NovelToon NovelToon
Fénix: Renaciendo De Las Cenizas De La Vida

Fénix: Renaciendo De Las Cenizas De La Vida

Status: Terminada
Genre:Romance / Embarazo no planeado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

No sé en qué momento exacto mi vida dejó de ser “normal”. A veces pienso que fue un día cualquiera, uno de esos en los que el sol entra por la ventana como si nada pudiera romperse. Pero se rompió. Y no hizo ruido.
Me llamo Dara. Y antes de que todo cambiara, yo era solo una adolescente más con sueños demasiado grandes para mi realidad. Pero mi vida dio un giro de la noche a la mañana. Un giro que me hizo reinventarme, crecer de repente ... pero déjenme contarles algo: No hay dificultades grandes porque los sueños sí se cumplen

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 La noche en que dejé de sentirme sola

Nunca había entendido por qué algunas personas dicen que el dolor cansa más que cualquier trabajo físico.

Aquella noche lo comprendí.

Porque cuando salí de la casa de mis padres sentía que llevaba el peso de toda una vida sobre los hombros.

Las piernas me temblaban.

La cabeza me dolía.

Y el corazón...

El corazón parecía una herida abierta.

Había pasado años preguntándome qué ocurrió aquella noche de graduación.

Años imaginando respuestas.

Años culpándome.

Años pensando que todo había sido consecuencia de una mala decisión.

Y de pronto descubría que la verdad era mucho peor.

Mucho más oscura.

Mucho más dolorosa.

Mi padre lo había sabido todo.

Todo.

Y jamás me lo había contado.

Cuando llegué al edificio donde vivía, apenas fui capaz de subir las escaleras.

Tenía las llaves temblando entre los dedos.

Respiré profundamente.

Y abrí la puerta.

Fabio estaba sentado en el sofá.

Mateo dormia aún en el sofá y Fabio lo miraba sonriente, con ternura

Los dos parecían tan tranquilos que por un segundo deseé congelar aquella imagen para siempre.

Porque era lo único hermoso que había visto en todo el día.

Al escucharme entrar, Fabio levantó la vista.

Y bastó una sola mirada para que comprendiera que algo estaba mal.

Muy mal.

No preguntó nada.

No dijo nada.

Simplemente se levantó con cuidado para no despertar a Mateo.

Y caminó hacia mí.

Yo había prometido ser fuerte.

Había prometido no llorar.

Había prometido mantener el control.

Pero en cuanto Fabio me rodeó con los brazos...

Todo se rompió.

Las lágrimas comenzaron a salir sin control.

Escondí el rostro en su pecho.

Y lloré.

Lloré por la adolescente que fui.

Por la mujer que estaba intentando ser.

Por todas las respuestas que llegaron demasiado tarde.

Fabio no hizo preguntas.

No intentó detenerme.

No intentó solucionar nada.

Simplemente me sostuvo.

Y por alguna razón aquello ayudó más que cualquier palabra.

No sé cuánto tiempo pasó.

Quizás minutos.

Quizás una eternidad.

Cuando finalmente logré tranquilizarme un poco, Fabio apartó un mechón de cabello de mi rostro.

—¿Quieres hablar?

Negué lentamente.

Él asintió.

—Está bien.

Y aquello me hizo llorar otra vez.

Porque nunca me exigía más de lo que podía dar.

Más tarde llevamos a Mateo a su habitación.

Lo acostamos con cuidado.

Lo cubrimos con su manta favorita.

Y permanecimos unos segundos observándolo dormir.

—Se parece a ti cuando está serio.

Susurró Fabio.

Una sonrisa triste apareció en mis labios.

—Pobre niño — dije con lástima por aquella comparación

Fabio soltó una pequeña risa.

La primera de toda la noche.

Cuando salimos de la habitación, el silencio volvió a instalarse entre nosotros.

Pero esta vez era un silencio diferente.

No incómodo.

No pesado.

Simplemente necesario.

Fabio tomó su chaqueta.

—Debes estar cansada. Creo que será mejor que me vaya.

Sentí que algo se encogía dentro de mí.

Lo observé dirigirse hacia la puerta.

Y de repente me invadió una sensación horrible.

Una sensación de vacío.

No quería quedarme sola.

No aquella noche.

Antes de pensarlo demasiado, avancé.

Y sujeté suavemente su brazo.

Fabio se detuvo.

—¿Dara?

Mi voz salió apenas como un susurro.

—Quédate.

Él guardó silencio.

—No sé si sea buena idea.

Levanté la vista.

Y vi la lucha en sus ojos.

No porque no quisiera quedarse.

Lo sabía.

Sino porque estaba intentando hacer lo correcto.

Como siempre.

—Por favor. —Mi garganta volvió a cerrarse.—Te necesito.

Aquellas palabras parecieron atravesarlo.

Durante varios segundos permaneció inmóvil.

Y luego soltó un suspiro.

—Está bien.

Sentí un alivio tan grande que casi me hizo llorar nuevamente.

Nos sentamos en el sofá.

Uno junto al otro. Fabio paso un brazo sobre mis hombros y me acurruque en él.

Sin prisas.

Sin máscaras.

Sin intentar fingir que todo estaba bien.

Porque no lo estaba.

Y entonces le conté todo.

Absolutamente todo.

Le hablé de la investigación.

Del hombre que había puesto algo en mi bebida.

De la prisión.

De los años de silencio.

De la confesión de mi padre.

De la adopción.

De las mentiras.

De las heridas.

Mientras hablaba, Fabio no me interrumpió ni una sola vez.

Solo escuchó.

Y cuando terminé...

La rabia que vi en sus ojos me sorprendió.

—Debiste haber sabido la verdad desde el principio.

—Quizás.

—No quizás. Seguro. —Su mandíbula estaba tensa.—Te arrebataron la posibilidad de decidir.

Las lágrimas volvieron a mis ojos.

Porque era exactamente eso.

Me habían quitado la verdad.

Y nadie tenía derecho a hacerlo.

Fabio tomó mis manos.

—Escúchame bien.

Su voz fue firme.

Profunda.

—Nada de lo que ocurrió fue tu culpa.

Cerré los ojos.

Porque todavía había una parte de mí que necesitaba escuchar esas palabras.

Una y otra vez.

—¿Y si algún día esto nos alcanza?

Pregunté.

—No lo hará.

—No puedes saberlo.

—No. — Acarició suavemente mis dedos.—Pero sí sé una cosa.

Lo miré.

—¿Cuál?

Sus ojos encontraron los míos.

Y en ellos vi una certeza absoluta.

—Que te amo.

Mi respiración se cortó.

—Fabio...

—Y no voy a permitir que nadie ni nada nos separe.

Las lágrimas volvieron a deslizarse por mis mejillas.

Pero esta vez no eran lágrimas de dolor.

Eran lágrimas de alivio.

Porque por primera vez en muchos años no me sentía sola enfrentando el mundo.

Fabio levantó una mano.

Y acarició mi rostro.

—Ya no tienes que cargar todo tú sola.

Mi corazón se rindió por completo.

Me acerqué.

Y apoyé la frente contra la suya.

—Te amo.

Su sonrisa fue pequeña.

Hermosa.

—Lo sé.

—Presumido.

—¿Mucho?

La risa que compartimos fue suave.

Necesaria.

Como una luz después de una tormenta demasiado larga.

Entonces Fabio me besó.

No fue un beso apasionado.

Ni desesperado.

Fue un beso lleno de ternura.

De promesas.

De amor.

Un beso que parecía decir todo aquello para lo que las palabras ya no alcanzaban.

Y por primera vez desde que lo conocí dejé de luchar contra mis sentimientos.

Dejé de tener miedo.

Dejé de esconderme.

Aquella noche permanecimos juntos.

Hablando durante horas.

Recordando.

Soñando.

Imaginando un futuro que ya no parecía imposible.

Y cuando finalmente el cansancio venció al dolor...

Me dormí entre sus brazos.

Escuchando el latido tranquilo de su corazón.

Por primera vez en mucho tiempo no tuve pesadillas.

Porque aquella noche descubrí algo importante.

El amor no siempre llega para salvarte.

A veces llega para sentarse a tu lado entre los escombros.

Tomarte de la mano.

Y ayudarte a reconstruir lo que la vida destruyó.

Sin embargo, mientras yo comenzaba a encontrar paz...

Alguien más estaba pensando en mí.

Alguien cuyo nombre yo todavía desconocía.

Y que sostenía una vieja fotografía entre las manos.

Una fotografía tomada años atrás.

La noche de una graduación.

La noche que cambió mi vida para siempre.

1
Margarita Acuña Cerda
Sencillamente maravillosa novela una gran niña mujer unos padres asquerosos y un gran hombre mil felicitaciones hermosa 👏👏👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Que mujer niña
Más valiente 👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Insisto maldito viejo y la mamá peor aún
Margarita Acuña Cerda
Maldito viejo nunca estuvo para ella y ahora no la deja ser feliz hay pero que rabia me da
Margarita Acuña Cerda
Maldita perra como va a querer hacerle algo a mateo ojalá y se muera
Margarita Acuña Cerda
Espero que al final se queden juntos por favor autora 🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Hayyy pobre niña mujer que rabia que los papás la dejen sola 😭😭😭😭
Margarita Acuña Cerda
Hasta el momento está muy linda me encanta ,mi hija también es mamá soltera pero nosotros la apoyamos siempre 100% no entiendo con estos padres sin tan desgraciados 😭😭😭😭
ILBA NARVAEZ
una historia muy linda de resiliencia, de miedos que paralizan Pero los protagonistas están dispuestos a seguir a pesar de ellos.
meidi aguiar
excelente y hermosa historia de reflexión y valorización hacia uno mismo te felicito espero disfrutar muchas mas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play