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HASTA QUE SEAS MÍA

HASTA QUE SEAS MÍA

Status: En proceso
Genre:Matrimonio contratado / Posesivo / Divorcio
Popularitas:23.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Enn Gómez

Isabella Mason creyó que su matrimonio con Alan sería para siempre. Lo amó, lo apoyó cuando no tenía nada y permaneció a su lado mientras él construía la vida que siempre quiso. Pero con el éxito llegaron la distancia, la ambición y la certeza de que amar a alguien no siempre significa ser suficiente para quedarse.
Cuando su matrimonio se derrumba, Alexander Blackwood aparece con una propuesta imposible: divorciarse y casarse con él. Alexander está a punto de anunciar su candidatura presidencial. Isabella necesita empezar de nuevo. El acuerdo parece sencillo. Hasta que deja de serlo. Porque Alexander Blackwood nunca entra en una historia por casualidad.

NovelToon tiene autorización de Enn Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Busqué nuevamente a Alexander.

Seguía al otro lado del jardín, hablando con un pequeño grupo de invitados. Serio, tranquilo, completamente seguro de sí mismo.

Exactamente como siempre.

Y, sin embargo, después de la conversación con su madre, me permití observarlo de una manera distinta.

Hay cosas que ni siquiera Alexander sabe resolver con tanta facilidad.

Las que realmente le importan.

No tuve demasiado tiempo para pensar en ello.

Mi madre se encontraba junto a la coordinadora del evento, revisando algo cerca de la terraza. Los fotógrafos empezaron a cambiar de posición y varias cámaras se acomodaron frente a la fuente. Nadie había anunciado nada todavía, pero aquel movimiento fue suficiente para que las conversaciones comenzaran a apagarse poco a poco.

Mi estómago se contrajo.

Había llegado el momento.

Alexander también lo notó. Se disculpó con las personas que lo acompañaban y comenzó a caminar hacia mí.

Lo vi acercarse mientras intentaba convencerme de que no tenía ninguna razón para ponerme nerviosa.

Sabía qué iba a ocurrir.

Lo habíamos hablado.

Todo aquello formaba parte del plan.

Y aun así, cuando llegó hasta mí y su mano se acomodó nuevamente en mi cintura, mi corazón comenzó a golpear con demasiada fuerza.

—¿Cómo te fue? —preguntó.

—Muy bien.

Sonreí.

Me observó durante un segundo, como si intentara decidir si debía preguntar algo más.

No lo hizo.

Su mano ejerció una pequeña presión sobre mi cintura.

—Es hora.

Asentí.

Caminamos juntos hacia el centro de la terraza.

Las voces disminuyeron conforme avanzábamos hasta convertirse en un murmullo lejano. No fue necesario pedir silencio. Uno tras otro, los invitados comprendieron lo que estaba a punto de ocurrir y comenzaron a girarse hacia nosotros.

Mis padres se encontraban frente a la fuente. Victoria había regresado junto a su esposo. Mi hermana permanecía cerca de mamá y, detrás de ellos, familiares y amigos se acomodaban buscando una mejor vista.

Decenas de miradas estaban sobre nosotros.

Pero cuando él retiró la mano de mi cintura y se colocó frente a mí, algo extraño ocurrió.

Todo aquello comenzó a importar un poco menos.

Sus ojos verdes encontraron los míos.

Durante un segundo pensé que diría unas cuantas palabras bonitas. Algo elegante, medido y suficientemente romántico para que las revistas pudieran convertirlo al día siguiente en un titular.

Alexander sabía manejar a la prensa.

Sabía exactamente qué decir frente a una cámara.

Por eso estaba preparada para escucharlo interpretar su papel.

No estaba preparada para lo que dijo.

—Cuando éramos niños, Isabella tenía la costumbre de aparecer en cualquier lugar donde yo estuviera.

Algunas personas rieron suavemente.

Yo también sonreí.

—Nuestras familias pasaban tanto tiempo juntas que era imposible imaginar una celebración sin ella. Cumpleaños, vacaciones, Navidades, cenas eternas... Tengo fotografías con ella de prácticamente todas las etapas de mi vida.

Una sucesión de recuerdos apareció en mi mente sin que pudiera evitarlo.

Toda una vida apareciendo, casi por "accidente", en las fotografías del otro.

—Después crecimos —continuó— y nuestras vidas comenzaron a llevarnos en direcciones diferentes. Pero había algo que siempre me resultó extraño contigo.

Su mirada permaneció fija en mí.

—Nunca pude recordar cuándo entraste en mi vida.

Mi sonrisa se desvaneció lentamente.

Alexander hizo una pequeña pausa.

—Con casi todas las personas puedes señalar un momento. Un lugar. Una primera conversación. Algún día en que dejaron de ser desconocidos.

Su expresión se suavizó.

—Contigo no.

—Porque cuando intento recordar mi vida antes de conocerte, no encuentro nada.

El jardín pareció quedarse todavía más silencioso.

—Durante mucho tiempo pensé que eso era lo normal —dijo—. Que podían pasar meses sin verte y que, tarde o temprano, volverías a aparecer en alguna cena, celebración o al otro lado de una habitación.

Bajó apenas la mirada, como si estuviera recordando algo.

—Hasta que dejaste de hacerlo.

Mi respiración se volvió más lenta.

Sabía de qué hablaba.

Los dos años que había pasado lejos de mi familia también habían sido dos años lejos de los Blackwood... lejos de él.

—Y fue entonces cuando entendí algo que debería haber sabido mucho antes.

Levantó nuevamente los ojos hacia mí.

—Hay ausencias que apenas notas.

Hizo una pausa.

—Y hay otras que cambian por completo un lugar.

Mi garganta se cerró.

No sabía por qué aquella frase me dolía.

Quizá porque conocía demasiado bien la sensación de descubrir cuánto espacio podía ocupar alguien después de marcharse.

—De pronto había demasiados sitios en los que esperaba encontrarte y ya no estabas.

Su voz bajó apenas.

—Y descubrí que te había convertido, sin darme cuenta, en una de esas certezas que uno cree que va a tener toda la vida.

—Cuando regresaste —continuó—, decidí que no quería volver a cometer el error de asumir que siempre habría otra oportunidad.

—No quiero esperar a la siguiente celebración para verte. Ni necesitar que nuestras familias organicen una cena para terminar sentado frente a ti.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Después de tantos años, creo que podemos dejar de depender de nuestras madres para encontrarnos.

Algunas risas suaves se escucharon alrededor.

Alexander me observó durante un instante antes de continuar.

—Quiero que estés en las cosas importantes de mi vida, Isabella.

La sonrisa desapareció poco a poco de su rostro.

—Pero también quiero que estés en las que nadie más va a recordar.

—En las mañanas que no tengan nada especial. En los viajes que salgan mal. En los días en que ninguno de los dos tenga nada interesante que contar.

Sus palabras estaban yendo mucho más lejos de lo que esperaba. Sonaba como un hombre enamorado.

Enamorado de mí.

Y no pude evitar sorprenderme de lo convincente que resultaba.

—Quiero que dentro de muchos años podamos mirar atrás y descubrir que la mayor parte de lo nuestro ocurrió precisamente ahí —dijo—. En todas esas pequeñas cosas que nadie vio.

—Quiero seguir encontrándote al otro lado de una habitación.

Su expresión se suavizó.

—Solo que preferiría no tener que cruzarla cada vez.

Alexander llevó una mano al interior de su chaqueta.

Los clics de las cámaras aumentaron de inmediato.

Sacó una pequeña caja negra y procedió a abrirla.

El diamante atrapó las luces de la terraza.

Entonces se arrodilló frente a mí.

—Te conozco desde hace prácticamente toda mi vida —dijo— y todavía siento que me faltan demasiadas cosas por saber de ti.

—Quiero saber qué lugares todavía quieres conocer. Qué sueños todavía no me has contado. Qué cosas van a hacerte feliz dentro de cinco años.

Hizo una breve pausa.

—Dentro de diez.

La caja permanecía abierta entre nosotros.

—Y quiero estar ahí cuando lo descubras.

Sabía que la mayoría de sus palabras no eran ciertas, aunque algunas sí pertenecían a nuestra historia.

Aun así, eran demasiado bonitas. Alexander había conseguido convertir aquella propuesta en algo tan romántico que, antes de que pudiera evitarlo, una lágrima se deslizó por mi mejilla.

Alexander sostuvo mi mirada.

Y entonces preguntó:

—Isabella Mason, ¿me concederías el honor de convertirme en tu esposo?

Yo sabía la respuesta.

Sin embargo, durante algunos segundos fui incapaz de pronunciarla.

Respiré.

—Sí, sí quiero casarme contigo.

1
mariela
Ahora sí después de esa deliciosa 😋😋😋🤤🤤🤤 consumación del matrimonio ya no hay vuelta atrás.
Ahora veremos qué hará la putizorra para entrometerse en esa relación 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Alexander e Isabella están poniendo las bases para un matrimonio sólido la confianza una de ellas, el apoyo mutuo de los dos Vanessa que haga y diga lo que quiera ahora sí que se consuma el matrimonio con un buen delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤.
Maria Angela Gini: escritora termine la novela porfavor
total 3 replies
mariela
Isabella hizo muy bien en contarle la verdad a Alexander para que después no haya malos entendidos entre ellos le dolio el engaño de ese infiel que se aprovecho de ella y la dejo en medio de la nada y el feliz lo bueno que no permitió que Alexander lo ayude que se joda el solo.
mariela
Ojalá y le cuente a Alexander lo que fue hacer con su hermana de su sospecha de que Alan había mandado las flores y fue su asistente para decirle que era inocente pero culpable de la infidelidad de que ya tenía 8 meses con la otra.
mariela
Vanessa será una piedra en el zapato de Alexander porque ella no se va a dar por vencida y ahora le toca darle un puesto en su campaña y va está pegada como garrapata por lo que se ve no acepta que el terminará con ella.
Entre los ramos de flores llegó uno de Alan Reed que quiere ahora con esas palabras no le creas.
Noiraly Tovar
Noooooooooooo jajajajajaja 🤭🤭🤭🤭 siempre quiero leer más 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Que encrucijada. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Así está bien, sin secretos, para no arriesgar nada. 👏🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Mal hecho de Isabella, se enojó con Alexander porque le ocultó lo de Alan y ahora ella le está ocultando algo peor. Ojalá y no sea una trampa de la venenosa, aparecida. 🧐🤔🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
En este punto, recordé una historia que leí hace bastante tiempo, dónde la susodicha resultó venenosa, obsesiva, loca, con montajes logró separar a los protagonistas por un tiempo. Sé que aquí no pasará 🙏🤔🤔🤔🤔🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
mariela: Será la misma que yo leí que se obsesiono puede ser 🤔🤔🤔❓❓❓
total 1 replies
Claudia Yanover
que tengas un lindo fin de semana y si sos Argentina FELIZ DÍA DE LA MADRE 🥰🥰
Noiraly Tovar
Que intriga.....que está pasando.....y esa perra no debió permitir que la tuviera cerca 🤬🤬🤬🤬
mariela
Nunca falta una mosca en la sopa llegó Vanessa con esa confianza de llamar "Alex" delante de Isabella y viene a ocasionar problemas entre ellos veremos que pasará en la campaña 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Isabella con el roce cotidiano con Alexander ya lo está viendo desde otra perspectiva como su esposo.
yaneth maria moreno hermoso
Hola. Queremos más capitulo por favor
Francisca Leguizamon
La novela esta muy buena se la recomiendo a pesar de que leí creo que menos de la mitad esta para deleitarse
Francisca Leguizamon
La novela esta muy buena se la recomiendo a pesar de que leí creo que menos de la mitad esta para deleitarse
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Bueno, buenísimo. 👏👏🤗🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Entonces quién le mandó los papeles del divorcio Sería que Alexander hizo algo? No creo.......mejor dicho, no quiero creerlo. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Y no habló de la mujer que estaba con él en la oficina, la amante, porque para estar tan tranquilos , durmiendo, tendría que ser alguien por quien tenía sentimientos, diría yo. 🤨🤔🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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