola…? —dijo una voz pequeña, insegura.
El corazón de Taehyun se detuvo.
—¿Hola? —tragó saliva—. ¿Quién habla?
—Papi… soy Noah —susurró, como si temiera romper algo—. Theo, dame…
—¡HOLAAA PAPÁ! —gritó Theo con toda la emoción del mundo.
—¡No grites! —lo reprendió Noah de inmediato—. Mamá nos va a escuchar.
Taehyun cerró los ojos un segundo, conteniendo la emoción.
—Niños… ¿qué hacen hablando por el teléfono de su mamá? —preguntó con voz suave, pero firme.
—Te extrañamos —dijo Noah—. Y queríamos escucharte…
—Pero Theo sabe más —añadió, pasándole el teléfono.
—¡Papá! —dijo Theo—. ¿Dónde trabajas?
Taehyun abrió la boca para responder.
—Bueno, yo…
—¡KANG TAEHYUN!
El grito femenino resonó fuerte, cortante.
Taehyun se tensó.
—Niños… perdón —dijo rápido—. Debo cortar. Los amo, ¿sí?
Colgó.
Del otro lado, el silencio fue inmediato.
Noah bajó lentamente el teléfono.
Sus labios temblaron.
—Quiero a papá, Theo…
Las lágrimas comenzaron a caer.
Theo lo abrazó fuerte, como si quisiera protegerlo del mundo.
—No llores… papá estaba ocupado —dijo, aunque también le dolía—. Pero escuché su nombre.
Sonrió, decidido.
—Le preguntamos al tío Adrián.
Eran casi las cinco de la mañana cuando dos pequeñas manos sacudieron a Adrián sin piedad.
—Tío…
—¡TÍO!
—¿Qué pasa…? —gruñó medio dormido—. Niños, son las cinco de la mañana…
—¿Qué es un Kang? —preguntó Noah, frotándose los ojitos.
Adrián parpadeó.
—¿Kang? —pensó—. Es una empresa. Muy grande. De moda.
Los niños se miraron.
Y sonrieron igual.
Salieron corriendo a su cuarto.
—¡Mirá! —dijo Theo, señalando la pantalla—. Papá trabaja acá.
—¡Wow! —susurró Noah—. ¿Y si vamos hoy?
Theo sonrió como un general en guerra.
—Operación: ver a papá.
Chocaron las manos.
Ariana se despertó sobresaltada, recordando lo que Taehyun le había dicho la noche anterior.
Se levantó apurada, no desayunó y salió corriendo sin notar las dos miradas curiosas siguiéndola.
Minutos después, los gemelos salieron sigilosos.
Pidieron un taxi.
El conductor los miró por el espejo, enternecido.
—¿Solos?
—Vamos a ver a nuestro papá —respondió Theo, serio.
El hombre sonrió.
—Suban. Hoy viajan gratis.
El edificio era enorme.
Demasiado grande para dos niños tan pequeños.
Theo tomó la mano de Noah con fuerza.
—No te sueltes.
—¿Y si nos perdemos? —susurró Noah.
—El jefe nos va a ayudar —respondió Theo—. Seguro sabe dónde está papá.
Caminaron… hasta chocar con alguien.
—¿Y ustedes quiénes son? —dijo Bianca, cruzándose de brazos—. ¿Quién los dejó entrar? Esto no es una guardería.
—Vinimos a ver a nuestro papá —respondió Theo, serio, colocándose delante de Noah.
Bianca soltó una risa cruel.
—¿Su papá? ¿Aquí? —los miró con desprecio—. No inventen cuentos. Seguro son hijos de alguna empleada inútil.
Noah asomó la cabeza.
—Nuestra mamá no es ninguna inútil… —dijo—. Es hermosa. Es una princesa.
Bianca rió más fuerte.
—¿Y quién es ella? ¿Una pobretona? No me sorprende… seguro tuvo hijos con cualquiera.
—BIANCA.
La voz hizo temblar el aire.
Taehyun estaba allí.
—Yo… yo… —balbuceó ella—. Estos niños vinieron a molestar.
—CÁLLATE.
Ni siquiera la miró.
Se agachó frente a los niños.
—¿Están bien?
Asintieron.
—¿Qué hacen aquí? —los reprendió suavemente—. ¿Su mamá sabe que están aquí?
—Vinimos a ver a nuestra mamá Ariana —dijo Theo—. Era un plan secreto.
Bianca palideció.
—¿Son… hijos de Ariana?
Taehyun la miró con frialdad.
—Y aun así los trataste mal —dijo—. No me sorprende viniendo de vos.
Levantó a Noah en brazos y tomó la mano de Theo.
—Vamos a mi oficina
—Te van a poner del lado de ellos —escupió Bianca.
—Ellos tienen más corazón que vos en toda tu sangre.
Los niños entraron felices a la oficina.
—¿Por qué vinieron así? —preguntó Taehyun.
—Porque Noah quería ver a papá —explicó Theo.
Taehyun se agachó.
—¿Es verdad?
Noah lo abrazó con fuerza.Mientras tanto, el padre de Taehyun caminaba furioso por el pasillo.
—Mi esposa gastó siete millones —dijo seco—. Dijo que era una sorpresa.
—Señor, su hijo está en la oficina.
Cuando abrió la puerta…
—¡PAPÁ! —gritó Theo.
Vio a su hijo abrazando a dos niños idénticos.
—¡Papá! —Taehyun se tensó.
—¡ABUELO! —gritaron los gemelos, corriendo hacia él.
—¿A… abuelo yo? —se señaló, incrédulo.
En ese instante, Ariana entró corriendo.
—¡Niños! ¿Qué hacen aquí?
—¡Mamá!
Ella miró a Taehyun. Luego al hombre.
—¿Qué está pasando aquí?
Taehyun tragó saliva.
—Sorpresa, papá… —sonrió incómodo—. Tenés dos nietos. Gemelos. De cinco años.
El silencio fue absoluto.
El destino ya no pedía permiso.