Valeria Silva lo perdió todo a los 24: su libertad, su dignidad y 2 costillas rotas a manos de Ricardo del Valle.
Escapó con 2.7 millones robados y una promesa: nunca más.
8 años después es CEO, madre de 118 niños rescatados y el objetivo #1 de Errol Musk, el hombre que trafica con “Oro Rojo”: niños.
Cuando Errol quema sus casas y secuestra a Ana, su hija de 8 años, Valeria deja de ser CEO.
Vuelve a ser superviviente.
Junto a Gael Torres, (su primer Amor) que mató a su ex por ella, lanzan Operación Cuna: rescatar a 844 niños y enterrar a 750 monstruos.
"No dejes monstruos sobre la faz de la tierra"
Tags: #Venganza #CEO #Mafia #MadreCoraje #Acción #RomanceAdulto #Thriller #BasadoEnHechosReales #Secuestros #Geopolítica
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Capítulo 18 : La deuda de Kimbal.
Madeira. Funchal. Casa do Farol. 3 meses después.
Amanece.
Huele a sal, a café y a falsa paz.
Gael corta leña en el patio, sin camiseta, su cicatriz del hombro ya es blanca, las otras 12 siguen rojas, se mueve bien. Sandra lo dejó nuevo. O casi.
Yo miro desde la cocina. María Silva en el DNI. Valeria Montero en las pesadillas.
Ana, ahora Inés, pinta en la mesa, un hombre en la playa. Negro. Alto. Tatuaje en el cuello. Lo lleva dibujando 3 días.
"Otra vez, cariño?", me agacho. "¿Quién es?"
Ella no levanta el lápiz. "El señor que mira. Tiene serpientes aquí", se toca el cuello. "Como el malo del barco."
Se me hiela el café, Koval tenía una víbora tatuada, en su cuello.
Sandra entra. Mochila. Bata manchada. Abrió una clínica aquí. 'Silva Veterinaria'. Tapadera perfecta.
"Tenemos problema", tira el móvil en la mesa. Noticia: X.
@kimballive 07:02
Hermano, la deuda está saldada. Los 28 están fuera. Pero quedaba uno. El hermano pequeño de Koval. Dimitri. Estaba en Ucrania. Ya no. Aterrizó en Lisboa ayer. Busca a una familia portuguesa con dos niñas. Tiene tu foto, Valeria. La del hospital.
Foto adjunta. Yo. Salida de urgencias. Box 7. Sangre en las manos.
Gael entra. Huele la tensión. Ve el móvil. Lee. No dice nada.
Va a la habitación. Vuelve con la Glock. La de Tito. Ya no la suelta ni para dormir.
"¿Cuántos hombres?", pregunta. Templario. Otra vez.
"No lo sabe ni Kimbal", Sandra niega. "Pero Dimitri no es Koval. Koval era bruto. Dimitri es... limpio. FSB. Estuvo en Bucha. Le dicen 'El Contable' porque no deja cabos sueltos."
Sofía, Lucía Silva, entra corriendo. "¡Mamá, Inés dice que el señor serpiente está en la valla!"
Nos asomamos.
Nada. Playa vacía. Valla blanca. Buganvillas.
Pero en la arena, justo fuera de nuestra propiedad, hay algo.
Un osito de peluche, nuevo con una nota clavada con cuchillo.
Gael salta la valla antes de que pueda pararlo. Lo agarra.
Nota: "Para Inés y Lucía. De vuestro tío Dimitri. Nos vemos a las 20:00. Solas vosotras dos. O la casa arde con todos dentro."
Debajo, una foto. Sandra saliendo de la clínica ayer. Con zoom. Con fecha. Con hora.
Nos tiene vigiladas.
Miro el móvil. Busco a Elon. No hay cobertura. Inhibidores. Ya empezó.
Sandra carga la Glock. "Plan?"
Gael mira el mar. Luego a las niñas. Luego a mí. "No van."
"Nos matará a todos", digo. Y es verdad. El Contable no amenaza. Audita.
"Lo sé", Gael me besa la frente, huele a leña y a guerra. "Por eso voy yo."
"Ni de coña", le agarro del brazo. "Acabamos de empezar a vivir, Gael. No te me mueres por un puto ruso."
Él sonríe. Triste. La misma del ático. La del 'suéltalo'.
"No voy a morir, Valeria, voy a negociar."
Saca el billete de 50, uno nuevo, lo guarda desde que llegamos y escribe detrás con un boli.
"Aquí empieza TU ruina. - G.T."
"¿Negociar qué?", Sandra apunta a la valla. "Ese cabrón quiere sangre."
"Le voy a dar una deuda", dice Gael. "Koval mató a 12 niñas antes de que yo lo matara. Dimitri lo sabe, Kimbal también. **La mafia tiene códigos. **Hermano mata a hermano, la deuda pasa."
Me mira. Ojos verdes. Duros. Enamorados.
"Yo maté a Koval. Yo le debo a Dimitri una vida. Voy a darle la mía, a cambio de vosotras tres."
"No", se me rompe la voz. "Te dije que iguales. Te dije que juntos. Mano derecha, mano izquierda, ¿te acuerdas?"
"Y por eso lo hago", me limpia una lágrima con el pulgar. Áspero. Real. "Para que mi mano izquierda viva. Tú, Sandra y las niñas. Sois mi mano izquierda, Valeria."
Se gira. Camina hacia la puerta.
Lo paro. Lo beso. Desesperada. Rabiosa. Como en el baño de Segovia, como si fuera la última vez.
Porque puede serlo.
Me.separo. Alzo con mi mano, mi móvil prepago.
"Si no vuelves a las 20:01", le digo. "Lo tiro al mar. Y el servidor de Alaska resucita, con una actualización: la dirección de Dimitri en Lisboa, su foto y la palabra 'Contable'. **Elon lo tiene todo. **Si caes tú, caen todos. Incluido él."
Gael me mira. Y por primera vez en 3 meses, se ríe de verdad.
"Joder, Silva. Eres el puto diablo."
"Soy tu mujer", le coloco bien el cuello de la camisa. "Y los Silva no pagan deudas. Las cobran."
20:00. Playa do Farol. Marea baja.
Dimitri está ahí. Traje. Sin armas visibles. Tatuaje de víbora subiendo por el cuello. 35 años. Ojos muertos. Igual que Koval. Pero pulcro.
Gael baja solo. Manos vacías. Billete de 50 en el puño.
Yo miro desde la ventana. Rifle de Tito en la mesa. Sandra apuntando. Las niñas en el sótano con Tik Tok en live con Kimbal.
Si Gael cae, el mundo arde. Otra vez.
Dimitri sonríe. Habla en ruso. Gael contesta en ruso. No sabía que hablaba ruso.
Se gritan. Se calman. Dimitri señala la casa, me señala a mí.
Gael niega. Le tiende el billete. Dimitri lo lee. Lo rompe.
Saca una pistola, "Mierda" apunta a la cabeza de Gael.
Yo pongo el dedo en el gatillo. Sandra susurra: "Espera..."
Gael no se inmuta, se arrodilla en la arena. Como hace 8 años cuando le tiré el bocadillo, en aquel instituto.
Y entonces Dimitri hace algo que no espero.
Baja la pistola, se arrodilla también.
Se abrazan. Como hermanos enemigos.
Hablan 30 segundos, Dimitri se levantas se marcha sin mirar atrás, sinn mirar la casa.
Gael se queda de rodillas hasta que la figura desaparece.
Luego se gira hacia mí, pálido. Pero vivo.
Sube. Entra. Cierra la puerta. Click.
"¿Qué coño pasó?", Sandra baja el rifle.
Gael bebe agua, tres vasos, sin parar. Luego habla.
"La deuda está saldada", dice. "Koval violó y mató a la hermana de Dimitri en 2018. De 14 años. Dimitri llevaba 6 años buscándolo para matarlo él. **Yo le hice el trabajo. **Le ahorré el pecado."
Se sienta. Me mira. "Somos familia ahora, Valeria. **La mafia rusa no mata familia. **La protege."
Saca algo del bolsillo. Lo que Dimitri le dio.
Una memoria USB. Roja. Con una víbora.
"¿Qué es?", pregunto.
"Los 28 tenían amigos", dice Gael. "Dimitri me dio sus nombres, sus direcciones, sus 'ositos'. **En Ucrania. En Dubai. En Madrid."
Conecta el USB al portátil.
Carpeta: "CONTABILIDAD".
Dentro: 214 nombres nuevos.
El mundo no ardió hace 3 meses. Solo se calentó.
Gael me mira. A Sandra. Arriba se oye reír a las niñas. Libres. Por ahora.
"La mano izquierda ya sabe, Valeria", dice. "¿Qué dice la derecha?"
Agarro el ratón, abro el primer archivo. Foto. Niño. 4 años. Kiev.
Y sonrío. La sonrisa del box 7, la de después de matar.
"Dice que tenemos trabajo, templario."