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Cautiva

Cautiva

Status: Terminada
Genre:Elección equivocada / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Amar es lindo, que te ame y elija vez tras vez la misma persona que amas, es inexplicable. Pero lamentablemente, en este mundo, hay demasiadas personas rotas, demasiadas personas tratando de curar sus heridas, demasiadas personas sin saber reconocer cuando son amadas y cuando solamente son un paso en la vida. Y muchas personas olvidan lo más importante, para amar a otros sin lastimar, primero debemos amarnos nosotros mismos

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19 La entrega

Ana Laura corrió.

No porque quisiera.

Sino porque el cuerpo reaccionó antes que la mente.

Las palabras de Jared seguían rebotando dentro de su cabeza como golpes sin descanso.

"Corre."

"Encuentra la verdad."

"Nunca fue una opción quedarte conmigo."

El bosque se volvió un borrón oscuro.

Ramas golpeándole los brazos.

Piedras bajo sus pies.

Respiración rota.

Pero lo peor no era el cansancio.

Era el vacío.

Porque detrás de ella… Jared ya no estaba huyendo.

Se estaba entregando.

Ana se detuvo de golpe.

El pecho le ardía.

El aire no le alcanzaba.

Giró.

Y escuchó.

Voces.

Más cerca.

—¡Ahí está uno!

—¡No la dejen escapar!

El corazón de Ana se disparó.

—¡No…! —susurró.

Pero no supo si era por ella.

O por él.

El impulso fue más fuerte que la razón.

Regresó.

Sin pensar.

Sin plan.

Sin lógica.

Solo con desesperación.

Volvió sobre sus pasos, esquivando ramas, bajando el terreno rocoso, ignorando el dolor en sus piernas.

Hasta que lo vio.

El claro.

Las luces.

Y a Jared.

Rodeado.

Cinco… no.

Seis hombres.

Armados.

Organizados.

Demasiado profesionales para ser simples rastreadores.

Jared estaba de pie.

Inmóvil.

Con las manos ligeramente separadas del cuerpo.

No estaba resistiendo.

Ana sintió que algo dentro de ella se rompía.

—¡Jared! —gritó.

Su voz atravesó el bosque.

Todos se giraron.

El silencio se volvió absoluto por una fracción de segundo.

Jared cerró los ojos.

Solo un instante.

Como si ese grito fuera lo único que no quería escuchar.

—Te dije que corrieras… —murmuró cuando abrió los ojos.

Ana avanzó sin miedo.

—Y te dije que no.

Uno de los hombres levantó el arma.

—¡Al suelo!

Ana se detuvo.

El aire se congeló.

Jared dio un paso hacia adelante.

—No le hagan daño.

La voz de él era firme.

Pero ya no tenía poder.

Uno de los hombres soltó una risa corta.

—No estás en posición de pedir nada.

Otro se acercó a Jared y le colocó unas esposas.

El metal sonó seco.

Definitivo.

Ana sintió rabia.

—¡Suéltenlo!

Jared la miró.

Y su mirada fue distinta.

No había sorpresa.

No había miedo.

Solo algo parecido a resignación.

—Ana… vete —dijo.

Ella negó.

—No.

—Esto no es para ti.

—¡Todo esto ES para mí!

Silencio.

Uno de los hombres se acercó a ella.

—Ella también viene.

Ana retrocedió.

—¡No me toques!

Jared alzó la voz.

—¡NO!

El grito lo detuvo todo.

Incluso a los hombres.

Jared respiró hondo.

—Ella no tiene nada que ver con ustedes.

Uno de los hombres lo miró.

—Eso no lo decides tú.

Jared apretó los dientes.

—Sí, sí lo decido.

Ana lo miró con incredulidad.

—¿Qué estás diciendo?

Jared la miró.

Y por primera vez… parecía completamente humano.

Roto.

—Ana… yo te traje hasta aquí.

El mundo se detuvo.

—¿Qué?

El silencio fue brutal.

Jared bajó la mirada.

—No solo te seguí.

Pausa.

—Yo sabía que esto iba a pasar.

Ana sintió que el aire desaparecía.

—No…

—Sí.

La voz de Jared se quebró.

—Desde el momento en que encontré tu nombre en los registros del orfanato… supe que si avanzábamos demasiado, ellos reaccionarían.

Ana lo miraba sin poder procesar.

—¿Entonces me usaste como cebo?

Silencio.

Jared no respondió.

Y eso fue la respuesta.

Ana sintió algo peor que el odio.

Traición absoluta.

—Eres… —su voz tembló— eres igual que ellos.

Jared cerró los ojos.

Como si esa frase le hubiera atravesado el pecho.

—No.

—¡Sí!

Ana dio un paso hacia él.

—¡Me trajiste aquí sabiendo que me iban a cazar!

Jared abrió los ojos.

Y lo que había en ellos era dolor.

Real.

Profundo.

—Y aun así… —susurró— intenté salvarte.

Silencio.

Uno de los hombres intervino.

—Se acabó la conversación.

Empujaron a Jared.

Ana reaccionó.

—¡NO!

Corrió hacia él.

Pero la detuvieron.

Dos manos la sujetaron.

Fuerte.

Demasiado fuerte.

—¡SUÉLTENME!

Jared intentó avanzar.

Pero las esposas lo frenaban.

—¡Déjenla! —gritó él.

El hombre lo golpeó.

Ana gritó.

—¡JARED!

El impacto lo hizo tambalear.

Y ese segundo fue suficiente.

Porque algo cambió en su mirada.

Ya no había estrategia.

Ni cálculo.

Solo decisión.

—No la van a llevar —dijo Jared.

El líder del grupo lo miró.

—Ya la tenemos.

Jared levantó la cabeza.

Y lo que dijo después hizo que el aire se volviera más pesado.

—Entonces llévenme a mí.

Silencio.

Ana dejó de respirar.

—No… —susurró.

Uno de los hombres se rió.

—Eso ya estaba planeado.

Jared miró a Ana.

Y su voz fue apenas audible.

—No te muevas.

Ana negó.

—¡No te atrevas a hacer esto!

Jared sonrió apenas.

Triste.

—Es lo único que puedo hacer bien.

Y entonces… lo empujaron hacia el vehículo.

Ana gritó.

—¡JARED!

Pero no llegó a él.

Lo alejaron.

Cada paso.

Cada segundo.

Cada metro.

Era una separación irreversible.

Ana luchó.

Se soltó.

Golpeó.

Pero era inútil.

Cuando el vehículo arrancó con Jared dentro…

el mundo de Ana se partió en dos.

El silencio después fue insoportable.

Los hombres seguían allí.

Pero Ana ya no los veía.

Solo miraba el polvo que había dejado el vehículo.

Respiraba rápido.

Descontrolada.

Rota.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó finalmente.

El líder la observó.

—Los que evitan problemas.

Ana lo miró con odio.

—¡Ustedes son el problema!

El hombre no respondió.

Solo hizo un gesto.

—Llévensela.

Ana retrocedió.

Pero ya no había bosque suficiente para esconderse.

Ni fuerza.

Ni escape.

Solo una verdad nueva.

Jared no la había abandonado.

Se había sacrificado.

Y ahora…

la estaban llevando hacia el mismo lugar del que él había intentado protegerla.

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Primi Mendez
pero no tiene sentido que diga que no podrá escaparse de su pasado si ella es lo que esta buscando. y lo que se busca siempre se encuentra /Bye-Bye/
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