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Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Los Gemelos Ocultos De Mi Esposo Mafioso

Status: En proceso
Genre:Mafia / Mujer poderosa / Reencuentro
Popularitas:10.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Victoria no huyó por falta de amor, sino por instinto de supervivencia. Al descubrir que el hombre que amaba, Dante Moretti, era el heredero de un imperio manchado de sangre, decidió que sus hijos no nacerían en una jaula de oro rodeada de enemigos. Cinco años después, bajo una identidad falsa y en la humildad de un pueblo costero, Victoria cría a León y Cristo. Los gemelos son el vivo retrato de Dante: poseen su mirada gélida y un temperamento indomable que ella lucha por suavizar.
​Dante, consumido por la amargura y la creencia de que Victoria lo abandonó por traición, ha pasado media década buscándola. Cuando una filtración de seguridad en su organización revela el paradero de su "única debilidad", Dante llega dispuesto a cobrar venganza. Sin embargo, el impacto de ver a dos pequeños guerreros con sus propios ojos cambia las reglas del juego. Ahora, Victoria debe volver al mundo que odia para proteger a sus hijos, mientras Dante descubre que el mayor peligro para su familia no está

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capitulo 16

​El amanecer sobre Westchester trajo una luz grisácea y fría, filtrándose por los ventanales de la sala de entrenamiento táctico, un búnker de alta tecnología oculto en los niveles inferiores de la mansión. El olor a pólvora quemada del ataque nocturno aún persistía en las fosas nasales de Dante, alimentando su necesidad de control.

​Frente a él, bajo la luz fluorescente, estaban León y Cristo. Llevaban ropa deportiva negra, uniformados por orden de su padre. Victoria observaba desde la galería superior, con las manos apretando la barandilla de acero hasta que sus nudillos se tornaron blancos. Para ella, esto no era una lección; era la profanación de su infancia.

​—Ayer sobrevivieron por instinto —comenzó Dante, caminando frente a ellos con las manos entrelazadas en la espalda, su voz resonando con una autoridad militar—. Pero el instinto sin disciplina es solo un suicidio retardado. En este mundo, si no dominas la estructura, la estructura te devora.

​Dante se detuvo frente a León. El niño mantenía la barbilla en alto, sus ojos grises —espejos exactos de los de su padre— fijos en un punto en la pared opuesta. No había sumisión en su postura, solo una resistencia elástica.

​—León, posición de alerta. Ahora —ordenó Dante.

​León no se movió. Ni siquiera parpadeó. Un silencio denso cayó sobre la sala. Los guardias apostados en las esquinas desviaron la mirada; nadie desafiaba a Dante Moretti dos veces.

​—He dicho: posición de alerta —repitió Dante, su voz bajando una octava, volviéndose un rugido sordo.

​—No soy uno de tus hombres con traje —respondió León, rompiendo finalmente el silencio. Su voz era pequeña pero cargada de un veneno adulto—. Ayer protegí a mamá porque quise, no porque tú lo ordenaras. No voy a jugar a los soldaditos para ti.

​Dante sintió una oleada de furia caliente subirle por el cuello, pero bajo esa rabia, algo más peligroso crecía: un respeto oscuro. Se acercó tanto a León que sus botas casi tocaban los pies del niño.

​—En esta casa, mi palabra es la ley física, León. Si te ordeno moverte, el universo espera que lo hagas.

​—Entonces el universo tendrá que esperar sentado —replicó León, cruzando los brazos sobre el pecho.

​Victoria, desde arriba, sintió que el corazón se le salía del pecho. "Detente, Dante", suplicó en silencio, pero sabía que intervenir ahora solo empeoraría la humillación de su hijo o la ira de su captor.

​El observador silencioso

​Mientras la tensión entre Dante y León amenazaba con estallar, Cristo permanecía en un segundo plano, pero no estaba inactivo. Sus ojos, rápidos y precisos, no estaban fijos en su padre, sino en los teclados de acceso, los sensores de movimiento infrarrojos que parpadeaban en las esquinas y la frecuencia de los radios de los guardias.

​Para Cristo, la disciplina militar era una distracción ruidosa. Él estaba buscando las grietas en la armadura del imperio.

​—Esa cámara de la esquina tiene un retraso de dos segundos en el barrido —dijo Cristo de repente, interrumpiendo el duelo de miradas entre su hermano y su padre.

​Dante se giró hacia el menor, frunciendo el ceño.

​—¿Qué has dicho?

​Cristo señaló con un dedo pálido hacia el domo de seguridad del techo.

​—El sensor térmico se recalienta cada diez minutos y se reinicia. Durante siete segundos, la puerta del sector B queda en modo manual. Si alguien supiera eso, no necesitaría un ejército para entrar aquí. Solo necesitaría un reloj.

​Dante se quedó mudo. Se alejó de León y caminó hacia la consola de control donde Marco estaba sentado.

​—¿Es cierto eso? —preguntó Dante.

​Marco revisó los registros con dedos temblorosos. Tras unos segundos, asintió con una palidez mortal.

​—Tiene razón, señor. Es un fallo en el firmware de la última actualización. No lo habíamos detectado.

​Dante volvió a mirar a Cristo. El niño no buscaba elogios; simplemente estaba constatando un hecho. Era aterrador. Mientras León era la fuerza bruta y la rebelión abierta, Cristo era el veneno silencioso, el analista que podía desmantelar un imperio desde adentro con solo observar.

​—¿Cómo lo supiste? —preguntó Dante, esta vez con una nota de curiosidad genuina.

​—Conté los parpadeos del led de estado —respondió Cristo con sencillez—. Los patrones irregulares siempre significan un error de lógica. Tu seguridad tiene mucha lógica, pero poca atención al detalle.

​Victoria bajó las escaleras corriendo, entrando en la sala de entrenamiento. Se interpuso entre Dante y sus hijos, cubriéndolos con su presencia.

​—¡Basta ya! —gritó, su voz rompiéndose—. No son tus soldados, Dante. No son herramientas para que encuentres fallos en tu sistema. ¡Son niños que deberían estar jugando, no analizando cámaras de seguridad ni desafiando a hombres armados!

​Dante miró a Victoria. Vio su dolor, su cansancio y el terror puro que sentía por el futuro de sus hijos. Pero luego miró a los gemelos. León seguía en su postura de desafío, e incluso en su silencio, irradiaba un liderazgo natural que hombres tres veces mayores que él nunca tendrían. Cristo seguía observando la sala, probablemente buscando una tercera forma de burlar la seguridad.

​—No lo entiendes, Victoria —dijo Dante, y su voz no tenía rastro de disculpa—. No los estoy convirtiendo en esto. Ellos son esto. Yo solo les estoy quitando el velo que les pusiste.

​Dante caminó hacia la salida, pero se detuvo junto a León. Le puso una mano pesada en el hombro. Esta vez, León no se apartó, pero su mirada seguía siendo una promesa de rebelión futura.

​—Mañana a la misma hora —dijo Dante—. León, trabajaremos en tu paciencia. Cristo, quiero un informe de todos los puntos ciegos que encuentres en el ala este.

​—No lo harán —sentenció Victoria.

​Dante se giró en el umbral, dedicándole una mirada cargada de una posesividad oscura y una verdad devastadora.

​—Lo harán, Victoria. No porque yo lo mande, sino porque León no soporta que nadie sea más fuerte que él, y Cristo no soporta que nada sea más inteligente que él. Su propia naturaleza los traerá de vuelta a esta sala.

​Dante salió, dejando a Victoria sola con los niños.

León finalmente relajó los hombros y abrazó a su madre, pero sus ojos seguían fijos en la puerta por la que se había ido su padre. Cristo se acercó a la consola de Marco, memorizando las secuencias de comandos antes de que el guardia cerrara la sesión.

​Victoria comprendió en ese momento la crueldad final de su situación. Dante no necesitaba usar la fuerza para corromperlos; solo necesitaba darles un espejo donde ver su propio poder.

con la luz del sol iluminando las cámaras de seguridad que Cristo ya había aprendido a burlar, y el eco del silencio de León, que era el grito de guerra de un futuro Capo.

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Lobe ❣️
👍❤️😘
Sofia Chavez Gutierrez
está de infarto!
casi me termino las uñas 😂
Jos Qui
porfavor sigue subiendo más capítulos porfavor ahorita también
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Estela Alfonzo
la historia es muy atrapante y me encanta los hijos como son unos genios y a la vez tan protectores. espero con ansias los capitulos
Jos Qui
hola excelente capítulos porfavor suba más capítulos ahorita
Jos Qui
para ver que más va pasar con ellos
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también
Estela Alfonzo
me tiene atrapada la historia 🥰
Celina Espinoza
🥰🥰
Celina Espinoza
me gusta los niños son muy protectores con su madre 🥰
María Serafina Abzueta Salazar
encantada con esta historia,su ingenio y creatividad mostrada en los personajes,sin repetir las aburridas víctimas, con personajes más audaces y
Maria de los Angeles Vega
Ya por favor , los dos son sufriendo bastante , es justo que triunfe el amor.
Y están los niños sus hijos..
Ella se equivocó el también.
Su amor está ahí , a pesar de todo .
El que perdona , es el que más ama..
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita también leerlos 👏👏👏
María Serafina Abzueta Salazar
que niños ☺️🥰👏👏 ése padre no la tiene fácil, parece que son reyes viejos en cuerpo infantil 🤭☺️.. encantadores...
Celina Espinoza
me parece interesante me gusta 🥰
Celina Espinoza
me gusta mucho 😘🥰los niño son muy inteligentes y protectores
Anacelimar Franco
me gusta tu historia
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