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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5. Tutor indeseable.

Capítulo 5

Tutor indeseable.

Era jueves por la tarde, hacía poco más de un mes que Alexander no se reunía con su padre. Pero una llamada urgente de la clínica fue el catalizador de ese encuentro inevitable.

El eco de sus pasos resonaba con fuerza en el pasillo del Comando General. Aunque ya no vestía ningún uniforme y había dejado atrás las insignias y los rangos, los soldados aún se paraban firmes cuando Alexander Rivas cruzaba frente a ellos.

—Almirante Rivas —saludó un soldado al verlo acercarse a la puerta principal.

Alexander solo asintió. No era Almirante, no era nada. Apenas era el hijo del hombre que seguía ocupando el puesto de mando en ese lugar.

Golpeó la puerta dos veces antes de entrar.

El Capitán Rivas alzó la mirada con esa expresión cansada que los años y la enfermedad le habían tatuado en el rostro.

—¿Qué haces aquí, Alexander?

—¡Estás enfermo, y sigues siendo mi padre! ¿Qué tiene de raro que quiera venir a saber de ti?

—Podías mandar un mensaje como todo civilizado —dijo, con tono irónico.

—Me han dicho que te has negado a recibir el tratamiento para la bronquitis. Más adelante se va a transformar en algo peor.

El Capitán lo observó por unos segundos.

—He escuchado rumores —dijo al fin—. Dicen que te la pasas espiando a una alumna en la piscina del campus.

Alexander no respondió de inmediato. Tomó un portarretrato del escritorio y lo observó. Era la foto de su madre.

—Rumores... —pasó una mano por su rostro—. ¿De quién?

—Las mujeres jóvenes traen problemas, Alexander —se limitó a decir el Capitán—. Sobre todo para un hombre que debe medir sus pisadas.

La sala quedó en un silencio incómodo.

—No es lo que crees.

—¿Qué es entonces? ¿Acaso no reconoces tu propio reflejo en la historia? Pensé que eras de los hombres que no tropezaba dos veces con la misma piedra.

—Yo no soy tú —espetó Alexander. Su voz fue baja, pero firme.

—Por supuesto que no. Porque al menos yo tuve la decencia de casarme antes de arruinarle la vida a una mujer.

Alexander apretó la mandíbula.

El recuerdo cruzó su mente con la rapidez de un disparo.

La lluvia golpeando los cristales de su vehículo. Los gritos de su madre, él al volante. El rostro preocupado de Diana en el asiento del copiloto. El impacto. El fuego... La oscuridad.

—Ella no es Diana —dijo Alexander apretando los dientes.

El Capitán lo miró, casi con compasión.

—Todo parece diferente al principio. Pero siempre terminará quebrándose. Aléjate —ordenó el Capitán—. Te lo digo como hombre, no como tu padre. Déjala antes de que tu pasado le ensucie la vida. Antes de que la arrastres a ese agujero donde tú estás.

Alexander apretó los puños. La sola idea de dejarla le parecía insoportable.

—No puedo soltar algo que no poseo —dijo en voz baja antes de marcharse.

Horas más tarde, en el campus. Valentina había sido citada a la oficina del decanato.

—¿Problemas en cálculos, señorita Soler? ¿Hay algún problema con su tutor de aula? —preguntó el rector, cerrando su laptop—. Podemos sugerir un cambio temporal de...

—¡No! —exclamó Valentina, casi con un grito.

—Entonces... ¿Qué es lo que la tiene tan... distraída?

Valentina mantuvo la postura recta, la mirada fija en sus manos sobre el escritorio. No estaba acostumbrada a fallar. Al menos no en lo académico, pero Alexander sin dudas estaba siendo su mayor distracción.

—Solo fue un error —dijo ella, con tono diplomático—. Nada que no pueda resolver en unos días de práctica.

—No podemos permitirnos que su promedio sufra una caída significativa, señorita Soler. Usted es… nuestra alumna estrella. Imagen del campus en más de una ocasión. No podemos darle motivos a la prensa, ni mucho menos a su padre, de pensar que aquí no la cuidamos como se merece.

Valentina contuvo un suspiro. Sabía lo que venía después de eso. La presión de su padre una vez más la alcanzaba y no descansaría hasta asfixiarla.

—Le asignaré apoyo académico —dijo el rector. Girando un poco el rostro, llevando la mirada hacia la puerta entreabierta de la oficina contigua.

Eso, sin duda había sido una jugada que Valentina no había visto venir.

—Profesor Rivas —llamó el rector.

Alexander se acercó, impecable como siempre: camisa blanca, corbata apenas aflojada, mangas arremangadas hasta el antebrazo y una expresión de fastidio mal disimulada que llevaba a cuestas desde el primer día.

—¿Otra brillante idea suya, Rector? —preguntó, cruzando el umbral con una lentitud insoportable.

—Una sugerencia que no admite réplica—inquirió el rector—. Necesito que se haga cargo de las dificultades académicas de la señorita Soler. Clases privadas en las oficinas del decanato. Sin que los demás alumnos sepan. No podemos permitir que digan que hay preferencia.

—Pero la hay —escupió Alexander con sinceridad ácida.

—No se puede desafiar al señor Soler. O retirará su apoyo a esta institución. No le estoy pidiendo opiniones. Le estoy exigiendo que haga su trabajo.

Alexander la miró por primera vez desde que entró. Solo un instante. Pero bastó.

—Mis horas laborales están saturadas, a menos que quiera corregir exámenes de álgebra por mí, yo accedería a ser el niñero del señor Soler.

El rector le lanzó una mirada asesina.

Valentina sintió esa punzada eléctrica en el estómago. Una extraña incomodidad acompañada de algo más peligroso.

—¿Por qué yo? —preguntó Alexander, mirando fijo al rector.

—Porque usted no se deja manipular por apellidos ni por sonrisas bonitas —el rector cerró el expediente con un golpe seco—. Empezarán hoy mismo. Quiero ver resultados lo más pronto posible.

Alexander no respondió de inmediato.

—De acuerdo.

—Excelente. En la sala de juntas está todo dispuesto, inicien.

Cuando quedaron solos, Alexander no dijo nada. Caminó hasta la sala contigua. La puerta se cerró tras ellos con un golpe seco que sonó a sentencia.

Valentina tomó asiento en un extremo de la larga mesa de madera. Él lo hizo en el lado opuesto, abriendo su maletín con la brusquedad de siempre.

—Siento que... no quiere hacer esto —dijo ella, rompiendo el silencio.

—Es cierto, no quiero —respondió él. Su voz no tenía el menor rastro de amabilidad.

Sacó un cuaderno, marcadores y un libro de ejercicios.

—¿De verdad estás teniendo problemas en cálculo o solo estás jugando a ser imperfecta para desafiarme? —preguntó sin mirarla, pasando páginas con desdén.

—No todos fingimos ser perfectos, profesor. Algunos solo… tropezamos de vez en cuando.

Por primera vez en esa tarde, sus miradas se cruzaron. Fue breve. Pero suficiente para que algo se encendiera en el aire. Esa chispa silenciosa que amenazaba con incendiarlo todo.

—Empecemos.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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