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Cautiva

Cautiva

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Venganza / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

El silencio en la Catedral no era de devoción, sino de asfixia. Frente al altar, dos herederos de familias rivales se miraban, no con amor, sino con el frío reconocimiento de quienes han sido convertidos en peones. Mientras el sacerdote iniciaba los votos, el peso del deber familiar sellaba un destino que ninguno de los dos eligió, transformando el día de su boda en el inicio de su mutuo cautiverio.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ni siquiera sabía complacerlo en la cama

Damián quiso tocarle la frente a Natasha, pero ella lo rechazó, ¡no me toques!, dijo. Eres un monstruo, susurró con la indignación quemándole la garganta. Levantó la mano de forma instintiva para apartarle la suya, pero Damián fue más rápido.

Le atrapó la muñeca en el aire con agarre de acero, no para lastimarla, sino para demostrarle su dominio.

La cercanía de sus cuerpos era abrumadora. Natasha podía oler su perfume, una mezcla de madera y tabaco, y sentir la vibración de su respiración contenida.

Soy el hombre con el que te casaste, corrigió él en un susurro peligroso, sosteniendo su muñeca con firmeza antes de soltarla despacio. Y recuerda que eres mi esposa para todos los efectos.

Damián salió cerrando la puerta tras de sí, Natasha suspiró sin querer. Ella se acomodó en la cama a la que ya habían cambiado las sábanas.

En ese cuarto no había calidez alguna, solo una opulencia calculada.

Natasha se sentía morir con tanto golpe.

"Esta es la primera y la última vez que me golpeas, te lo juro, Damián", dijo para sus adentros.

Una semana después, Natasha ya se sentía bien del todo. La partera la visitaba, por lo menos, una vez al mes, pero ese día, por orden de Damián la fue a checar.

Matilde, te quiero pedir un favor, dijo Natasha.

Dígame, señora, dijo ella, tratando de hablar lo más quedo posible para que los de afuera no la escucharan.

Esta mañana vi una rata por ahí y les tengo temor, ¿podrías conseguirme un veneno poderoso para acabar con ella?

Matilde, la partera, se quedó pensando, se puso el dedo en la barbilla.

Sí, señora, se lo conseguiré, pero le advierto que es muy peligroso, procure ponerlo donde no se vea. Ese veneno es capaz de matar humanos también. Esta última frase la dijo arrastrando las palabras, como si intuyera las intenciones de Natasha.

Claro que tendré cuidado, dijo ella. ¿Podría decirle a Damián que necesito respirar aire fresco y oxigenado?

Por supuesto que sí, señora, en realidad es lo que necesita.

Gracias.

Los días siguientes, Natasha paseaba libre por el jardín. Blanca la acompañaba a todos lados, bajo la estricta vigilancia de Enzo y Salomón; Rubén solo la vigilaba en ocasiones, ya que él estaba de entrada por salida.

.

.

Aldair y sus amigas, esa noche se aventuraron a ir a la mansión, pero no contaban con los perros. Al verlos, se alebrestaron y empezaron a ladrar amenazantes.

Los chicos se pararon en seco, a sabiendas de que un paso en falso y tendrían a los perros encima de ellos.

¿Qué hacemos?, dijo Greysi, el temor reflejado en su rostro.

Por lo pronto, permanezcamos quietos, estos perros no se andan por las ramas, son capaces de comernos vivos.

Salomón oyó ladrar a los perros y fue a ver qué les pasaba.

Lobo, Sandor, quietos.

Salomón los amarró, ¿quiénes son ustedes y por qué entran como perro por su casa?

Somos amigos de Natasha, nuestro nombre no importa, queremos verla.

Vaya, vaya, ¿están exigiendo o pidiendo?

Lo que sea, pero queremos verla, dijo Aldair, el amor que le tenía a Natasha lo envalentonaba sin medir las consecuencias.

Deja le hablo al patrón a ver si le da permiso de bajar.

¿Cómo de que a ver si le da permiso?, ¿está encerrada, o qué?

No, pero ella no puede recibir amistades y menos si son hombres.

Si te fijas bien, son tres mujeres y yo, entonces, ¿cuál es el problema?

Está bien, ella no puede recibir visitas de nadie. Así que será mejor que se vayan, o suelto a los perros.

Está bien, por ahora ganas, pero regresaremos, eso tenlo por seguro, dijo Aldair en un tono más relajado.

No le hace que vengan 20 veces, les diré lo mismo cada vez.

Aldair no quiso insistir más, y mejor se fueron tranquilamente.

Va a estar difícil poder sacar a Nati de aquí, dijo Greysi, pasándose una mano por la frente perlada de sudor.

Difícil, más no imposible, la animó Aldair.

Ojalá y sea así, esto ya no me está gustando nada, dijo Astrid.

Ni a mí tampoco, dijo Nidia.

Buscaremos la manera, ya verán.

.

.

La partera le llevó el veneno, días después.

Tenga cuidado, es muy peligroso, este veneno puede matar a todo un regimiento, dijo Matilde.

Gracias, lo tendré, esta rata ya me tiene harta.

Bueno, yo me voy, nunca diga que yo se lo di.

Por supuesto que no, solo voy a matar una rata enorme.

Natasha estaba planeando su estocada final, ya no le importaba nada más, solo estaba ella y su bebé, solos contra el mundo.

Damián llegó esa noche dispuesto a poseer a su esposa, quiera o no.

Hola, querida, ¿cómo te sientes hoy?, dijo, dándole un beso en la boca antes de que ella pudiera reaccionar.

Ella se apartó sutilmente.

Damián, en una semana cumplo años, ¿podría hacer una cena especial?, solo nosotros.

¿Una cena especial?, ¿por qué no?, le diré a Blanca que vaya viendo lo que se necesite.

No te preocupes, yo puedo hacerlo, yo sé cocinar, y lo hago bastante bien.

Si así lo deseas, solo que Blanca y Rubén comprarán lo necesario.

De acuerdo, haré la lista de lo necesario. Solo seremos Salomón, Enzo, Blanca, tú y yo.

¿Y Rubén?, ¿por qué no lo incluyes a él?

Si quieres, pues también está invitado, gracias, Damián.

Solo que todo tiene un precio, dijo, acercándose a ella lo suficiente para que pudiera oler su perfume de tabaco y maderas.

Ella retrocedió hasta topar con la pared. Damián no desaprovechó la oportunidad, y comenzó a besarla y acariciarla, le arrancó el vestido sencillo. Sus manos recorrieron todo su cuerpo, totalmente excitado. Nada le impidió llegar al clímax. Aunque Natasha no participaba de su pasión, al menos, lo dejaba hacer lo que quisiera.

Debía mantener su confianza a costa de lo que fuera.

Sin importar que Damián la poseyera cuantas veces él quisiera.

Su plan debía salir a la perfección.

Damián guardaba mucho dinero en la caja fuerte del cuarto de Natasha, seguro de que ella era una mansa oveja. Jamás se atrevería a nada, era una cobarde porque no hacía nada por escapar de su situación, aunque ya lo hubiera hecho en dos ocasiones. Natasha sabía también la combinación, pero Damián la consideraba una inútil buena para nada. Ni siquiera sabía complacerlo en la cama.

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Martha Divas Delgado
🤭 jajaja jajaja por lo menos una calentadita ese Damián
Esther
gracias
Sandra Maritza Mesa
porque CC a estar preocupada por sus padres si ellos fueron la que la metieron en las manos de ese desgraciado y no han hecho nada por verla
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