Hace mil años, el sol se extinguió. Hoy, la humanidad se aferra a la vida en Aethelgard, una colosal metrópolis flotante que sobrevive drenando la energía del Abismo. En este mundo, tu valor se mide por tu Núcleo de Esencia, y el de Kaelen era basura.
Como un simple Recolector, Kaelen arriesgaba su vida en las profundidades para que la élite viviera en el lujo. Pero la lealtad no existe en el Abismo. Traicionado por su capitán y apuñalado por la espalda por sus propios compañeros, Kaelen es arrojado a las fauces de la oscuridad eterna.
Sin embargo, el destino tiene otros planes. En el fondo del abismo, donde el tiempo no existe, Kaelen tropieza con los restos de una deidad olvidada. Al borde de la muerte, toma una decisión que cambiará el orden del universo: devorar el corazón de un dios.
Ahora, con un sistema de poder oscuro despertando en sus venas y una sed de venganza que podría incinerar los cielos
NovelToon tiene autorización de Choly Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Carnicería bajo la Tormenta
El cielo sobre el "Nido del Cuervo" se había tornado de un color púrpura hematoma. Una tormenta de ceniza eléctrica azotaba el desierto, reduciendo la visibilidad a apenas unos metros. Sora y sus hombres se agolpaban tras las barricadas de la entrada, sus rostros pálidos mientras observaban los radares.
—Se acercan —susurró Sora, apretando su rifle—. Doce firmas de energía. Son la unidad "Sombra de Cobalto". No son recolectores, son asesinos profesionales del Consejo.
—Quédense atrás —la voz de Kaelen sonó como el crujido de piedras molidas.
Caminó hacia el exterior, ignorando las advertencias de los rebeldes. Cada paso que daba dejaba una huella de escarcha negra en la ceniza. Su cuerpo, desnudo del torso para arriba, revelaba una red de cicatrices que ahora brillaban con una luz violácea. Su [Primer Despertar de Divinidad] estaba al 90%. Necesitaba este combate para romper la última barrera.
A cien metros, doce figuras surgieron de la bruma de ceniza. Vestían armaduras sigilosas de alta tecnología que los hacían parecer espectros metálicos. Sin una palabra, el escuadrón abrió fuego.
No eran balas ordinarias. Eran proyectiles de plasma de alta densidad que silbaban a través de la tormenta.
Kaelen no buscó cobertura. Extendió su brazo derecho y la Segadora de la Deidad se desenrolló, girando a una velocidad tal que creó un torbellino de sombras a su alrededor. Los proyectiles de plasma impactaban contra el muro de energía oscura y se disipaban en chispas inofensivas.
—¿Eso es todo lo que vale la vida en Aethelgard? —rugió Kaelen.
Se impulsó hacia adelante con una Zancada de Relámpago tan potente que la onda de choque levantó una pared de ceniza a sus lados. En un parpadeo, estaba frente al primer asesino.
—[Punto Débil Detectado: Unión de la nuca] —susurró el sistema.
La hoz de Kaelen trazó un arco perfecto. El casco reforzado del soldado fue rebanado como si fuera papel, y su cabeza rodó por la duna antes de que su cuerpo siquiera supiera que estaba muerto.
—¡Formación de dispersión! ¡Usen los inhibidores de frecuencia! —gritó el líder del escuadrón por el canal de radio.
Los soldados restantes lanzaron granadas que estallaron en una red de estática azul, diseñada para anular la energía rúnica y los núcleos de esencia. Los rebeldes en la base gritaron al ver cómo sus propios equipos se apagaban.
Pero Kaelen no usaba energía convencional. Su poder provenía del Abismo, una fuente que la tecnología humana no podía comprender, y mucho menos inhibir.
Kaelen emergió de la nube de estática, su mano izquierda envuelta en una garra de oscuridad sólida. Atrapó al segundo soldado por el pecho y, con una fuerza bruta aterradora, hundió sus dedos a través de la armadura de Clase B.
—[Extracción de Médula] —activó Kaelen.
El soldado ni siquiera tuvo tiempo de gritar. Su vitalidad fue succionada en un suspiro, alimentando el núcleo hambriento de Kaelen. La marca de divinidad en su pecho brilló con una intensidad cegadora.
[Progreso de Evolución: 95%... 98%...]
—¡Es un monstruo! ¡Retirada, retirada! —el pánico finalmente se apoderó de los asesinos de élite.
—Nadie se retira de mi banquete —dijo Kaelen.
Lanzó la cadena hacia el cielo. Los eslabones de hueso se multiplicaron, extendiéndose como las costillas de una bestia titánica, y cayeron sobre los soldados que huían, empalándolos contra el suelo. Uno a uno, Kaelen los consumió, caminando entre ellos como un dios de la muerte cosechando su propia siembra.
Cuando solo quedó el líder, Kaelen se detuvo frente a él. El capitán de la unidad estaba de rodillas, su armadura destrozada, mirando con horror la figura que se alzaba sobre él.
—Dile a los Soberanos... —dijo Kaelen, agarrándolo por el cuello— ...que el desierto tiene un nuevo dueño.
Kaelen apretó el puño. Una explosión de energía negra surgió de su cuerpo, barriendo la tormenta de ceniza en un radio de un kilómetro. El cielo se despejó por un instante, revelando las estrellas muertas sobre el páramo.
[¡Evolución Completada!]
[Has alcanzado el rango: "Semi-Divinidad del Vacío"]
[Nivel: 21 -> 30]
[Nueva Habilidad Única: "Dominio del Soberano" (Área de efecto)]
Kaelen se giró hacia la base rebelde. Sora y sus hombres lo miraban con una mezcla de pavor y reverencia sagrada. Ya no veían a un refugiado, ni siquiera a un aliado. Veían el arma que finalmente podría derribar las murallas de Aethelgard.
Kaelen caminó hacia Sora y le arrojó el visor táctico del capitán enemigo a sus pies.
—Ahora, llévame a ese Altar de Ascensión —ordenó—. Es hora de que esta guerra deje de ser una defensa y se convierta en una invasión.