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Me Case Para Ser Libre

Me Case Para Ser Libre

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor eterno
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Rosalind Lancaster lleva diez años atormentada por una pesadilla que se repite una y otra vez.

Una boda.

Un hombre de ojos color malva.

Una noche de terror.

Y una muerte tan cruel que aún puede sentir el dolor al despertar.

Convencida de que aquellos sueños son recuerdos de una vida pasada, Rosalind ha jurado no volver a casarse jamás. Sin embargo, la presión de su familia aumenta cada día, y un matrimonio arreglado con un hombre mucho mayor parece inevitable.

Cuando su mejor amiga le propone un trato inesperado, Rosalind cree haber encontrado la solución perfecta: contraer un matrimonio temporal con Damien Blackwood, el frío y poderoso heredero de una de las familias más influyentes del país. Él necesita una esposa para reclamar un importante fideicomiso; ella necesita escapar de un destino que detesta.

Es un acuerdo simple.

Un año de matrimonio.

Sin amor.

Sin sentimientos.

Sin interferir en la vida del otro.

Pero convivir con Damien resulta mucho m

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18

Rosalind

Damien besaba demasiado bien.

Ese fue el pensamiento más absurdo que cruzó mi mente mientras lo veía salir corriendo detrás del hombre que había estado observándonos desde el acantilado.

Parpadeé varias veces para volver a la realidad.

—¡Damien! —grité inútilmente.

Él ya estaba demasiado lejos.

Sin perder un segundo corrí hacia la villa.

Entré casi sin aliento.

Rosa levantó la cabeza apenas me vio.

—¡Señora! ¿Qué ocurrió?

—¡Había alguien observandonos! Damien salió detrás de él. Rosa, busca a Marcelo... ¡Que envíe hombres a ayudarlo!

La expresión de la mujer cambió de inmediato.

—Enseguida.

Los empleados comenzaron a correr por los pasillos mientras yo subía las escaleras casi tropezando con el dobladillo del vestido.

Entré a nuestra habitación y abrí las puertas del balcón.

Desde allí podía verse gran parte de la playa.

—¡Enciendan las luces exteriores! —grité.

Un segundo después los enormes reflectores iluminaron la arena y los jardines cercanos.

Vi varias siluetas corriendo.

Una era Damien.

Las demás eran empleados de la villa armados con escopetas y linternas.

El desconocido desapareció entre la vegetación que rodeaba el acantilado.

Intenté seguirlos con la mirada.

Por unos segundos perdí completamente de vista a Damien.

Sentí un vacío en el estómago.

—Por favor...

No sabía a quién le estaba rogando.

Solo necesitaba verlo regresar.

Rosa apareció detrás de mí.

—Señora.

Me giré.

Ella sostenía un pequeño algodón impregnado en aceite perfumado.

La observé confundida.

—¿Qué sucede?

Sonrió con discreción.

—Su labial.

Me llevé una mano a los labios.

Estaban completamente corridos.

El calor me subió inmediatamente al rostro.

Qué vergüenza.

Tomé el algodón.

—Gracias, Rosa.

Ella fingió no haber notado mi sonrojo.

Yo fingí que podía ocultarlo.

---

Casi una hora después escuché voces provenientes del jardín.

Me asomé nuevamente.

Damien regresaba acompañado de Marcelo y varios hombres.

Parecía tranquilo.

Sin embargo, cuando entró a la casa pude notar que su camisa blanca estaba rasgada a la altura del hombro y que tenía varios arañazos en los brazos.

Bajé las escaleras casi corriendo.

—¿Quién era?

Me acerqué inmediatamente.

Tomé sus brazos con cuidado.

—¿Estás bien?

Él bajó la vista hacia mis manos.

Después volvió a mirarme.

—Estoy bien.

No es nada.

Marcelo intervino.

—Alertamos a la policía, señor Blackwood. Vendrán en unos minutos.

Damien asintió.

—Perfecto.

—También prepararán agua tibia y un paño limpio.

—Gracias, Marcelo.

Subimos a la habitación.

Apenas cerró la puerta dijo:

—Había un fotógrafo.

—¿Lo alcanzaste?

Negó con la cabeza.

—No.

Pero estoy casi seguro de que rompí su cámara cuando forcejeamos.

Aquello me dejó aún más intranquila.

—¿Por qué alguien nos tomaría fotografías?

Damien guardó silencio unos segundos.

Después comenzó a desabotonarse la camisa.

Me giré inmediatamente hacia la ventana.

Escuché la tela caer sobre la cama.

Sin querer, mi mirada se desvió un instante.

En una de las mangas permanecía la marca rojiza de mi labial.

No pude evitar sonreír.

Justo en ese momento llamaron a la puerta.

Marcelo entregó un cuenco de porcelana.

—Señora.

Tiene agua tibia con manzanilla y caléndula. Ayudará a desinflamar las heridas.

—Muchas gracias.

Cuando Marcelo salió, Damien tomó el recipiente.

—No hacía falta.

Se lo quité suavemente de las manos.

—Déjame ayudarte.

Él arqueó una ceja.

—¿Estás segura?

Lo señalé con el dedo.

—No empieces.

Una sonrisa divertida apareció en su rostro.

Humedecí la pequeña toalla y comencé a limpiar cuidadosamente los rasguños de sus brazos.

Su piel estaba tibia.

Algunas heridas eran superficiales.

Otras seguramente le dolían más de lo que admitía.

Mientras limpiaba una de ellas sentí su mirada fija sobre mí.

Levanté lentamente la cabeza.

Seguía observándome.

Con demasiada intensidad.

—Damien...

—¿Sí?

—No me mires así.

—¿Así cómo?

—Como si estuvieras intentando leerme la mente.

Él sonrió.

—Qué bien.

Esa era exactamente la idea.

Rodé los ojos.

—Te detesto.

—No es verdad.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Porque si realmente me detestaras no estarías curándome.

Me quedé sin respuesta.

Continué limpiando sus heridas.

Después de unos minutos terminé.

Él tomó otra camisa y unos pantalones limpios.

Volví a girarme.

—Ya puedes mirar.

Lo hice.

Parecía como si nunca hubiera peleado con nadie.

Negué con la cabeza.

—Los hombres son increíbles.

Él acomodó los puños de la camisa.

—Gracias por el cumplido.

Antes de que pudiera responder, ambos escuchamos pasos en el pasillo.

Damien sonrió.

—La policía llegó.

Lo miré sorprendida.

—¿Eres un perro? ¿Cómo escuchas eso desde aquí?

Se acercó lentamente.

—Qué linda eres, Rosalind.

Lo fulminé con la mirada.

—Me esfuerzo todos los días.

---

El comandante de la policía nos esperaba en la sala principal.

Era un hombre de unos cincuenta años, serio y de porte impecable.

Estrechó nuestras manos.

—Señores Blackwood.

Damien relató todo lo sucedido con absoluta precisión.

El oficial tomó varias notas.

—¿Tiene algún sospechoso?

Damien permaneció pensativo unos segundos.

—Podrían ser muchas personas.

Tengo negocios importantes, competidores y también enemigos.

No sería prudente señalar a alguien sin pruebas.

El comandante asintió.

—Comprendo.

Iniciaremos una investigación de inmediato.

Si aparece cualquier información, se la comunicaremos personalmente.

—Muchas gracias.

Cuando la policía se retiró, la villa volvió a quedar en silencio.

Un silencio distinto.

Más pesado.

Más íntimo.

Cenamos algo ligero sin hablar demasiado.

Yo no dejaba de pensar en aquel fotógrafo.

¿Quién era?

¿Qué buscaba?

¿Por qué precisamente nosotros?

Al regresar a la habitación cerré lentamente la puerta.

Me giré.

Damien seguía observándome.

Ninguno dijo una sola palabra.

Él dio un paso hacia mí.

Luego otro.

Hasta quedar muy cerca.

Levantó una mano y apartó con suavidad un mechón de cabello que había caído sobre mi rostro.

Sentí cómo mi corazón comenzaba a acelerarse.

—¿Sigues preocupada? —preguntó en voz baja.

Asentí.

—Un poco.

No respondió.

Simplemente acercó su rostro al mío.

Esta vez fue él quien tomó la iniciativa.

Sus labios encontraron los míos con una suavidad inesperada.

El beso fue más profundo que el anterior.

Más lento.

Más consciente.

Ya no había sorpresa.

Solo la necesidad silenciosa de sentirse cerca del otro después del miedo que ambos habían experimentado esa noche.

Cuando finalmente nos separamos, nuestras respiraciones seguían agitadas.

Lo miré unos segundos.

Después le di un pequeño golpe en el pecho.

Él soltó una risa baja.

—Eres imposible.

—No.

El imposible eres tú.

Sonrió de lado.

—¿De verdad no sabes quién pudo enviar a ese fotógrafo?

Lo observé fijamente.

—¿Lo sabes?

Su expresión cambió ligeramente.

—Todavía no.

Pero lo averiguaré muy pronto.

Guardé silencio unos segundos.

—Cuando lo descubras...

¿Me lo dirás?

Damien sostuvo mi mirada.

—Te lo prometo.

Sonreí con suavidad.

Esta vez fui yo quien acortó la distancia entre ambos.

Le di un beso breve sobre los labios.

—Entonces procuraré tener paciencia.

Él sonrió apenas.

Pero, mientras apagábamos las luces de la habitación, ninguno de los dos sabía que, en algún lugar de la ciudad, alguien observaba las pocas fotografías que habían sobrevivido al forcejeo... y sonreía al comprobar que el matrimonio Blackwood estaba comenzando a enamorarse justo como él había previsto.

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Mary Ney
Creo que la madre está metida en todo eso 😭
GiovannaXchelMayaCejudo
si la mamá de ella tiene algo que ver que poca madre la neta...
Mary Ney
Que triste que hayan perdido el bebé 😭😭😭
Mary Ney
Excelente drama muy buen narrado algo diferente a lo que leemos felicitaciones escritora
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames no!
en su propia casa, con su familia...
aquí hay un gatote bien encerrado... 😰😱😭
Liliana Torres
Hay no puede ser perdieron al bebé
GiovannaXchelMayaCejudo
oh 💩 oh 💩
esto está de Lokos 😰😱
GiovannaXchelMayaCejudo
que impotencia tan grande
Yadira Alvarez
hay cristo esto se pone bueno 🤦
Liliana Torres
Que loco esta
Mary Ney
Que tipo más loco.
Mary Ney
Eso es magia o que 🤭🤭
Mariela Alejandra Gonzalez
por dios que rompecabezas!!!
GiovannaXchelMayaCejudo
aquí está todo muy raro...
GiovannaXchelMayaCejudo
sus pesadillas se están volviendo realidad...
hay no que 💩😰😱
Mary Ney
Damian debes tener pantalones para cuidar a tu esposa e hijo ☺️
Yadira Alvarez
esto se enreda más 🤦
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames cada vez entiendo menos...
Yadira Alvarez
cristo como esta 🤦
Alexandra Ortiz Posada
Que cosa más hermosa😍
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